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viernes, 19 de agosto de 2016

La investidura

Ayer la Corte hervía de bulos y rumores. Los mentideros echaban humo, fabricando historias y fantasías. El resultado de la era de la información y la comunicación es que, con las noticias importantes, puede armarse tal batiburrillo que al final, los ciudadanos se vayan a la cama sin saber lo que ha pasado de verdad. Quizá por eso recurren a unos medios fuertemente ideologizados y partidistas como los españoles, para que los adoctrinen.

Tómese la noticia principal: hay fecha de investidura. El día comenzó como terminara el anterior: sin fecha para el debate y con un displicente Rajoy haciendo de menos a Rivera. De pronto, todo cambia. La cabeza parlante del gobierno en el Parlamento, Ana Pastor, anuncia la fecha del debate para el 30 de agosto y Rajoy se declara presto a firmar las condiciones de Rivera, de las que, según él mismo, nadie le había hablado en el Comité Ejecutivo de su partido. Conclusión de los medios y los mentideros: este Rivera pesa más de lo que parece o Rajoy tiene un as en la manga, tipo tamayazo, por ejemplo. O ambas cosas.

No tuvo eco alguno, sin embargo, la otra noticia que podía explicar el repentino giro del de los sobresueldos: Sanchez avisaba de que no tenía intención de reunirse con Rajoy (quien lo había citado para hablar del asunto) en tanto no anunciara la fecha de la investidura. Esa es la verdadera razón del cambio de Rajoy. Es decir, si hay fecha de investidura es gracias a Sánchez.

Pero esa interpretación, apoyada en hechos, no se verá en los medios. Estos siguen fabulando sus deseos. El titular de El Confidencial, compartido por muchos otros, pareciendo una noticia, es una opinión, basada en el chantaje de Rajoy: o él es presidente o hay terceras elecciones y, para más INRI, el día de Navidad. Puro mentidero, puro runrún casi de eso que llaman las redes con bastante gracia cuñaos: más presión para Sánchez. Y la Iglesia, ¿qué dice? El día de Navidad vienen todos a casa, no habrá abstención, etc., etc.

Lo más grave es el hecho de plantear la alternativa como excluyente. ¿No hay otras opciones? Es patente que sí. Si Rajoy fracasa, otro, por ejemplo, Sánchez, puede aspirar al nombramiento de candidato. U otro candidato del PP. O de fuera del PP, de consenso. Claro que hay otras posibilidades, por ejemplo, el gobierno de la izquierda apoyado por los independentistas catalanes. Estos plantearán la cuestión del referéndum, algo que el PSOE debiera reconsiderar por cuanto acabará siendo inevitable, dadas las circunstancias.

Dudas cabe abrigar también respecto a la actitud de Podemos. Tras haber fracasado en sus pronósticos de que el PSOE facilitaría un gobierno del PP mediante la abstención, reaparece ahora con la habitual panoplia de arrogantes declaraciones. Empieza por señalar que él, Podemos, representa el "No" a Rajoy. Pero el único "No" a Rajoy que ha contado ha sido el del PSOE. Añade que Iglesias lleva días negociando con Sánchez sobre un gobierno de izquierdas y el PSOE lo desmiente oficialmente. La lealtad de esta gente no existe, y su palabra tiene un valor muy relativo pues está condicionada por su profundo deseo del sorpasso que implica la destrucción del PSOE. Por eso suena tan falso el propósito de formar un gobierno de las izquierdas con un partido al que se quiere aniquilar.

Y las terceras elecciones, sean el día de Navidad, el de Reyes o el de los Santos Inocentes, no están decididas ni mucho menos. Solo a los más zotes del PP puede ocurrírseles que cabrá culpar al PSOE de las elecciones el 25 de diciembre siendo así que quien ha decidido los tiempos ha sido el PP.  Ese resultado está más abierto que nunca. Quienes apoyan al PP (y no tienen por qué militar en él) vaticinan su mayoría absoluta. Otros, en cambio, tendemos a pensar que unas nuevas elecciones harían subir al PSOE y bajar al PP y a Podemos. Con C's puede pasar cualquier cosa, según sean los resultados del PP.

miércoles, 6 de abril de 2016

La vida, Pedro, es desengaño

Quien te apoyó en la investidura, te planta en el primer recodo del camino. Entraste ayer en el Parlamento con dos amigos y saliste con uno y medio. El medio justifica su abandono argumentando que no se puede derogar una ley sin tener a mano el recambio. Razón por la cual se abstiene contra toda lógica porque, si de verdad cree erróneo derogar sin tener nada previsto, lo suyo es votar en contra, no abstenerse. Pero la traición no sabe de lógicas, sino de conveniencias. Además de abstenerse los de C's quieren ministerios en el gobierno. Aquí, el menos avisado es obispo. ¡Qué duro es todo, Pedro! No solo te pien ministerios los de Podemos; también los de Queremos. Apenas van a quedarte para reparto entre fieles. Y con el partido como lo tienes, no es lo más recomendable. La gente quiere jefes que manden y repartan juego, no tipos a los que todos engañan. 

Estos de C's no son leales. No son de fiar. Hoy votan "a" y mañana "b" al incomprensible albedrío de su joven líder. ¿Puede Sánchez garantizar que no le fallarán en el momento decisivo? No, no puede porque su supuesto aliado tiene sus propios planes. Y es razonable. Los dos ambicionan un único puesto. Y eso que se perfila un triunvirato. Con este comienzo, pocos se atreverán a vaticinar resultado de votaciones. Si las hay. Será una legislatura de infarto y tertuliano. Venga, Pedro, a preguntar a Albert qué significa su taimada abstención. ¿Que ya no le quiere? No se procupe en exceso. Otro Pedro negó a su jefe tres veces antes de que cantara el gallo. Y aquí estamos, con ese Pedro más falso que Judas convertido en piedra de su iglesia. 

jueves, 31 de marzo de 2016

Hay que pactar, pero solo como los señoritos quieran

Ayer, Pablo Iglesias dio muestras de mayor flexibilidad política de la que acostumbra. Recogió velas, no insultó al PSOE y se mostró dispuesto a hablar con C's, aunque no a sentarse con él en un gobierno. Hasta ahí, juego político con cintura y responsabilidad. Tanta que hasta Sánchez vio un trozo de cielo abierto, al levantar constancia de que había esperanzas, cosa esencial para él, que se postula como presidente.

En este momento, el obstáculo esencial a la formación de gobierno es C's, que dice ser de centro pero no quiere a Podemos "por activa ni por pasiva".  Iglesias, aun declarándose dispuesto a hablar con Rivera, mantiene el veto a su entrada en el gobierno. Público, la voz orgánica de Podemos, muestra su falta de perspicacia al sostener que Sánchez se empeña en un pacto “casi imposible” entre Podemos y C's, como si fuera un error. Falso. El error es mantener el veto a C's. Levántenlo. No pasa nada porque C's entre en un gobierno tripartito y Podemos debe mostrar la máxima disposición a llegar a acuerdos. Si alguien carga con el mochuelo de ser el responsable del bloqueo de la situación, que sea C's.

C's insiste en mantener a distancia a Podemos e invitar al PP a gobernar con el PSOE y ellos mismos. Es lógico. Está en su interés: un gobierno PP, PSOE, C's pondría al PSOE a merced de las políticas reaccionarias de los otros dos, las legitimaría y terminaría por hundir el histórico partido del original Pablo Iglesias. En cambio, al revés, un gobierno PSOE, Podemos, C's pondría a este último en minoría en un gobierno de izquierda, legitimaría a éste y permitiría sacar al país del marasmo en que encuentra después de cuatro años de desgobierno, expolio y ruina a manos de una asociación de presuntos malhechores.

Los argumentos de Rivera para bloquear todo acuerdo con Podemos son de tres clases. Considerémoslos.

1º) C's cuestiona la autenticidad de las concesiones de Iglesias por creer que son meramente tácticas, para evitar nuevas elecciones. Puede ser. ¿Y qué? Quizá sea cierto que Podemos tema elecciones nuevas. Yo las temería también si estuviera en su lugar. Y, sin embargo, a lo mejor salía beneficiado de ellas. Nunca se sabe. Por la misma razón decir que la negativa cerrada de C's también es táctica y trata de provocar elecciones nuevas porque piensa que le favorecerán. Y también es posible que esté equivocado y se dé una castaña.

2º) Podemos, dice C's, se empeña en referéndums de autedeterminación en todas partes. Está en su derecho. Pero que haya o no referéndums no depende de Podemos. Ni siquiera depende de Rivera y su partido por muy estupendos que se pongan. Esos referéndums, especialmente el catalán, dependen de los catalanes y estos siguen su marcha, diga Rivera lo que diga. Y hacen bien. Los independentistas ya han desconectado y en su momento plantearán la cuestión definitiva con un probable referéndum constituyente catalán y ya veremos qué hacen entonces el señor Rivera y el resto del nacionalismo español, PSOE incluido.

3º) Podemos no puede estar en un gobierno en que haya que tomar medidas de política económica en contra de la crisis porque tiene proclividades venezolanas y griegas. Es el mismo argumento, aunque algo menos demagógico, que maneja un editorial de El País, (Fe de errores) que parece redactado por la FAES. Podemos no puede estar en un gobierno que afronte la crisis y el periódico pide al PSOE -como lo hace C's- que se entienda con el PP. Es decir, que se entregue a la carcunda neofranquista para que el país siga gobernado por una banda de presuntos corruptos, neofranquistas y meapilas, pura herencia del caciquismo decimonónico ladrón.

En el fondo, lo que estos dos quieren, C's y El País, es que no haya gobierno de progreso, que no haya regeneración democrática, ni auditorias de la gestión de esta banda de sinvergüenzas, ni se deroguen sus tropelías legislativas, al amparo y abuso de su mayoría absoluta, la LOMCE, la Ley Mordaza, la reforma laboral, los privilegios de la Iglesia, etc.

Porque, ¿de dónde sacan estos dos linces que un gobierno tripartito en el que los miembros de Podemos estarían siempre en minoría frente al PSOE y C's, serían aquellos quienes impondrían su supuesto radicalismo (que tampoco es tanto) frente al conservadurismo del PSOE y el reaccionarismo de C's? Obviamente, de ningún sitio, porque es mentira.

Lo que quieren es un pacto de gobierno pero a su antojo, para legitimar el expolio y el desastre de los últimos cuatro años y que los responsables de la corrupción y este latrocinio monumental se vayan de rositas.

Y, por supuesto, que los catalanes no puedan moverse.

miércoles, 9 de marzo de 2016

La corrala de la negociación

La conversaciones para la formación de gobierno van tomando el castizo aire de las corralas zarzueleras. El dúo de C's y PSOE quiere ir del ganchete a la verbena, pero el galán de Podemos, con su cuadrilla en el mesón, solo admite al PSOE porque el otro le parece un señorito refinolis pero más falso que el beso de Judas Iscariote, tan granuja como machote. El perillán de la bombilla, con remates del Raval, hace ascos al hirsuto montero del cortijo, el gallego perito en máquinas, pero se avendría con su tribu si él saliera de naja para su tierra, porque así los tres, PSOE, C's y PP sin Rajoy, bailarían un agarrao sobre un ladrillo en la Paloma y formarían un menage a truá que pa qué. Y estos tres quietos, paraos y almidonaos, serían la envidia de las Vistillas y salvarían a España de la invasión de los almogávares catalanes.

¿Para qué necesitarían del galán de Podemos? Trae este muchas ínfulas y pretensiones pero poca chicha a la hora de la verdad. Además se tima con los catalanes, va de puta o Ramoneta, según sople el viento, y aquí se baila el chotis,  no la sardana. Es verdad que el PSOE juró plantar al PP, estuviera quien estuviera al frente, pero eso fue en la pradera del San Isidro, cerca de la Quinta del Sordo. Nadie ha oído nada. En los Madriles hay mucha chulapería pero se les va la fuerza por la boca, como a la gaseosa, y acabarán haciendo una gran coalición mientras San Isidro duerme y los ángeles del Señor labran los campos.

lunes, 7 de marzo de 2016

En política, imposible no hay nada

¿Por qué dice el PSOE que ve casi imposible pactar con Podemos si aún no han empezado a hablar en serio? Hasta ahora, ambas partes se han limitado a hacer como los gorilas en los momentos previos al combate: lanzar gruñidos y alaridos broncos y golpearse el pecho con los puños para asustar al adversario. Podemos soltó la barbaridad de la cal viva en el Parlamento y el PSOE advierte de que incordiará en los ayuntamientos con alcaldes morados gracias a los votos socialistas. A su vez, los de Podemos dicen que se pondrán chinches con las CCAA en donde gobiernan socialistas con los votos de Podemos. De seguir las cosas así, llegarán a las manos y acabarán con todo lo que tan trabajosamente han construido en casi un año. Bingo.

En realidad, estos broncos preparativos forman parte de todo protocolo negociador. Antes de sentarte a la mesa, enseña los colmillos al adversario, pónselo difícil, di que te sientas pero estás dispuesto a levantarte a las primeras de cambio, perdónale la vida un par de veces, dile que no admites a sus aliados... pero siéntate a hablar.

Los socialistas iniciaron la tarea firmando un pacto con C's y presentándoselo a la firma a Podemos como un trágala: firma lo que hemos acordado o quedarás como un gorrino por permitir el gobierno de Rajoy. Los de Podemos respondieron votando "no" pero achacando el resultado no querido del desgobierno del Sobresueldos a la alianza entre PSOE y C's.

Bueno, ya están en paz, en el minuto posterior a la no-investidura. Ahora se trata de negociar una acción conjunta de gobierno -ya veremos de qué tipo- pero, en contra de lo que todos dicen, no en dos meses, sino en una semana. En una semana tenemos que tener un gobierno porque hay dos tareas pendientes de extraodinaria urgencia: a) mandar a la banda de presuntos ladrones a su casa, con el presidente de los sobresueldos a la cabeza; b) derogar toda la legislación brutal, inhumana, antisocial y antipopular de esta caterva de franquistas y meapilas y poner en marcha medidas de emergencia para resolver con urgencia los problemas más acuciantes de la gente.

Insisto: han que hacerlo en una semana. No tiene sentido esperar dos meses y, encima ligar con unas elecciones de resultado imposible de vaticinar con una realidad tan abigarrada.

Dado el amistoso odio que las dos formaciones de izquierda se profesan mutuamente, no sería de extrañar que alguna de ellas o quizá las tres que intervienen -PSOE, Podemos, C's- piensen que, en el fondo, no le interesa negociar nada. Si miran los sondeos -y según qué sondeos- es posible que unos u otros, unos por una razón, otros por otra, crean que les interesa que fracasen las negociaciones para que haya nuevos comicios. Tengo para mí que, si hay elecciones nuevas, subirán C's y PSOE (por "partidos sensatos") y bajarán el PP y Podemos (por "partidos extremistas") pero, claro está, puedo equivocarme de medio a medio. Me fío tan poco de los sondeos como los sondeos de mí. 

Pero algo está claro, sean los que sean los vaticinios de las hipotéticas elecciones y aunque todos los partidos de la negociación crean que los van a beneficiar, les interesa que haya gobierno. En primer lugar, para cumplir las urgencias antes mencionadas (despedida de Rajoy y emergencia social); en segundo lugar para ser ellos quienes decidan cuándo serán las elecciones. Si no hay gobierno, las elecciones se convocarán el 2 de mayo y se celebrarán el 26 de junio estén como estén las cosas. En cambio, si hay gobierno, será este en pleno o alguno de sus componentes quienes elegirán la fecha de las elecciones si ha de haberlas y, como es lógico, esperarán a que den frutos sus medidas más prometedoras para convocarlas en el momento que les sea más favorable, con la opinión más a su favor. No es lo mismo convocar elecciones que te las convoquen. 

Así que déjense de maximalismos, vetos, líneas rojas, amenazas y chantajes, siéntense a hablar los tres y salgan con una propuesta viable en el menor tiempo posible. Dos días , mejor que tres.

viernes, 4 de marzo de 2016

Segundo asalto

Para el día de hoy, segunda sesión de calabazas a Pedro Sánchez. Lo espera todo el mundo. La única posibilidad de que sea investido es que se abstenga el PP o Podemos y no parece ser el caso. Si, al final, lo fuere, ello abriría un periodo totalmente nuevo de relevo de gobiernos, por fin, y puesta en marcha del pacto PSOE-C's como gobierno en minoría. En este caso, las apuestas serían sobre cuánto tiempo aguantaría.

Según todos los indicios y probabilidades, Sánchez fracasará de nuevo y se abrirá un periodo de 2 meses antes de la convocatoria de nuevas elecciones. Tiempo para buscar soluciones.

A juicio de Palinuro, lo primero será despejar la incógnita de la función del Rey, ese del que Rivera habla con tanta unción. Según lo previsto, deberá encargar la formación del gobierno a alguien, pero no está nada claro a quién. Y no solo no está claro sino que, además, carece de interés y relevancia que lo haga. Ahora lo que va a suceder es que empezarán los contactos entre partidos parlamentarios, contactos de los que bien puede salir una propuesta encabezada por alguien a quien el Rey no conozca. En realidad, lo sensato es que, encargue a quien encargue la tarea Felipe VI, los diputados vayan a su bola y, caso de tener éxito y un nombre, que el presidente del Congreso, Patxi López se lo comunique al Rey. Eso es lo que haría alguien con sentido práctico, pero váyase a saber lo que acabarán organizando los cortesanos.

La preferencia de Palinuro sigue siendo clara: coalición PSOE-Podemos y confluencias, con IU. Algo en lo que coincide con Carmena. Lo ideal sería que el PSOE admitiera el referéndum y, por tanto, consiguiera los 17 votos de los independentistas, porque esto daría al gobierno de la izquierda una mayoría absoluta de 178 escaños. Pero es poco probable que los socialistas admitan ese derecho, con lo que, al no poder contar con los 17 votos de ERC y DiL, le vendría bien hacerlo con la abstención de C's. Pero esto también es difícil, dado que, siendo C's parte del pacto con el PSOE, tendría que salir de él, expulsada por Podemos y es poco probable que, en tal caso, se abstuviera, sino que votaría en contra y no cabe olvidar que PP más C's y los independentistas catalanes son otra mayoría absoluta de 180 escaños.

Difíciles son también las grandes coaliciones (PP y PSOE) porque no están en la cultura de pactos de los españoles y, sobre todo, porque parece haber habido un poco de reacción colectiva de hartazgo de gobierno del PP y se ha difundido un ánimo generalizado de alejar el fantasma de otros cuatro años de involución en todos los sentidos. Por eso, en estas circunstancias, es vital saber lo que cada uno quiere, si formar gobierno o tentar la suerte en nuevas elecciones, teniendo en cuenta que los resultados dependerán de cómo interprete el electorado el comportamiento de cada partido en las negociaciones. Una cuestión que convierte los vaticinios en puras cábalas. 

La formación de gobierno, especialmente la de gobierno de izquierdas, es muy problemática si no se cuenta con los votos de los catalanistas. Paradójicamente, la llave de la gobernación de España en la izquierda la tienen quienes quieren marcharse de España. Es un poco de chiste. 

El interés por la formación de gobierno viene de evitar al país estar sin él varios meses y, sobre todo, de la urgencia de conseguir que se libre de este gobierno de deprededadores. Es muy difícil dar con la fórmula, desde luego, aunque no imposible en los primeros tiempos de una legislatura. Pero la maldición de este tipo de decisiones es que la negativa, esto es, la imposibilidad de formar gobierno, implica agotar el plazo de los dos meses. Afortunadamente, este gobierno aprobó los presupuestos de este año antes de las elecciones. De no haber sido así el país estaría funcionando con los presupuestos prorrogados más de medio año.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Las delgadas líneas rojas

¡Frágil memoria metafórica la de los políticos! En su discurso de investidura, Sánchez afirmaba ayer enfáticamente dos veces no tener ninguna "línea roja". La famosa thin red line of 'eroes", (la delgada línea roja de los héroes) de Ruyard Kipling en su poema Tommy, que simbolizaba el valor de los soldados británicos en las guerras del Imperio, se ha convertido en sinónimo de barrera infranqueable, condición absoluta, límite intocable. Y el PSOE, dice su secretario general, abierto a hablar de todo con todos (excepto con el PP), no tiene "líneas rojas".

Sánchez quiere cambio. Lo repitió ad nauseam. Él quiere cambio; y la gente; y la sociedad; y el mundo quieren cambio. Pero, malhaya, con solos dos partidos -PSOE y C's- no se puede cambiar nada. Además, amarga confesión, la izquierda tampoco suma suficientes apoyos parlamentarios. Hay que ser realistas y demócratas y decantarse por un gobierno que englobe diferentes ideologías, un gobierno, dijo, de mestizaje, porque el mestizaje "enriquece". 

Para ello desgranó un ambicioso programa de reformas bastante razonable que cualquier demócrata firmaría porque es una bendita declaración de intenciones. Otra cosa es el crédito real que merezca. Por ejemplo, anunció una ley de libertad religiosa soslayando el hecho de que el último gobierno de Rodríguez Zapatero ya redactó un proyecto que el mismo gobierno de Rodríguez Zapatero asesinó sin más explicaciones. Anunció igualmente una "reforma" de la Ley Mordaza cuando cualquier persona cuerda exigiría su derogación si más y la reposición de la Ley anterior que los neofranquistas del PP abolieron de un plumazo. Y así, más o menos, el resto. Aceptable pero mejorable.

Por supuesto, todo esto es opinable. Lo esencial es que el PSOE, según Sánchez, necesitado de conseguir la investidura para hacerse respetar y temer en su partido, no tiene líneas rojas, ni de héroes ni de villanos.

Pero sí las tiene. Dos en concreto, que condicionan sus posibilidades. La primera línea roja es Cataluña; la segunda, Podemos. En el primer caso es patente. En su discurso, Sánchez dedicó unos minutos a Cataluña para decir lo que dicen todos los nacionalistas españoles no estrictamente cavernícolas: que esa tierra es España, que queremos mucho a los catalanes y estamos encantados con ellos y su fuerte personalidad y él dispuesto a negociar las 23 peticiones que el presidente Mas planteó a Rajoy hace cuatro o cinco años y a hacer una reforma de la Constitución para convertir España en una radiante federación. Recuperar las peticiones de Mas, que tropezaron con un displicente y rotundo "no" de Rajoy puede parecer a Sánchez el colmo de la generosidad, siendo así que los independentistas catalanes ya han superado esa etapa de la posible negociación y están en la línea de la independencia. Como también han superado ese federalismo de guardarropía que le sopló Rubalcaba un día en que estaba inspirado. 

Cataluña es una línea roja, bermellón, en el discurso de Sánchez, para quien el derecho de autodeterminación de los catalanes es, según especifica su pacto con C's una verdadera blasfemia contra la unidad de España.

La otra línea roja es Podemos. Resultaba chocante, absurdo incluso, escuchar el ritornello del socialista, pidiendo el voto de Podemos para su programa de investidura porque, en realidad, es más de Podemos que Podemos mismo. Si esto fuera así, no se entiende por qué no lo negoció con el partido morado, igual que lo negoció con el naranja. ¿No se le alcanza a Sánchez que pedir el voto a un partido para un programa en el que no ha puesto ni una coma es un abuso, un trágala y una falta de respeto?

Son dos líneas rojas que vienen de sus propias convicciones de nacionalista español, de las imposiciones de sus compañeros de partido y de las advertencias de sus socios de la derecha de Rivera. Sin embargo, está en su mano eliminarlas de un plumazo. Admita la posibilidad de un referéndum de autodeterminación en Cataluña como lo han hecho los escoceses y los quebequeses en el Canadá y verá cómo el Parlamento sí da una mayoría de izquierda: PSOE, Podemos y confluencias, IU y ERC, en total 170 escaños que podrían contar con la abstención del PNV, Bildu, DiL y CC con lo cual solo tendría enfrente al PP y C's (163 votos). 

Es "no" en primera vuelta y, según parece, "no" en la segunda. Luego hay dos meses para negociar una fórmula perfectamente posible. Si no se llega a ella, que cada cual asuma su responsabilidad y nosotros deberemos agradecer a los socialistas y los de Ciudadanos que, cuando menos, hayan roto el bloqueo al que, siguiendo su inveterada costumbre pretendía condenar al país la marrullería del presidente. Porque la suma de escaños del PP y C's no da para proponer nada positivo y solo sirve como minoría de bloqueo.

El país necesita un cambio, desde luego, pero no cosmético, sino en profundidad, para lo cual se precisa una decisión y un valor que Sánchez no probó poseer en su lamentable oposición a la última parte de la legislatura anterior. Estaría bien que ahora los demostrara.



domingo, 28 de febrero de 2016

De aquí no se va nadie

Aquí mi artículo de hoy en elMón.cat titulado Un pacto contra Cataluña Supongo que no tardarán en oírse airadas voces diciendo que no hay derecho a identificar a Cataluña con los separatistas y que hay muchos catalanes, millones de catalanes, para los cuales el pacto no solo no es "contra Cataluña" sino, al contrario, a favor de Cataluña, Cataluña la buena, la que no quiere romper con quinientos años de historia en común. Pasa siempre en el debate político: mi patriota es tu terrorista y mi terrorista es tu patriota y como esta dualidad fundamental de opiniones en materias esencialmente opinables no se resolverá jamás, más vale dejarla estar sin mayores miramientos. Palinuro no obligará nunca a otro a emplear los términos con sentidos que no desee y sostiene su derecho a hacer lo mismo. Empleo las palabras dentro de los cuadros de significados que comparto con otras personas. Por supuesto, coincido con Wittgenstein cuando decía que usamos las palabras como queremos y luego quizá no sorprendamos de los efectos que producen en otros. Así es y, en consecuencia, después, que cada cual proceda como le parezca bien.

Al día siguiente de firmarse el acuerdo entre PSOE y C's, Rivera tuiteaba que Podemos no quiere el pacto porque impide cualquier referéndum secesionista así como prohíbe que se suban lo impuestos. Imposible resumir mejor en 140 caracteres el fondo del pacto en sus dos puntos esenciales: contra la independencia de Cataluña y contra una política fiscal redistributiva. No lo digo yo; lo dicen los firmantes: es un pacto contra Cataluña.

Aquí la version castellana:

Un pacto contra Cataluña.

Es típico de orates y seguidores de magias y cultos vudú negar la realidad a base de conjurarla con hechizos. Los problemas desaparecen echándoles vade retros, fórmulas y encantamientos esquinados que solo ellos conocen.

En los 66 densos folios de propósitos celestiales que llaman Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso, esto es, el pacto de legislatura que han suscrito el PSOE y Ciudadanos, no hay una sola mención explícita a Cataluña, pero sí una implícita, muy concreta y rotunda, una prohibición y jaculatoria general dirigida contra los réprobos y rebeldes independentistas catalanes y es cuando, sin venir a cuento, al final del voluminoso acuerdo, se lee que ambas fuerzas se juramentan, como si fueran los horacios y los curiacios, a oponerse a todo intento de convocar un referéndum con el objetivo de impulsar la autodeterminación de cualquier territorio de España.

No hace falta ser buen entendedor para saber de quién se habla aquí. No hace falta ser ni entendedor siquiera porque ese párrafo es una bofetada, un mazazo. Por si hubiera alguna duda y porque Rivera cree que los lectores tienen su mismo coeficiente intelectual, lo aclara en un tuit: A Podemos no le gusta el acuerdo de gobierno, porque no habrá referéndum separatista y no se suben impuestos a la clase media trabajadora. La esencia misma del pacto definida en los gracianescos 140 caracteres: el pacto va contra Cataluña y contra una política fiscal redistributiva. 

Las dos partes firmantes sostienen que, dado el tamaño del ratón que sus montes han parido, todos los demás partidos deben sumarse al pacto por amor a España. A su juicio, el PP ha de hacerlo porque, en el fondo, están diciendo lo mismo y Podemos debe también hacerlo para no coincidir con el PP si este, desoyendo su espíritu patrio, vota en contra. O sea, si Podemos coincide con el PP votando en contra hace mal; pero si coincidiera votando a favor, haría bien. Es lo que se llama el teorema de Sánchez-Rivera.

Resulta sorprendente que unos partidos serios, dinásticos, firmes pilares del orden constitucional actúen con tal nivel de primitivismo, como movidos por fantasías de omnipotencia infantil. Hay algo neurótico, por no decir psicopático, en esa obstinación por negar de cuajo derechos democráticos a una minoría nacional de siete millones de habitantes, por ignorar que el Estado tiene un problema serio de escisión de un territorio que supone el 15 % de su población y un 20% del PIB total, el único problema que amenaza realmente el statu quo del sistema de 1978. 

En el caso de Rivera ese problema se entiende con relativa facilidad, es una relación de odio edípico hacia su patria, que lo lleva a querer destruirla cercenando el uso de su lengua y su cultura para asimilarse a la impuesta. Es la catalanofobia del catalán converso, la misma que en el fondo animaba a Pla y Deniel y otros catalanes que viven su condición nacional como un estigma; y, como todos los conversos, es más papista que el Papa y más español que Millán Astray.

En el caso de Rajoy también se entiende: digno representante del ocaso de una oligarquía incompetente que ha conducido España al hundimiento y el descrédito en que se halla, cree que la política consiste en escalar puestos en una jerarquía orgánica como la de su partido, hecha de servidumbres personales y en marrullear con artimañas de leguleyo para conservar un régimen estrafalario y anacrónico, hecho de una podrida alianza del trono y el altar con una pátina europeísta. 

Pero ¿qué decir de Pedro Sánchez, teórico representante de una idea más abierta, socialdemócrata, progresista de España, y capaz de entender la riqueza de su intrínseca variedad, para cuyo florecimiento tiene preparadas unas recetas federales? Está aun más claro: así como Rivera ostenta el comportamiento del cipayo agradecido por las atenciones de la metrópoli, Sánchez es el portaestandarte del Imperio, claro varón de Castilla, para quien en España solo hay una nación, un pueblo, un líder (él) y una bandera, la borbónica, impuesta por los vencedores en un golpe de Estado con consecuencia de guerra civil. 

Han pasado seis años (a partir de la inepta sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 negando a los catalanes su condición nacional) de crescendo independentista en Cataluña, que ha llevado a esta al borde de una declaración unilateral de independencia en una actitud de consistente enfrentamiento y conflicto con el Estado. Para el actual presidente del gobierno en funciones cuyas dificultades de comprensión de la realidad circundante son de todos conocidas, esta ebullición independentista es una algarabía. Obviamente, lo que no sea la ley y el orden contenidos en el marco de la Ley Mordaza es una algarabía. Lo alarmante es que toda la oferta para un gobierno de cambio y progreso que proponen los partidos que los hacen suyos, sea una seca y tajante negativa a aceptar que los catalanes puedan ejercitar un  derecho democrático que ejercitan otros pueblos de nuestro entorno sin mayores dificultades. Porque eso quiere decir que los partidos dinásticos, pilares de la tercera restauración, carecen de recursos para impedir el definitivo fraccionamiento del país que no sea la mera aplicación de la fuerza bruta.

En el caso de Ciudadanos, un partido creado exprofeso para cortocircuitar la independencia catalana desde Cataluña, el asunto no plantea dificultades. Lo extraño parece ser el comportamiento del PSOE. Que su sucursal catalana está ya al borde de la extinción forma parte del saber convencional. Lo que quizá no esté tan claro es que, al someterse al nacionalismo español más cerril de Sánchez, identificado en esto con su mentor Rubalcaba, el PSOE también va camino de su destrucción.

La dirección socialista actual no es capaz de ver que el país, España, ha cambiado, que la población no responde ya al primitivismo de cuarto de banderas que los nacionalespañoles le atribuyen. Los gestos de rotunda afirmación nacional de Sánchez, además de ridículamente bombásticos, chirrían en cualquier oído democrático: su lema electoral hace unas fechas de ¡Más España!, su flamígero ondear de la roja y gualda en cualquier ocasión, su inicuo “homenaje” a Lázaro Cárdenas en México con una ofrenda con esa misma bandera contra la que Cárdenas luchó toda su vida, atestiguan un nacionalismo español tan obtuso como el de la derecha tradicional. Y su última lamentable manipulación de apropiarse de la imagen de Pablo Iglesias Posse para recabar el voto de la militancia para este lamentable acuerdo, muestran que, al nacionalismo español, une una absoluta falta de escrúpulos respecto a la coherencia ideológica de la tradición socialista, convertida en puro marketing.

Una vez más se prueba que aquellos a quienes los dioses quieren perder, primero los vuelven ciegos. 

viernes, 26 de febrero de 2016

¿Otra vez la pinza?

En los años 90 del siglo pasado, en opinión de Palinuro, se dio una alianza estratégica implícita entre el PP e IU, entre Aznar y Julio Anguita, para ir en contra del PSOE. Aquella "pinza", como entonces se la llamó, estaba apadrinada por Pedro J. Ramírez, desde El mundo y se apoyaba en una recua de periodistas y publicistas de derechas (de derechas de toda la vida y de derechas de esos rebotados del PSOE, conversos a la "luz de Trento") a los que se llamó "el sindicato del crimen". Varios de ellos siguen en activo y muy bien pagados más o menos bajo cuerda por la derecha franquista y algunos poderes fácticos, como empresas y bancos. Que la pinza entre Aznar y Anguitra fue una realidad lo documentó en su día la periodista Ester Esteban en un libro sobre Pedro J. y lo reconocía recientemente en un vídeo Cristina Almeida, por entonces miembro de IU y buena conocedora de los hechos. Y, gracias a esa pinza, llegó la derecha de Aznar al gobierno.

¿Está reproduciéndose el esquema hoy día entre el PP y Podemos? No sería muy de extrañar dado que estos de Podemos son en gran medida veteranos de IU y muchos, entre ellos sus jefes, consideran que Julio Anguita es su referente intelectual (sic). En todo caso, los dirigentes del PSOE ya hablan claramente de pinza y, ayer mismo, Antonio Hernando, portavoz del grupo parlamentario socialista, en tonos ciceronianos, sostenía que Pablo Iglesias es "la última esperanza de Mariano Rajoy". Un trémolo parecido al contundente juicio de Felipe González hace ya veinticinco años dirigido a Anguita: "usted" -decía González- es la izquierda que quiere la derecha". La respuesta, probablemente, habrá de ser: sí, Podemos votará contra el pacto entre PSOE y C's en primera y segunda vuelta, igual que lo hará el PP.

Pero, si se mira el asunto con más detalle no está nada claro. Es más, está bastante oscuro. Llama la atención que las recriminaciones por votar con el PP vayan contra Podemos, pero nadie subraye que también habría de estar mal que el PP vote con Podemos. Eso es normal. La otra votación es condenable y esta no, se ignora por qué.

Igual que C's pide hablar con el PP en la ilusa pretensión de que cambie de opinión respecto a la investidura de Sánchez, el PSOE subraya una y otra vez que Podemos votará con el PP en contra de un gobierno del PSOE. Pero ¿qué ha hecho él para impedirlo? Nada, absolutamente nada. El PSOE negociaba con Podemos (y sus cuates) al tiempo que lo hacía por otro lado con C's. Después, al llegar a un acuerdo con Rivera, empezó a pedir su apoyo a los de Podemos sin haber consultado nada con ellos, ni antes ni después. Es decir, Podemos debería votar a favor de un pacto en el que no ha tenido arte ni parte solo porque, en opinión de su fautor, Pedro Sánchez, reúne todos los requisitos para ser votado por la izquierda, luego de haberlo vista aprobado por esa derecha postmoderna de Rivera.

En realidad, Sánchez está recurriendo a la misma prepotencia, arrogancia y falta de sensibilidad con Podemos que estos en su día con Sánchez. Lo lógico es que tenga la condigna respuesta: Podemos votará en contra de Sánchez en primera y segunda vuelta. Y hará bien y esto no será pinza alguna, sino la respuesta que merece la ridícula pretensión del PSOE de que  Podemos haga sin rechistar lo que él quiere. Esta votación en contra se la ha ganado Sánchez por el fondo y por la forma de su gestión.

Y, en definitiva, el asunto tampoco es tan malo. Como sañalaba Palinuro ayer, el pacto PSOE y C's en sí mismo carece de interés. Aunque hubieran pactado sobre un cuaderno en blanco, el acuerdo cumpliría la función para la que se ha establecido: poner en marcha los plazos legales para llegar a la investidura de un presidente del gobierno o ir a unas nuevas elecciones en junio. De no haberse producido este hecho, el país seguiría pendiente de la marrullería del Sobresueldos, de ahora me presento, ahora no, ahora tengo apoyos, ahora no los tengo y hay que esperar.

Esa amenaza se acabó y que se acabara debemos agradecérselo todos a Sánchez y Rivera. Pero que se lo agradezcamos no quiere decir que hayamos de votar a favor de sus cambalaches. Después del primer "no" del martes, día 2, llegará el segundo "no" del jueves, día 4 y, a partir de ahí, se abrirá un periodo de dos meses de verdadera política, en la que los partidos tendrán que buscar una opción ganadora y deberán hacerlo por su cuenta ya que, en ese periodo el Rey no pinta nada. En realidad no pinta nada nunca pero ahora pinta menos que nada. La tarea es del Parlamento, de su presidente, Patxi López, de los partidos políticos (que, es de esperar, se dejen la arrogancia, la chulería y la prepotencia en casa) y de la opinión pública en general.

Adelantándose a los acontecimientos, Palinuro aboga, como siempre, por un gobierno de coalición entre PSOE, Podemos (y sus confluencias) con el apoyo exterior (sería lo más adecuado, pero no es imprescindible) de C's. 

Es perfectamente posible y demostraría que la izquierda puede gobernar sin ponerse zancadillas ni hacerse pinzas. De hacerse así, ya solo quedaría que ese gobierno de izquierdas abordara la cuestión catalana con la sensibilidad democrática que se le supone y hasta la fecha, en el caso del PSOE en relación  con Cataluña, no se ha demostrado.

viernes, 19 de febrero de 2016

Parábola del bambú

Se dobla, dice el budismo Zen, pero no se troncha. Y, cuando cesa el huracán, vuelve a su elegante y orgullosa verticalidad. Quizá por eso el bambú sea una de las plantas más antiguas del planeta y una de las que crecen más rápidamente.

Ceder, pero no quebrarse es lo que hace la gente inteligente cuando tiene que negociar algo y entenderse con otros que, por lo general, tienen puntos de vista distintos a los de uno y pleno derecho a tenerlos. Ser flexible para mantenerse íntegro. Una antiquísima leyenda china equipara el bambú con el comportamiento del caballero, que no es fuerte por fuera, pero sí por dentro, con la fuerza de la voluntad y la inteligencia.

Llegar a unas conversaciones que son vitales para las partes armado hasta los dientes de ultimatums, condiciones inexcusables, prohibiciones y líneas rojas, antes siquiera de haber intercambiado saludos con el interlocutor y haber medido la fuerza del viento, es de imbéciles. De imbéciles rematados.

Rivera, de C's, es bambú. Cede en algo para conseguir lo que quiere de consuno con el otro, PSOE, porque ambos coinciden en lo que no quieren: más gobierno del PP.

Pequeño inciso para aclarar: el Sobresueldos en funciones anda por Europa explicando (ignoro en qué lengua) a los demás líderes que en España no se formará gobierno y habrá nuevas elecciones en junio. Como siempre, confunde la futura realidad con sus deseos. Felipe González, el "gatazo tontiastuto" en sabia definición de Ferlosio, le ha ofrecido una fórmula bambusoide de abstenerse y dejar gobernar al PSOE. Pero eso es echar margaritas a los chanchos. Como buen español de Covadonga, Rajoy no tiene nada de bambú sino que es una estaca tiesa, como la de la canción de Llach, y se tronchará con el viento antes que abstenerse en la investidura de un gobierno de progreso. Y se tronchará, por supuesto, porque aún no se ha dado cuenta de que el país entero está pidiendo a gritos que él y la banda de ladrones desaparezcan de la circulación y se vayan a disfrutar de lo pillado (aunque es de esperar que los jueces les obliguen a devolverlo) o a cazar talentos. Pero que se vayan.

Y si, para que se vayan, hay que constituir un gobierno polícromo como un mosaico bizantino, se hará.

Los de C's lo han entendido y están retirando las condiciones inexcusables, las prohibiciones y otras rigideces absurdas.Son pragmáticos y saben que la gente medirá la sinceridad y verdad de sus intenciones si consiguen lo que pretenden: formar un gobierno de cambio que empiece a revertir estos alucinantes cuatro años de saqueo, beaterío, propaganda e involución democrática atizada por un puñado de sinvergüenzas comprados a peso de oro con los dineros de todos.

Y ahora parece tocarle el turno a Podemos. Hacer bambú del partido morado es tarea más difícil que de C's porque la cantidad de requisitos inexcusables, líneas rojas, chulería y prepotencia que lleva días soltando el líder máximo no es fácil de ocultar bajo la mesa camilla. Es muy de aplaudir que, haciendo como quien no quiere la cosa, respondan a la iniciativa de Garzón y otros a sentarse a negociar con el PSOE sin exigirle a Sánchez que vaya de rodillas a Canossa, que le dé al jefe los puestos que quiere o que deje de hablar con quien cae mal a este. A lo mejor, con un poco de suerte (y bastante generosidad de Garzón, por cierto), Iglesias empieza a ser bambú y no estaca y comprende que los electores lo han puesto a él y a Podemos en donde les corresponde, el sidecar, porque han dado la moto a Sánchez y es Sánchez quien tiene que formar el gobierno y no el contramaestre.

¡Si hasta los indómitos catalanistas que hasta ayer amenazaban con el voto negativo hablan hoy de esperar y ver y mostrar flexibilidad! Cuando menos Homs y los de DiL. ¿Por qué? Porque tienen gran coincidencia con los sectores más abiertos y progresistas del electorado de España, ese país vecino: cerrar el paso a Rajoy, impedir la repetición de este aquelarre de latrocinio, estupidez y represión.

Así que los genios de Podemos se hacen bambú, profesan el zen, adoptan el talante del caballero, fuerte en su flexibilidad, o se quedan para hacer compañía al PP y, claro, votar con él. La estrategia del escorpión, vaya.

Comprendo que es amargo haberse pasado un año y medio diciendo que sales a ganar (como si los demás salieran a perder) y no ganar. Pero es añadir necedad a la amargura, actuar como si hubieras ganado, tratando de imponer condiciones a los demás que los demás no tienen por qué aceptar porque la verdadera "sonrisa del destino" reside en que el electorado ha dado la famosa centralidad política al PSOE.

Puede que sea injusto, que el PSOE no haya hecho nada por merecerla y que Sánchez no pase de ser un arribista con suerte. Puede. Pero la realidad es esta; no otra y, por más que los fieles y verdaderos creyentes coreen el grito de Obama, Yes, we can!, lo cierto es que No, you can't.

Y, si se quiere la prueba definitiva para saber si se es noble y elegante bambú o roma estaca, vayamos a esas elecciones por las que suspira Rajoy.

jueves, 18 de febrero de 2016

De cabeza al fracaso

La tarea de Sánchez de componer gobierno con los mimbres que tiene es encaje de bolillos o historiada pasamanería. Tiene muchas probabilidades de no lograrlo. Su única baza es la negociación con IU y Compromís - con los que parece estar en buenos, aunque escasos, términos- y la mucho más ardua con C's que, al día de hoy, en el mejor de los casos, ofrece su abstención, no el voto favorable y menos la entrada en el gobierno. Añade sus buenos oficios para conseguir una abstención del PP que, eso sí, facilitaría las cosas.

En pro de la abstención del PP se han pronunciado Aguirre y Gonzalez, ambos preocupados con la "gobernabilidad" del reino pero, en el fondo, asustados de una coalición de PSOE-Podemos. En efecto, por este motivo y para ahorrarse nuevas elecciones, seguramente esté en el interés del PP permitir un gobierno del PSOE. Pero lo dudo mucho porque el estilo bronco de la derecha española la llevará a votar en contra de los radicales. Si el PP no se abstiene y vota en contra, como lo harán los 17 diputados catalanistas, el PSOE tendrá que buscar más apoyos, en el PNV. Y, desde luego, si Podemos vota en contra, adiós gobierno PSOE.

Esto por lo que hace a ese equilibrio inestable de PSOE y C's que, de momento, es el único que parece configurarse. El otro, el que Palinuro apoya, la coalición PSOE, Podemos, IU, Compromís, está cada vez más lejos. Parece mentira pero así es. Luego de comprobar que el resultado de las elecciones de 20D dio una mayoría de casi 12 millones de votos a las izquierdas y de que los de Podemos lo celebraran como un apabullante triunfo, la conclusión que debe sacarse es que la izquierda es incapaz de gestionar una victoria. 

El PSOE no ha sido modelo de agilidad o de tacto para negociar, desde luego, pero el comportamiento de Podemos ha roto todas las expectativas más pesimistas: arrogante, petulante, ensoberbecido y absurdo, todas las manifestaciones de Iglesias han ido dirigidas a menospreciar, y humillar a Pedro Sánchez, a quien exige cosas absurdas normalmente en tono perentorio que el otro no puede aceptar en modo alguno. Aparecer ahora recomendándole que no sea "prepotente" ni "arrogante" en un caso de manual de lo que los psicólogos llaman "proyección" no va a ayudar a limar asperezas.

 No es algo nuevo en el personaje, cuyo narcisismo ilimitado no le deja ver lo que piensan los demás. Eso es lo que hizo con Alberto Garzón antes de las elecciones, humillándolo con crueldad y muy poco estilo. Pero Garzón -que, sin duda, se la tiene guardada- sacaría dos diputados y Sánchez, noventa. No es lo mismo. La repetición de esa retórica hecha de agresividad e hipocresía, con el socialista no le funciona ni le funcionará. Y, al final, Podemos puede encontrarse votando contra el PSOE junto al PP.

La continuación serían elecciones nuevas. El PP se hundirá bajo el cieno de su inenarrable corrupción, pero no creo que a Podemos le vaya mejor cuando tenga que explicar que son precisas nuevas elecciones porque votó con el PP contra un gobierno del PSOE.

lunes, 8 de febrero de 2016

Malabarismos

No va a ser fácil la constitución del gobierno. Va a ser muy difícil. Una filigrana. Casi juegos malabares. Pero los partidos, sus dirigentes, tienen que conseguirlo. El país debe cerrar esta etapa de saqueo mafioso y no prolongar cuatro o cinco meses más la agonía de un partido de presuntos forajidos, la patulea valenciana, la balear, los Rato, Blesa, Granados, etc. y los que sin duda engrosarán en próximas fechas la lista de ladrones. Los negociadores tienen una responsabilidad inexcusable de poner punto final a esta era de latrocinio e involución franquista.

Y tienen también la de constituirse en un gobierno que pueda entablar relaciones con el de la Generalitat para tratar de buscar una solución civilizada, democrática y pacífica al desbarajuste que la imbecilidad de la oligarquía nacional española ha provocado.

Son dos retos que no admiten demora.

La semana parece comenzar bien. El PSOE negocia con Ciudadanos, con IU, con Compromís, con el PNV y Coalición Canaria. Solo ha excluido al PP, cosa que me parece correcta pues no hay nada de qué hablar con esa asociacion de presuntos malhechores, y a los partidos independentistas, ERC y DiL, cosa que no me lo parece por cuanto aunque reivindiquen objetivos a los que el PSOE se opone frontalmente, están en su derecho, lo hacen dentro de la legalidad (a diferencia del PP) y debieran recibir el mismo trato que los demás.

Excluido, mejor dicho, autoexcluido, está Podemos quien lanzó un ultimátum bastante inepto e  imposible de recoger y, de ese modo, bloqueó unilateralmente las negociaciones. El PSOE, con mayor sentido de la diplomacia, sin embargo, mantiene abierta la línea del diálogo y serán los otros quienes tendrán que dar algún paso.

De momento siguen encerrados en la triquiñuela de que el PSOE debe elegir entre ellos y C's. Ya no dicen el PP porque resultaría chusco, pero es curiosa la contumacia de esta gente en el error. Es como si creyeran que, a base de reiterarlo, dejara de ser un error para convertirse en un acierto. Como esa afirmación que siguen largando de los cinco millones de votos que nunca fueron tales, igual que los 69 diputados tampoco lo fueron y ahora ya va estando claro que no lo son. Como si el hecho de repetir que han de "hablar con una sola voz" ocultara que no la tienen y que están tan fraccionados como es habitual en los ámbitos de esta izquierda neocomunista, al estilo de IU, de la que muchos de ellos proceden

Un mal asunto, desde luego. Ya a cierta distancia del 20D y los humos del momento, algunas cosas empiezan a estar claras: el bipartidismo no se ha hundido y el PSOE ha aguantado bastante bien una arremetida fuerte en circunstancias adversas. Tan bien que es la pieza de la centralidad política, la única en torno a la cual puede fraguarse una coalición y a la que estos recién llegados pretenden confundir mediante logomaquias de principiantes. En esas condiciones y aunque les humille confesarlo, es Podemos quien tiene que elegir entre seguir en su estrategia de acabar con el PSOE (provocando nuevas elecciones) o pactar con él. Y cada día que pasa, esa elección anuncia peores consecuencias por cuanto, en efecto, el PSOE no se hunde ni se "pasokiza".

Y, por cierto, los sondeos y encuestas, por mucho que las terminales mediáticas de Podemos, como Público o la Sexta, las "interpreten", cada vez pintarán peor para la formación morada. 

Una nuevas elecciones, sin duda, serán un desastre para el país pero, tal como van las cosas, no, precisamente, para los partidos que muestran ánimo de pactar y evitarlas. 

Es elemental.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Cosa de la raza.

Falangito llaman a Rivera en las redes, que son como corralas de maledicencia tecnológica. Según parece, el líder de C's se irrita con el apelativo, no sé si por lo que tiene de Falange o lo de Naranjito, también relacionado con el color de su partido. Hay quien dice que esa irritación explica por qué el hombre propone legislar la posibilidad de bloquear el acceso a internet en estado de excepción. Como en Cuba o en China, según dicen. Bloquear internet. Como el que clausura una sala de fiestas. En fin. No puede evitarlo. Lo lleva en su educación, su experiencia, su forma de ser.

Bien claro quedó en el Intermedio, cuando admitió a regañadientes que hay que hacer justicia a los asesinados y enterrados en cunetas por todo el país pero que el asunto de eliminar placas y otras señas e iconografías del franquismo no es necesario. Eso provocó una respuesta de Wyoming de antología. Rivera no hará nada contra el franquismo, ni lo condenará (ya evitó hacerlo en el Parlament catalán) porque lo lleva en los tuétanos, porque es un producto del franquismo pasado por el escaparate neoliberal.

El espectacular ascenso de C's viene impulsado por un lanzamiento mediático que solo cede al que disfruta Podemos, aunque con menor fortuna electoral. Rivera capitaliza en votos cada minuto de televisión, mientras que Iglesias pierde mucha fuerza en las discordias internas de su partido que cada vez se parece más a IU por las reyertas y venganzas. Ventaja inconmesurable para Rivera, al frente de un partido unido como una piña, con unos líderes sacados de castings, réplicas desvaídas del jefe y en el que todo es misterioso, desde su organización y funcionamiento hasta su financiación. Solo se sabe que el control de Rivera es férreo y que nadie discrepa. Puro estilo movimiento y movimiento nacional.

Carlos Delgado acaba de publicar un libro que lleva el muy gráfico título de Albert Rivera es un lagarto de V con una portada en que aparece el interesado con medio rostro suyo y medio de uno de los lagartos de una vieja serie de televisión en donde, si no recuerdo mal, los lagartos se comían las ratas vivas, cogiéndolas por el rabo. La imagen es bastante repulsiva y casa poco con la de broker vivaz y expeditivo que Rivera cultiva por los platós. Pero vale, y mucho, la idea subyacente de la personalidad ambigua, doble, del candidato. Es catalán y es español. Es de derechas y de izquierdas por transversalidad. Es liberal y es ordenancista. Es distante y cercano. Frío como un lagarto y cálido al modo de los testigos de Jehová. Todo lo que es es doble.

En la imagen. El fondo es autoritario, centralista, muy conservador, religioso y reciamente español taurófilo, pero abierto a todos los vientos del neoliberalismo.  Pan y toros, que decía León de Arroyal. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Pilotos, timoneles, caudillos.


Por razones evidentes, Palinuro es muy sensible a las metáforas náuticas. Habiendo leído a Rivera que C's no solo tendrá la llave; tendrá el timón sintió curiosidad por averiguar quién sea este que amenaza dejarlo sin trabajo. Ciertamente, Rivera no dice que sea él quien tenga la llave o el timón, sino Ciudadanos.
 
¿Y qué es Ciudadanos? Un partido político emergente en España con experiencia parlamentaria en Cataluña. En Cataluña pasa por ser el alter ego del PP y, en materia de derecho a decidir, sobra el alter, pues el mismo PP del "una, grande, libre". En España, nadie sabe nada concreto sobre ellos, ni cómo se organizan, ni cómo adoptan sus decisiones, ni cómo se financian, ni qué proponen en las cuestiones prácticas. A la gente debe de antojársele tan insulso o falto de crédito lo que dicen los demás que parece dispuesta a votar a quien no dice nada.  Porque, quien está dispuesto a pactar con el PP, con el PSOE y hasta con Podemos y probablemente de modo simultáneo en distintos territorios, según hayan sido los resultados electorales, en realidad, está dispuesto a cualquier cosa.
 
Ciudadanos tendrá la llave, es de suponer que de las coaliciones o la despensa. Y, además, el timón. Dirigirá la nave con pulso firme, ¿con qué rumbo? ¡Ah, eso dependerá de los pactos en cada caso! El timonel no conoce la derrota.
 
Bueno, tampoco es tan grave. A la postre ningún partido, ninguna organización colectiva puede estar a timón o gobernalle alguno. Eso es cosa de un individuo, de una sola persona, de un timonel, de Rivera. ¿Y qué sabemos de Rivera? Lo mismo que de su partido: nada. Pero ha acuñado una fórmula que parece ganadora a primera vista: "la gente quiere cambio tranquilo, no tumultuario, no traumático".  Es el justo medio aristotélico, que goza de muy generalizada aceptación.
 
El centro, vamos, ese lugar que se quiere problemático porque no está fijo, sino que depende de los extremos. Pero se olvida que, además de un lugar incierto, posee una fuerza psicológica grande: el centro nos permite no significarnos en los conflictos políticos pero ser el centro, en torno a lo cual gira todo lo demás.  
 
El timonel pasa a caudillo en el momento en que pide a la gente que confíe en él, en su capacidad para hacer siempre lo más conveniente pero sin decirlo de antemano. La confianza no es a un partido, ni a un programa, ni a una ideología, sino a una persona. A un caudillo. Un caudillo del centro, el representante de la gente del común, de los ciudadanos sin más, hartos de que los políticos no solo no resuelvan sus problemas sino que se los compliquen.
 
Este es el discurso, suficientemente líquido. Frente a él, el de Podemos ha empezado a hacerse gelatinoso. El del PSOE se anima algo más porque cree tener un derecho preferente de propiedad sobre el centro, pues lleva años hablando de sí mismo como centro-izquierda, eso que quieren reconstruir los laboristas ahora. El del PP exhala quiera o no los efluvios del pantano de la corrupción, lo que está bombeando votos sin parar hacia Ciudadanos. El PP contempla con disgusto la hipótesis de pactar necesariamente con Ciudadanos pero en un posición de subalternidad. Lo mismo que le sucedería al PSOE en relación con Podemos.

martes, 5 de mayo de 2015

La posmodernidad líquida.


Si fuera necesario encontrar un tono general, un motivo, en los relatos dominantes sobre las distintas fuerzas políticas españolas, estoy seguro de que coincidiríamos en el cuadro siguiente:

El tema del PP es la corrupción y el guirigay de actuaciones judiciales que determinan su universo. Ahora dice Bárcenas que tiene un vídeo en el que se ven agentes de la seguridad del Estado reventando una caja fuerte suya con supuesta información. El Watergate español amenaza convertirse en un waterfallgate.

Del PSOE se escucha folklore andaluz y nada más. El resto es silencio. Oposición de trámite en el Parlamento, sin atreverse a la moción de censura y kermesse heroica por los pueblos de España para nombrar a Sánchez algo así como Vara mayor del reino.

En IU, la noche de Walpurgis. En Podemos, una rapsodia húngara con mucha disquisición teórica y apasionadas agonías, pero con un llamamiento sostenido al epíritu del pueblo. UPyD camina a los sones de una marcha fúnebre hacia la condición de extraparlamentaria, que no sé qué tal se le dará.

Pero, ¿y Ciudadanos? No hay acuerdo. Cada cual apunta por donde le parece y ofrece una imagen distinta. Cada cual pregunta lo que le intriga y las respuestas muchas veces no son consistentes. La oganización ofrece una imagen borrosa, imprecisa, lo que puede ser recomendable para que no te echen en cara los renuncios cuando los cometes, pero es poco aceptable para alguien que lleva casi diez años dando la tabarra con ser una alternativa sin precisar nunca a qué ni cómo.
 
Ciudadanos no tiene teoría ni ideología. Es más, las desprecia y echa mano en cada ocasión a un vademécum, una especie de maletín con recetas de vendedor de elixires con una sospechosa tendencia a parecerse a los principios de Groucho Marx. Ciudadanos es una oferta borrosa, líquida, posmoderna. Sus apariciones en la televisión, apoyadas en la fabulosa capacidad comunicativa de Rivera, no tratan de aclarar los problemas sino de embarullar las soluciones para no perder votos. Es una oferta construida sobre una imagen que todo el mundo comparte. La naturalidad con que se mueve Rivera, la cercanía que trasmite, lo cuelan en los comedores de todas las casas a la hora del café porque no aparece en lo alto de un lejano estrado arengando a las masas, sino charlando de tú a tú con la gente sobre los problemas concretos sobre los cuales, por cierto, no dice nada o dice cosas contradictorias. Pero eso no importa, pues se trata de no perder votos.

Por eso es extraño que haya cometido el error de excluir del nombre a la mitad del género humano. Es cierto que Ciudadanos estará lleno de leones dispuestos a aclarar a los mequetrefes políticamente correctos que ciudadanos engloba a las ciudadanas por mandato de la esencia misma del idioma. Pero está claro que eso es una tontería y quien está dispuesto a fotografiarse en púdicas pelotas no debiera hacer ascos a la grafía ciudadan@s. Aumentaría la fluidez de la oferta líquida, daría una imagen más digital y quizá le garantizara la adhesión de más mujeres.

El carácter líquido, imprevisible, de C's, le viene también de su origen catalán que, en un primer momento, llevó al PP a utilizarlo como arma arrojadiza, dando órdenes a sus comunicadores de subrayarlo como un defecto. La orden era referirse a ellos siempre por el nombre en catalán, incluso a los comunicadores que, como Floriano, ni siquiera sabían pronunciarlo, dejándolo, al parecer, en un penoso ciudatans.

Pues esos catalanes se han echado al ruedo ibérico, pero no como una reedición del viejo catalanismo político o de aquel Partido Reformista Democrático de Miquel Roca, teledirigido por Jordi Pujol. Su pretensión no es gobernar España desde Cataluña sino España, incluida Cataluña, desde España. El Imperio ya no recluta cohortes; tiene que traerlas de allende el limes. Y llegan a Andalucía, con ese aspecto de tecnócratas saintsimonianos (Rivera se da un aire a Enfantin en joven) y se levantan nueve diputados. Y, de pronto, queda claro que la oferta líquida, a la que nadie ha hecho mucho caso hasta hoy, puede estar presente en otros ayuntamientos y comunidades autónomas.

Todos los focos convergen ahora sobre C's y le sacan un pasado lleno de máculas. Que no están tan libres de corrupción como blasonan, que hacen todo tipo de chanchullos con las listas. Bueno, responde el avispado Rivera con sencillez evangélica, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Los críticos de izquierda están especialmente dolidos porque C's trae veleidades de centro izquierda y se apresuran a señalar que el pasado de la organización no solo tiene máculas de corrupción sino militancia directa de Rivera en el PP, colaboración intensa con la FAES y compadrazgo con todo tipo de organizaciones xenófobas y de extrema derecha. Sí, así es. Rivera y sus fluidos seguidores se han fotografiado con un puñado de estafermos nacionales brazo en alto.

Pero tampoco es grave en esta posmodernidad líquida. Muchos dicen que C's quiere ser la UCD de hoy. La mayoría de los de la UCD venía del Movimiento Nacional, empezando por su jefe, que se había pasado su tiempo brazo en alto. Y es curioso, pero colaboraron a traer una democracia muy superior a la del PP de ahora.

(La imagen es una captura del vídeo Desmontando a Ciudadanos en You Tube).

sábado, 7 de marzo de 2015

La Gürtel se presenta por Madrid.


Al menos, la mitad de la Gürtel porque la otra mitad, la autonómica, Cifuentes, parece libre de esa lacra. Tiene otros defectillos como el autoritarismo, la intemperancia, su carácter ladino y poco acomodado a la veracidad, aunque declamado con un desparpajo que quiere pasar por sinceridad. En todo caso, el metafísico Gabilondo deberá medirse con una adversaria más dura que ese González, apolillado por la corrupción propia o ajena. Una señora ducha en medios de comunicación, agresiva y contundente, una amazona sobre moto, conduciendo ilegalmente, capaz de sobrevivir a un peligroso accidente. Nada fácil para el profesor. Son dos mundos: el orden público y la utopía.

La Gürtel entra de lleno en campaña con la candidatura de Aguirre. Así lo explicaba Palinuro en un post anterior titulado Intervenir Madrid. Bueno, han intervenido la mitad y han dejado a González rumiando sus agravios y pidiendo "su pan de puerta en puerta".
 
Manda la lideresa, la que "destapó la Gürtel" según propio y falso relato. La sexagenaria perseguida por la saña municipal. La abanderada de Eurovegas, paraíso fiscal para los amigos a unos kilómetros de Madrid, la de los campos de golf, los chanchullos de las privatizaciones hospitalarias, las inauguraciones fastuosas a cuenta de la Gürtel cuando aún no la había destapado, la de FUNDESCAM, su amigo Fernández, las víctimas del terrorismo de segunda, la castigadora de las Universidades, enemiga del sistema público de educación y difamadora de sus profesionales, como de los de la sanidad pública, la de Tele de la checa Madrid, la valkiria neoliberal y nacionalcatólica, la luchadora contra las mamandurrias ajenas, la cazatalentos, quiere ser alcaldesa. Alguien que normalmente no sabe lo que hace, ni a quién nombra, ni qué le confía, no vigila, ni admite responsabilidad alguna por sus actos, quiere seguir mandando. Parece tan absurdo que hasta es posible que un hombre sin gancho pero mucha petulancia como su adversario Carmona consiga la mayoría.

Los presenta Rajoy en lo que la prensa llama un dedazo en contraste con los barullos de primarias de los demás que a unos asustan y a otros tranquilizan porque ya se ve que estamos en la buena línea del mando y la jerarquía. Lo de menos es si Rajoy tiene un adarme de autoridad para presentar a nadie o presentarse a sí mismo siendo el presidente de un partido contra el que un juez ha abierto vista oral acusado de un ilícito. No está hablándose de responsabilidad política sino penal. Porque los otros cuarenta encausados (que vaya numerito, por cierto), al fin y al cabo, son gentes del montón: exsenadores, exministros, directores generales, funcionarios, dirigentes, empresarios, delincuentes. Calderilla, en la que cada patacón vale un millón, no se olvide, pero calderilla. Aquí lo gordo es la presidencia del gobierno, ocupada por el presidente de un partido imputado como tal, aunque sea a nivel de Ana Mato. Un partido que lleva años financiándose ilegalmente y distribuyendo sobresueldos en caja B entre sus miembros, presuntamente el mismo presidente del gobierno. Definitivamente, no es de recibo y la moción de censura de la oposición no puede retrasarse más.

Por lo demás, las elecciones madrileñas están polarizadas entre los dos partidos dinásticos porque los demás son puro espectáculo y confusión. El majestuoso lío de IU amenaza contagiar a Podemos, a pesar de su exquisito cuidado en distanciarse. Ganemos y Podemos, fecundados por Zeus en forma de cisne, han puesto un huevo que se llama ahora Madrid. Ya veremos lo que sale del huevo. Convocatoria por Madrid, tan unitaria que había empezado por escindir hasta el ticket electoral de candidata presidenta/candidato alcalde porque este se quedó en IU, está ahora ante un horrible dilema. O bien fuerza la convergencia, cambiando el emparejamiento por unas modestas horcas caudinas o se vuelve por donde vino y se presenta ante el padre como la hija pródiga, posible feminización de la parábola. En todo caso, de lo que no habla nadie ya es de unidad popular. Y cuando las consignas se acallan, se apagan los ánimos.

La aparición del bravo ragazzo Rivera trae la réplica del temblor Podemos y, si este hacía de sifón del PSOE, aquel parece hacerlo del PP. Ya hay quien lo ha bautizado como el "PP menos la Gürtel". Agárrense las ínfulas las derechas insultonas, esas del "naranjito" en cuyas filas abundan los "curitas", los "bigotes", los "hijoputas", los de la lotería y "que se jodan". Podemos empieza a mirar de reojo a Ciudadanos. En una entrevista en Carne cruda, Iglesias rechazó un debate en TV con Rivera con el argumento de la falta de entidad de este y su partido. Justo el mismo con que Rajoy rechaza debatir con él, tanto que ni se molesta en decirlo. El reojo se convierte ya en ojeriza y hasta mal de ojo en Cataluña en donde los sondeos dejan a Podemos muy por detrás de Ciutadans que aparece como tercer partido en una cámara superfragmentada con la conclusión de que la ambigüedad pensada para ganar votos en España y Cataluña se los hace perder en las dos partes.
 
IU, por supuesto, no sabe qué hacer, si acoger a la oveja descarriada, aunque ya dimisionaria de la Asamblea, e ir por libre o sumergirse en la convergencia a lo que salga sabiendo de antemano que nada bueno para sus aspiraciones de hegemonía de un movimiento que no controla. De UPyD no hablan ni las necrológicas y Equo casi parece un sidecar de todos los imperativos motorizados del momento, Ganemos, Podemos o Podamos.  
 
Lo llamativo de esta situación es que todas estas fuerzas no vean que el resultado de su desbarajuste pueda ser el triunfo electoral de la Gürtel.