martes, 28 de febrero de 2017

La concordia por whatsapp

Acontecimiento de primera magnitud, el Mobile World Congress, una feria internacional de tecnología móvil que reúne a más de 100.000 participantes. Un momento único para que los usuarios de lo digital, los blogueros, los internautas, los administradores de redes, los tuiteros en todas sus ya diversas manifestaciones, intercambien información e ideas, incorporen novedades, reprogramen. De no ser en Barcelona, no me la hubiera perdido. Otra razón para envidiar a los catalanes que siempre montan estos acontecimientos rompedores, mientras aquí, en la corte, tenemos ARCO.

El evento atrajo una representación de las fuerzas e instituciones del Estado en la parte más conflictiva de este, Cataluña. El Rey y la virreina o vicepresidenta del gobierno central. Del lado catalán, Puigdemont, un descorbatado Junqueras, Forcadell y Colau. Ignoro si en los séquitos había alguien que entendiera realmente de móviles. Pero eso es indiferente. No estaban allí como usuarios directos de estas tecnologías sino como representantes políticos. La presencia del jefe del Estado testimonia la gran importancia que la autoridad concede a las llamadas TICs. La de la vicepresidenta del gobierno personificaba el nuevo espíritu de diálogo, cuyos efluvios llegan a Cataluña en forma de interesantes entrevistas que Sáenz de Santamaría celebra de vez en cuando con cargos de diversos gobiernos locales y solo ahora medita incluir en tan laudable actividad al gobierno de la Generalitat.

El día anterior, en una cena -esta gente pasa la vida entre cenas, galas y festejos- el rey pidió colaboración leal entre las administraciones. Hasta ahí llega el compromiso del monarca con las aspiraciones de los catalanes que, mientras las cosas no cambien y mucho, son tan súbditos suyos como los extremeños. Tiene gracia, además, que estas invocaciones se hagan siempre dirigidas a unas administraciones más que a otras. Felipe VI no se acuerda de la colaboración entre administraciones cuando habla en Madrid.

Claro, a su lado vigilaba la temible vicepresidenta del gobierno, dispuesta a imponer su forma de diálogo, consistente en un enunciado seco y negativo: "referéndum, no". Escaso es, por tanto, lo que la parte española puede aportar a diálogo o negociación algunos. Y tampoco la otra parte, la catalana, parece propensa a la comunicación en los casi infinitos campos de la actividad humana que no estén relacionados con su rotunda posición de "referéndum, sí". Si son políticos que van a un acto de tecnologías que no controlan y no hablan de política, ¿de qué hablan? De nada, claro. Y de ahí esa foto que parece un funeral con gente cariacontecida excepto el payo de segundo plano que parece haber reconocido a un pariente del pueblo. El humor lo pusieron los del Mundo Today avisando de que el Mobile World Congress era un caos porque sólo había un enchufe para cargar el móvil.

La realidad era que ese encuentro de reyes, gobernantes, autoridades estaba a la sombra de un acontecimiento que se producía a 600 kilómetros de allí: la comparecencia de Francesc Homs ante el Tribunal Supremo, acusado de desobediencia y prevaricación por la convocatoria del 9N. Un hecho tan insólito que llevó a Homs a decir que, si hay sentencia por el 9N será "el fin del Estado español". Era el titular de El País. Al ver en la crónica, sin embargo, que Homs hablaba del "fin del Estado de derecho en España", Palinuro publicó un post, Por la tremenda, entendiendo que El País manipulaba la información. Y no era así, Homs habló del "fin del Estado español". Procede, pues, disculparse ante el periódico.

Los juicios por el 9N son un auténtico disparate. Para refutar el argumento de que se trata de juicios políticos se señala que la acusación es desobediencia, no por razones políticas o ideológicas, porque los acusados sean independentistas. Pero desobediencia ¿a quién? Al Tribunal Constitucional y a su prohibición de adoptar medidas independentistas. Lo que se prohíbe es el independentismo. Es un intento de disimulo ridículo: se judicializa un proceso político pero luego se utiliza políticamente a los jueces.

En esas condiciones de diálogo efectivamente bloqueado, procesos abiertos, otros por abrir, quizá docenas, cientos, si entran en danza las autoridades municipales, y con una hoja de ruta que fija un referéndum en menos de siete meses, no están los ánimos para muchas celebraciones, como puede verse en la foto del Congreso Mundial de Móviles.

lunes, 27 de febrero de 2017

Por la tremenda

Periodismo de trinchera el de El País. El diario está tan ofuscado con lo que suele llamar el desafío independentista y tiene tanta tirria a quienes lo protagonizan (a los que sigue culpando personalmente, como si fuera un capricho de media docena de personas), que se le va la pinza de colgar titulares. Hace decir a Homs, y lo entrecomilla, que, si hay sentencias por el 9N, eso será "el fin del Estado español".

El lector que haya deglutido con el café tamaño sórdido vaticinio y siga leyendo la crónica, verá que hay algo de exageración y lo que Homs dijo, y El País sigue entrecomillando, es que será "el fin del Estado de derecho en España".

No es lo mismo, ¿verdad? A El País se le ha ido la pinza por el tremendismo. Había que añadir algún elemento dramático a la comparecencia de hoy de Homs ante el Supremo. Nada menos que la supervivencia del Estado.

Profetizar el fin del español por una sentencia es un absurdo; profetizar el del Estado de derecho es redundante, innecesario. Probablemente Homs piensa que el mero hecho de verse encausado por el 9N es una muestra de que ya no hay Estado de derecho en España. 

Y algo de eso sucede en la medida en que el el poder responde a un conflicto político judicializándolo pero a su vez utiliza la justicia políticamente.

Redes rebeldes

Fenomenal el patinazo de la junta gestora del PSOE al aplazar primarias y congreso para que la caudilla sureña se deshiciera de la imagen de killer y adoptara la de gran costurera del PSOE. Quería un plazo de "enfriamiento" y lo ha sido de "calentamiento". No cayó en la cuenta de las redes, que están vivas y pueden mantener una causa el tiempo que quieran. No habían terminado los miembros de la gestora de redactar su propuesta de documento salvífico y ya bullían las críticas en las redes. Muy atribulada, la gestora ya ha cedido en pedir la derogación de la reforma laboral del PP. Lo ha hecho con una carga de profundidad a Sánchez, al recordar que en el programa que este acordó con C's cuando su fracasada investidura, no se preveía la derogación. 

Sí, este Sánchez parece haber cambiado bastante y quiere pasar de haber sido un SG marcado de cerca por el Comité Federal y sin margen de actuación a obtener una especie de confianza casi plebiscitaria para un liderazgo de izquierda en un contexto muy difícil.

domingo, 26 de febrero de 2017

Legislar y pasar la gorra

¡Hay que ver qué generosos son los diputados al interpretar la normativa de incompatibilidades cuando les afecta en el bolsillo! Solo el PSOE se opone al pluriempleo de los representantes del pueblo. Sin duda estos aducen muy oportunas razones para simultanear su labor de legisladores y controladores dele gobierno con otras actividades lucrativas legales. Para las ilegales no suele pedirse permiso. Y sin duda también dichas razones merecen una consideración reposada no movida por la demagogia, la envidia o las simples ganas de fastidiar y así lo haremos.

Pero antes, séanos permitido señalar una paradoja bastante vergonzosa a primera vista. Los mismos diputados que interpretan laxamente las incompatibilidades propias mantienen incompatibilidades estrictas, arbitrarias, injustas para otras colectividades. Por ejemplo, los jubilados. No pueden estos compatibilizar el cobro de su pensión con las ganancias que obtienen en el mercado libre por su obra o como derechos de autor de sus producciones. Resulta así que dibujantes como Forges, novelistas, músicos, no pueden percibir esos ingresos cuando sobrepasen una cantidad anual que es muy baja (tres veces el SMI). Es sangriento porque la prohibición ignora que la pensión no es un salario ni una donación graciosa del gobierno, sino un derecho por el que se ha cotizado a lo largo de la vida. Un derecho que debiera ser tan intangible como los títulos de propiedad de bienes inmuebles. Además, el público en general no puede beneficiarse con la creatividad de los autores, muchas veces en su mejor etapa, porque no se lo permiten sus representantes que, sin embargo, pretenden compatibilizar sus suculentos sueldos (muy superiores a las pensiones, incluso la máxima) con otras actividades que, salvo excepciones, son puramente mercantiles y poco o nada tienen que ver con la creación.

Aun suponiendo que entre los diputados solicitantes de compatibilidad los haya simpatizantes con la causa de los jubilados, lo menos que puede decirse de ellos es que anteponen sus intereses a los de sus repressentados.

Y ahora, a las compatibilidades de los diputados. El criterio que debe tomarse en consideración para decidir y el único es la condición genérica de legisladores de todos los compatibilizables. Esto aclara muchas cosas. Parece lógico que quien impone las normas universales y generales de obligado cumplimiento, las leyes, en nombre del interés general (pues los diputados lo son del conjunto del electorado) no esté en actividades lucrativas en defensa de intereses particulares. Esto incluye la abogacía, la asesoría de empresas y ocupaciones de este jaez, esto es, las actividades profesionales que impliquen contratación con esos intereses. Del otro lado compatibles debieran ser las labores creativas: los libros, los cuadros, las composiciones musicales,las patentes así como las conferencias y alguna actividad docente y, por supuesto la conducción y realización de programas de televisión siempre que no estén financiados por intereses particulares internos o foráneos ni emitan su publicidad. Benefician a la colectividad y no es injusto que obtengan remuneración.

La participación en los medios, las tertulias y formatos análogos es un asunto más delicado. Se parte de que en los medios públicos no se cobra, pero en los privados, sí. Eso está bien, aunque quizá no sea suficiente. El problema está en la permanencia, en la continuidad en que los diputados fijos en estos programas acaban convertidos en portavoces oficiosos de sus partidos y no porque ello esté mal en sí mismo, sino porque necesariamente interfiere en su rendimiento como legisladores. A lo mejor es más sensato que los partidos alternen las personas que envían a las tertulias.

En resumen, está bien que los diputados luchen por compatibilizar su condición con ciertas actividades remuneradas, pero, antes, cuídense de que la gente podamos seguir disfrutando de las creaciones de Mendoza (premio Cervantes 2016), Caballero Bonald, etc. sin arruinarlos.

La charlatanería de los golpistas

En las jornadas, diz que de debate teórico de los golpistas, este fin de semana en Madrid, está debatiéndose un documento que se pretende sea aprobado por el próximo congreso. Al parecer, procede de la minerva de ese gurú de la ciencia económica, José Carlos Díez, fichado por la caudilla andaluza como asesor quien, a pesar de presentarse como profeta, no ha dado ni una ni de lejos en los últimos diez o doce años (ver ilustración más abajo) y es el hazmerreír de las redes.

Creo haber dicho ya que tengo la peor opinión de estos documentos, normalmente apresuradas colecciones de lugares  comunes, vanas promesas y pura demagogia revestidos de falsa dignidad teórica, con la vista puesta en las siguientes elecciones y una indiferencia absoluta hacia los criterios elementales de interés, originalidad, coherencia, audacia y carácter positivo. Lo mismo más o menos pasa con el otro documento de otros gurús del campo de Sánchez, Una nueva socialdemocracia, otro conjunto de vulgaridades y frases vacías que ya lo eran en los tiempos del "Programa 2.000", cuyo espíritu quiere resucitar. Pero este de la junta golpista es todavía peor, más ramplón, embustero y, además, de derechas.

La cosa comienza ya con la presentación del jefe de la junta gestora, Javier Fernández pidiendo tanto mercado como sea preciso y tanto Estado como sea necesario.Ya contará este lumbrera cuál sea la diferencia entre "preciso" y "necesario". Y es que son tan ineptos que ni copiar saben. La venerable frase tiene casi 60 años, se debe al que economista del SPD, luego ministro de Economía, Karl Schiller en el congreso de Bad Godesberg, de 1959, y su tenor literal es "tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario". Posible/necesario teiene sentido; preciso/necesario, ninguno. Lo de Ferrnández es pura charlatanería. Pero no haya cuidado: sin arredrarse ante las dificultades, este buen hombre pretende nada menos que reformular el socialismo democrático. En verdad ni él ni los demás aprovechateguis que lo rodean al servicio de Susana Díaz con el exclusivo objetivo de conservar sus prebendas saben de lo que hablan. Como si el "socialismo democrático" una de las teorías políticas más vigorosas, universales y llenas de posibilidades pudiera "reformularse" gracias a las perogrulladas y simplezas de cuatro intrigantes que solo piensan en su medro personal.

Los golpistas del PSOE no se reúnen a hacer algo razonable y constructivo sino a contar cuentos a ver si consiguen engañar a la militancia para que elija  la caudilla andaluza, cuya campaña están apoyando y financiando y a ver si pueden descalificar a Sánchez ahora que descubren que, tras haberlo defenestrado de forma indigna, está más vivo que nunca.

Es recomendable leer las 12 páginas de esta sarta de cosas archisabidas, envueltas en las brumas la más aburrida especulación económica y financiera. Pura palabrería. Lo más interesante, curiosamente, es lo que no está en ellas, lo que ni se menciona porque, obviamente, no está en los objetivos de estos amigos y ayudantes del PP bajo cuerda: ni palabra de derogar la reforma del 135; ni palabra de derogar la reforma laboral de la derecha, legislada al dictado de los patronos para conseguir mano de obra esclava; ni palabra de obligar a la Iglesia a autofinanciarse y pagar sus tributos como todo el mundo; ni palabra de luchar contra la corrupción en todas sus manifestaciones, desde los sobresueldos de los políticos del partido del gobierno, empezando por Rajoy, hasta los paraísos fiscales, pasando por las malversaciones y comisiones que ha están cobrando los miembros de la asociación dee presuntos ladrones llamada PP; ni palabra de luchar contra los privilegios; ni palabra sobre la República; ni palabra sobre Cataluña.

Sin duda, el PSOE es un partido muy antiguo y saldrá de esta. Pero antes hay que quitar el poder a la manga de golpistas cuyo objetivo es ponerlo al servicio del PP.

sábado, 25 de febrero de 2017

Los dos PSOE

La campaña de Pedro Sánchez está siendo un éxito que la gestora no esperaba. Lo cual da una idea aproximada de sus luces. Creía que era posible defenestrar a un SG elegido en primarias con un golpe de mano (la artificial dimisión de 17 vocales) sin que nadie protestara. Y se ha encontrado con una sublevación en toda regla que, por la constancia y las audiencias, augura el triunfo de Sánchez, convertido en la romántica figura del vengador de sí mismo frente a un grupo de conspiradores que ni a salir a la luz se atreve, única razón por la que Susana Díaz aún no ha presentado su candidatura. Y como van las cosas, quizá no la presente.

Los llenos absolutos y las aclamaciones a Sánchez, apuntan a una reelección por cómoda mayoría. En las redes -en donde predominan sus partidarios- se lanzan juicios que hablan de una movilización entusiasta con muy buena conciencia de sí misma, como si estuviera forjándose una leyenda, de las de "yo stuve allí". "Es", se lee, "el espíritu del socialismo de los años 80". Frente a eso, los contrarios tienen poca épica que vender. Venden la presencia cotidiana que, en sí misma, no es nada. Argumentan el valor de ser una oposición responsable, capaz de sofrenar la agresividad de la derecha. Un relato incapaz de responder a la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que, con el gobierno en minoría, la RTVE siga siendo su órgano de propaganda y censura de todo lo demás? Si eso es oposición responsable prefiero la irresponsable.

No habiendo argumentos a favor del PSOE claudicante de la gestora Díaz, S.L. se recurre a las críticas y se dice que en la asistencia a los encuentros de Sánchez con la militancia, el 30% no son militantes y no votan en primarias. Cierto. Pero va otro 70%. Los demás candidatos o hipotéticos candidatos, ¿que audiencia tienen? La señora Díaz reúne alcaldes, lo que pone su campaña a la altura de Bienvenido Mr. Marshall, pero tiene poca pegada y en algunos sitios la abuchean. De López solo se sabe por sus entrevistas en la prensa; pero los lectores de periódicos, como los simpatizantes, son periecos: existen, pero no votan. Con todo, circula una encuesta que da ganador a Sánchez con el 51% de los votos. He visto otras con otras cifras, pero el ganador es siempre Sánchez.

No se descorazonen los adversarios: si ellos no mejoran en sus expectativas, Sánchez puede empeorar en las suyas. Tiene dos meses por delante y, si es difícil estar dos meses manteniendo la atención pública con aportaciones constructivas y positivas, es, en cambio, muy fácil meter la pata varias veces, decir o hacer inconveniencias. Recuérdese el famoso apotegma atribuido a Groucho Marx: "es mejor quedarse callado y parecer tonto a abrir la boca y disipar dudas."

De hecho el mínimo desliz de Sánchez será difundido y generará ataques de desgaste de esa imagen tan mediática de hombre impoluto, de fuera del sistema, que retorna empujado por los militantes a poner en práctica un programa que quiere ser de regeneración del PSOE en concreto y alianza de la izquierda en general. Así, ha bastado una observación del famoso documento ese sobre la nueva socialdemocracia o algo así acerca de las juventudes socialistas para que estas se hayan irritado e iniciado una campaña en red contra Sánchez con el hashtag #nopedrono o algo similar. Siempre he creído que estos documentos de doctrina, con vocación de vademecum, que se repiten de generación en generación, como jaculatorias contra el maligno, no sirven para nada. A la vista está. Dice el documento que se debe evitar que las JJSS sean una agencia de colocación. Los jóvenes se han rebotado. Hacen bien; para eso son jóvenes. Pero no saben razonar su rebote. El problema no es que las JJSS sean una agencia de colocación; el problema es que lo sea todo el PSOE, incluidos los jóvenes. El problema es decirlo y hacer algo por evitarlo. Para agencia de colocación ya está el PP.

La señora Díaz negando a Sánchez derechos de autor sobre el izquierdismo del PSOE, al sostener que en el PSOE son todos de izquierda, se sitúa en una posición difícil porque si trabajo hay para reconocer su propio izquierdismo, aceptar que también sean de izquierdas Paco Vázquez, Bono, Leguina, Rubalcaba, Fernández Vara o Lambán raya en la más excelsa de las credulidades. 

viernes, 24 de febrero de 2017

Estado de corrupción

La portada de El País es monopolio de la sección de tribunales. La política española es de tribunales. El ramillete expuesto trae tres de los cuatro asuntos escandalosos. El cuarto pertenece al ámbito que el periódico suele censurar y prefiere ocultar: Cataluña. Vayamos por partes, incluida la ausente catalana:

Los ladrones de guante blanco y tarjetas negras. Una metáfora del proceso por el que la clase política en su conjunto (los tres partidos estatales, los sindicatos y la patronal) saqueó durante años Caja Madrid, Bankia y la condujo al desastre con enorme quebranto público. Cincuenta y tantos o sesenta y tantos mendas que pillaban una pasta para todo tipo de caprichos a cuenta de los impositores a los que, por otro lado, al parecer, se estafaba mediante las llamadas "preferentes" y, en último término, los contribuyentes. De estos "tarjetistas", Blesa y Rato so los cabecillas. No sé gran cosa de Blesa salvo que fue compañero de pupitre de Aznar, lo cual es suficiente para que no extrañe viéndolo de safari, con trofeos de caza mayor, muy orgulloso, como si fuera Teddy Roosevelt. De Rato, ex-ministro de Economía, que estuvo a punto de ser presidente del gobierno mientras hacía chanchullos con (contra) Hacienda, sé decir que le viene de casta, porque ya su padre, banquero, estuvo en la cárcel en tiempos de Franco y no por política. Y para que Franco metiera a un banquero en la cárcel tuvo que ser gorda la del banquero.

El cuñadísimo En España siempre hay un cuñadísimo. En tiempos de Franco, Ramón Serrano Suñer, casado con una hermana de Carmen Polo de Franco. En los actuales, Urdangarin. Es continuidad, sin duda, pero hay sus diferencias. Serrano Suñer era un figurín fascista, admiraba a los nazis y se vestía como ellos siempre que podía. Tenía cuentas personales pendientes con los republicanos y persiguió a los exilidos en Francia, haciéndolos detener y traer a España, a la tortura y la muerte. Era un tipo siniestro, malvado, pro no era tonto. Este sí, aunque no menos malvado. Un vividor, lo que antes se llamaba un play boy, que se ha puesto a hacer lo que sin duda veía que estaba haciéndose. Debió llegar a creerse eso que los medios repiten hoy como loros de que todos somos iguales ante la ley. Y se equivocó. Por ser miembro de la Casa Real, creyó ser también de sangre real y estar cubierto por el manto de la inviolabilidad. Y no fue así, sino lo que reza la famosa consigna de Rebelión en la granja: "todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros". Esa desigualdad es la que media entre la absolución de la infanta (esa sí, de sangre real) y los seis años que han caído a su cónyuge. Una pena mínima, casi simbólica, para quien ha estado lucrándose con el dinero de los contribuyentes y por medios tan odiosos como instrumentalizar una organización benéfica de niños discapacitados. Recuerda en su miseria de cuñadísimo a aquel otro personaje, muy parecido a este, aunque menos afortunado en lo físico, Roldán, que llegó a apropiarse de los fondos de un colegio de huérfanos de la Guardia Civil.

El fiscal del príncipe. El escandalazo de la fiscalía ha sido un terremoto. Un relevo masivo para poner el ministerio fiscal al servicio del ministro de Justicia y del gobierno, de los que recibe las órdenes al dictado. Todo un espectáculo que estalló en Murcia con un fiscal denunciando presiones políticas y una presunta injerencia del poder político para que no se impute al presidente de la Comunidad. Preguntado al respecto Rajoy ha respondido la habitual sinsorgada de que a él las decisiones del Fiscal General siempre le parecerán bien. Justo en ese momento, la jueza Alaya denunciaba que hay una justicia para los poderosos y otra para los que no lo son, que hay presiones políticas sobre la judicatura, una interferencia continua y un continuo ataque a la independencia del poder judicial, lo cual es evidente.

Donec Perficiam. Y más evidente aun en Cataluña, en donde se ha dado el cuarto escándalo de la jornada que El País ha preferido ignorar. La fiscalía del TSJC ha comunicado su querella a la mesa del Parlamento catalan por desobediencia, por haber votado la convocatoria del referéndum. En el caso de la presidenta, Carme Forcadell, se le abre un segundo procedimiento. Tan político como el primero. Más, incluso, porque, en esta ocasión, el fiscal excluye de la acusación al vocal Juan Jose Nuet que votó con el conjunto de la mesa, presumiendo que no lo hizo con la misma intención que los otros tres miembros. Es decir, el fiscal acusa por la intención. Nuet ha tenido la lealtad de advertir que él debe estar comprendido en esa querella porque lo es por la votación de la mesa y no por si cada uno de los miembros es o dejar de ser una cosa. Sí, eso es lo correcto. Pero la fiscalía lo ha excluido y lo ha hecho aduciendo la razón que aduce. Con lo cual, ella misma, la fiscalía, ha convertido el proceso en un proceso político contra el independentismo.

Y así, el Estado no va a ninguna parte.