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jueves, 9 de julio de 2015

El arte del cosmos.


Mi amiga Eloísa Tréllez Solís, gran especialista en cuestiones de conservacionismo, medio ambiente y crecimiento sostenible, que reside en Lima, Perú, monta un espectáculo llamado Urania sobre las maravillas del universo, el cosmos y el equilibrio de los espacios insondables. Lo hace con un grupo de bailarines y músicos en el teatro Británico de Miraflores, a unos (pocos) kilómetros de Lima, y estarán en escena los días 7 a 10 de agosto próximo, ambos inclusive. Aquí hay un estupendo vídeo que resume muy bien el espectáculo, coreografía, música e imagen.

Para los españoles pilla un poco a trasmano, pero si algún lector de Palinuro de Lima se decide a ir (al fin y al cabo, allí no hará tanto calor como aquí, dado que están en invierno), seguro que le gustará. Es una gran  muestra de arte digital. 

jueves, 14 de noviembre de 2013

El desprestigio del Prestige.


Ignoro todo sobre los aspectos jurídicos de la sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña, primero porque no puede uno ir leyendo todos los documentos de trescientas páginas con que los tribunales riegan la vida pública y porque además no soy especialista en asuntos jurídicos. La ley tiene doctores y a su juicio me remito. Por todo cuanto sé, esa sentencia está escrupulosamente ajustada a derecho; es justa porque se atiene a la ley. Y, si no lo es, ya nos enteraremos prestamente.

Pero que sea justa según la ley no quiere decir que sea equitativa, que sea justa según otro principio de justicia, que algunos llaman "natural", un territorio en el que interviene la moral y hasta la política. Palinuro entiende que, lo primero de todo, aquí hay un problema político y en ese terreno cifra su discurso. De lo que se trata es de ver la situación política en la que esta sentencia se produce. El ámbito de la opinión, del juicio de la ciudadanía.

Dejamos de lado el hecho de que sea difícil explicar a esa ciudadanía que una catástrofe de estas dimensiones no tenga culpables ni responsables y deba entenderse como una catástrofe natural. Y ello en un tiempo que tiende a negar la existencia de esas catástrofes al dar por supuesto que todas tienen un elemento humano. Pero difícil no quiere decir imposible. Es tarea de los exégetas aclarársela al común en términos que este entienda.

También dejamos de lado que la decisión judicial recae en un tiempo en que no es infrecuente ver cómo presuntos delincuentes de todo jaez (pero mucho monto) se libran del procesamiento con las más diversas triquiñuelas o se benefician de la prescripción de sus delitos o simplemente son indultados. Y lo dejamos de lado porque los tribunales no tienen que actuar mirando las contingencias en su entorno.

Pero no podemos dejar de lado que el aspecto de las responsabilidades políticas está pendiente, que no se substanció en su momento y que, además, no prescribe. La catástrofe del petrolero tuvo unas dimensiones y consecuencias medioambientales enormes, desastrosas, ha cambiado los ecosistemas de kilómetros y kilómetros de costa gallega y alterado radicalmente la forma de vida de cientos de personas. Y eso no puede quedar sin explicación.

Un breve repaso a la memoria y la hemeroteca nos muestra una situación de crisis y catástrofe que fue gestionada de un modo irresponsable por los políticos encargados de ella, directamente el ministro de Fomento, Álvarez Cascos, e indirectamente el entonces protavoz del gobierno, Mariano Rajoy. No debe de haber español que no recuerde aquella comparencia para dar cuenta de la peor catástrofe ecológica de la historia del país que le ganó el sobrenombre de señor de los hilillos.

El no depurar las responsabilidades políticas en su momento y no tener la menor intención de hacerlo retroactivamente es lo que de verdad daña el prestigio de las instituciones. La idea generalizada, convertida en amarga experiencia, de que el poder político en nuestro país, especialmente el de la derecha, goza de impunidad en todos los órdenes. Sus cargos pueden provocar las mayores catástrofes por su incompetencia; o meter al país en aventuras militares absolutamente temerarias; o estar hasta las cejas en las más turbias corrupciones; o aparecer involucrados en la presunta comisión de delitos; o no tener ni idea de lo que hablan. No dimite ni uno. Nunca. Su idea, al parecer, es que la política es así.

Como lo del Prestige.

viernes, 13 de mayo de 2011

El pensamiento libertario.

Este pequeño volumen de Carlos Taibo (Estado de alarma, Madrid, La Catarata, 2011) es una recopilación de artículos de prensa recientes. Normalmente los autores sienten la necesidad de justificar estas recopilaciones y lo hacen aduciendo que, aunque los artículos fueron escritos y publicados en lugares y tiempos muy distintos, los recorre el hilo de una preocupación común y forman una unidad. Ya en el interior del texto resulta que el hilo común en realidad son numerosas repeticiones y, a veces, los artículos son casi coincidentes, lo que acaba haciendo la lectura bastante tediosa.

No es el caso de Taibo. Al contrario, la lectura es amena. Ha tenido el autor el acierto de agrupar los artículos en seis bloques: la crisis, el Gobierno español y sus farsas, la crisis energética, los sindicatos mayoritarios y la izquierda, sobre el decrecimiento, sobre la memoria, en particular la memoria libertaria. Así se accede a una visión sintética y ágil del pensamiento libertario acerca de las cuestiones actuales. No hay repeticiones (excepto la de las páginas 58 y 60) y la visión que la obra ofrece es bastante equilibrada. Tengo coincidencias y discoincidencias en unos u otros capítulos.

En el de la crisis coincido en que ésta no se resuelve con medidas neoliberales ni keynesianas (p. 24). Ya no estoy tan seguro de que el capitalismo se encuentre en su estado de corrosión final (p. 27) y menos aun de que la crisis pueda combatirse a base de distribuir trabajo, fomentar el "ocio creativo" y la solidaridad, reduciendo producción y consumo, la reducción de infraestructuras, la primacía de lo local, esto es, sobriedad y simplicidad voluntarias (p. 25). Ni siquiera estoy seguro de que algo así sea deseable. Es el meollo de la doctrina del decrecimiento, de la que Taibo es firme adalid.

Esta propuesta del decrecimiento, lo más interesante del libro, sostiene que al irracionalismo capitalista, basado en la publicidad, el crédito y la obsolescencia planificada (pp. 78/79) es preciso responder mediante la redistribución, la reducción y la reutilización (p. 85), porque si no se hace, todo se va al garete, como demuestra la unidad de medición llamada huella ecológica según la cual para 2050 serán necesarios dos planetas Tierra para sostener el desarrollo capitalista (p. 82). Dice Taibo que las críticas a este enfoque son refutables. Pero eso será mientras no se levante la objeción más grave, la de que el decrecimiento, en realidad, no es factible. La humanidad sólo es concebible en los términos hegelianos del progreso del espíritu hacia la libertad y la eticidad absoluta. Que eso se entienda en nuestro tiempo según el lema olímpico lo hace más trivial, desde luego, pero también más claro. La humanidad no tiene marcha atrás, salva catástrofe. No es posible retornar a la Arcadia feliz. El provenir es incierto y llevarlo al pasado no lo hace más cierto.

En otro lugar, Taibo enriquece su visión de hacia dónde apunta el decrecimiento. A los factores señalados se añade la renta básica de ciudadanía y la "reorganización de nuestras sociedades según principios diferentes, entre ellos la primacía de la vida social frente a la lógica de la productividad y de la competitividad" (p. 54). A primera vista los enunciados son convincentes, pero no parecen factibles. Reorganizar la vida social según una lógica que no sea de productividad no debe de ser sencillo, sobre todo si la base para hacerlo es la "primacía de la vida social", que es algo que suena a la vieja controversia de los antiguos y los modernos.

Son los aspectos de mayor envergadura teórica del libro. Los demás capítulos están dedicados a asuntos de política más práctica en donde hay leña crítica a repartir entre el Gobierno socialista, los sindicatos mayoritarios y hasta Izquierda Unida, cuya refundación ve el autor tan problemática como Palinuro aunque quizá no por las mismas razones.

Taibo termina la obra especificando las características de lo que sería una organización libertaria global. Un sueño, porque sólo puede estar basada en la ausencia de poder y el poder ha sido hasta la fecha un rasgo constitutivo del ser humano.

viernes, 24 de septiembre de 2010

EQUO.

Las sociedades democráticas son muy activas políticamente. La libertad de partidos se toma en sentido literal y no es raro que estos aparezcan y desaparezcan. Todos los sistemas políticos tienen un gran eje derecha-izquierda y, en torno a él, mayor o menor cantidad de partidos por así decirlo "especializados", esto es, con un tema predominante distinto -que no ajeno- a aquella dicotomía: el nacionalismo, la religión, el campo, los inmigrantes, el medio ambiente. En algunos países hay partidos "piratas", que preconizan, entre otras cosas, la abolición del derecho de patentes y de propiedad intelectual. El Partido Pirata sueco tiene dos representantes en el Parlamento Europeo, aunque ninguno en el nacional. Acabará también habiendo un partido de los pensionistas. De momento, ya tiene una página web, Partido de los pensionistas en acción. Y hace cuarenta años que existe una asociación en los Estados Unidos que no es un partido pero actúa en buena medida como tal, los Gray Panthers. Cuestión de tiempo que los haya también en España. El día en que los viejos se den cuenta de su peso numérico, como el legendario proletariado de Marx, se pondrá en marcha una fuerza prometeica en la sociedad y hasta es posible que más de uno acabe pensando que la prolongación de la esperanza de vida es un fastidio.

En estos días está lanzándose el proyecto de nuevo partido, Equo, en el que van al unísono Juan López de Uralde (el ex de Greenpeace), Joan Herrera, diputado por IC-V y Alejandro Sánchez, director de Seo/BirdLife. Demasiado aspirante a jefe. Habrá que ver si se consolida como partido. De momento tiene una página en Facebook Equo con un curioso logo que recuerda un signo taoísta o un símbolo cabalístico y no parece que sea especialmente apto para enardecer ánimos en mítines, actos electorales, manifestaciones. Tiene unos 3.500 "likes", lo que es un comienzo prometedor, pero todavía escasos seguidores. El nombre es un juego de palabras basado en un juego de letras y trasmite la idea de que la Fundación (su condición jurídica actual) y luego el partido, tendrán como norte promover lo ecológico y lo equitativo a la par. Ecología y equidad.

La idea es en parte nueva en España, pero no así en algunos puntos de Europa. La imagen que encabeza esta entrada es un cartel de una feria de una organización tipo equo en Italia, con una ilustración muy simpática aunque también poco movilizadora. Y los partidos necesitan seguidores.

La cuestión que parece suscitar Equo en España, como también lo hace el ecologismo allí donde tiene representación parlamentaria y/o eficacia ejecutiva, es averiguar en dónde se sitúa en el eje izquierda-derecha. Una opinión generalizada ubica estos partidos en la izquierda de la socialdemocracia. De ahí que quienes se sienten más afectados porque barruntan fuga de votos sean los de Izquierda Unida (IU), con su fuerte elemento componente "verde" que a lo mejor decide ir con los suyos. De momento el paso lo da Iniciativa per Catalunya-Els Verts haciendo así realidad lo que se limitó a insinuar durante la refundación de IU que, como se ve, no ha durado ni dos meses.

Desde luego, las reclamaciones más significativas de Equo en su manifiesto, crecimiento sostenible, moderación del consumo, regulación del sector financiero, abolición de los paraísos fiscales, etc, lo acercan más a la izquierda que a la derecha, pero eso no quiere decir que el partido no pueda servir como bisagra e incluso aliarse con esta última. La Democracia Cristiana alemana jugó un tiempo con la idea de encabezar una coalición llamada "jamaicana" por los colores negro, amarillo y verde, de democristianos, liberales y verdes. Es difícil, pero no imposible.

Puede verse Equo también como una regeneración de la izquierda, esto es, un nacer de nuevo. La izquierda se desprende de su historia que no es más que una rémora, una atadura que la obliga a pensar con categorías hoy carentes de sentido, como "revolución", "socialismo", "nacionalización" para hacer frente a la situación aquí y ahora. Equo parece nacer con una voluntad firmemente reformista. Reformas radicales, pero reformas. Nada de alterar sustancialmente las formas de propiedad (ni la intelectual) que es a lo que la gente tiene más miedo. La cuestión, como siempre, es si alcanza la fuerza parlamentaria precisa para incidir sobre la realidad y modificarla; para estar en condiciones de transformar la realidad y no meramente de desearlo como hace IU.

El verdadero problema de Equo, como el de toda la izquierda radical, es que sus propuestas son irrealizables en el marco del Estado. El programa de regulación de los flujos financieros, abolición de paraísos fiscales, medidas conservacionistas de la biosfera, relaciones comerciales justas, etc sólo puede aplicarse en el orden mundial mediante una acción global coordinada, cosa de la que estamos más lejos que de la luna. La izquierda, que predica el internacionalismo, todavía no lo ha practicado; a no ser que alguien sostenga que la IIIª Internacional era el estado mayor de la revolución mundial y no la oficina para el extranjero de la política exterior soviética.

Equo ya recuerda que es muy europea y que en Europa está el futuro; pero con eso no basta. Hay que ser mundial.

(La imagen es una captura de la página web de eco and equo).

viernes, 3 de julio de 2009

La política nuclear.

La diferencia que hay entre ecología y ecologismo es la que hay entre la ecología y la política. Con la energía nuclear ocurre lo mismo, la diferencia existe, pero no es tan sencilla de visualizar. Salvo que a uno se lo pongan a punto de caramelo o como a Fernando VII (o a Felipe II, que hay discusión entre los especialistas en esto como en todo lo demás) diciendo, por ejemplo, como acaba de hacer el ejecutivo que se cerrará Garoña en 2013. Esto es lo que se llama encaje de bolillos presidenciales. El resultado de la medida es trino en potencia como corresponde a la potencia tridentina: a) Garoña se cierra, cumpliendo el programa electoral del PSOE (en 2013); b) Garoña no se cierra (de momento) porque no hay que aumentar el paro; c) la decisión final habrá de tomarla quien gane las elecciones de 2013, que puede ser el PP y también puede ser el PSOE con otro candidato. El Gobierno se ha quitado de encima la empanada de la energía nuclear sobre la cual no hay unanimidad ni en su propio partido como se ve escuchando al señor Felipe González, a quien se va a pasar de llamar "Mr. X" a llamar "Mr. Positrón".

Es de esperar que el resto de las actividades de Gobierno no se hagan tan pensando en el futuro y se atengan más a la realidad presente. Que, además, es de manual. Porque en los demás países, en los que la tasa de paro es la mitad que la española o la mitad de la mitad, cabe decir que el keynesianismo está muerto precisamente porque no hay paro sobre el que actuar. Pero en España nos sobra, y fue el paro, la necesidad de remediar el paro, lo que inspiró el corazón mismo del keynesianismo a través de la Teoría General del empleo, el interés y el dinero . ¿La categoría fundamental? El empleo. Suprimir el paro es aumentar la demanda agregada que es la que tira del crecimiento de la economía. En España no solamente es válido el keynesianismo sino que es lo único que es válido.

(La imagen es una foto de Tolao, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 5 de junio de 2008

Solidaridad con un ecosocialista de la Amazonia.

No tengo tiempo para documentarme sobre todos los conflictos que estallan en el mundo antes de saber de qué parte me pondré. Es imposible: hay cientos, miles, y sobre asuntos de los que muchas veces no sé nada. Para estos casos están los amigos, los más combativos, que militan en esta u otra causa y de los que uno se fía porque los conoce, sabe que son buena gente, que tienen puntos de vista como los de uno y defienden más o menos las mismas causas que uno. Esos amigos son nuestros ojos allí donde nuestra mirada no alcanza, nuestro juicio allí donde nos falta información para formarnos uno. Es el caso de mi amigo Sebastián Liera, el de La otra chilanga, que me pide me solidarice con un ecosocialista brasileño amenazado de procesamiento por oponerse a un proyecto de construcción de un edificio comercial en la margen del rio Coco, en el estado brasileño de Ceará. Es un abogado y profesor de Derecho medioambiental, miembro de Greenpeace al que uno de esos millonetis que pretenden cargarse un medio ambiente privilegiado para hacer algún negocio pretende empapelar judicialmente y, quizá, cómo no, enchironar, con la ayuda de algún lacayo disfrazado de honorable funcionario o cargo electo de cualquier instancia municipal, provincial o estatal tan corrupta como sus aliados. Y que se dé con un canto en los dientes. En otros lugares los matan como a chinches.

El caso es que puesto al habla con Sebastián, éste me remite el último post de La otra chilanga, un blog radical mexicano donde me honro en participar, titulado S.O.S. Cocó, atentado al pudor

en el que se da cumplida cuenta de la cuestión.

Quien quiera firmar, que acuda a CARTA DE SOLIDARIDAD AL ECOSOCIALISTA JOÃO ALFREDO.

N.B. Había puesto una foto muy chula que encontré en La otra chilanga, pensando que era del ecosocialista Joao Alfredo pero me escribe mi amigo Euclides Perdomo, de Amanadunu, avisándome de que en realidad se trata del "recientemente elegido presidente de Paraguay, el ex-obispo Fernando Lugo". Ya decía yo que me resultaba vagamente familiar el retratado. Y no es que este cura défroqué no merezca la foto pues, al contrario, me cae muy simpático, sino que en realidad no es el que se suponía que era. Razón por la cual he sustituido la imagen por esa magnífica foto de Tigerweet, bajo licencia de Creative Commons).

martes, 3 de junio de 2008

Crisis alimentaria mundial.

A raíz de cumbre de la FAO de hoy, los de Avaaz nos piden que firmemos una carta dirigida al secretario general de la ONU, señor Ban Ki Moon, para que hagan algo a fin de evitar la crisis mundial alimentaria y las hambrunas que se avecinan. Quien quiera firmar y correr la voz, que pinche aquí.

(La imagen es una foto de mermadon 1967, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 8 de mayo de 2008

El reto del agua.

Mi amigo Andrés Eduardo me envía una presentación sobre el problema del agua y la necesidad de su ahorro que está muy bien, razón por lo que la reproduzco. Huyendo de retóricas catastrofistas y sentimentalismos pegajosos la presentación es una serie de consejos prácticos y sencillos que todos podemos poner en práctica sin gran esfuerzo y con considerable ahorro de ese recurso que, desde los tiempos del diluvio universal, nunca había sido tan escaso.

Gracias, Andrés Eduardo.


También puede accederse a la presentación en Google docs. pinchando aquí.

viernes, 7 de diciembre de 2007

El reloj de la vida y la muerte.

Mi amigo Iñaki Errazkin, del InSurGente, me hace llegar este reloj en el que se calcula un montón de magnitudes importantes para la supervivencia de nuestro planeta como enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, accidentes de tráfico, abortos, matrimonios, divorcios, etc y de hacerlo por años, por mes, por semana, por día y tal que ahora. Lo mismo para datos objetivos pero preocupantes: temperatura de la tierra, especies extinguidas, superficie deforestada, extracción de petróleo, coches fabricados, etc.

También aparecen estadísticas específicamente estadounidenses, aunque con interés general para todo el planeta: la población reclusa y la cantidad de inmigrantes ilegales. La primera alcanzaba en el momento de escribir este post 2.269.631 reclusos y la segunda 12.650.758. Es decir, el 0,75 por cien de la población está a buen (o mal) recaudo y el 1,3 % carece de papeles. Pinchando sobre la imagen o sobre el enlace más arriba se accede a la estadística viva. Pinchando luego sobre donde dice "now" (ahora) puede uno, como Dios, poner en marcha esta bomba de relojería que se llama La Creación.

Otro de los rasgos norteamericanos del reloj viene no por lo que trae sino por lo que ignora. A saber: cantidad de niños muertos por deshidratación y de inanición, cantidad de personas muertas en las guerras, cantidad de desplazados y exiliados, cantidad de mujeres maltratadas, etc.

De vez en cuando conviene mirar las cifras del cuadro. Dan que pensar. Gracias, Iñaki.

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martes, 23 de octubre de 2007

El primo del primo.

Dice el avispado primo científico del señor Rajoy, que dado que sus colegas científicos no pueden prever el tiempo que hará mañana, ¿cómo van a prever lo que sucederá dentro de trescientos años? Es sorprendente. Al parecer nadie ha explicado al señor Rajoy ni a su primo el científico la diferencia entre "tiempo atmosférico" o "tiempo" a secas y "clima". ¿Y el señor Rajoy quiere gobernar España? Porque estas cosas son elementales.

Es patente que estamos en un proceso de cambio climático, cosa bastante clara dado que la tierra está siempre en proceso de cambio climático. La cuestión es el período que quiera aplicarse. El proceso es de calentamiento del planeta y las consecuencias, vaya Vd. a saber de momento. Lo que se discute es si ese proceso de calentamiento es debido a la acción del hombre (antropogénico lo llaman) o no y en qué medida.

El señor Rajoy cree que los temores del cambio climático son una pamema. Y todavía no ha llegado a revelar el fondo de su pensamiento, que es el de los medios de la derecha, esto es que el alarmismo sobre el calentamiento global es una campaña de la izquierda intervencionista, de los bolcheviques, deseosos de dinamitar las sociedades de libre mercado a las órdenes de Al Gore. Pero lo hará porque al señor Rajoy le pasa como al príncipe Hippolyte Kuragin en Guerra y paz quien, según Tolstoy, "sólo entendía el alcance de sus palabras tras haberlas pronunciado".

Esa actitud de restar importancia al cambio climático y de tomárselo a guasa, muy propia de la derecha, revela atolondramiento e irreflexión. Y, además, es bastante estúpida porque, aunque no quiera verse la necesidad de adoptar medidas para reducir la contribución de nuestro país al cambio climático, no hay más remedio -y así lo hacen todos, derechas, izquierdas y centros- que actuar en defensa del medio ambiente y de la calidad de vida de los ciudadanos, tratando de controlar el impacto de la actividad humana en la biosfera. Es tan absurdo como decir que porque se está en un calvero y sólo se ve media docena de árboles, no hay bosque.

(La imagen es un mapamundi con el cálculo de las muertes que se producirían en el año dos mil a causa del cambio climático del Centro para la Sostenibilidad y el Medio Global de la Universidad de Madison-Wisconsin).

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jueves, 22 de marzo de 2007

La blanca nieve sucia.

Los dioses me libren, si tienen a bien, de tomarme a broma el horrible riesgo del cambio climático. Aunque el solo hecho de que la mala nueva sea prédica continua del señor Gore, quien se ha llevado un Oscar tan ricamente por ello, lo convierte en algo difícil de tragar. Por cierto, ese Oscar premia el negocio. Hollywood ha descubierto un filón. La próxima temporada hay que esperarse un par de muchomegaproducciones y exitazos taquilleros llenos de efectos especiales con títulos como Scorching Planet o The Day the Earth Boiled. Ver derretirse los casquetes polares en 3D, un simulacro braudillardiano, debe de ser fascinante.

Allá por los años 70, un antropólogo estadounidense, Garret Harding, publicó un artículo que causó sensación llamado The Tragedy of the Commons que explicaba con un sentido casi oriental de la fatalidad el mecanismo por el que cuanto es común, público, colectivo, está condenado a perecer; un mecanismo sencillo pero endiabladamente difícil de dominar: el egoísmo humano. La verdad es que el artículo, que era muy bueno (y por eso sigue citándose), sólo elevaba a rigor académico un saber popular que, al menos los de mi generación, tenemos muy oído entre los campesinos en Galicia: O que es del común, es de ningún. El inevitable cambio climático es el resultado de esa constante humana.

También trae ese cambio efluvios, como emanaciones, de otra vieja afición de la Humanidad: la de verse al borde del abismo, a un paso del Apocalipsis, el vivere pericolosamente de los futuristas, la conclusión de los tiempos. El cambio de milenio trajo algo de esto, recuérdese, con aquellos vaticinios de que todo el mundo del ciberespacio iba a saltar en pedazos. Pero se desvaneció al minuto siguiente de las 12 de la noche del 31 de diciembre de 1999, cuando se vio que las computadoras seguían funcionando como si nada. Eso dejó algo insatisfecha la necesidad de terrores. El SIDA no ha funcionado tampoco como uno de los jinetes del Apocalipsis, dado que sólo se ceba en los países subdesarrollados. Así que el cambio climático tiene todas las papeletas para dibujar los nuevos miedos del milenio.

Entre tanto ya condiciona nuestra forma de encarar los fenómenos meteorológicos, que ha perdido todo sentido de la poesía. La información sobre las nevadas que están cayendo en el norte está teñida de estas angustias. Se centra masivamente en los aspectos negativos: carreteras cortadas, pueblos bloqueados, servicios interrumpidos, el señor Otegi que no llega, puertos cerrados o daños a los frutales. Lo cual está muy bien pues conviene andar avisadxs. Pero es que nadie se ha acordado de transmitir otras vivencias de la nieve, aunque sea marginalmente, las que hablan de la belleza de su blancura, del encanto de los paisajes cuya silenciosa serenidad apacigua el espíritu, de la alegría de los niños y los no tan niños jugando en los parques (las escuelas están cerradas, menudo fastidio) haciendo muñecos. Si de beneficio se trata, sólo se considera el mercantil: este año las estaciones de esquí harán su nevado agosto. Y, lejos de mostrarnos apacibles, serenos cuadros como el de la imagen, la que recibimos es la de la nieve sucia que escupen las máquinas quitanieves desde los televisores.

martes, 13 de febrero de 2007

Más apagones.

Hago "copypaste" de un pásalo que acaba de llegarme para un nuevo apagón de protesta por la salud del planeta:

Parece que el apagón del otro día no fue secundado por mucha gente, y puede que no haya tenido la publicidad necesaria, asi que vamos a darle otra oportunidad a esta iniciativa, pero con algo mas de tiempo. El próximo día 14 de Febrero, día de los enamorados, de 22:55 a 23:00 hs., una hora en la que la mayoría de la gente esta en casa, proponemos volver a apagar todas las luces para dar un respiro al planeta y darle una señal de nuestro amor en este dia.
Si la respuesta es masiva, el ahorro energético puede ser brutal. Sólo son 5 minutos... a ver que pasa.
Pásalo.
Y ya que vamos a estar 5 minutos a oscuras con cara de tontos, aprovechad para pensar en esa persona que quereis, o para darle un gran beso si está contigo. ¡La Tierra se merece 5 minutos de descanso! No nos costará mucho individualmente hablando, pero el ahorro energético global puede ser significativo," las pequeñas acciones son poderosas, y su conjunto influye globalmente", así que gracias por colaborar y pasad la noticia.
No tengo mucha fe en que este apagón supere al otro, sobre todo por la premura con que se convoca. Pero que por mí no quede.

domingo, 11 de febrero de 2007

Esa catástrofe del cambio climático.

La organización cívica radical Move On, a la que pertenezco, ha puesto en marcha una campaña de firmas para enviar una demanda a los Jefes de Estado y de Gobierno que se reunirán en junio en Berlín. Dado que el orden del día se está decidiendo ahora, se trata de presionar para que la primera prioridad sea un tratado internacional sobre el cambio climático. Quien quiera firmar a favor, que pinche aquí. Además, podrá acompañar su firma con un breve comentario dirigido a los barandas de los países que más contaminan: EEUU, China, India, Rusia, Japón, Francia, Alemania, Italia, RU, Canadá y Brasil. También se puede ver un divertido video cerca de cómo se toma Mr. Danger los avisos de cambio climático. Igualmente se accede a infomación sobre la nueva organización, Avaaz especializada en cuestiones de cambio climático.

Los augurios son francamente preocupantes. Uno querría que tuvieran razón todxs aquellxs que dicen que somos unos exageradxs y unxs alarmistas y que la tierra ya ha pasado por otras épocas de cambios climáticos. La cuarta glaciación, tras de la que floreció la civilización, fue la última de ellas. Nada nuevo bajo el sol. Claro que también hay quien afirma (Tamames, por ejemplo, comentando una obra de Tim Flannery) que ya estamos en camino de la quinta glaciación. El vaticinio más reciente es que, a lo largo del siglo XXI aumentarán las temperaturas y a los españoles, según parece, nos está reservado un subidón de cuatro a siete grados en el verano que lo deja a uno pensativo. Si no fuera porque el asunto parece grave podría hasta hacerse un chiste diciendo que, a los que van a pasar veranos de 50º, la quinta glaciación les viene de miedo.

Este asunto de la catástrofe medioambiental tiene algo de predicción apocalíptica, un apocalipsis científico, racional, inevitable. Y algo debe de estar pasando ya. Nada nos gusta más que nos cuenten la catástrofe del fin de los tiempos y con pelos y señales, como sucede ahora en que los cuadros que erizan los cabellos, se pintan a base de concatenaciones lógicas, indubitables. Desertificación, subida del nivel de los mares. etc. Y no hace falta mucho para darse cuenta de que lo que pone en marcha el proceso de destrucción es la actividad del ser humano. Hay quien dice que no, que el responsable es el capitalismo, como si el capitalismo no fuera una actividad humana o tuviera un sustituto para él. Nada, hombre, que los seres humanos somos el cáncer del planeta, como pensaba Susan Sontag y el más maligno de todos, el hombre blanco. Culpable por antonomasia.

En Pekín se ponen en la calle 1000 coches diarios. Es obvio que tiene que haber una crisis de algún tipo. Y la solución no puede consistir en decir a los chinos que se queden con las bicicletas, que pedalean muy bien. Igual que no se puede decir a lxs brasileñxs que, como la Amazonia es el pulmón del mundo, no se les ocurra tocar la selva virgen. Lxs chinxs y lxs brasileñxs tienen el mismo derecho a poseer uno o dos coches por persona que tienen lxs estadounidenses.

Está claro que hay que cambiar el modelo de desarrollo, como dice José Bové, candidato a la presidencia de la República en Francia. Una de esas afirmaciones que todo el mundo suscribe. La cuestión es ¿cómo?


viernes, 2 de febrero de 2007

Luz, menos luz. (Blogorismo)

Para haber sido un acto simbólico, casi espontáneo, sin preparar, el apagón de ayer fue un éxito, como reconoce la prensa nacional. Me felicito por haber puesto un grano de arena posteando al respecto. Muy bien ver la Torre Eiffel a oscuras, o el Coliseo de Roma, o la Puerta de Alcalá en Madrid. Debe de ser la primera vez en la historia de la Humanidad en que el progreso, el avance, se simboliza apagando la luz.

miércoles, 31 de enero de 2007

El cambio climático.

Circula por la red una convocatoria curiosa que nos pide lo siguiente para el 1º de febrero, mañana, cuando los científicos de la ONU harán público su informe sobre el cambio climático en París:

" JUEVES 1 de Febrero de 2007

ENTRE LAS 19,55 Y LAS 20,00 (1 HORA ANTES EN CANARIAS)

APAGAMOS TODO, LUCES Y APARATOS ELECTRICOS

Se trata de ahorrar cinco minutos de electricidad en todo el
planeta para llamar la atención de los ciudadanos, de los medios de
comunicación y de los que tienen el poder, sobre el derroche de
energía y la urgencia de pasar a la acción 5 minutos de respiro al
planeta, no es mucho tiempo no nos costará nada y mostrará a los
candidatos a las próximas elecciones que el CAMBIO CLIMATICO es un
tema en el que se debe pensar en el debate político."
Me parece una buena iniciativa, la apoyo y la cuelgo en el blog, invitando a todxs a hacerlo. Cuando digo que me parece una buena iniciativa debo matizar. Está claro, en primer lugar, que demuestra la ciega confianza que la blogosfera tiene en sí misma como factor de movilización. Y optimismo. Un rato largo de optimismo porque supone que todxs, animados del mismo espíritu, apagaremos las luces, olvidando a los millones y millones de personas en todo el mundo que creen, como creía hasta ayer el señor Bush (y seguramente seguirá creyendo, pero no puede manifestarlo ya porque, con la mayoría demócrata en el Congreso no puede jugar) que eso del cambio climático y las preocupaciones ecologistas son trucos de bolcheviques, rojelixs, enemigxs de la libre empresa, intervencionistas impenitentes y totalitarixs. Y esos millones y millones, seguramente no sólo no apagarán luz alguna sino que encenderán todas las que puedan hasta que sus moradas sean como la casa encendida del poeta.

Aun así apoyo la campaña porque, aunque no consiga su objetivo, servirá para aumentar la conciencia ecológica de más gente, la necesidad de implicarse en el asunto y participar, y eso siempre es bueno. Es decir, la función manifiesta de la convocatoria (que diría Merton) no se cumplirá, pero sí la función latente de que aumente la conciencia general sobre la necesidad de cuidar la biosfera.

Vivo la mayor parte del tiempo en un pueblito de Guadalajara y, cuando lxs que vienen a pasar el finde se largan, queda un rastro de mierda por donde han pasado que dan ganas de llorar: papeles, plásticos, botes, botellas, envoltorios... Uno se pregunta si lxs cerdxs (con perdón para lxs cerdxs) que hacen eso lo hacen también en la sala de estar de sus casas. En todo caso, hay que reconocer que las cosas tienden a mejorar. La cantidad de cochambre que dejan lxs desaprensivxs que salen al campo es hoy mucho menor que hace unos años y sigue disminuyendo. Para eso sirven estas campañas.

Es como lo del ruido, sobre lo cual también posteo de vez en cuando. Convencer a los españoles de que no berreen en los bares, que no pongan alta la música, que no fastidien a los demás con sus ruidos, que contengan a sus hijos cuando chillan en público, parecía imposible hace unos años en que algunxs empezamos la ímproba tarea de pedir regulación frente a la barbarie en forma de decibelios. Hubo que empezar por convencer a las autoridades. Que no se crea que fue (o es) tarea fácil. Por ejemplo: vayan al cura de su parroquia a decirle que tocar la campana para los fines que sea y por muy sacros que le parezcan es un atropello que no debe consentirse. Inténtenlo.

Ya veremos qué éxito conseguimos con esta campaña de apagaluces, que es un típico "pásalo" de la red. Dependerá de la cantidad de URM que consiga. La URM (unidad de ruido mediático) es una unidad que se ha inventado en Francia y sirve para medir el impacto mediático que tienen los acontecimientos y/o las personas y, por lo tanto, para predecir, por ejemplo, quién ganará unas elecciones. Pues, eso, a pesar de mi aversión al ruido, deseo que la campaña tenga una cantidad de URM altísima.

En otro momento expondré mi actitud respecto al problema de fondo del cambio climático, que no es de ciega y aterrorizada creencia en los males apocalípticos que predican los ecologistas más fervorosos, pero mucho menos es el estúpido cinismo de quienes dicen que todo eso es un invento izquierdista para fastidiar a la libre empresa e impedir la prosperidad y el desarrollo generales. De momento, dejo una convincente explicación gráfica del "efecto invernadero" y el "cambio climático" un poco más arriba, sacado del diario Clarín Estoy convencido de que, en este asunto, si de algo debe pecarse, ha de ser de preocupación y no de despreocupación. Parece elemental que debemos preocuparnos por las consecuencias de nuestros actos como especie y no sólo por los efectos que tengan para nosotros y nuestrxs hijxs, sino para los hijxs de los hijxs de nuestros hijxs.

Quien haya visitado la celda de San Francisco en el monasterio de Asis sabe que la encontrará humildemente preparada para acogerlx, con una modesta cama hecha, una mesa, una silla y, sobre la mesa un pan fresco y una jarra de agua. Sabe asimismo que puede quedarse en la celda el tiempo que quiera siempre que cumpla dos condiciones: a) que participe en las tareas comunes de mantenimiento del cenobio; b) que, al marcharse, deje la celda como la encontró.

La tierra es la celda de San Francisco en Asis.

martes, 7 de noviembre de 2006

Habrá que tomárselo en serio.

Los avisos, discursos, pronósticos sobre el cambio climático suelen formularse en lenguaje apocalíptico, para sacudir el conformismo ambiente. Ya hace dos años, un informe sobre el cambio climático encargado por el Pentágono hacía vaticinios sombríos. De seguir las cosas como hasta entonces, hacia el año 2020, habrá todo tipo de catástrofes a causa del tal cambio, muchas ciudades europeas desaparecerán debajo del mar y Gran Bretaña se habrá vuelto como Siberia. Hace falta imaginación para ver los Midlands convertidos en la tundra siberiana. Imaginación como la de Turner que interpretaba así otro momento de desastre mundial en su obra Luz y color. La mañana después del diluvio, de 1843. Por supuesto, la Casa Blanca consiguió enterrar el informe, no iba a permitir que el Pentágono diera por buena la amenaza de catástrofe por cambio climático de la que ella, la misma Casa Blanca, dice que es falsa, lo que equivaldría a defender al país frente a un enemigo que el mando dice que no existe.

Sin embargo, es el tipo de comparaciones que está consiguiendo ya un cambio paulatino de la conciencia pública acerca del más importante problema medioambiental. Ayer se inauguró en Nairobi la duodécima conferencia de la ONU sobre el cambio climático entre vaticinios y agorerías no menos alarmistas que las anteriores. Otro informe encargado por el gobierno bitánico al economista Nicholas Stern, exvicepresidente del Banco Mundial, lo que no sé si ha de entenderse como un mérito o un demérito a los efectos del clima del mundo, cuantifica el costo de una crisis planetaria medioambiental en el 20% del PIB mundial y augura un impacto de la magnitud del de 1929. Cada cual pone el momento apocalíptico en donde le dicta su formación profesional. Los economistas, en el crack del 29, al que adoban, además con algún fenómeno de suficiente entidad, como 200 millones desplazadxs.

U otras visiones no menos impresionantes, como la de esos océanos sin peces para 2050, que han dibujado unos científicos en el último número de Science, algo que se sigue del ritmo de explotación de los recursos pesqueros del planeta. Se utilice el ejemplo que se utilice, ya prácticamente nadie (a excepción del señor Bush y algún otro de su condición) niega que el cambio climático sea un hecho y que sea necesario tomar medidas urgentes. Es interesante que, pese a perder las elecciones frente al señor Bush, el señor Gore continúe en primera línea en pro de acciones para detener el cambio climático, ese que según la Casa Blanca, es una invención. El país que, con el 5% de la población, emite el 25% del total de gases de efecto invernadero, se niega a ratificar el protocolo de Kioto.

La conferencia de Nairobi quiere hacer un seguimiento del grado de cumplimiento de los acuerdos de Kioto en un clima de general decepción porque está claro ya que los acuerdos no podrán cumplirse en su integridad y que no sabemos si llegaremos a tiempo de impedir que se desencadene un ciclo de consecuencias fatales para la especie.

Nuestra generación (siendo flexible en el uso del término) tiene clara idea de dejar a la posteridad problemas que cuestionarán su supervivencia. No pudiendo dar con soluciones seguras, tenemos que confiar en esa fabulosa capacidad del ser humano para resolver los más arduos problemas, la inventiva, la capacidad de inventar, de crear. Y ello sin merma de los intentos de resolver preventivamente los problemas.

martes, 31 de octubre de 2006

Al SUR.

Bueno, aprovechando el puente de Todos los Santos nos hemos venido al mítico Sur, a visitar a una amiga, que vive una templada jubilación en Chiclana y a mi nuevo colega de aventura periodística, Iñaki Errazkin, si consigo encontrarlo en esta hermosa tierra de Cádiz. Cádiz Rebelde es el que edita el InSurGente, un periódico alternativo que no deja títere con cabeza; sobre todo títere. Pero, además de alternativo, virtual y, como virtual, un poco diablo cojuelo, que todo lo ve sin que a él lo vean. La imagen no es gaditana, sino cordobesa, la Córdoba torera, de Romero de Torres, el pintor andaluz por antonomasia.

Esto del Sur es, en efecto "mítico", como dicen las revistas. Sales del coche en Despeñaperros y hay una diferencia de temperatura notable, casi como si uno estuviera en un lugar subtropical. Eso explica por qué la gente apunta al Mezzogiorno. Los nórdicos, que ven el sol los días de cuaresma, los británicos de las famosas brumas y los centroeuropeos de copiosas lluvias sobre tejados puntiagudos. Todos al Sur que ahora, gracias al turismo, ha hecho un "despegue" muy animado, de acuerdo con los estadios del desarrollo económico establecidos por Walt Whitman Rostow, que vaya nombre.

El despegue económico acelerado de la zona suscita mucha crítica, sobre todo de los ecologistas, los conservacionistas y los partidarios del desarrollo sostenible. Como sucede con el turismo levantino. Es muy difícil que las consideraciones medioambientales puedan refrenar la velocidad del desarrollo, y no solamente porque el proceso de valoración del capital, que diría Marx, suele aniquilar todo tipo de objeciones, a veces de modo contundente, sino porque tampoco hay una fuerza moral convincente en ellas. Es como cuando se dice al Brasil que no puede cargarse la Amazonia porque es el pulmón del planeta. Lo será, pero ¿por qué tienen que pagar los brasileños con un bajo nivel de vida el hecho de ser los guardianes del pulmón del planeta? Eso habría que negociarlo.