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jueves, 19 de febrero de 2015

El ciudadano del traje gris.


Los sondeos reflejan fuerte ascenso de Ciudadanos (C's) y los focos comienzan a virar hacia la formación porque se supone que pueden saltar la barrera de los partidos testimoniales y ser actores en un parlamento más fragmentado por multipartidista. Hace poco también eran noticia cuando, tras enésimas negociaciones, UPyD cerraba toda posibilidad de trato con ellos y sentenciaba así su paso a la marginalidad pues de inmediato el sondeo de Metroscopia para El País arrojaba un 12,2% de intención de voto para C's mientras la llamada formación magenta se quedaba en un 4,5%, o sea, fuera del Parlamento en Madrid.

Ascenso vertiginoso. Algunos dicen que C's es el Podemos de la derecha. Hay coincidencias, al menos en lo aparente: juventud, desenfado, actitud algo provocativa, abundante presencia mediática y un narcisismo patente. Hay, incluso coincidencias retóricas. Ese Podemos del título del libro de Albert Rivera, publicado en febrero de 2014 lo deja bien claro. Además no es copia porque el partido Podemos se registra el 11 de marzo de 2014. Rivera piensa que podemos si vamos juntos, mientras que los de Podemos eso deben de darlo por descontado. La coincidencia no es irrelevante sino prueba de que ambas organizaciones comparten elementos de fondo. Por ejemplo, las dos se complacen en sus orígenes no convencionales, llanos, asamblearios. Podemos afirma venir directamente del 15M y C's se llamaba hasta hace poco Movimiento ciudadano, habiendo abandonado el término, de ingratos recuerdos en  una sociedad que se tragó cuarenta años de Movimiento Nacional mientras se estaba quieta. Además, los dos, a pesar de ser partidos por exigencias del guión, se precian de ser abiertos, osmóticos.

Esta coincidencia orgánica viene de otra más profunda. Los dos son partidos muy hechos en las redes sociales. Y muy hechos a ellas. Mucho más que los partidos tradicionales. Estos creen que la consigna de estar presentes en las redes se cumple abriendo cuentas en Twitter y timelines en FB, bombardeando a la ciudadanía con las excelencias del propio partido. Y es eso, sí, pero también mucho más. Estar en la redes consiste, sobre todo, en tomarlas como fuente de información. Esto es lo que permite a Podemos y C's encontrar un lenguaje que todos entienden y formularlo en términos que se pueden viralizar, cosa imposible con los engendros que trata de difundir el PSOE o las trolas legendarias del PP. El lenguaje de la gente de la calle. El del hombre del traje gris con el que todos se identifican sobre todo ahora que tiene buena planta y se ha quitado la corbata.

Esta adaptación del discurso a las redes corre pareja con contenidos genéricos, ambiguos, dirigidos sobre todo a singularizar (y, por lo tanto, asustar) a la menor cantidad de gente posible, un cogollo, un puñado, una casta. La inmensa mayoría está por definición del lado del bien y va a echar a la mafia. Son rasgos de Podemos ya muy señalados. Algo parecido sucede con C's, cuya definición oficial es ser un partido constitucionalista, postnacionalista y progresista. Lo de constitucionalista quiere decir "unionista" en lo territorial; lo de postnacionalista, también; y lo de progresista no quiere decir nada. Son, sin embargo, las tres mismas teclas que toca UPyD, esto es, Unión, Progreso y Democracia (que tampoco es decir gran cosa), con lo cual queda claro por qué C's asciende como la espuma en donde UPyD fracasa a pesar de su veteranía.

Precisamente por eso, por su veteranía. Las ideas de UPyD debían de calar en la gente. La de confiar el tirón de la nueva fuerza a un carisma personal tampoco era mala. El problema es que Díez lleva más de veinte años ejerciendo carisma y este se va perdiendo como el aroma de las flores. Su fuerza reside en el fulgor repentino de Febo Apolo, la aparición de un nuevo Lohengrin a bordo de una barca tirada por un cisne. Esos jóvenes líderes que emergen en las pantallas de plasma, repartidas ya hasta en las paradas de los funiculares. Los repetidos intentos de alianza o fusion han fracasado porque, en el fondo, UPyD tiene más raíces en el sistema dinástico que en el territorio mediático digital.

IU intentó asimismo el giro a la cibermodernidad sustituyendo a Cayo Lara por el joven Garzón. Pero no era bastante. En IU hay muchos Cayos Laras muy difíciles de desalojar, así que los Garzones han volado a zonas más à la page y han dejado al Garzón genuino con un conjunto vacío, como un general sin tropa de asalto pero con mucha impedimenta.

El PSOE también ha hecho cambio cosmético de Rubalcaba por Sánchez y ha ganado a ojos vistas de las portadas de publicaciones del corazón. Pero su problema son también los Rubalcabas que, siendo el PSOE un partido más vasto, toman formas distintas según lugares y circunstancias. No obstante, a diferencia de Garzón, Sánchez tiene los resortes del poder y el partido le responde. El sifón de Podemos le ha hecho perder votos, pero no cuadros ni dirigentes, como sucede con IU. Al tiempo que reconstruye el partido como instrumento, Sánchez se prepara para la próxima batalla que se va a dar por el dominio del centro.
 
Ahí coincide con los otros dos. En la toma de posesión del centro. Los de Podemos lo dicen cuando hablan de "ocupar la centralidad del tablero". O sea, el centro. Por eso no son de derechas ni de izquierdas. Los de C's no hace falta que lo digan; lo ejercen. Si tuvieran algo más de audacia podrían decir para distinguirse de Podemos que ellos sí son de izquierdas y derechas al mismo tiempo. Total lo del "postnacionalismo" en la España de hoy viene a ser algo de parecida coherencia.
 
Las razones anteriores tratan de explicar las felices cuanto repentinas y fulgurantes expectativas electorales de Podemos y C's en un contexto general de indignación, antipatía y crítica permanente y una bajísima intención de voto a los partidos dinásticos que damos por sabida. Y la conclusión es muy simple en términos mercantiles que todo el mundo entiende: los dos partidos nuevos saben vender su producto mejor que los otros, son más agresivos comercialmente, vienen más o menos impolutos, tienen mejor publicidad, conectan con la gente, se hacen entender, ofrecen menos blanco y aguantan mejor las andanadas.
 
Por último, es curioso que un partido originariamente catalán, tenga mucha más intención de voto en España que en Cataluña. Según mis últimas noticias (de diciembre de 2014) estaba en un modesto 2,5% en su tierra de origen. Es un dato interesante que será bueno no perder de vista. Algunos no debieran perderlo tampoco de oída. El coordinador de la campaña del PP, Carlos Floriano, cree que el partido de Rivera se llama Siudatans, sin duda porque le suena a polaco. Aunque de esa manera se cumple la consigna del mando de subrayar siempre que el partido es catalán, o sea, extranjero. Muy inteligente
 
(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons).

martes, 17 de febrero de 2015

Cuestión de tiempos.

El sondeo de la SER es otra pedrada en esta piscina de barómetros, encuestas, vaticinios e informes de la política española. Podemos sigue en cabeza, pero pierde puntos; el PP se mantiene de segundón, pero baja; el PSOE sube pero solo décimas. Todo son "peros". Se consolida la opción Ciudadanos en un codiciado cuarto puesto, mientras Rosa Diez se muerde los nudillos e IU (penúltimo acto de esta tragedia shakesperiana de celos, traiciones y venganzas), se va por el sumidero de la historia. Ninguno de los dos supera la barrera electoral, al menos en Madrid, y quedan fuera del Parlamento. El acta al que ha renunciado Tania Sánchez tenía los meses contados.

En su tercer puesto, el PSOE aguanta bastante bien el efecto sifón de Podemos. Escila ya no atrae tanto; veremos si tampoco lo hace Caribdis. El radicalismo de Podemos se ha tragado a la anquilosada IU, pero no al PSOE. A ese modesto porcentaje que toca a los socialistas habrá que sumar el de la espiral del miedo.

El radicalismo no hará ya más efecto del que ha hecho en el PSOE. Ahora se le retará en el campo de la viabilidad, de la práctica, del realismo y la eficacia. Iglesias ha ido a asesorarse con Stiglitz. Esa visita va a dar para mucho. Los economistas domésticos, los patriotas, sean o no economistas, objetarán. La intención es clara: quitarse la aureola de simpáticos pero disparatados, utópicos e irresponsables y revestirse de la autoridad de una opinión experta contraria a los criterios del austericidio.

Ignoro qué efecto tendrá esta finta, pero el problema de Podemos no es fundamentar teóricamente sus propuestas sino mostrar la capacidad de llevarlas a cabo en términos organizativos y de recursos humanos. Añádase que las próximas elecciones de mayo van a poner a prueba esa capacidad. Ya lo están haciendo con las primarias y otros preparativos que no son muy lucidos. La participación es muy baja y los resultados, en algunos lugares, difíciles de gestionar.

No importa. La cuestión no es facilitar un entendimiento de las izquierdas. Está incluso implícitamente dicho en la insistencia en la llamada unidad popular. La cuestión es ejercer la hegemonía, invertir las tornas. Y hacerlo ya. Para lo cual hay que ir de frente, al cuerpo a cuerpo. Y si, ¿a pesar de todo, o precisamente a causa de ese todo, no se consigue? Habrá que esperar a la siguiente ocasión, dentro de otros cuatro años. Y ahí es donde los partidarios de la venganza histórica o creyentes en el luminoso mañana tendrán que encontrar forma de zafarse de la muy evidente acusación de ser el instrumento para la perpetuación del dominio de la derecha. Aunque quizá esto no les importe mucho.

Es una cuestión de tiempos. Los de Podemos traen, según parece, un proyecto de reforma radical, un proceso constituyente, nada menos. Conseguir una mayoría a favor de tal cosa es muy arduo. Planteada la opción como todo o nada, es más probable la nada. Pero no es la nada. Son cuatro años más de gobierno de esta derecha. Cosa que tampoco es grave para los de Podemos que hablan mucho del cambio generacional porque traen sus propios proyectos vitales, además de los de reformas. Se trata, al parecer, de dirimir un viejo contencioso de la izquierda consigo misma y de celebrar un sorpasso al estilo griego, haciendo del PSOE un PASOK e imponer una hegemonía de la verdadera izquierda con vistas a... ¿qué? A otro bipartidismo imperfecto.

El inconveniente es que esos proyectos vitales pueden no coincidir con los tiempos de muchas otras gentes que no dan un ardite por la hegemonía de nadie pero no les gusta la idea de estar gobernadas cuatro años más por esta derecha inenarrable, que va a ponernos a todos a rezar el rosario en familia. Y ahí está la fuerza sobrevenida del PSOE.

La fuerza del mal menor.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Rentrée PPP: Petardos, partidos, periódicos.

El País salía tan ufano ayer con una entrevista al presidente del Gobierno que ha hecho rechinar los dientes en las gradas. Ahí estaba el señor Rodríguez Zapatero, contento y sonriente, de vuelta de vacaciones, prometiéndoselas felices para los meses venideros. Entre tanto, como todo el mundo sabe, el país, España, marcha camino del desastre, del despeñadero, si no por los desmanes de hecho del Gobierno socialista, por los que tiene intención de perpetrar. De momento parece que no se negocia con ETA, Navarra no se entrega, España no se rompe. Bueno, pero se negociará, se entregará y se romperá; lo sabe muy bien el señor Mayor Oreja, que fue ministro del Interior.


Debe reconocerse a los etarras tesón, cabezonería, contumacia. ¿Que les detienen al mando artificiero? Pues ellos llaman por teléfono al DYA de Sanse y, en castellano o español (no debió de darles tiempo a encontrar uno que hablase euskera) anuncian una lluvia de bombas por las cunetas de la red viaria fronteriza al País Vasco, Euskadi, Euzkadi, Hegoalde, la CAV, Vasconia, Vascongadas como cada cual quiera llamar a los tres territorios con o sin Navarra/Nafarroa, etc. No está mal la idea. Toca en la fibra del famoso lema "sangre de mártires, semilla de cristianos", con algunos retoques, claro está.

Pero le falta fuste tecnológico. Eso de andar poniendo petardos en las carreteras de la Rioja más parece un acto de gamberrismo o de autovía borroka. Los otros anunciados no han estallado o ni siquiera existieron porque lo que los etarras querían era fastidiar el regreso a los veraneantes. ¿Conoce alguien algo más español que plantear las reivindicaciones justo cuando se puede fastidiar al prójimo en masa? Por eso las huelgas de controladores aéreos se hacen en ciertas fechas, igual que las de la RENFE, o las gasolineras o los agricultores invaden las calzadas en sus acciones cuando más trastorno pueden esperar. Visto lo visto, está claro que ETA no puede hacer ya ni lo que pueden conseguir los empleados de trenes de cercanías. Es posible que el final de esta dramática historia sea una comedia. Incluso una farsa. En efecto, mira que es español eso de amargar la fiesta al prójimo.


El retorno vacacional se prevé movido en el terreno de los partidos. La fulgurante rueda de prensa de la señora Díez en Bilbao ha sido el toque de clarín del nuevo partido que aún carece de nombre puesto que sólo consiste en una Plataforma para la constitución de un partido. Es un partido monotema, como los nacionalistas. De hecho es un partido nacionalista español, pero que toma aspectos distintos, según en dónde se establezca. Así, el caso de Ciutadans es propio de la situación en Cataluña mientras que estos de Plataforma pro proceden de otra experiencia social, la del País Vasco, que se ve bien en la foto que he sacado de los Blogueros de ¡Basta Ya!. Además de esas diferencias, nada baladíes, los dos entes son una mezcla de movimiento cívico y partido a la usanza clásica.

Lo que preocupa de éste en concreto es a quién restará votos, si a la derecha o a la izquierda. Y es difícil que el partido se defina en este eje precisamente porque es "nacionalista" y quiere estar con todos los españoles, sean de derecha o de izquierda. Eso puede mover a risa o levantar la adhesión de la gente. Es prematuro en tanto no comience a aparecer en las encuestas sobre intención de voto. Espero que el CIS lo incluya en su próximo barómetro. De todas formas quien aparece más preocupada es la derecha, mientras que la izquierda se lo toma más a la ligera, a pesar de que el nuevo partido ha empezado a definirse como nacionalista de izquierda. Perfecto. Es hora de contar. A ver si es verdad que existe ese género en España como existe en el País Vasco, Cataluña y Galicia. Nacionalista de izquierda.


Y como no sólo de partidos viven las rentrées, también se anuncia un nuevo periódico que se llamará Público que saldrá a primeros de octubre, valdrá 50 céntimos, será de izquierda y le quitará 100.000 lectores a El País según El Confidencial Digital, que parece dar la aventura por segura. La cuestión de si hay sitio para otro diario nacional y de izquierdas es como la de si hay sitio para otro partido nacional y nacionalista. Ya veremos.

Como asiduo lector de prensa digital ardo en deseos de saber qué pinta tendrá El Público y si lo dan en abierto o no. Y sobre todo estoy intrigado por saber qué tipo de izquierda va a representar el diario. Desde luego es una aventura y no de resultado cierto pues, como señala PRNoticias que también da cuenta de los líos dentro de Prisa, parece que el socio capitalista de la empresa, Jaume Raures, no goza del beneplácito de sus colegas en La Sexta para la aventura periodística. En fin, que buena suerte.


domingo, 8 de julio de 2007

Dolores de parto.

Hoy, domingo, ocho de julio, el grupo capitaneado por los señores Buoza-Brey y Albert Boadella tiene previsto pronunciarse sobre si se queda dentro del partido Ciutadans o protagoniza una escisión con el objetivo de formar una nueva fuerza política junto con la gente de la plataforma ¡Basta Ya! que encabezan los señores Savater y Rosa Díez. Este grupo, que se considera a sí mismo como "liberal" fue el gran derrotado en el congreso de Ciutadans del pasado finde, y objeta con fuerza a la definición de la organización como un partido de "centro izquierda".

Ciutadans es cualquier cosa menos un remanso de paz donde se acogen gentes bien avenidas. Ya en el congreso citado de hace una semana se dio una incongruencia que suscita dudas respecto a la seriedad con que se llevan las cosas en él. Consistió en que, si bien el congreso censuró el informe presentado por el órgano directivo saliente, venticuatro horas más tarde votaba abrumadoramente a favor de los miembros que lo componían, renovando así su mandato. En sí misma, esta paradoja no tiene por qué ser perjudicial y hasta puede aportar algo de aire nuevo a los procedimientos tradicionales y anquilosados de funcionamiento de los partidos. Pero, a primera vista y sin que medie una explicación convincente, la verdad es que el asunto es un poco de chiste.

Como lo es que a la posible escisión del ala "liberal" de hoy se haya adelantado ya una escisión del ala izquierdista, acaudillada entre otros por el señor Antonio Robles. Tampoco es menuda paradoja que este grupo de izquierdas decida separarse del grueso del partido justo en el momento en que éste se define como de "centro izquierda". Cierto que eso tampoco es gran cosa cuando se recuerda que el tal señor Robles es columnista de Libertad Digital, desde donde defiende este talante izquierdista... y la necesidad de orientarse hacia el grupo de los señores Savater y Rosa Díez, igual que el grupo liberal del señor Bouza-Brey. Está claro que se asiste a los turbulentos instantes del nacimiento de un partido con un incierto futuro.

Según va configurándose este nuevo partido, no es evidente a cuál de los dos grandes de ámbito nacional/estatal haya de restarle votos, si es que lo hace. En principio, cabe pensar que a los dos y en proporciones similares, siempre que muestre igual claridad en su oposición a los nacionalismos que en el resto de los problemas que afectan a la sociedad, como la educación, los servicios públicos, las políticas fiscales, etc.

Todo intento de este tipo tiene generalmente ribetes populistas y puede contar con la enconada oposición de los partidos tradicionales, temerosos de perder puntos, pero no se me alcanza que ningún demócrata pueda negarse, cuando menos, a escuchar cuáles sean sus propuestas o juzgue inconveniente que haya una formación política más que respete las reglas del juego. Si la hay y prospera con los votos de los ciudadanos es porque viene a cubrir una demanda que los otros partidos no cubrían. Nadie, pues, que no tenga intereses creados en uno de los dos partidos nacionales puede dejar de dar la bienvenida al nuevo partido si, por fin, estos distintos grupos que tan sobresaltada vida llevan de momento consiguen articular una opción clara, firme y segura. No debe olvidarse que cuando los electores perciben falta de claridad, de firmeza o de seguridad, suelen negar el voto. Los animadores del empeño han de recordar asimismo que no les queda mucho tiempo para poner en pie y consolidar una alternativa "votable".

Una última observación, al hilo de los propósitos que los animadores del experimento formulan. Dice el señor Robles en el artículo antes citado que:

"el paso de los meses ha convencido a todos de la necesidad de un partido bisagra capaz de ofrecer sus escaños a los dos partidos nacionales mayoritarios (PP o PSOE) para evitar el chantaje de los nacionalistas."
Eso puede ser lo que los ingleses llaman un "wishful thinking", una ilusión, vamos. Si el nuevo partido, llámese como se llame, resta votos tanto al PP como al PSOE, es posible que ninguno de los dos alcance mayoría absoluta (también es posible que la alcance), pero, y aquí vendría el problema, también es posible que no la alcancen aun sumando los escaños de Ciudadanos. Nos encontraríamos entonces con diversas posibilidades todas ellas paradójicas con respecto a la intencionalidad de los fundadores: que el partido mayoritario ganador (PP o PSOE), a pesar de todo, se aliara con partidos nacionalistas, dejando a Ciudadanos en la oposición; que la alianza se hiciera con algún partido nacionalista y con Ciudadanos, lo que sería chusco. Y no quiero mencionar la posibilidad que nadie en España parece considerar jamás y, sin embargo, no es infrecuente en Europa, especialmente en Alemania y Austria, de una "gran coalición" entre PSOE y PP. De momento, esa opción es impensable pero es obvio que sería la más práctica para reformar la Constitución... incluso en el sentido en que señalan algunos de estos ciudadanos, preocupados con el devenir patrio. Por ejemplo, leí el otro día que los señores Savater y Rosa Díez propugnan reformar el sistema electoral para acabar con las posibilidades de presión de los partidos nacionalistas. Puede que esto esté puesto en razón, pero para reformar el sistema electoral hay que reformar previamente la Constitución y, para una reforma de la Constitución, me parece, a este partido hoy en ciernes probablemente vayan a faltarle algunos votos.

lunes, 2 de julio de 2007

El partido "Ciudadanos".

El congreso de Ciutadans de este finde ha sido movidito porque en él iba a definirse ideológicamente el partido, asunto de fuste suficiente para amenazar escisión. En el hecho de tomar decisiones en congresos, se nota que Ciutadans es un partido; en el de que los congresos acaben en amenazas de escisión se nota que tiende a la izquierda. Así que los liberales de Luis Bouza-Brey tendrán que encontrar alguna forma de acomodo fuera o dentro. Objetan fuertemente a la definición que se ha impuesto de "centro izquierda". Quien iba a decirlo ¿verdad? Seguro que muchos de los que objetan a la fórmula "centro izquierda" han defendido en algún momento la original teoría de que ya no hay derechas ni izquierdas. Todo es centro, magma, nada.

En todo caso, no entiendo que quepa objetar mucho al "centro izquierda" cuando uno se define a su vez como "liberal progresista". También deben darse aquí cuestiones personales, problemas de roces, de envidias, de proyectos y carreras de cada cual. A saber quién traga y quién no traga a quién. Se trata, no se olvide, de un lugar plagado de intelectuales; rascas en una ponencia y sale un catedrático o un ilustre escritor. Y ya se sabe lo picajosos que son los intelectuales.

Los de Ciutadans están calibrando la posible fusión con el ¡Basta Ya! del señor Savater y éste ya ha dicho que él no quiere ser cargo alguno, sino solamente mantenerse cerca, como asesor o inspirador o musa. Eso es bastante ingenuo. En los partidos o se está dentro o no se está.

Si consiguen poner entre todos a tiempo un partido en pie, será interesante ver qué resultado obtiene en las próximas elecciones generales.