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miércoles, 17 de noviembre de 2010

El punto medio.

Vaya, hombre. Toda la vida luchando a brazo partido contra ese asunto del "punto medio" o "término medio" en función del principio de la lógica aristotélica del "tercero excluido" (tertium non datur) y, para una vez que lo defiendo, llega mi amigo Nacho Escolar y me acusa de ignorarlo; y no sólo de ignorarlo, sino de "defender al Gobierno", cosa poco recomendable al día de hoy. Dice Nacho: "Actualización, 12:29. Ramón Cotarelo escribe en su blog sobre el Sáhara con otro punto de vista diferente, donde defiende la actuación que está teniendo el Gobierno ante esta crisis en nuestra ex colonia. No estoy de acuerdo con su tesis, principalmente porque parte del error de considerar que no hay un punto medio entre la actual diplomacia de mano blanda y una declaración de guerra en toda regla. Pero también hay en su artículo algunos argumentos interesantes".

¡Pero si el post proponía precisamente ese punto medio! Considérese este párrafo: "Desde luego no estará de más que el Gobierno haga saber al Príncipe de los Creyentes que no aprueba sus procedimientos, que exige el fin de la intervención marroquí en El Aaiún así como el cumplimiento íntegro de las resoluciones de la ONU. Y eso debe decirlo no como España sino como Estado miembro de la Unión Europea y debe asimismo anunciar que llevará el asunto al Consejo de Seguridad. Todo claro y rotundo, como quiere la izquierda, pero en un marco de acción multilateral. España tiene que evitar llegar a una confrontación bilateral con Marruecos que es lo que éste quiere. Probablemente sea esa conciencia la que tenga paralizado al Gobierno".

No veo que esto sea una defensa del Gobierno y sí un intento de punto medio, de que aquel hable "alto y claro" a Marruecos. En cambio, en donde no se halla punto medio es en el citado post de Nacho que lo pone a caldo por blandengue y pusilánime, no sin cierta razón pero sin muchos matices.

A mi entender es esencial la multilateralidad y la acción concertada. España no debe dejarse arrastrar a una confrontación bilateral con Marruecos porque esta es una opción desfavorable para ella y para los saharauis. Qué más puede querer Marruecos (y, con él, los Estados Unidos y Francia) que desviar la atención del atropello de El Aaiún -y todo el Sahara- para centrarla en un conflicto con la antigua potencia colonial. Y en una de esas espirales podemos encontrarnos si tomamos una decisión precipitada que luego tengamos que lamentar. No se debe reaccionar en caliente.

España tiene que hablar más alto y más claro, sin duda, y debe hacerlo sobre todo: las presuntas violaciones de derechos humanos, la represión de corresponsales extranjeros, el presunto asesinato de un ciudadano español, pero ha de hacerlo en el seno de los organismos multilaterales (la Unión Europea y las Naciones Unidas) que es en donde debe tratarse este asunto y tomarse las decisiones pertinentes. Ello sin perjuicio de que, si tiene pruebas, exija explicaciones pertinentes de gobierno a gobierno en lo que afecta a los ciudadanos españoles.

Ya sé que en una interpretación moral de la situación, al haberse incumplido flagrantemente los Acuerdos de Madrid de 1975, cabría considerar "ciudadanos españoles" a todos los saharauis. Pero eso va contra la interpretación de la ONU, que trata directamente con Marruecos como administración "de facto" y excluye a España de responsabilidad y participación en una posible solución para la que sí cuenta con Argelia y Mauritania. Tampoco conozco a nadie que invoque esta aspiración y sí veo que se exige a España una implicación especial por haber sido quien fue en un problema que afecta a la comunidad internacional como es la violación sistemática de los derechos humanos de los saharauis por Marruecos.

Tampoco se me oculta que esta actitud, este punto medio, consistente en que España sea clara y contundente en un contexto multilateral, al llevar su tiempo, se presta a ser una cobertura de quienes, siendo en el fondo partidarios de Marruecos, pretenden ganar tiempo, dejar que las cosas se pudran en la inacción, dando largas a todo. Táctica israelí en definitiva. Es cierto, es un peligro que hay si no se vigila de cerca al Gobierno y se le exige que actúe con claridad y firmeza en los organismos pertinentes, obteniendo de ellos medidas frente a Marruecos. Pero los peligros, los riesgos, están para asumirlos. En caso contrario no habría acción.

Dado que, además, las alternativas se me hacen francamente peores. Como prueba de lo fácil que es deslizarse por la pendiente del disparate, vemos a Julio Anguita pidiendo que España "rompa toda relación económica con Marruecos". Ahí es nada y eso sólo para empezar la fiesta. No se trata solamente de que en España haya casi 750.000 inmigrantes marroquíes que, supongo, algo pesarán en esa relación económica y no sé cómo lo vamos a suprimir; es que, además, buena parte de la tal relación se da en el seno de acuerdos de la Unión con Marruecos, singularmente en la pesca, y es difícil romper relaciones económicas que no dependen de uno.

Ojo, además, porque un posible conflicto bilateral suscitaría una oleada de racismo y xenofobia en España en donde ya se dan suficientes premoniciones. No descubro el Mediterráneo si recuerdo que en el país hay una acendrada animadversión hacia los "moros" y los marroquíes en especial, sentimiento que no es de ayer precisamente y que encuentra sus cultivadores más devotos en la derecha que ejerce siempre de patriota de una Patria cuyo santo patrón es Santiago Matamoros. En fin que no conviene confundir las cosas hasta el punto de que la izquierda coincida con el PP en propugnar medidas políticas. Porque es obvio que si la izquierda se encuentra en una manifestación junto al señor González Pons uno de los dos se ha equivocado.

If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you,
...............................
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And–which is more–you’ll be a Man, my son!


If, Ruyard Kipling

(La imagen es una foto de bubilla 2002, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Manos fuera del Sahara.

Tengo poco que añadir a lo que escribí ayer acerca de la situación en el Sahara, por lo que dejo el enlace a la entrada, Fuego en el Sahara.

Lo que es insólito es que Marruecos y el Frente Polisario estén negociando en Nueva York mientras el primero saquea El Aaiún. Supongo que el Consejo de Seguridad exigirá a Mohamed VI que refrene a sus hordas civiles o militares. Y digo bien, "exigirá", porque ya es hora de que la pomposa "Comunidad Internacional" exija a este príncipe de los creyentes, que cese de masacrar a la población que ha tenido la desgracia de caer en sus garras.

No creo que lo haga España porque está literalmente pillada en Ceuta y Melilla, en donde el primo o amigo o hermano del Rey puede ponerse muy borde. Es doloroso decirlo pero España no pinta nada aquí, su papel es muy desairado y sólo puede aspirar a mover a la Unión Europea, cosa harto problemática porque Francia, como los Estados Unidos, apoya a Marruecos.

(La imagen es una foto de fronterasur, bajo licencia de Creative Commons).

martes, 9 de noviembre de 2010

Fuego en el Sahara.

Todo lo que tiene que ver con el Sahara es muy cercano a los españoles por razones obvias. Tan obvias que uno de los grupos que se ha personado en El Aaiún con ánimo de auxiliar a los saharauis maltratados por los marroquíes y han conseguido que los maltraten a ellos también comprendía dos parlamentarios del PNV y una de Aralar; es decir nacionalistas que, por lo común, sostienen no ser españoles. Esa cercanía de sentimiento arranca desde luego del hecho de que el Sahara fue colonia española, posteriormente designada "provincia" por el general Franco.

Pero sobre todo arranca de la mala conciencia de los españoles por el modo en que el país cedió el territorio a Marruecos, sin consultar con los saharauis y sin defenderlos, firmando unos vergonzosos Acuerdos de Madrid que venían a sancionar la imposición marroquí por medio de la marcha verde, una de esas mareas humanas que organizan los musulmanes al estilo Mahdi, invocando a Alá y al profeta en este caso empleados a fondo ante el peligro de que se celebrase un referéndum de autodeterminación en el Sahara auspiciado por la ONU. Esa mala conciencia cristaliza en una generalizada simpatía de la población hacia el Frente Polisario y una muy extendida disponibilidad de la gente para acoger niños saharauis en las vacaciones de verano.

La raíz, sin embargo, es más profunda. Consiste en la amarga comprobación de que España prácticamente no existe en el escenario internacional. Hassán II lanzó la Marcha Verde el 6 de noviembre de 1975, con Franco agonizante, en medio de un vacío de poder en España. Aun en el caso de que el entonces Príncipe de España, ante la urgencia del momento, hubiera tomado el poder y decidido defender el Sahara como lo había prometido es muy dudoso que hubiera podido hacerlo porque los Estados Unidos, principales valedores de Marruecos en este contencioso no lo hubieran permitido. Los Acuerdos Tripartitos (España, Marruecos, Mauritania) se firmaron el 14 de noviembre de ese año por presiones de los EEUU, con el Jefe del Estado español prácticamente en el otro mundo y sin que su sucesor estuviera por completo en éste.

Marruecos ha incumplido prácticamente todas las cláusulas de los Acuerdos Tripartitos, incluidas las secretas y, por supuesto, las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, al estilo israelí. De hecho la táctica que viene aplicando en el Sahara desde 1975 es israelí de cabo a rabo: incumplimiento de las resoluciones de la ONU; dilaciones bajo cualquier pretexto; hostilidades esporádicas contra la población autóctona, selectivas o no selectivas; asentamientos de colonos en los territorios ocupados; continuas negociaciones continuamente rotas o incumplidas.

El Acuerdo preveía que será respetada la opinión de la población saharaui, expresada a través de la Yemaá, cosa que no se ha hecho. Bastante le importaba la Yemaá a Carlos Arias Navarro, por entonces presidente del Gobierno español y firmante de esos bochornosos acuerdos. Pero España no puede tomar medidas drásticas contra Marruecos porque carece de margen de maniobra y los Estados Unidos no lo permitirían, haya o no haya OTAN. Recuérdese cómo el Tratado bilateral España-EEUU de 1953 prohibía que la primera empleara las armas transferidas por los States en un conflicto con Marruecos, por lo que hubo que pelear en Sidi Ifni con el armamento de la guerra civil.

El valor estratégico de Marruecos para los EEUU es muy superior al de España porque es similar al de Israel, esto es, una cabeza de puente en mitad del Islam; aunque, por supuesto, el compromiso gringo con Israel es muy superior en todos los órdenes al que tiene con Marruecos. Con todo está claro que el principal actor forastero en el conflicto del Sahara son los Estados Unidos, factor decisivo en el hecho de que España no cuente. Es como cuando los ingleses y los franceses trataron de recuperar por la fuerza el canal de Suez en 1956 y los EEUU los obligaron a retirarse. No hay política autónoma de España en relación con Marruecos que, sabiéndolo, mantiene una actitud de colaboración/enfrentamiento, no permitiendo que se olviden los contenciosos que tiene con Al-Andalus

Aceptando el hecho de la hegemonía de los Estados Unidos en la región, la ONU nombró como comisionado para asuntos del Sahara (pendiente de descolonización) a James Baker quien, tras las correspondientes diligencias, salió de allí con dos planes. Con el primero no tuvo éxito pero sí con el segundo que preveía una autoridad saharaui durante cinco años para preparar un referéndum de autodeterminación con dos posibles soluciones: a) el Sahara integrado en Marruecos con una amplia autonomía; b) independencia del territorio.

Apenas lo había aprobado el Consejo de Seguridad de la ONU cuando ya Marruecos anunciaba que rechazaba el plan pues no acepta la independencia del Sahara como una opción. A continuación, Bush Jr., en perfecta sintonía con su protegé anunciaba que la independencia no era una opción y que los saharauis se conformaran con la autonomía dentro de Marruecos. El mismo Bush que iba del brazo de Aznar a la guerra del Irak. Ventajas del ser emperador de entrambas Indias.

Por lo demás, el llamado conflicto del Sahara lleva camino de enquistarse en una situación de dos colectividades enfrentadas, una con todos los medios y la otra con ninguno, salvo los que pueda conseguir de Argelia, y condenada a languidecer en condiciones miserables en campos de refugiados en su propio país. Como los palestinos en Palestina, así los saharauis en el Sahara. Tal es el resultado de la desastrosa gestión colonial de España en la zona que lega un conflicto por dejadez y cobardía en su momento.

Honra mucho su actitud a los ciudadanos que están saliendo a la calle en todas partes a protestar por la situación del Sahara y por la falta de implicación del Gobierno en el conflicto. Pero no parece que estas movilizaciones vayan a surtir grandes efectos ya que España no es un actor relevante en la zona, carece de posibilidades reales de presión diplomática (al contrario, en algunos aspectos es ella misma rehén de la diplomacia marroquí) y no puede ni soñar con el empleo de la fuerza militar.


(La imagen es una foto de Jaysen bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 14 de septiembre de 2009

El resultado de Arenys de Munt.

Después de toda la movida, la falta de tacto de las autoridades españolas con sus declaraciones contrarias titubeantes cuando no balbucientes, y la publicidad que todo ello ha dado al caso tanto en España como fuera de ella, el resultado de la consulta informativa de Arenys de Mundt, movida por una asociación privada sobre la independendencia de Cataluña ha dado un abrumador 96,1 por ciento favorable a la secesión, habiendo votado más del 33 por ciento de la población con una participación sobre el censo del 41,01 por ciento, más alta que en el referéndum del estatuto y que en las elecciones europeas, aunque no tanto como en las generales y autonómicas.

Es obvio que la consulta carece de toda consecuencia práctica, que el censo no es válido entre otras cosas por incluir a personas de más de dieciséis años y que su carácter informativo, festivo, folklórico ha animado a mucha gente a votar en un sentido que no sería el de su voto en una consulta con todas las de la ley. Pero tiene una gran valor simbólico pues pone de manifiesto el avance del espíritu independentista en Cataluña y abre la vía a una multiplicación de consultas de este tipo en otros municipios de la Comunidad Autónoma con los que las fuerzas nacionalistas CiU y ERC confían en ir preprando el terreno para hacer una demanda soberanista allí donde menos se espere.

No quiero llevar el agua a mi molino del reconocimiento del derecho de autodeterminación a todos los pueblos o naciones de España por no aburrir más a la peña, pero está claro que el proceso, muy en el sentido de la marcha de los tiempos posmodernos, es imparable y de nada o muy poco servirán marrullerías conceptuales como las que abundan en el artículo de hoy en El País del señor Peces-Barba, titulado ¿Estatuto 'versus' Constitución? y en el que el autor parece retroceder de su reconocimiento anterior de España como "nación de naciones" a una aceptación rebajada de Cataluña como nación siempre que sólo lo sea culturalmente y que renuncie al "viejo, obsoleto y desacreditado principio de las nacionalidades de que toda nación tiene derecho a ser Estado independiente". Viejo, obsoleto y desacreditado a sus ojos, naturalmente.

En fin, no me parece necesario insistir en un asunto que, como se ve, guste o no a los nacionalistas españoles monocromáticos, sean de izquierda o de derecha, no solo persevera sino que se ahonda y extiende hasta el momento en que sea incontenible en el marco de un Estado democrático de derecho. Sólo quiero dejar constancia de un dato que sale siempre que se menciona la posibilidad de la independencia de Cataluña y su petición de ingreso en la Unión Europea como Estado independiente (y que también está subrepticiamente presente en el citado artículo del citado autor), cuando se dice que España tiene derecho de veto y, en consecuencia, impedirá el ingreso de Cataluña. Será con mi voto en contra y, espero, con el de muchos otros ciudadanos que no tenemos animadversión a que los demás ejerciten sus derechos y no nos gusta amenazar para impedirlo ni vengarnos una vez que lo hayan hecho.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Autodeterminación, independencia, secesión.

No se sabe si el famoso referéndum de Arenys de Munt llegará a celebrarse o no. Una juez ha censurado el apoyo municipal a la iniciativa al sostener que no es competencia municipal pero del referéndum en sí mismo nada se dice. La señora vicepresidenta del Gobierno recuerda que la autotederminación no cabe en la Constitución. Notable descubrimiento que debe de querer decir que está construyéndose una base jurídica para proceder en contra de la consulta popular.Como casi siempre que algo se gestiona mal desde el principio, al final el resultado es un galimatías en el campo práctico y nadie sabe bien a qué atenerse.

Sea cual sea el resultado, Arenys de Munt ha tenido una iniciativa brillante que otras instancias abordarán de modo similar pero con otros fines. Aunque la autodeterminación no quepa en la Constitución, si a la gente le da por reclamarla, es poco lo que podrá hacerse por impedirlo.

Por lo demás, el hueso de este asunto está en el campo teórico. Dado que es difícil negar un derecho que es inherente la condición humana, viene a decirse que, en el fondo, sólo oculta el hecho de entender que la autodeterminación es secesión. Y, si fuera así ¿qué? La secesión también es un derecho, aparte de una manifestacióin específica del de autodetrminación. Personalmente jamás entraría a formar parte de ninguna organización de la que no pudiera separarme cuando quisiera.

(La imagen es una foto de antmoose, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El referéndum de Arenys de Munt.

Según leo en Público, una asociación privada celebrará un referéndum el próximo 13 de septiembre en Arenys de Munt en el que se preguntará a los seis mil habitantes del pueblo si quieren que Cataluña sea independiente. O sea, un referéndum de autodeterminación. No vinculante, jocosa la cosa, como cultural y festiva, pero autodeterminación.

Supongo que alguien pedirá que se declare ilegal la consulta; los falangistas del lugar están como si hubieran bebido ricino, el señor Rajoy echa las muelas, algún despistado saldrá diciendo que ZP anda troceando España (¡eso y que el trozo más grande que quede sea como Arenys de Munt!) y los de las plataformas de la unidad patria irán a rojigualdear el pueblo.

Nunca entendí por qué la izquierda española dejó de defender el derecho de autodeterminación de los pueblos que habitan España y, en gran medida, pasó a defender lo contrario. El derecho de autodeterminación me parece un derecho fundamental de la persona en su faceta individual y colectiva. Negarlo en la segunda, a veces con razones especiosas, no es convincente. Creo que los españoles debemos implantar el derecho de autodeterminación de las naciones que conviven en el Estado, aceptar que se ejerza y respetar su resultado. En mi modesta opinión esto es la único que podría cimentar una verdadera unidad hispana (incluso ibérica, si los portugueses se unen a la fiesta), esto es, que lo sea voluntariamente.

La cerrada negación del derecho de autodeterminación está fabricando independentistas. Estoy convencido de que si se convocaran hoy referéndums de autodeterminación en Galicia, Euskadi y Cataluña, ganaría la opción española. Pero no me atrevo a decir qué pasaría dentro de veinte años si los nacionalistas españoles siguen dominando el cotarro e impidiendo el ejercicio de la autodetermiación.

A la larga y se llame como se llame, habrá que reconocer ese derecho tal como están las cosas en el mundo globalizado y estarán en el futuro inmediato. Cuanto antes se haga, mejor para todos, menos tiempo perderemos en debatir asuntos oscuros de convivencia que no tendrían por qué estar planteándose sistemáticamente. Espero que no me caiga el habitual chorreo por esto: soy y me siento español; votaría que sí al reconocimiento del derecho de autodeterminación de las naciones en España y votaría que no a la independencia de alguna de ellas. Por supuesto, nada de lo anterior rige mientras exista una banda dedicada a asesinar a la gente entre otras cosas en defensa del derecho de autodeterminación.

Así que será interesante saber qué saldrá en Arenys de Munt y, si gana la independencia, por cuánto.

(La imagen es una foto de PacoR, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 22 de octubre de 2008

Blogorismo nacionalista.

Concede el señor Egibar una entrevista al diario Público en la que dice que su aspiración es a la "soberanía plena" de Euskadi y amenaza con que "si no se reconoce el derecho a decidir, la colisión va a ser permanente". La reivindicación de la plena soberanía quiere hacerla democrática, pacíficamente porque en el PNV son respetuosos con la legalidad vigente y no son como ETA. Este hombre no ha leído a Carl Schmitt quien, al comienzo de su Teología Política ya decía que "soberano es el que decide sobre el estado de excepción". La decisión no se pide como un derecho constituido (el "derecho a decidir") sino que parte del poder constituyente. Se toma y punto. Que es el punto de vista de los pistoleros de ETA, mucho más schmittianos (y consecuentes) que este burukide llorica quien, por cierto, va dado si espera que alguien le conceda eso, la competencia para decidir en el estado de excepción pidiéndolo pacíficamente al tiempo que se apoya con disimulo en los de las pistolas. No sabe ni lo que dice. Y como no sabe lo que dice por un lado avisa de que: "Lo que queremos transmitir a la ciudadanía es que estamos ante un camino largo" y por otro, preguntado si de verdad cree que algún día podrá votar en una urna el derecho a la autodeterminación de Euskadi, contesta: "No tengo ninguna duda. Y será más pronto que tarde". Será muy independentista pero sobre todo parece un charlatán.

(La imagen es una foto de Chesi Fotos CC, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 14 de septiembre de 2008

Ibarretxe 0, España 2.

¡Dioses misericordiosos, qué panfleto incendiario ha sacado el Gobierno vasco a cuenta de la sentencia del Tribunal Contitucional que deja al señor Ibarretxe escuchando el sonido de las esferas celestiales probablemente al sugestivo ritmo de la txalaparta! "Acatamos", dice el Gobierno vasco,"pero no nos resignamos" . Otros que no se resignan y anuncian que van a pelearla. ¿En dónde? En Estrasburgo, donde haga falta. ¿Cómo qué? Como honrados ciudadanos que han visto pisoteados sus derechos fundamentales a hacer de su capa un sayo cuando le da la gana al señor Ibarretxe, por una sentencia de una Tribunal Constitucional vendido al más mesetario españolismo. Decía Pío Baroja, vasquísimo y españolísimo, que los ingleses no tienen sentido del ridículo y los españoles es el único sentido que tienen... salvo el señor Ibarretxe. Cosa que no es de extrañar pues no se considera español. Debe de ser británico. Porque prepararse a voz en grito para hacer el ridículo por tercera vez, ésta a los ojos de toda Europa ya requiere tesón.

Tras decidir que la sentencia del Tribunal Constitucional es un ataque a la democracia en España (¡!) y que equivale a la destrucción del autogobierno vasco, parece como si los redactores de este insólito escrito se hubieran convencido de la sarta de disparates que dicen en él (todos "argumentos" políticos, ni uno jurídico) y creyeran que ejercerá el mismo efecto sobre los magistrados del Tribunal de Estrasburgo.

El despiste y la ignorancia de los redactores de este panfleto es tan estupendo que cifran sus esperanzas en que el alto tribunal les dé la razón en el hecho de que haya respaldado por decisión anterior el derecho de la Comunidad Autónoma Vasca a tener un régimen fiscal especial, sin caer en la cuenta de que es precisamente ese reconocimiento y el respeto a los derechos de autogobierno vasco que revela lo que servirá de base al Tribunal para rechazar los recursos presentados por el flautista de Hamelin y sus seguidores.

Por lo demás, el reconocido pragmatismo del PNV acaba de aflorar otra vez. Mientras el señor Ibarretxe se agarra una pataleta y dice que va a chivarse a Estrasburgo, su propio partido envía un mensaje al señor Rodríguez Zapatero diciendo que está dispuesto a apoyar los presupuestos, como es lógico: ya que no cae la breva de la independencia, por lo menos a ver si se recaudan unos eurillos a cambio de apoyar al Gobierno de la artera España.

En verdad la situación del señor Ibarretxe es patética y su historial de mucha risa. ¿No debería dimitir?


(La imagen es una foto de fotosmak, bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 12 de septiembre de 2008

Juguete roto.

El Tribunal Constitucional ha declarado inconstitucional por unanimidad la Ley del Parlamento Vasco por la que éste aprobaba una "consulta popular" fijada para el próximo veinticinco de octubre en la que se plantearían dos preguntas al electorado vasco, a saber:

"a) ¿Está Usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia, si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre? b) ¿Está Usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un Acuerdo Democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del Pueblo Vasco, y que dicho Acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?". El TC ha dado la razón a la abogacía del Estado que planteaba su recurso de inconstitucionalidad argumentando en tres vías: la competencia, la sustantiva y la procedimental

El asunto estaba bien claro desde el principio. Resulta incomprensible que no haya habido nadie medianamente sensato en el País Vasco que no haya previsto que la insólita chapuza del señor Ibarretxe no tenía posibilidad alguna de prosperar. O quiza sí lo había y los rastacueros que han empujado al Gobierno vasco a darse esta castaña en el Constitucional estuvieran buscando precisamente esta situación para enarbolar la bandera del victimismo y del perpetuo agravio mesetario al pequeño pero indómito pueblo vascón. El propio señor Ibarretxe podría estar entre ellos. Lleva ya unos días agitando las aguas en previsión de un fallo negativo del TC, avisando de que piensa recurrir ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo como particular al que el Estado español ha vulnerado en sus derechos y animando a otros ciudadanos vascos para que hagan lo mismo, arropándose todos en los heroicos jirones de la Ikurriña. No es probable pero sería de desear que se hiciera la luz en las torpes entendederas de este hombre a ver si comprende que, tras hacer el ridículo en el TC todavía puede hacerlo más Estrasburgo si va a impugnar como particular una decisión jurisdiccional que anula por inconstitucional una ley que ha hecho aprobar él mismo como gobernante.

Las razones esgrimidas por la abogacía del Estado son casi de Pero Grullo, con lo que uno puede hacerse una idea de la complejidad real de las pretensiones del Lehendakari y del prácticamente nulo esfuerzo que ha tenido que hacer el TC para refutarlas. Dejo de lado la cuestión procedimental, esto es, la ley del Parlamento Vasco aprobada por un procedimiento de única lectura que también es inconstitucional pero podría ser constitucional sin que ello hiciera constitucionales los otros dos aspectos.

En cuanto al aspecto competencial el señor Ibarretxe pretendía soslayar la expresa prohibición constitucional de que las Comunidades Autónomas convoquen referéndums sin la previa y preceptiva autorización del Estado por arte de birlibirloque sosteniendo que su referéndum no era un referéndum sino una consulta popular. Hétenos aquí en mitad de la polémica medieval de los universales entre dominicos nominalistas y franciscanos realistas, como si por el hecho de cambiarle el nombre a la cosa ésta dejara de ser ella misma. Toda consulta popular que reúna ciertos requisitos es un referéndum dice el TC, y da igual cómo lo llame el lehendakari, que carece de competencia para convocarlo ni va a adquirirla porque lo llame de otro modo.

El segundo punto, sustantivo, muy bien refutado por el abogado del Estado y el TC tampoco era difícil puesto que se desprendía del propio texto de la ley, que en su preámbulo declaraba buscar un "Acuerdo de normalización política en el que se establezcan las bases de una nueva relación entre la Comunidad Autónoma del País Vasco y el Estado español”. No puede haber una "nueva relación entre la Comunidad Autónoma del País Vasco y el Estado español" por la sencilla razón de que tampoco la hay vieja. Entre el País Vasco y el Estado español sólo puede haber la misma relación que entre la parte y el todo. Pero no una de igual a igual como pretende el señor Ibarretxe. Esto no quiere decir que no pueda haberla pero, para que la haya, es el pueblo español en su conjunto quien tiene que admitir que hay una "pueblo vasco" con "capacidad para decidir". En tanto esto no suceda, querer que suceda sólo puede ser un intento de imposición (que es lo que es esta ley) condenado de antemano al fracaso de una forma bastante ridícula. ¿Por que? Porque si el lehendakari quiere convocar consultas populares dignas de tal nombre tiene que convocar verdaderos referéndums, para lo que, como hemos visto, carece de competencia y, para convocar consultas, por así decirlo de "menor alcance", ya están las elecciones periódicas. Si el señor Ibarretxe quiere saber cuánta gente en el País Vasco apoya una idea u otra acerca de negociar esto o lo otro con estos o aquellos lo único que tiene que hacer es ponerlo en el programa electoral de las próximas elecciones que, después del batacazo de ayer ante el TC esperemos que sean cuanto antes.

Se comprende que luego de este segundo revés del señor Ibarrexte esté éste algo escocido pero, caramba, si pretende salirse con la suya en el marco de la legalidad vigente, ¿por qué no trata de ser un poco más sutil en lugar de querer hacerlo a toda costa como los niños y con una mezcla de fraude e imposición?

Es posible que, aprovechando lo del Pisuerga, ETA pretenda cometer algún atentado para dar por muerta la vía del lehendakari al tiempo que avisa de que el único método es el suyo, el del terror. O sea que, al final, el juguete roto del señor Ibarretxe puede acabar sirviendo para algo: para dar alas a ETA.

(La imagen es una foto de s,B - Michael Brenton-King of The Wachoo Wachoo, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 31 de agosto de 2008

Otegi, negociator.

El señor Otegi ya está en libertad tras haber cumplido sus quince meses de condena en la cárcel de Martutene a cuyas puertas han ido a recibirlo sus familiares y algunos amigos muy alborozados. Me sumo al alborozo y felicito al ya expresidiario por su recuperada libertad que espero emplee en algo mejor que en volver a delinquir puesto que ya ha visto que estar en la cárcel no conduce a nada a él ni a las ideas que propugna, que el personal va a recibirlo con escuálida presencia y eso siendo ayer sábado, jornada de holganza, aunque sea posible que hoy u otro día le hagan un homenaje algo más nutrido en su pueblo. Pero nada más. Nadie se movilizó por tener un mártir en la cárcel, el País Vasco (PV) no ardió, como tampoco lo hizo cuando los jueces enchironaron a la mesa nacional de su formación política. Otra temporada más en la cárcel y el señor Otegi tiene que salir presentando el curriculum vitae para que se sepa quién es. Que la sociedad es muy dura y respecto a los ideales patrióticos que el señor Otegi profesa, anómica.

Sale el señor Otegi diciendo que la única solución posible al problema que vive el PV es la negociación. Muy bien; es un hombre realista, pero eso ya lo sabíamos muchos sin necesidad de estar quince meses estudiando en la cárcel. Sabíamos que de las cuatro salidas imaginables en el PV sólo una es deseable y posible. Las cuatro son: a) victoria absoluta de ETA: imposible; b) victoria absoluta del Estado: también imposible; c) prolongación sine die de la situación actual, con una cantidad "llevadera" de muertos y atentados: posible pero indeseable; d) negociación: posible y deseable.

Ahora bien para que la opción d) se materialice el señor Otegi tiene que convencer a los etarras que son quienes en su locura criminal (y su evidente estolidez, añado) se cargaron la última posibilidad de negociar algo. Bien claro está y bien claro lo dicen los gobernantes: si ha de haber algún tipo de negociación sólo puede ser con un cese previo y definitivo de la violencia etarra. Previo, definitivo... y verificable. Que no tomen más el pelo a la gente pues muchos creímos de buena fe que la última vez iba en serio y nos llevamos un chasco. Entre estos sus propios correligionarios refugiados en México según informa hoy El País en una magnífica crónica de Luis R. Aizpeolea que no están de acuerdo con la ruptura de la tregua ni con el asesinato del concejal Isaías Carrasco al tiempo que piden que se acabe la violencia, que no conduce a nada y que "se respeten los derechos humanos" (textual) lo que demuestra una vez más que el nacionalismo asesino se cura viajando.

Si el supuesto que los etarras in partibus y el señor Otegi piden se produce se podrá volver a hablar en términos políticos y quienes defendemos el derecho de autodeterminación volveremos a argumentar a su favor con las debidas garantías. Supongo que el señor Otegi y sus amigos dirán que la petición de negociación se dirige a las dos partes. Pero estarán de acuerdo en que al Gobierno le ha faltado tiempo para especificar las condiciones, que son las enunciadas más arriba: cese previo, total, verificable de la violencia. Falta por saber qué dice el cogollo de descerebrados que dirige ETA, rompió la última tregua y lleva desde entonces tratando de asesinar y secuestrar sin gran éxito.

En cuanto al segundo factor que el señor Otegi esgrime, de liberación de los presos políticos vascos me temo que volvemos al sempiterno territorio del choque simbólico en el que es tan difícil entenderse. Así que más vale dejarlo claro desde el inicio: aquí no hay presos políticos porque esto es una democracia y un Estado de derecho. Ya veremos qué será lo que establezca el señor Otegi en su tierra si alguna vez consigue establecer algo. En España ahora no hay presos políticos; hay delincuentes y muchos de ellos asesinos, gentes que han matado a ciudadanos indefensos con premeditación y alevosía. Esto no quiere decir que si se da una negociación previo cese definitivo y comprobable de la violencia no puedan arbitrarse medidas de generosidad con estos delincuentes. Pero mal empezamos si damos en pedir imposibles como que se libere a unos "presos políticos" que no existen.

En fin a día de hoy enhorabuena al señor Otegi por su liberación. Ojalá redunde en beneficio del pueblo vasco y del conjunto de España.

(La imagen es una foto de Álvaro Herraiz, bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 11 de agosto de 2008

Se quedan sin vacaciones.

Me refiero al Gobierno y más en concreto a los Ministerios relacionados directamente con el de Economía. El señor Rodríguez Zapatero ha tomado la insólita decisión de convocar a la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos para el miércoles. Y eso que no hay crisis, que es solamente un "frenazo". Ha pedido a los asistentes que lleven informes sobre cómo impactan las medidas del Gobierno referidas a esa no-crisis cuyo nombre acabará siendo como la falsa monea, que de mano en mano va pero nadie se la quea. Es decir los tiene trabajando desde la semana pasada porque los informes, supongo, no se improvisan; aunque no sé yo qué hará el señor Sebatián que ha ido a Pekín a fomentar las relaciones comerciales con China y no, claro que no, a ver los juegos olímpicos. Mucho tiempo no le queda para el informe.

En todo caso tampoco es tan importante porque el problema real que tiene el Gobierno no es la crisis que se niega a nombrar en una actitud que da risa cuando en casi todos los países europeos importantes se detiene el crecimiento del PIB y se acerca una recesión. Esa crisis que ya está aquí, que ya estaba aquí hace un año porque el sistema capitalista es el que es, no va a verse grandemente afectada por las medidas gubernativas. El problema real que tiene el Gobierno de España no es sólo la crisis; es principalmente Cataluña.

La señora vicepresidenta dice que el señor Montilla ha incurrido en un "exceso" de palabra, es decir, el señor Montilla ha hablado ex abundantia cordis y por lo tanto no hay que hacerle mucho caso. ¿Y qué le sucede al señor Montilla? Que está muy irritado porque pasó el nueve de agosto fecha en que, según el estatuto (tengo entendido), la negociación sobre financiación de la Comunidad Autónoma de Cataluña tendría que estar concluida y no estaba ni iniciada. Cualquiera se irritaría, me atrevo a pensar, con permiso de la señora De la Vega.

Pero lo que fastidia por estos pagos no es que el señor Montilla incurra en demasías verbales, si lo son, sino que los políticos catalanes hayan cerrado filas tras la reivindicación de financiación, tripartito con CiU, frente cerrado de izquierda y nacionalista contra el Gobierno del Estado. ¡El Partido del Gobierno del Estado contra el Partido del Gobierno del Estado! Lo nunca visto. Queda fuera el Partido Popular, aunque no es por falta de ganas sino porque los frentistas no lo quieren. El frente ha dado a entender (o así lo han interpretado los medios) que condiciona la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado a la solución de la cuestion pendiente de la pela. Si esto es cierto hay que esperar que, de no haber acuerdo de financiación en el Principado, los veinticinco diputados del Partit dels Socialistes de Catalunya voten en contra de los presupuestos, en contra de su Partido y de su Gobierno. Castañas.

Los ministros que llevan una semana redactando el informe del impacto económico (menos el señor Sebastián, evidentemente) han perdido el tiempo. Porque el problema más acuciante es el catalán. Es decir, van a seguir sin vacaciones porque tendrán que hacer otro informe sobre cómo ven ellos la cuestión catalana. Los informantes son los mismos; al tratarse de financiación está bien que estén los ministerios con competencias económicas.

La cuestión catalana, además de la vertiente económica tiene la política. El PSOE deberá decidir si acepta que el PSC sea un partido independiente que puede romper la disciplina de voto cuando lo estime oportuno. Y si no lo acepta será interesante ver qué propone para resolver esa muy evidente escisión cataláunica en el partido que se precia de "vertebrar a España". Filosóficamente hablando esto no es muy grave ya que quien vertebra desvertebra, pero políticamente es básico porque significa cruzar la raya que separa al amigo del enemigo, cisura decisiva en el campo político, como nos enseña Carl Schmitt.

Y este problema no es solamente una manía más del PP, al estilo de "España se rompe" y "España se hunde" de hace unos meses y días, como sostiene el diario Público cuando titula El PP cambia de lema: ahora es el PSOE el que se rompe. Es mucho más, es un problema real y acuciante que afecta a la base de apoyo parlamentario de un gobierno en minoría. Sobre todo cuando el mismo diario se ve obligado a rotular horas después que El PSC abre un frente con las comunidades socialistas. Es muy posible que la queja catalana esté fundamentada, esto es, que el Gobierno no cumple el Estatuto aprobado hace ya dos años. No voy a ponerme a comprobarlo, aunque quizá no lo cumpla porque, estando recurrido ante el Tribunal Constitucional, piensa que es como si estuviera en suspenso. La razón o sinrazón del problema es aquí lo de menos; lo que se solventa es si el PSOE forma un único grupo parlamentario o no y a quién elige cada cual porque imagino que habrá ciudadanos en Cataluña que se quedarán a cuadros cuando vean a sus representantes votando en contra del PSOE que es el partido al que ellos han votado.

Así que supongo que la tal Comisión Delegada y es posible que el Gobierno en pleno se queden sin vacaciones. No está el horno para bollos.

Los nacionalismos son un mundo tupido en Europa y causa de mucha, muchísima agitación. Esa insistencia vasca y catalana por tirar en sentido centrífugo en España y esa tendencia española a tensar en sentido centrípeto en un tira y afloja perpetuo no tendrá solución mientras los españoles no reconozcan el derecho de autodeterminación de catalanes, vascos, gallegos y todos cuantos lo pidan, en el entendimiento de que lo pedirán entes viables. (Personalmente no tengo nada contra la idea de reconocerselo también a los entes "inviables", pero no quiero entretenerme ahora con razonamientos laterales). Es más entiendo que, de reconocerse y ejercerse tal derecho, tanto el País Vasco como Cataluña optarían por quedarse en España. Es la obstinada negativa a reconocerlo la que está haciendo aumentar la cantidad de independentistas.

En todo caso no se trata de una defensa pragmática del derecho de autodeterminación en el sentido de que se apoye porque se piense que se va a ganar. Ese derecho debe reconocerse con independencia de cual haya de ser el resultado de una hipotética consulta. Sólo así podría acometerse legítimamente una reforma del sistema electoral que atenúe o suprima la capacidad de presión de los partidos nacionalistas.

(La imagen es una foto de Jordi Gomara (itaca2000), bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 16 de julio de 2008

Y no pasa nada.

1.- ¿Está Usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia, si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?

2.- ¿Está Usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un Acuerdo Democrático (sic) sobre el ejercicio del derecho a decidir del Pueblo Vasco (sic), y que dicho Acuerdo (sic) sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?

Estas son las dos preguntas grandielocuentemente redactadas que el lehendakari Ibarretxe pretende someter a consideración de la ciudadanía vasca el próximo veintincinco de octubre. Las incluyo para hacer un análisis somero de su contenido antes de hablar sobre la legalidad de la consulta. Porque parece bastante claro que la primera de ellas pone la llave de la posible solución del "conflicto" vasco en manos de ETA. Se pregunta a los ciudadanos si están de acuerdo en hacer algo si previamente ETA cumple el requisito de manifestar que deja las armas; no de dejarlas de modo eficaz y comprobable, sino de manifestar querer hacerlo de "forma inequívoca". La "forma inequívoca" sólo afecta a la manifestación (o sea, que hablen claro y no tartamudeen, por ejemplo) pero no a la voluntad misma y mucho menos al acto del abandono. A cambio de tan poquita cosa, se hace prometer a la ciudadanía que irá a un "final dialogado", etc. Seguramente el señor Ibarretxe tiene una buena opinión de ETA pues, si son ciertas las últimas noticias, ésta le ha ofrecido una tregua para que trate de sacar adelante su chapuza. Si yo fuera ciudadano vasco me sentiría insultado por esta preguntita que me convierte en criado de ETA.

La segunda pregunta es si la ciudadanía está de acuerdo en cometer una ilegalidad como es celebrar un referéndum de autodeterminación antes de que finalice 2010. Que el señor Ibarretexe llame a su segundo referéndum de autodeterminación "consulta sobre el derecho a decidir" no hace que el referéndum sea menos referéndum. Como tampoco es menos referéndum el primero porque lo llame "consulta". También El Solitario dice por ahí que él no robaba bancos sino que los "expropiaba". La idea de que cambiando el nombre de la cosa cambia su naturaleza sólo puede proceder de alguien que cree que quienes lo escuchan son imbéciles de remate.

Que es la idea general del señor Ibarretxe: que sólo él es aquí el listo y todos los demás son una manga de necios.

Dice el señor Ibarretxe que el recurso del gobierno contra su jaimitada vacía de contenido la autonomía vasca lo cual no es cierto pues la autonomía no le da derecho a él y a sus amigos a cometer ilegalidades.

Dice el señor Ibarretxe que el rechazo de su iniciativa sería un "fraude democrático" cuando lo que es un fraude democrático es precisamente convocar una consulta sin comptencias para ello.

Dice el señor Ibarretxe que negar su consulta sería un ataque a la democracia vasca y a la española. No existe una "democracia vasca" al margen de la española. Sólo esta incapacidad para ver la realidad muestra que el señor Ibarretxe no está enteramente en sus cabales y padece una mezcla de mitomanía y megalomanía que debiera incapacitarlo para el desempño de un cometido.

Dice por último el señor Ibarretxe que el pueblo español no puede decidir por el pueblo vasco. Pero, al parecer, el pueblo vasco sí puede decidir por el español. En efecto, el lehendakari cree que los demás son tontos. Y quien eso cree sólo prueba que el tonto es él. Y mucho.

Fuegos fatuos, baladronadas, jeremiadas: recúrrase la ley de consulta, anúlese ésta y aquí no pasa nada. Igual que no pasó cuando se mandó al trullo a los barandas de Batasuna. Por lo demás, sobra que el ministro señor Bermejo diga que se puede suspender o anular la autonomía vasca. Va de suyo: si las autoridades vascas conculcan la Constitución y violan la ley se aplica el artículo 155 de la Constitución, se suspende la auononmía y aquí no pasa nada.

(La imagen es una foto de Jkarteaga, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 28 de junio de 2008

La consultica de Ibarretxe.

Recojo la papeleta de la consulta de Público para que se calibre el contenido intelectual de las dos preguntitas de mícer Ibarretxe. Vamos a ignorar ese aspecto, nada baladí, sin embargo, para ver que en la sociedad, los conflictos engendrados por el nacionalismo no buscan establecer un territorio de entendimiento sino sólo de confrontación.

Las dos partes en este conflicto llevan ya mucho tiempo enfrentadas hasta que una de ellas desista. Y tiene pinta de ser así hasta el final. Lo que no se ve es el final.

Esta consulta es ilegal. Basta recordar que la convocatoria de referéndums es competencia del Estado (art. 92, 2 CE). Responde aquí el señor Ibarretxe, pensando ser lo que los franceses llaman très malin que lo suyo no es un "referéndum" sino una mera consulta popular. Tampoco le vale porque ya sabe el legislador que un referéndum es una forma de consulta y así lo dice, reconociendo a las Comunidades Autónomas (CCAA) capacidad para convocar consultas populares por vía de referéndum siempre que tengan la preceptiva autorización del Gobierno Central (art. 149, 32). Y le guste o no al lehendakari, lo suyo es una "consulta popular por vía de referéndum"..

La actitud del Lehendakari es prácticamente suicida, es un jugárselo todo a una sola carta: se trata de disimular diez años de nadería institucional, de gestión anodina, sin avances apreciables en una traca final de victimismo. Las huestes mesetarias yugulan la manifestación de la libertad y el ejercicio de sus derechos al pueblo vasco. Esto es el intento de fundar un nuevo símbolo iconográfico: el impedimento de la independencia. Insiste Ibarretxe en desconocer los términos exactos del debate planteado por su propuesta y pretende irse a un terreno imaginario, propio de la teoría abstracta, en el que se ignoran las condiciones históricas concretas de los pueblos, una teoría de términos angelicales: "¿en qué cabeza cabe", sostiene el lehendakari, "que en una democracia no pueda consultarse la voluntad de los ciudadanos"? Lo que quiere decir es que su propuesta debe tratarse como si fuera una encuesta o un sondeo. Pero, precisamente que eso no puede ser se prueba por el hecho de que sea el Gobierno de la CCAA el que lo convoca. Si el Gobierno quiere saber qué opina la ciudadanía, que encargue un estudio a una empresa de investigación de mercados. Que la consulta la haga el gobierno es lo que la convierte en un hecho decisorio de la colectividad puesto que los votos de los ciudadanos son vinculantes para las autoridades democráticas.

Por eso es tan importante el aspecto puramente procedimiental de la cuestión, esto es, si la propuesta se ha aprobado dentro de la legalidad formal o ésta ha sido vulnerada. Como es evidente cuando, además de recurrir a la Constitución lo hacemos a la vigente Ley Orgánica 2/1980, de 18 de enero, sobre Regulación de las Distintas Modalidades de Referéndum que, en su artículo dos, uno dice taxativamente que La autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum en cualquiera de sus modalidades, es competencia exclusiva del Estado.

En estas condiciones, ¿por qué convoca el referéndum el señor Ibarretxe? Por la razón de que con él pretende conseguir algo distinto a un objetivo independentista, por lo demás, como todo el mundo. Por ejemplo, ¿que significado tiene que los diputados del Partido Comunista de las Tierras Vascas den un voto al proyecto y los otros ocho se abstengan? Sencillo: en primer lugar se hace ver al nacionalismo burgués que, sin el radical no es nada y que depende de él para tramitar sus más alocadas iniciativas. Las otras ocho abstenciones tienen una finalidad mucho más ponzoñosa: demostrar que es posible y aceptable tomar decisiones de tal calado político con la mayoría absoluta, o sea, la mitad más uno de los votos.

No haya cuidado no obstante: el Estado central paralizará la iniciativa ilegal de Ibarretxe que, al plantearla como un ultimátum al Estado de derecho, viene a sumarse a las tesis de ETA de la legitimidad de la lucha armada dado que la "democracia española" no es tal puesto que el Estado español se encarga de yugular toda iniciativa en pro de la autonomía vasca.

Todo lo anterior en cuanto a los aspectos jurídicos y políticos de la consulta. Respecto a los morales puede decirse algo más: es cierto que la formulación de las preguntas es correcta y cualquier persona comprometida con la defensa del derecho de autodeterminación debería defender esta consulta/referéndum. Y yo mismo lo haría de no ser porque el Lehendakari la ha planteado torticeramente, con engaño, abuso de confianza y trampa. Dijo que sólo se convocaría en ausencia de violencia en el País Vasco. No hay ausencia de violencia pues ETA sigue actuando y la consulta va adelante. Pero ya no es la misma consulta sino el resultado de un engaño. Por el mismo engaño y la misma falsedad el señor Ibarretxe acepta que la consulta se apruebe gracias al voto del PCTV. Es un engaño y una inmoralidad por las que el señor Ibarretxe no pretende conseguir otra cosa que justificarse en el poder y ocultar su falta de hombría de bien.

Algún día de estos me armo de valor y paciencia y escribo algo sobre el asunto de las lenguas, la llamada común y las otras. No es justo que sólo se diviertan con ello iempre los mismos.

martes, 17 de junio de 2008

Ibarretxe y su plan secesionista.

La Juntas Generales de Álava han pedido al señor Ibarretxe que retire su plan de consultar a la ciudadanía, para que no haya división entre vascos. Es un empeño seguramente bienintencionado y que da una idea del galimatías que el señor Ibarretxe ha provocado con su obstinación en un procedimiento que nada tiene que ver con la legalidad vigente ni con el sentido común, dada la situación real. Un ejemplo de manual de la falacia de la trasposición: ¿acaso no es bueno, justo y democrático consultar al electorado qué sea lo que quiere? Por supuesto, por supuesto, pero todo depende de en qué circunstancias se haga porque, si no son éstas las más adecuadas, puede resultar que lo bueno, justo y democrático resulte ser malo, injusto y autocrático. Y si el señor Ibarretexe no alcanza a comprender algo tan alemental (que alcanza, vaya si alcanza, pues no es tonto el mancebo sino solamente un aprovechado), debe consultar a sus normalmente bien pagados asesores. ¿Acaso no es bueno para la salud beber agua? Por supuesto, pero eso dejará de ser cierto si metemos cien litros entre pecho y espalda de algún pobre desgraciado al que, lejos de sanar, habremos dado la muerte.

Es la primera cez, que yo sepa, que las Juntas Generales alavesas hacen realidad la hipótesis que siempre se aduce a la hora de hablar de un referéndum de autodeterminación en el País Vasco: ¿y si Álava dice que no? No que diga que no en el referéndum, sino que diga que no al referéndum. ¿Se la obliga? ¿Se obliga a Navarra? Y ¿por qué a Álava y Navarra en un sentido y no a Bizkaia y Gipuzkoa en otro?

Lo malo de ponerse trágico y shakesperiano en la historia es que acabe uno de Falstaff y no por lo gordo, sino por lo necio. Porque lo que Álava muestra aquí es que, al final, el famoso ámbito vasco de decisión lejos de ser la brumosa Euskal Herria es Bizkaia y Gipuzkoa, cuando no Portugalete y Hondarribia.

((La imagen es el famoso cuadro de Arcimboldo, El invierno (1572) que se encuentra en el Kunsthistorisches Museum, Viena).

viernes, 13 de junio de 2008

Nacionalismo e izquierdismo.

Consuelo Laiz, buena amiga y competentísima politóloga, preocupada desde hace años por cuestiones relativas a la izquierda y el nacionalismo, ha tenido una idea orientada a una práctica que es más habitual entre psicólogos, sociólogos, historiadores o antropólogos, consistente en tratar de dilucidar un problema poniendo a las posibles partes implicadas a hablar de él. El problema aquí es el del título del libro (¿Se puede ser nacionalista y de izquierda?, Libros de la catarata, Madrid, 2008, 165 págs.) y las partes implicadas o, mejor dicho, los representantes de las partes implicadas, son el señor Patxi Zabaleta, dirigente de Aralar, partido independentista pacífico navarro y el señor Juan José Laborda, histórico militante del PSOE. Una elección acertada porque se trata de dos personas ecuánimes, civilizadas, con larga experiencia, actitud dialogante y que, aun defendiendo posiciones políticas enfrentadas (el uno la independencia de Navarra cuando menos y del conjunto de Euskal Herria cuando más y el otro el statu quo), se conocen entre sí y se respetan y aprecian.

La profesora Laiz escribe una densa introducción situando el tema en debate, tratando de puntualizar por separado qué sea la izquierda, cosa bastante ardua, y qué sea el nacionalismo, cosa punto menos que imposible. Se remite al antecedente del historiador británico Hobsbawn, estudioso del nacionalismo, para señalar que el de hoy parece ser de carácter secesionista, y recuerda el intento de los austromarxistas por cohesionar ambas actitudes, esto es el izquierdismo y el nacionalismo. Si no he entendido mal atribuye el fracaso austromarxista al predominio del leninismo-estalinismo. Algo de eso habrá, pero no es suficiente pues las cuestiones de hecho jamás podrán validar o invalidar las ideas. Más importancia tiene a mi modo ver que el marxismo no pueda explicar el nacionalismo se ponga como se ponga por caer fuera de su armazón conceptual. La prologuista plantea asimismo el espinoso asunto de los derechos colectivos y da luego la palabra a los dos interlocutores a los que apenas acota el terreno, salvo los grandes grupos de temas de los que los dialogantes tienden a salirse una y otra vez.

Aunque se lea el libro con predisposición favorable, cual es mi caso, resulta imposible evitar la impresión de que el diálogo es un ejercicio fútil y de que estamos muy lejos de haber escenificado un ejemplo del ideal habermasiano de la comunicación diálogica. No se trata tan sólo de que ninguno de los interlocutores consiga convencer de nada al otro sino del hecho de que, en realidad, es imposible que se entiendan porque emplean continuamente los mismos términos pero les dan significados distintos y, como no se paran a ponerse de acuerdo, la conversación no puede llevarlos a ninguna parte. Algo muy evidente cuando hablan de la ideología. Cierto que se trata de un concepto en el que tampoco hay acuerdo entre los especialistas pero, cuando menos, éstos pueden ponerse de acuerdo en cuántos desacuerdos hay, cosa que no sucede con los dos interlocutores. El señor Zabaleta afirma en varias ocasiones (pp. 46, 93) que la izquierda tiene ideología y la derecha, no. El señor Laborda, por el contrario, afirma que es la derecha la que tiene ideología y la izquierda, no (p. 95). Que se trata de conceptos distintos de ideología salta a la vista; que debieran indagar sobre las discrepancias, también. Pero no lo hacen.

Eso mismo pasa con el resto de las cuestiones, incluso aunque no se produzcan disfunciones tan llamativas. Por ejemplo, ambos sostienen ser de izquierdas y ninguno cuestiona el izquierdismo del otro abiertamente. Sin embargo, es imposible no percibir en ambos discursos un punto de duda sobre la dimensión de la izquierda del interlocutor. Se echa en falta un intento por tratar de captar el fenómeno de izquierda sobre todo porque lo que verdaderamente se debate es si el nacionalismo es o no compatible con ella y es imposible de averiguar si no se deja en claro qué sea la izquierda, cosa nada evidente a comienzos del siglo XXI.

Entrar finalmente en el jardín del nacionalismo es un verdadero galimatías. El terreno de juego que queda establecido desde el primer momento sin que ninguno lo cuestione es que el señor Zabaleta es nacionalista en tanto que el señor Laborda, no. Por supuesto el primero sostiene que se puede ser de izquierda o de derecha y nacionalista. En el razonamiento del segundo está implícito, aunque él no lo formule nunca porque el diálogo se da en términos muy educados, que eso no es posible. Él, una persona de izquierda, no es nacionalista y el señor Zabaleta no plantea objeción alguna a este pronunciamiento que sin embargo la tiene y muy poderosa: el señor Laborda es un nacionalista español que, como muchos nacionalistas españoles, al ser lo que el señor Anasagasti llama, quizá no con mucha elegancia pero con bastante claridad, "nacionalistas satisfechos" porque tienen un Estado que dan por supuesto, sostiene no ser nacionalista. Sólo son nacionalistas según esto los "insatisfechos", los que reclaman un Estado, la independencia. Pero a fuer de justos hemos de decir que los "nacionalistas satisfechos" también son nacionalistas pero no les hace falta decirlo porque ya tienen un Estado que lo hace por ellos con lo que, en el mejor de los casos, son nacionalistas sin saberlo por la misma razón por la que el único que no sabe que vive en el agua es el pez.

Este es un punto crucial que el diálogo no aclara: que el debate no es entre un nacionalista vasco y un español no nacionalista sino entre dos nacionalistas de izquierda de naciones distintas. Visto esto así el resto de los temas muy ricos y variados que ambos interlocutores tratan con elegancia y brillantez se ve con otros colores. El nacionalista español que dice no ser nacionalista insiste en varias ocasiones en la importancia del individualismo en la época contemporánea, los fenómenos de integración europea y globalización mundial (p. 63), fenómenos todos ellos que quieren mostrar la falta de importancia de los nacionalismos de cuño estatal, cosa poco convincente porque ninguno puede invocarse en menoscabo de la idea de que los nacionalismos no españoles, vasco, catalán o gallego, hagan lo mismo, esto es, abrirse a la importancia de los individuos, integrarse en Europa o sumirse en la globalización pero desde el escabel de su propia personalidad nacional.

A su vez el señor Zabaleta, empeñado en legitimar su nacionalismo y demostrar la necesidad de la nación emergente y su plenitud, en lugar de acudir al único argumento válido que es el de la voluntad política (el mismo sobre el que se basa la nación española pues no hay otro), acaba propugnando un iusnaturalismo de raíz lockeana que nos retrotrae al siglo XVII: "Los derechos naturales no son una falacia. El individuo y la persona están antes que el Estado." (p. 118). Y aquí vuelve a abrirse un jardín borgiano de los senderos que se bifurcan pues el señor Laborda que habla con otro lenguaje incompatible con el anterior postula una idea positivista de los derechos y ambos chocan en lo referente al de autodeterminación que si para el señor Zabaleta (es de suponer) es una de esos derechos naturales (lockeano y bueno, claro es), para el señor Laborda nos hace volver "al Estado de naturaleza hobbesiano" (esto es, malo) (p. 126), tambien en el siglo XVII. No estoy muy seguro de que dos personas que se ponen a hablar en el siglo XXI y llegan al siglo XVII estén haciendo grandes avances.

Y el asunto adquiere caracteres graves cuando se aborda una cuestión crucial en esta polémica que la moderadora plantea varias veces hasta que los interlocutores deciden entrar "al trapo", el de la existencia o no de los derechos colectivos. Para el señor Zabaleta que resulta ser un sólido comunitarista estos derechos son indubitables. La cuestión es: estos derechos colectivos ¿también son anteriores al Estado? ¿Existe una comunidad anterior al Estado o debemos hablar mejor de una horda? Y la aporía no mejora cuando se mira del lado del señor Laborda para quien los tales derechos colectivos son una quimera ya que únicamente el individuo puede ser sujeto de derechos lo que quiere decir que necesariamente tendrán que ser anteriores al Estado puesto que éste sólo puede entenderse como el instrumento del que se dotan los seres humanos para garantizarse unos derechos "preexistentes".

No hay duda de que el diálogo entre estos dos interlocutores es muy enriquecedor pero no alcanza un mayor grado de concreción porque ninguno de los dos está dispuesto a considerar la razón que pueda asistir al otro dado que ambos mantienen actitudes esencialistas que, al relativizarlas, se diluyen como un azucarillo en agua, siendo así que la realidad social, la de aquí y ahora, que es la única existente es una mezcla de ambas, del esencialismo de los principios con la contingencia de la historia. Las naciones surgen en la historia por un acto de voluntad y representación que diría Schopenhauer pero se mantienen por una llamada continua a los principios esenciales cuyo valor instrumental se agota en la función legitimatoria. Invocarlos para romper la contingencia es un buen ardid, pero no es más razonable que invocarlos para mantenerla. Y a quien Dios se la da, San Pedro se la bendiga.

domingo, 8 de junio de 2008

El discurso de ERC.

ERC es un partido necesario en España. Además eso de que sea abiertamente republicano y esté recordándolo todo el día me lo hace especialmente simpático. Pero no es por su republicanismo sólo por lo que es necesario en España, sino por su independentismo activo y... pacífico. ERC es la mayor fuerza de deslegitimación del terrorismo etarra puesto que deja bien a las claras que en España se puede ser independentista y gobernar. Y no solamente gobernar, sino gobernar tratando de conseguir la independencia, no nominalmente sino de hecho. Porque uno de los puntos de la propaganda etarra y su entorno mediático es que España no es una verdadera democracia y que en ella no se puede defender el independentismo pacíficamente. Justo la existencia de ERC prueba lo contrario.

Lo que sucede es que lo que quiere decirse es que España no es una democracia porque no cabe obtener la independencia por medios pacíficos. Y eso es otra cosa. Desde luego, está por ver que España (o el Estado espñol) acepte la voluntad de independencia de una mayoría de vascos o de catalanes pacíficamente expresada; pero es que antes hay que ser eso, mayoría. Cosa que sólo puede averiguarse de verdad en estado pacífico, no de guerra. Esa idea de que hay que conseguir a tiros lo que no se ha probado que no pueda conseguirse pacíficamente es el punto negro de ETA, lo que demuestra su falta de legitimidad. Lo que empezó para luchar contra Franco no puede servir después para luchar contra la democracia, salvo que se sostenga, contra toda lógica, que la democracia y el franquismo son lo mismo, que es lo que pregona ETA y muchos apoyan pues, dicen, la democracia procede del franquismo, pero es una procedencia cronológica, genética, no conceptual. Y ya se sabe que los hijos no heredan los pecados de los padres.

Así que es estupendo que haya ERC y que se recupere del batacazo que se dio en las elecciones de nueve de marzo pasado cuando perdió cinco de ocho diputados que tenía en la legislatura anterior en el Congreso. Para hacerlo ha ido por la vía asamblearia, cual es su carácter y ha celebrado elecciones a Presidente y Secretario General, una estructura presidencialista similar a la del PP. Los ganadores son los del continuismo más o menos aggiornato, señores Puigcercós y Ridao. El tripartito, en principio, continuará, pero la nueva dirección de ERC quiere una renegociación, lo que puede ponerlo en peligro o, lo que es más seguro, permitirá a ERC hacer lo que más le gusta: estar en el Gobierno y en la oposición al mismo tiempo. Es un partido de gente inteligente que sabe que lo importante es tener opciones abiertas. Nada que ver con ETA que ha llevado a su equivalente vasca al trullo, por bruta.

jueves, 29 de mayo de 2008

El parto de los montes.

De no ser por el mal precedente que se sentaría, por el que cualquier presidente de Comunidad Autónoma acabaría consultando a la ciudadanía lo primero que se le pasara por la cabeza, habría que pedir al Gobierno que dejara vía libre a la consulta de Ibarretxe que, además, carece de fuerza vinculante, a ver qué pasaba.

Porque despues de años de dar la brasa con la famosa consulta hay que fastidiarse qué dos preguntas pretenden esos genios del Gobierno vasco espetar a sus sufridos ciudadanos. Pura delicia de ejercicio de hipocresía y retórica. Y todo por no condenar explícitamente a ETA y no llamar a las cosas por su nombre. La primera reza:

¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?

Es una pregunta tan necia que parece de Alicia en el país de las maravillas. ¿Prueba? Formúlenla Vds. al revés y diríjasela a ETA:

¿Está usted de acuerdo en manifiestar de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la violencia de una vez y para siempre si la ciudadanía vasca apoya un proceso de final dialogado de la violencia?

Pregunta capicúa.

¿Y qué me dicen de la segunda?

¿Está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010?

Tómese nota: "los partidos vascos"; no "los partidos legales" o "los partidos democráticos", sino "los partidos vascos". Eso comprende a los que son ilegales. ¿Y por qué no a la propia ETA? Es tan ilegal como Batasuna, tan vasca como ella y, sin duda, mucho más "partido".

Además: ¿y si no hay acuerdo, que no lo habrá, antes del año 2010? El Mad Hatter diría: se somete a consulta el no-acuerdo.

De verdad, este hombre y su equipo no tienen categoría para gobernar. Esta consulta es un insulto a la inteligencia media, sector inferior, de la colectividad española, vasca o de Amorebieta.

Que el Tribunal Constitucional detenga el dislate, que haya elecciones anticipadas en Euskadi y que el PNV, para salvar el ridículo, proponga otro candidato a lehendakari que sepa lo que hace.

(La imagen es una foto de Fotosmak, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 21 de mayo de 2008

Esquizofrenia vasca.

Por fin bajó el indómito vascón, propulsado por el último bombazo de ETA contra la oligarquía vasca (sí señor, a ver si se enteran esos capitalistas de una vez, que son tan capitalistas que parecen españoles) a colocar al señor Rodríguez Zapatero su originalísimo plan para llegar a la independentzia de Euskal Herria a través del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. (Bueno, si no gustan Vds. de Puerto Rico que al fin y al cabo son inferiores del tercer mundo, tengo los casos de Escocia, Flandes y Quebec, todos ellos racialmente fetén).

En Madrid estábale esperando el señor Rodríguez Zapatero armado con un constitucional NO y la legalidad vigente. (¿Armado? Enrocado, pardiez, en la legislación española vigente. Qué vergüenza: querer aplicarnos a los vascos las mismas leyes que a los andaluces o los extremeños y no pretendo ofender a nadie...). En La Moncloa el presidente del Gobierno explicó también al lehendakari que, si quiere traca, que convoque elecciones, a ver qué pasa y, en el ínterin que traslade al colegio cardenalicio del PNV su malestar por la moción del Parlamento vasco acusando al Gobierno de "amparar" las torturas a los gudaris. (Y me quedé corto: tenía que haberle dicho que es de vergüenza que traten de salvar sus traseros aprobando mociones gratas a los terroristas para que no los asesinen.

Volvióse pues el jelkide por do había venido con agravios suficientes para movilizar a la sana opinión de "este pueblo" a quien se niegan sus derechos de forma arbitraria. (Ahora se van a enterar los españoles: unas buenas elecciones anticipadas sobre el "derecho a decidir" de los vascos, vilmente pisoteado por los amigos de las víctimas de los gudaris. Habráse visto.)

De vuelta a casa, la eficacísima policía francesa, con ayuda de la Guarda Civil, detuvo al presunto cabecilla de ETA, un tal Thierry, y tres presuntos asesinos más, uno de los cuales había sido cargo representativo de Batasuna en esa esquizofrénica navette que hay en el País Vasco entre asesinos armados y asesinos desarmados (siempre presuntos, claro es), en esa pintoresca ósmosis de pistoleros de este o aquel lado de la frontera de la ley, muchas veces pasando por la sacristía para cambiarse de atuendo. (¡Bah! Un golpe transitorio a las ansias de libertad de "este pueblo". Por cada Thierry caído habrá veinte que ocuparán su lugar; por cada etasuno encarcelado, cincuenta saldrán empuñando la parabellum o la credencial, según convenga.)

Como gustéis. De momento, los presuntos pistoleros en el trullo y los presuntos soberanistas a convocar elecciones autonómicas en el País Vasco por haber tratado de saltarse el límite legal que impone la sana leyenda del arbol malato. Que no sé yo si, con la falta de operatividad que mostrará ETA en los próximos meses, con su presunto cerebro (es un decir) en chirona, se estarán dando las condiciones para que "este pueblo" sepa cómo debe votar al amor de la lumbre de un buen bombazo de vez en cuando.

lunes, 17 de marzo de 2008

El derecho a decidir.

Toda la prensa del finde se hacía eco del notición: en su discurso ante la Asamblea Nacional del PNV, celebrada en Sabin Etxea al objeto de evaluar las consecuencias del varapalo electoral de los nacionalistas el nueve de marzo, Iñigo Urkullu, presidente del PNV sostuvo que existe una oportunidad para un nuevo acuerdo. Por fin algo se mueve en el País Vasco en donde todos parecían haberse enrocado en sus peculiares disparates, desde los tiros en la nuca de ETA a la bulla unagrandelibre del españolismo del PP, pasando por las cada vez más vergonzosas complicidades de la izquierda abertzale con la banda de asesinos y el juguete único (y roto) de Ibarretxe de un referéndum en el otoño.

Casi todos los analistas coinciden en afirmar que el tropezón electoral del PNV lo ha obligado a ser más realista y a buscar un modo de salir airoso del dislate referendario de Ibarretxe. Es posible, aunque yo prefiero creer que el señor Urkullu y algunos otros (supongo) con parecido criterio y similar sentido de la decencia, han aprovechado el mal resultado electoral para tirar al basurero de la historia el inmoral proyecto del señor Ibarretxe y de sus amigos, al estilo del señor Egibar, tan carentes de escrúpulos y sobrados de hipocresía como él.

Explicación al canto. Quienes defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos de España, al menos en lo que a mí respecta, hemos dicho siempre que lo defendemos para el País Vasco con dos condiciones: 1ª) no puede ser una consulta unilateral y 2ª) mucho menos puede ponerse en práctica mientras exista ETA que impone un clima de terror en el País Vasco que convertiría en una farsa tal consulta.

Originariamente, cuando el señor Ibarretxe presentó su plan, se comprometió a no aplicarlo en tanto no hubiera condiciones de ausencia de violencia. Y por tal se refería, como es lógico, a la de ETA. Al señor Ibarretxe, a diferencia de algunos deficientes morales que pasan por intelectuales en el País Vasco, no se le ocurre elevar el "y tú más" a categoría filosófica, ni recurre a la típica amalgama estalinista de sostener que allá va violencia por violencia, la de ETA y la del Estado. El señor Ibarretxe puede ser más o menos taimado con algo de hipócrita, pero no es un cretino estrictamente hablando.

Héteme aquí, sin embargo, que por alguna razón aún no explicada, el señor Ibarretxe prescindió del requisito de la ausencia de violencia y, bajo la especiosa "razón" de que ETA no iba a determinar el calendario político en el País Vasco, anunció el referéndum para el próximo mes de octubre, tanto si ETA asesina ciudadanos indefensos como si no.

A partir de ese momento, el plan del señor Ibarretxe, que ya era arriesgado y un pelín rupturista, pero podía recabar apoyos, se convirtió en un acto de hipocresía, un intento de ventajismo, de sacar partido político del terror etarra; es decir, algo inaceptable.

Si lo dicho el sábado por el señor Urkullu implica el entierro definitivo de esa monstruosidad de un referéndum en una sociedad atenazada por el miedo y la voluntad del PNV de encontrar una nueva vía de entendimiento con el conjunto del Estado a través de la vía estatutaria, será un triunfo general que todos deberíamos celebrar porque significará el retorno a la sensatez y el sentido común y a la esperanza de la erradicación del terrorismo etarra.

Ciertamente para ser eficaz tal acuerdo no puede dejar totalmente satisfechas a todas las partes, cosa que entiende cualquiera que no reduzca su capacidad mental a lo que lea en los Zutabe. Los más nacionalistas y, por supuesto, los independentistas, seguirán considerando que el marco estatutario es inaceptable porque no responde a las aspiraciones de libertad etc, etc. Otros, en cambio, dirán que ese nuevo marco estatutario es una pasada y que da al País Vasco más independencia de hecho de la que tienen muchos Estados por ahí, como Lichtenstein, por ejemplo y sin ánimo de ofender. Esas controversias son la sal misma de la política. Y cuando la política esté firmemente asentada de nuevo en el País Vasco, las pistolas lleven tiempo suficiente en silencio y la gente haya recuperado la libertad y la seguridad, será el momento de plantear de nuevo el derecho a decidir de los vascos y, en general, el de autodeterminación de los pueblos de España. Antes, jamás.

(La foto es de inmamesa bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 18 de febrero de 2008

Kosovo.

Una juerga cómo se ha reaccionado en España al episodio de la declaración unilateral de independencia de Kosovo. Los europeos pillan siempre a los españoles con el paso cambiado. Porque a ver qué figura no ya del derecho internacional sino de la pura lógica es esa de que el Gobierno rechaza la tal independencia unilateral pero la acepta por mor de la concordia europea, para no ir en contra del común sentir europeo. Sorprendente actitud porque ¿por qué no va a ir en contra del común parecer europeo? ¿Está prohibido? Muchos europeos lo hacen continuamente: Francia y Holanda han dicho "no" a la Constitución europea; Noruega se lo ha dicho a la misma Unión; Dinamarca dijo que no en referéndum al Tratado de Maastricht, aunque luego la cosa pintó distinta; el Reino Unido dice que no a la Política Social de la Unión; varios Estados no quieren saber nada del euro y otros dicen que no pertenecen a Schengen, etc, etc. ¿Por qué no va a disentir el Gobierno español del coro europeo visto que, en todo caso, no hay coro? Porque de disentir se vería que nadie le hace caso. Por eso digo que nos pillan siempre con el paso cambiado.

El señor Rajoy, especialista en alancear moros muertos, dice que él se opone a la independencia de Kosovo. Claro porque no gobierna ni gobernará. Si lo hiciera, ¿en qué se notaría que se oponía a la tal independencia? ¿No reconocería al Estado kosovar? En fin...

Los periodistas, locos de alegría, preguntaban a todo el mundo si podían establecerse paralelismos entre Kosovo y el País Vasco. Mayoritariamente las respuestas eran de noooooo, que vaaaaa, naaaaada que ver. Excepto el Gobierno vasco que publicó una nota diciendo que Kosovo es el camino, el faro, la guía, esto es, el respeto al derecho de autodeterminación de los pueblos, que existe por mucho que moleste por ahí, y el derecho a decidir de los kosovares y, claro es, de los vascos, que el señor Ibarretexe se ha ido a explicar a la Universidad de Stanford, a donde también han llegado los de la España integral y le han montado un pollo.

Por cierto que Kosovo y el País Vasco no tienen nada que ver. Ni por asomo. Serbia no ha sido una entidad política única independiente durante más de cincuenta años en la Edad Moderna. Nada que ver con la indiscutida existencia de España en los últimos quinientos años, si bien es cierto que en los últimos trescientos aparece como una entidad territorialmente menguante, lo cual tampoco es asunto de gran alharaca. Que llamemos España a toda la península ibérica menos Portugal tiene el mismo sentido que tendría que se lo llamáramos a toda la península ibérica menos Cataluña, es decir, ninguno. Pero en todo caso, son quinientos años.

Las relaciones de Kosovo con Serbia son, en lo económico y social, las inversas de las del País Vasco con España (o resto de España; aunque ya se ha visto que España es siempre igual a "resto"), esto es, "colonia" subdesarrollada frente a "metrópoli" desarrollada. La pelea de albaneses y kosovares no solamente es étnica sino también religiosa, divina quebrada que no se da en la católica España, al menos abiertamente.

Prácticamente no ha habido época en la historia de Serbia en que las decisiones sobre su existencia como sujeto político no fueran asunto dirigido en buena parte desde el exterior, por el juego de las potencias vecinas: bizantinos, turcos, búlgaros, austríacos, húngaros y luego ya europeos occidentales y estadounidenses. Empezando, además, por el hecho aquí decisivo de que fuera de las fronteras de Serbia hay un Estado independiente, Albania donde reside la mayoría de los albaneses, como puede verse en el mapa de la derecha que saco de United States Institute of Peace. Se observará que en Kosovo vive un tercio de los albaneses, sin desdeñar la minoría de Macedonia y el Pico de Montenegro. En todo caso, la bandera que más se ha visto ayer es la de Albania, al comienzo del post. Como Kosovo aun tiene que decidir su bandera y su himno, cual si fuera una autonomía española, la cuestión es si puede escoger la enseña albanesa. ¿Puede haber dos Estados con la misma bandera? Supongo que no para no inducir a error o incurrir en él.


Actualización a las 12:00 del 18/02/2008.

El problema lo resolvió ayer el parlamento kosovar adoptando la nueva bandera que se ve en el vídeo que saco de Público.


Así pues nada tienen que ver el País Vasco y Kosovo. Pero es que eso es irrelevante porque aquí de lo que se trata es del ejercicio del derecho de autodeterminación. Por eso salta el Gobierno vasco invocando el respeto a ese derecho que si unos pueden ejercerlo habrá que saber por qué otros no. El sacrosanto derecho de autodeterminación. Adelanto que servidor es partidario de su reconocimiento en el caso de Kosovo, del País Vasco y de quien lo pida con razones meditadas y de modo pacífico. Pero el Gobierno vasco es especialista en retorcer las cosas y embarullarlo todo. Aplica aquí la falta de escrúpulos morales que aplica en su pretendido referéndum de otoño pues lo ha convocado en presencia de la violencia, no en su ausencia, como se había comprometido. Es un referéndum inmoral, además de ilegal.

Lo mismo le pasa con el derecho de autodeterminación de Kosovo. Eso no ha sido ejercicio de autodeterminación; eso ha sido una injerencia (es posible que inevitable, seguramente sí) de las potencias extranjeras en asuntos internos de otro país. Algo probablemente muy razonable cuando el injerido está masacrando a una minoría a su merced pero que no se aplica igual cuando el masacrador es Serbia que cuando es Rusia o China.

En todo caso, se trata de la autodeterminación, sin duda alguna. Y satisfactorio es, con todo, que se haya producido. Habrá que ver qué cara ponen los europeos occidentales en el caso, no imposible, de que Albania y Kosovo, de común acuerdo, desde luego, se fusionen y qué pasa luego con los albaneses de Macedonia. Aquí se han enfrentado dos principios: el llamado derecho de autodeterminación y el principio de integridad territorial de los Estados, firmemente defendido por Rusia, que teme también una mayor fragmentación de sus dominios y anuncia problemas políticos entre otras partes en España, vaya por Dios.

Uno puede estar a favor de la autodeterminación ajena (y, por supuesto, propia) por principio, pero eso no es, no puede ser, el fundamento de la acción de los Estados que carecen de principios pues carecer de ellos es invocarlos e invocar a sus contrarios al mismo tiempo. Por ejemplo, el Reino Unido ha vinculado el destino de Gibraltar al derecho a la autodeterminación de los gibraltareños, principio que todos, llanitos y británicos, han metido en la Constitución de la Roca, aprobada en referéndum en noviembre de 2006. ¡Loable acción de la Gran Bretaña, adalid de la democracia, en defensa del muy humano derecho de autodeterminación de los pueblos!

Lo que tienen lo británicos es un morro que se lo pisan. El 1º de julio de 1997, el Gobernador británico de Hong Kong, Chris Patten, transfirió la soberanía de la colonia a la República Popular China sin preguntar nada a sus habitantes, mayoritariamente opuestos a la retrocesión. Al fin y al cabo, el Imperio chino Qing había cedido Hong Kong a perpetuidad a Gran Bretaña por el tratado de Nankín, de 1842, que puso fin a la primera guerra del opio. También España había cedido Gibraltar a perpetuidad a Gran Bretaña por el Tratado de Utrecht, que ponía fin a la Guerra de Sucesión. ¿Por qué los llanitos pueden autedeterminarse y los de Hong Kong no? Porque China puede impedirlo y España no. Si España pudiera, ¿qué haría? Yo respetaría el derecho de autodeterminación pero creo que mis compatriotas no.

Así que, como se ve, el derecho de autodeterminación tiene una pinta muy distinta según quien lo exija y a quién se le exija. Por esa razón Kosovo no tiene nada que ver con el País Vasco y, al mismo tiempo, tiene todo que ver.