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jueves, 21 de julio de 2016

Las fosas de la ignominia

Otro vídeo del programa de TeleSur dedicado al franquismo. Son como cinco minutos dedicados a los 114.000 asesinados por los fascistas y enterrados en fosas comunes en todo el país. Mi aparición en él es brevísima, pero lo dejo por la importancia del tema en sí y para que quede constancia de quién es quién aquí y ahora. Veamos:

Hay 114.000 asesinados en fosas comunes. España es el segundo país en este macabro record, detrás de Camboya, otra dictadura asesina, esta vez comunista que, seguramente, tendrá defensores hoy día, como también hay gente en España que defiende, protege y admira a Franco.

Entre ellos, el presidente de los Sobresueldos. Hay un claro mandato de la ONU de que España haga justicia con esta barbarie. Hay una Ley de la Memoria Histórica aprobada por el gobierno Zapatero que prevé el desenterramiento de esta víctimas. Pero el Sobresueldos retiró la aportación financiera del Estado. El mismo Sobresueldos que, preguntado en un programa de Jordi Évole, por estos enterramientos delictivos de compatriotas suyos dijo que a él "no le constaba" que hubiera miles de asesinados en fosas comunes. Eso, tras haber suprimido la subvención oficial para desenterrarlos. Tal cosa da la medida de la calaña moral del presidente que, sin embargo, no tiene inconveniente en mantener a su padre, dependiente, con cargo a unos fondos públicos que niega a los demás dependientes. Es difícil imaginar un comportamiento más repugnante.

Difícil, pero no imposible. Este sinvergüenza se queda corto al lado de su portavoz, Rafael Hernando, para quien los familiares de los asesinados por la gente a la que Hernando sigue, solo se acuerda de ellos cuando hay subvenciones. Una afirmación no solo odiosa en su miseria moral sino también cruel, típica de un sicario porque, precisamente son los compinches de estos tipos quienes han suprimido dichas subvenciones.

En efecto, que cada cual responda de sus actos y sus palabras.

domingo, 6 de marzo de 2016

¿Qué pasa en las redes?

La acusación directa de Iglesias a González de tener las manos manchadas de cal viva me pareció tan injusta, tan inicua y tan cínica que ayer subí el tuit que figura a la izquierda a Twitter. Inmediatamente me eché encima una legión de trolls furiosos insultándome a mansalva. No es necesario reproducir los insultos porque está toda la panoplia. Imaginen uno cualquiera y seguro que aparece.

¿En dónde radicaba la rabia? La acusación es falsa, como se demostró hasta la saciedad en su día pues el asunto de los GAL llegó al Tribunal Supremo, que condenó a quien juzgó que debía condenar y a nadie más. Por tanto, está claro que no hay pruebas ni puede demostrarse esa acusación y, salvo que Iglesias tenga alguna nueva (con lo que debiera acudir a los tribunales en lugar de echar veneno) la repetición de la acusación es un infundio, si no una calumnia. Algo verdaderamente detestable.

Por supuesto, mucha gente no acepta esta situación y continúa alimentando los rumores y las falsedades más indignas, que si Mr. X, que si la cárcel de Guadalajara, que si cuando el río suena es que agua lleva, que si en aquella época se habló mucho de ello, que si el proceso dejó mucho que desear, etc., etc. Lo de siempre, vamos. Todavía hay quien dice que las bombas del 11M las pusieron etarras. Es más o menos la misma gente con el chip político algo cambiado o quizá ni eso.

Esta oposición al empleo del infundio y la difamación en política, se haga contra quien se haga, también me costó ataques sañudos en Facebook. Se esgrimían los "argumentos" esos del río que suena, etc y se añadían numerosas recriminaciones ad hominem, en el sentido de que si mis simpatías por González no me dejaban ver la cegadora realidad de su condición de amparador de asesinos y lindezas de este tipo. Y se añadían barbaridades del tipo de que si González era inocente, que lo demostrara, como si con él no rezara el principio elemental de que la carga de la prueba corresponde al que acusa y no al acusado.

No hace falta que diga, pues es público, que mi buen juicio sobre González en su etapa de gobernante no empaña mi visión crítica de su etapa posterior, pues considero que ha actuado muy mal en muchas ocasiones desde el punto de vista político y moral y ha acabado proyectando una imagen francamente lamentable. Digo que no hace falta que lo diga porque es así: no hace falta. No defiendo a González al decir que no hay derecho a levantar falsas acusaciones contra nadie. Defiendo a todo el mundo que sea víctima de estas malas artes, haya hecho lo que haya hecho en otros aspectos de la vida. El señor Mas puede haber sido todo lo amigo que se quiera de Pujol y haber hecho drásticos recortes neoliberales con alegría sádica, pero no hay derecho a mancillar su reputación personal con rumores, infundios y acusaciones sin pruebas.

En el caso de González llama la atención la saña, la contumacia con la que se lo difama. Hay en esto una envidia muy española. El más brillante político de la transición (insisto en que su comportamiento al dejar el gobierno es otra cosa), el que consolidó el Estado del bienestar que el PP lleva cuatro años desmantelando y gracias al cual salió adelante mucha gente de la que ahora lo ataca, es el más vilipendiado y, en efecto, con auténtico odio. Hagan ustedes un repaso y díganme si no es cosa de psiquiatra que González sea más atacado que Aznar. Porque es así.

Por cierto, llamo la atención, porque es muy significativo, sobre la cobardía del PSOE que, como ya sucedió en los años 90, protesta de estos atropellos pero en la intimidad y no se atreve a defender como merece a uno de los suyos, víctima de una injusticia. Y ¿cómo va a luchar contra las injusticias sociales una gente que se acobarda ante las que la afectan directamente? Sánchez solo sacó un hilo de voz en el Congreso para decir que estaba muy orgulloso de González y en una entrevista en el país se pregunta maravillado de dónde le sale a Iglesias tanto odio hacia el PSOE. Pues, si no lo sabe de verdad es que, además de cobarde, es tonto. Le sale de la vieja frustración anguitiana de no haber conseguido el sorpasso y la aniquilación del PSOE, que es lo único que lo mueve. Y la difamación a González es parte de esta estrategia de que "el PSOE es el partido de la cal viva".

Recurrir a estos procedimientos de infundios, e Iglesias lo hizo el otro día, no tiene nada que ver con la izquierda democrática sino que es más propio del fascismo.

Y aquí es donde empecé a ver quizá la raíz de los ataques furibundos que recibía mi tuit. Por eso insistí en la tecla. Subí más tuits como: "El fascismo siempre ha sido muy mediático. Y el de izquierdas de ahora, ya ni te cuento: confunde el Congreso con el plató de la tele" o bien "El pensamiento crítico de algunas "nuevas izquierdas" se convierte en rebuzno en cuanto les tocas a sus amados líderes" o incluso "Cuidado con llamar fascistas a los fascistas que van de izquierdistas. Se cabrean y les sale el fascio por las narices".Y, efectivamente, ahí había un punto sensible. La legión de trolls de Podemos llegó al paroxismo, dando la razón al aviso. Algún amigo me recordó que los "revolucionarios" son los que menos aceptan la crítica y la independencia de criterio. 

Si hubiera sido un experimento, no hubiera dado mejor resultado. 

El peligro del fascismo de izquierdas, pintado con los colores de la nueva política está ahí. 

viernes, 5 de febrero de 2016

Además de ladrones, fascistas

Dice la vicepresidenta, tratando de salvar a su jefe, el de los sobresueldos, que el gobierno no tiene por qué responder ante el Parlamento porque cuenta con la confianza del anterior y este es nuevo. Hace lo que acostumbra ya que, como no tiene ni idea de política ni sabe lo que es una democracia, recurre a una triquiñuela de rábula, tratando de enredar las cosas. Cualquier contencioso entre el gobierno y el Parlamento, dice, ha de ir por la vía de lo contencioso. Es decir, hay que sentarse y esperar.

¡Qué mal perder tienen los tramposos y sinvergüenzas! Todavía veremos espectáculos más lamentables que mostrarán la calaña de la tropa que ha estado cuatro años destruyendo este país.

A lo que vamos. Diga lo que diga la ratita hacendosa, la Constitución vigente, en su título V sobre las relaciones entre el gobierno y las Cortes generales es taxativa y en su artículo 108 lo dice con toda claridad: "El Gobierno responde solidariamente en su gestión política ante el Congreso de los diputados". Sin excepción ni salvedad alguna. No dice si el gobierno es el de antes, el de ahora o el del valle de Josaphat y tampoco si el Congreso de los Diputados es el de ahora, el de ayer o el de mañana. Es el Gobierno. Es el Congreso de los Diputados.

Y que todos sepamos, el propio Sobresueldos lo dijo hace un par de días: que el gobierno estará en funciones y tendrá competencias limitadas, pero la Constitución está en pleno vigor y el ordenamiento jurídico también. Lo dijo, como siempre, para amenazar a los catalanes y, el muy ruiz se calló que eso con él no rezaba.

Es decir, el gobierno se ha puesto fuera de la Constitución y se ha declarado en rebeldía. Es más, lo que está haciendo es un intento de golpe de Estado con el fin de establecer una dictadura.

Vamos a ver si ahora el Parlamento tiene la decencia y el coraje que faltaron al anterior, convoca un pleno extraordinario y retira su confianza al gobierno o lo censura o lo destituye sin más. Vías puede encontrar las que quiera. El Parlamento es depositario de la soberanía popular y máximo órgano de poder del Estado. No puede tolerar un gobierno sin control parlamentario, un gobierno fascista.

Y si lo hace, sus señorías solo serán merecedoras del desprecio de la ciudadanía y deben dimitir de una responsabilidad a cuya altura no están.

viernes, 20 de noviembre de 2015

¿Homenajear a un criminal?



Para el 3 de diciembre próximo, la Fundación Francisco Franco, una entidad subvencionada por el Estado y dedicada a ensalzar la memoria de un golpista y dictador, ha convocado una cena en homenaje a su caudillo en el hotel Meliá Castilla. Change.org ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para pedir a los responsables del hotel que cancelen ese acto repugnante que insulta a todos los demócratas y la memoria de las víctimas de la vesania fascista. Para firmar se puede pinchar sobre la imagen o aquí.

lunes, 26 de octubre de 2015

El fascismo simpático.


Han transcurrido treinta y cinco años desde que Bertram Gross publicó su famoso libro Friendly Fascism. The New Face of Power in America, pero su contenido y sus conclusiones son hoy tan vigentes como antaño. El autor caracterizaba con esta fórmula de fascismo simpático la revolución neoliberal y conservadora que arrancó en los Estados Unidos y el Reino Unido a fines de los años setenta y se consolidó en los ochenta durante los mandatos de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. La teoría económica de matriz neoclásica, monetarista, centrada en la oferta, desreguladora, enemiga del consenso del Estado del bienestar se llamó Reaganomics en los EEUU y Thatcherism en el RU. Y está perfectamente retratada en esta expresión del "fascismo simpático".

¿Algo más simpático que un actor mediocre de Westerns y una dama rígidamente metodista, hija de un tendero? Simpáticos y, en el fondo, fascistas. Los discursos dogmáticos y rimbombantes del fascismo con su fe en el heroísmo, la pelea, la rivalidad, la conquista y el triunfo, se convierten aquí en las monsergas sobre el espíritu empresarial, la libre competencia, la supervivencia de los mejores, el éxito, el individualismo y la libertad.

En España es lo mismo. La dicharachera Esperanza Aguirre con sus tonterías sobre el mercado libre y la libertad de los agentes suena igual que los discursos de José Antonio Primo de Rivera, y está muy cercana al Rivera actual, razón por la cual le gustaría que desapareciera porque lo ve como un rival peligroso en su mismo pastizal.

En teoría, entre el fascismo de siempre y el fascismo simpático hay una gran diferencia de actitud en cuanto al  Estado, pero no es así. Es cierto que los neoliberales españoles abominan del Estado y tratan de reducirlo a su mínima expresión, descapitalizándolo, dejándolo sin servicios públicos para decir después que no funcionaban y suprimirlos o privatizarlos. Pero también lo es que eso es de boquilla. Luego viven todos de parasitar el Estado. Esperanza Aguirre no ha trabajado casi nunca en la empresa privada pues lleva toda su vida en cargos públicos, cobrando del erario, como Rajoy, Báñez, etc o bien de los fondos de la Gürtel, también como Rajoy y otro.. Además también tiene estupendamente colocada en puestos públicos a casi toda su familia. Y, como ella, docenas, cientos de cargos del PP. Hablan mal del Estado, pero viven de parasitarlo.

Lo mismo sucederá llegado el momento con C's. El talante fascista de nuevo cuño, simpático, es evidente en todo cuanto hace y dice Rivera. España no se toca; la Iglesia, menos; la Corona, ni te cuento. Las corridas de toros son una tradición artística y cultural que es preciso preservar frente a la antiespaña, siempre al acecho. Hay que favorecer la industria, lo que quiere decir el capital, reducir los derechos laborales de la gente a la nada y permitir que la exploten hasta recuperar la tasa de beneficio en detrimento de los trabajadores.

El fascismo simpático se presenta con ademanes juveniles, renovadores, partícipe en esa moda de exigir relevos generacionales en todas partes,  como si el hecho de ser menor de cuarenta años diera más luces a cualquiera. Tiene asimismo el consabido respeto por la jerarquía, la disciplina y la teórica entrega a una causa. Pero, si se escarba un  poco, sale el viejo dogmatismo hispánico.

Y lo que sale siempre también es la demagogia de un populismo trivial que habla a los sentimientos de la gente para engañarla mejor.

martes, 20 de octubre de 2015

Una visión de Ciudadanos y Rivera.


Ciudadanos lleva nueve años en política en Cataluña. No es un partido caído del cielo y su dirigente, Albert Rivera, tampoco. Y mucho menos de un guindo. Posee experiencia, sabe jugar, tiene aguante y, lo más decisivo, conoce a sus adversarios mejor que ellos a él.

Esa ha sido hasta ahora su baza principal, que en estos diez años desde que consiguieron tres diputados en las elecciones catalanas en 2006, hasta comienzos de este 2015, Rivera y C's eran prácticamente desconocidos en España.

Ya no. Un repaso de su historial en resultados electorales revela una trayectoria ascendente, discreta, sostenida, con algún altibajo, pero significativa. En las autonómicas de 2010 mantuvo sus tres diputados, con un 3,39% del voto, pero en las de 2012 los triplicó (7,56% y 9 diputados) y, finalmente, en las de este año, ha dado la campanada con 17,93% y 25, segundo partido del Parlament, por delante de los socialistas y de los infelices de Podemos.

Eso en Cataluña. Pero C's se ha visto siempre como un partido español y ha estado presentándose en diversas convocatorias con variada fortuna hasta que esta le ha sonreído este año y se prepara para el asalto decisivo en las próximas de diciembre. En las generales y andaluzas de 2008 (0,18% y 0,13% del voto respectivamente) se quedó fuera de ambos parlamentos. Nuevo fiasco en las europeas de 2009, en que se presentó en coalición con Libertas y Miguel Durán de cabeza de lista. Con tanto revés, prefirió no presentarse a las generales de 2011. Tampoco las municipales se le daban bien: 13 concejales en Cataluña en 2007 era para llorar y más aun en 2011, si bien aquí se encendió una lucecita de esperanza porque el partido consiguió algunos ediles fuera de Cataluña.

Las autonómicas de 2012, fueron el comienzo. Después, la escalada: 2 diputados en las europeas de 2014 (las que lanzaron a Podemos a "asaltar los cielos"), notable avance en las andaluzas de este año, con 9,28% del voto y 9 diputados de 109, decisivos para gobernar Andalucía. Las subsiguientes municipales y autonómicas de 2015, pedrea de cargos en toda España, que ha hecho determinante el partido de Rivera en varios lugares, por ejemplo, en Madrid. Las autonómicas plebiscitarias catalanas de este año han convertido C's en un partido central.

Los sondeos le son muy favorables y la valoración popular de Rivera en los barómetros del CIS es altísima, un 5,2, muy por delante de los demás líderes, incluido el prematuramente declinante Iglesias, y a distancia sideral del hombre de los sobresueldos en La Moncloa.

Del desconocimiento a favorito de todas las apuestas.  Pero C's no sale de la nada, no improvisa, no es producto de las cogitaciones de un grupo de profesores doctrinarios. Lleva diez años de brega y en territorio hostil. Está fajado. Ha tropezado, ha caído, se ha levantado y aquí está ahora, dispuesto a mantener un cara a cara televisivo con la estrella rutilante de las medios que, de pronto, aparece no solo "cansado", como él mismo tuvo la ingenuidad de confesar a Rivera, sino ajado, antiguo. Tanto que el propio Rivera, en un gesto de vencedor nietzscheano, sin piedad con el caído, pide ahora un debate con Rajoy y Sánchez, ignorando ya al dirigente de Podemos.

En estas condiciones, es lógico que los focos se centren ahora en este recién llegado que casi aparece salido de la nada. Con susto y sorpresa, la opinión descubre que no sabe nada de un hombre que en dos meses puede convertirse en el presidente del país. Y lo curioso es que seguirá sabiendo muy poco. Carece de pasado y casi de presente y, como Parsifal, ni él mismo sabe de dónde viene cuando llega al castillo de Monsalvat. Las búsquedas en hemerotecas y bases de datos apenas dan resultados. Hasta Wikipedia falla. Sus informaciones son escuálidas, casi inexistentes y, cuando se explayan algo más es para embellecer la figura de este político de 35 años que flota en el vacío, lo cual levanta suspicacias, pero no impide que su expectativa de voto sea muy alta y vaya en ascenso. No es un personaje tan puro y limpio como el virginal Galahad, pues se le conocen algunos pecadillos, pero en conjunto es tan intachable como Parsifal.

La buena facha lo acompaña. Su cartel in puribus para las elecciones de 2006 causó buen impresión y se quedó en la memoria visual colectiva. No tanto el que se reproduce aquí para las generales de 2008, en las que fracasó. Y con razón. La imagen tira de la metáfora de España enferma terminal salvada por la competencia médica de C's, igual que el espantoso pestiño que ha plagiado el PP para las de este año. La repulsión que ambas propuestas despiertan viene del hecho de que visualizan esa idea costista del cirujano de hierro, que tanto gustaba al dictador Primo de Rivera y que suelen acariciar las mentalidades autoritarias, proclives al fascismo, como las del PP y, a mi juicio, este Rivera. Pero, salvado este bache, el líder de C's tiene buena pinta, de las que gustan en televisión, resulta más favorecido que sus inmediatos competidores, Sánchez,  Iglesias y, por supuesto, Garzón, porque se ajusta mejor al canon de la nada sonriente que cautiva a unas audiencias incapaces de seguir un discurso de más de sesenta segundos.

Esa presencia positiva, atractiva, sin ser rutilante ni deslumbradora, la del Juan Español bien vestido, repeinado, sonriente, atento con las damas y solícito con los ancianos, tiene la magia der ocupar toda la pantalla y no dejar sitio a posteriores indagaciones. El hombre no tiene pasado grave que echarle en cara y los repetidos intentos de fabricarle una militancia en el PP o connivencias con grupos fascistas o claramente xenófobos (aunque alguna haya habido) son contraproducentes porque dan a entender que no hay nada que pueda criticarse en su discurso. Es mucho más eficaz, porque es real y cuenta, la coincidencia de C's con el PP a la hora de no condenar el franquismo ni el asesinato de Lluís Companys o la de negarse a abolir las corridas de toros, lo que propició que saliera en hombros de la afición de la plaza.

Pero justamente, estas negativas apuntan a un factor decisivo en la oferta ideológica de C's: el partido es de origen catalán pero de ambición española; habla siempre para público español, incluso cuando lo hace desde Cataluña. Reúne en una sola oferta una parte de Cambó y otra de Lerroux. Son catalanes buenos que quieren gobernar España y están dispuestos a terminar con el independentismo y el radicalismo como el emperador del paralelo. La unidad de España vencerá si la mayoría de los españoles vota la opción ideológica más apropiada para ello, la de Ciudadanos.

Así no es la telegenia del mancebo, ni su falta de tachas en el pasado, ni su populismo catalán lo decisivo, no. Lo decisivo son las propuestas ideológicas, el mantenimiento de un tirón doctrinal que instale cómodamente a Ciudadanos en el catecismo hegemónico del neoliberalismo ilustrado, mostrando con absoluto descaro su coincidencia con todo lo que se supone que ha triunfado (las bobadas y simplezas sobre la libre competencia, la flexibilidad laboral, la competitividad, la desregulación, las privatizaciones, etc) y su enfrentamiento con todo lo que ha fracasado (el paro, la pobreza, la desigualdad, la inmigración, etc.) en un juego consistente en apuntarse a todas las victorias y desaparecer de todas las derrotas.

Eso se llama falta de principios, oportunismo y, llegado el caso, juego sucio. Pero también puede considerarse falta de doctrinarismo, escepticismo postmoderno y pensamiento líquido muy apropiado en una época en la que ya nadie cree en los sistemas o los grandes dogmas. C's tiene un relato actual, que huye de toda construcción programática y se aferra a postulados singulares, soluciones concretas que se presentan como hallazgos pragmáticos siempre en pro de un bien común  que se da a entender, pero jamás se explicita.

Así como el PP, su referente, en las elecciones de 2011, presentó un programa falso que no pensaba cumplir y puso luego el verdadero en funcionamiento en una estafa histórica, C's mejora la práctica: dice en todo momento lo que la gente quiere oír y no se preocupa de si es o no contradictorio o si se ajusta o no a su programa porque no tiene programa. Ni verdadero ni falso. Esto le permite opinar sobre todo en una especie de horizonte de neoliberalismo trivial en el que lo más importante es no parar de hablar, no dejar que se haga el silencio y la gente, los electores, reflexionen sobre cuál pueda ser el objetivo de esta densa charla cuyo ruido solo denota el horror al vacío y al silencio de los charlatanes y vendedores de crecepelo. Rivera quiere que lo vean en el centro, igual que Podemos quería que lo situasen en la centralidad política antes de encontrarse a pique de irse por el sumidero de la historia. Pero la gente lo sitúa más bien a la derecha, en un 6,8 de media en la escala ideológica del CIS. Por eso es importante no hacer el vacío en la pantalla y no dejar que la gente encuentre un momento para atar cabos y no dejarse engañar. 

La segura sonrisa de Rivera preanuncia la confianza de Parsifal, el tonto inocente de la historia. Solo que, en mi opinión, de inocente, este no tiene nada.

martes, 21 de abril de 2015

Cataluña como excusa.

Como, según parece, ya no se puede bombardear Barcelona, los unionistas españoles han decidido bombardear Madrid y España. El sobresueldos ya tiene una excusa perfecta para retrasar las elecciones debidas en noviembre de este año. Como no sabe qué saldrá de las elecciones plebiscitaras catalanas el 27 de septiembre, retrasará las generales hasta que se vea el resultado.
 
O sea, lo que sucede en Cataluña sí condiciona de tal modo la política española que algún líder avispado de talante más fascista de lo habitual, puede privarnos de la única función de (relativa) libertad que la democracia nos permite: la de echarlo a patadas.
 
Bueno, hombre, no exageremos… solo se trata de retrasar. No de cancelar o suprimir.
 
¿Retrasar? ¿Por qué motivo?
 
¿No lo ven ustedes? ¿No ven que el 28 de septiembre Cataluña puede despertarse republicana e independiente? ¿Les parece poco motivo? Es obvio que, si el resultado de las elecciones catalanas fuera el antedicho, no tiene sentido que pille a la Cortes disueltas, razonan los de los sobresueldos. El Estado no tendría margen de maniobra, no podría defenderse frente a los hechos, no tendría rapidez de acción.
 
Les aplauden los suyos a rabiar pues saben que no se trata de retrasar sino, simple y llanamente, en el fondo, de suprimir las elecciones. Aplauden también los de la oposición socialista quienes simulan creer que se trata de un retraso y no de una cancelación como paso previo a un golpe de Estado, aunque en el fondo del alma de muchos de ellos, anida la esperanza de que, en efecto, por fin se actúe con mano dura en contra del independentismo catalán, que ya está bien, hombre, de afrentas a Ejpaña.
 
Los otros de la oposición, los que no quieren la cancelación de las elecciones pero creen que su retraso es bueno simplemente son pobres de espíritu. Y tanto los unos como los otros igualmente estúpidos si piensan que, como haya una involución de este tipo, no van a ir por ellos como van a ir por los nacionalistas, los anarquistas, los izquierdistas en general, los ateos, los intelectuales críticos, etc.
 
Porque el sobresueldos y los sobresoldados saben perfectamente que la excusa que esgrimen es mentira. Simple y llana mentira. Se habla de vacaciones y disolución del Parlamento, pero el Parlamento no vaca ni un solo día del año; ni una hora. Cuando se disuelve por lo que sea entra en funcionamiento la Diputación Permanente que, a todos los efectos sigue siendo el Congreso y muy singularmente (subrayado en la Constitución) para la tramitación de los decretos-leyes que es la forma de legislar de este gobierno, y la proclamación de los Estados de excepción. Es decir, la Diputación Permanente cubre a la perfección las funciones del Parlamento y, además, siendo de tamaño mucho más reducido, es mucho más ágil y expeditiva. La excusa de Rajoy para “retrasar” las elecciones no solo es falsa sino exactamente lo contrario de lo que dice, lo cual hace maliciarse que no se trata de retrasar. No es verdad que haya un vacío de poder, como afirman torticeramente quienes, en el fondo, quieren suprimir las elecciones. Nada de eso. Es un engaño. Aquí el único peligro real es el de un golpe de Estado que empezaría, a buen seguro, con un aplazamiento de las generales.
 
¿Acaso no es ese aplazamiento en prevención de lo que pueda pasar en unas elecciones autonómicas legales y normales el verdadero peligro, la verdadera amenaza? Cuando los soberanistas anuncian que esas elecciones son plebiscitarias ¿no dicen los unionistas españoles que tales elecciones no existen y que, como no existen, no serán nada ni tendrán “efectos jurídicos”? Entonces, ¿por qué alterar tan drásticamente el curso ordinario de las cosas? ¿No se está buscando con este retraso una provocación a ver si se consigue envenenarlo todo y justificar un golpe de Estado como el que muchos de ellos tienen en mente? Para tapar su ineptitud, sus corrupciones, sus embustes, sus latrocinios, su incapacidad para mantener la integridad territorial española.

Y, entre tanto, la oposición en Babia. Ni a oponerse en el Parlamento se atreve. Ni a presentar una moción de censura contra un gobierno que ha despanzurrado literalmente el país, lo ha esquilmado y ahora quiere enterrarlo.
 
Mucha gente se echa las manos a la cabeza por estos sórdidos augurios. Tanta como la que se las echaba en Alemania antes de la ley de plenos poderes o en España antes de 1936, diciendo que aquellos falangistas eran cuatro gatos y otro golpe en España en pleno siglo XX algo impensable. Hoy, según muchos “socialistas”, de esos que comprenden la necesidad de un aplazamiento hasta ver qué pasa en Cataluña, también es evidente que un golpe de Estado en España en pleno siglo XXI es impensable.
 
Al fin y al cabo, está Europa. Sí, la misma que estaba en 1936 y con un gobierno del Frente Popular en Francia.

viernes, 17 de abril de 2015

La chulería del PP.



¿Se entiende o hay que explicar la chulería estilo Al Capone de este imbécil rematado?

En Chicago, años 30: Puedo saltarme la ley cuando me dé la gana. Puedo quemarte el negocio, darte una paliza, matar a tu cónyuge, secuestrar a tu hijo. Pero no lo hago porque soy generoso.

En España, 2015: Podemos obstruir la justicia, amenazar a los jueces, destituir a los policías, amordazar a los periodistas, hostigar y amedrentar a los ciudadanos, pero no lo hacemos porque somos así de generosos.

Solo un chulo fascista puede pensar que cabe vender como un mérito especial el mero cumplimiento de la ley. ¿O hemos llegado tan bajo que tenemos que agradecer a esta banda de forajidos que no obstaculice la acción de la justicia?

Pues, sí, reconozcámoslo, hemos llegado tan bajo. Y seguiremos bajando mientras toleremos que nos gobierne una cuadrilla de sinvergüenzas. Y no se crea que es de ahora. Viene de antiguo. ¿Cuántas veces hemos escuchado esa vergonzosa y humillante observación de que debíamos agradecer a Fraga que hubiese civilizado a la derecha? Una observación que mide la abyección en que vivimos. En primer lugar, es falsa. Esta derecha es tan agresiva, cavernícola e insoportable como siempre. Basta con escuchar a Rafael Hernando o Martínez Pujalte. En segundo lugar: ¿por qué hay que agradecer a nadie que cumpla con su deber de ser educado, civilizado?
 
¿Por qué hay que agradecer a una organización que no obstaculice la acción de la justicia? ¿Porque lo dice un mangante, de esos que cobran ayudas indebidas a la vivienda que tenemos que pagarle todos?
 
A estas alturas este chulo todavía no ha presentado su dimisión. Y debiera. No por lo que dice, que es lo que piensan todos en esa asociación de presuntos delincuentes, sino por lo que trata de ocultar, esto es, que tampoco es verdad: no han impedido la detención de Rato por respeto a la legalidad (que les importa una higa) sino porque no han podido, ya que la Agencia Tributaria actuó por sorpresa, sin avisar. Porque los conocen. Si lo hubiera hecho, esta pandilla con el sobresueldos a la cabeza hubiera tratado de impedirlo por sus habituales procedimientos de obstrucción de la justicia: destruyendo pruebas, borrando discos, desoyendo notificaciones, falseando cuentas y datos, embarullándolo todo, al inimitable estilo de Cospedal y Floriano.
 
Es decir, además de chulos, embusteros por partida doble.
 

domingo, 25 de enero de 2015

La corrupción y el estilo falangista.


A instancias de Eugenio d'Ors, Franco creó en 1938 una Comisión de Estilo en las Conmemoraciones de la Patria. Se trataba de cuidar que los monumentos, placas, estatuas, conjuntos de que los fascistas llenarían luego España al ganar la guerra civil respondieran a unos criterios estéticos y simbólicos acordados por el mando para avivar el espíritu nacionalista de la población y la tropa. La comisión duró poquísimo. Supongo que, en cuanto los parásitos y ladrones que rodeaban el movimiento nacional se repartieran su dotación presupuestaria prescindieron de ella  porque, al ser su objeto los muertos, los caídos, los aniversarios de las batallas y haber poco que robar, los franquistas perderían el interés y la dejaron morir.

Aunque efímera, su existencia atestigua la permanente preocupación de los fascistas españoles con el "estilo". Para el fundador de la Falange, esta era, sobre todo, un estilo de vida. Ochenta y cinco años después, Aznar, que fue falangista en su juventud, es eso, estilo, sobre todo estilo. El inconfundible "estilo Aznar" que los asistentes a la Convención del PP han detectado de inmediato para solaz de unos e inquietud de otros.

Un estilo adusto, autoritario, abrupto, admonitorio, siempre con el índice levantado, el ceño fruncido, regañando al auditorio, abroncando,  amenazando. Aznar, inconfundible Aznar. El caudillo Aznar, el hombre de la baraka, el ungido, el que no pasa, el alma del PP, prodigio de partido que abarca todo el espectro politico desde el centro liberal, lleno de profesores, asesores, publicistas de la moderación a la extrema derecha con parafernalia nazi y fascista por los ayuntamientos de España. Y no solo eso, además de abarcar todo el espectro politico del centro a la derecha, abarca todo el espectro moral, desde los devotos miembros de sectas religiosas que se dan golpes de pecho y se retiran en oración cada dos por tres hasta auténticos delincuentes, capaces de vaciar las arcas públicas mientras predican austeridad. Ultimamente predominan estos en la oleada de corrupción que ha invadido la vida pública Española y, desde luego, la institucional.

La corrupción, a cuya sombra se celebra la convención del PP, es el primer dragón del que da cuenta el guerrero Aznar en su inimitable estilo de combate. La mejor defensa, un buen ataque. En el partido no hay corrupción a la que define como un cáncer al que hay que resistirse. No hay corrupción real; es un invento del enemigo. Hasta tres veces en su discurso habló de la coartada de la corrupción. ¿Está claro? Es una coartada para impedir que el PP realice su proyecto. Por si acaso, no obstante y porque ya sabe con quién está tratando, insiste en que cada cual se responsabilice de sus actos pues él ya lo hace de los suyos.

Rajoy se habrá sentido aludido. Pero dirá que no, pues él no ha hecho nada. Nada salvo vivir rodeado de gentes en distintas pero siempre atribuladas relaciones con la justicia y que, además, lo acusan de ser conocedor del desaguisado.

Pero eso ya es otro asunto de menor interés. Aznar sigue en su estilo de combate y despliega banderas contra la izquierda dividida en tres y definidas con cierta gracia como la que quiere hundir su propio barco, la que vive en la inopia y los populistas. Lo dice con desprecio, ninguneando al adversario. Un adversario con el que se mimetiza hasta expresarse en sus términos Dos veces insta Aznar a su gente a recuperar y mantener la centralidad. Ya no dice el centro, sino la centralidad, un término típico de Podemos.

Al otro tipo de adversario, el nacionalismo catalán, Aznar lo amenaza, advirtiendo que no es posible echar un pulso a la democracia y al Estado sin que eso tenga consecuencias. ¿Qué consecuencias? No es difícil barruntarlas.

Para eso machaca una y otra vez que España necesita más Estado de derecho, más ley, más Constitución, más unidad. Más ordeno y mando, en definitiva. Es preciso, por tanto, que el PP gane las elecciones a toda costa. Porque, dice,  este partido se ha construido sobre bases muy sólidas. Los españoles lo saben, pero tenemos que recordárselo. Tenemos que recordarles que somos su partido.

Es el estilo falangista más puro: el PP es el partido de los españoles. Los que no sean del PP no son españoles. ¿Se entiende lo que es el nacionalismo español autoritario? Quienes no sean del PP no son españoles. Es más, si son de otros partidos pueden ser hasta antiespañoles. No me lo invento. Luego de la arenga de Aznar llegó la de su discípula, acólita y alma gemela, Esperanza Aguirre, quien afirmó que los "separatistas", "populistas" y "comunistas de todas las tendencias", son "los enemigos de España y de la libertad". Ya están aquí el comunismo, el separatismo y la antiEspaña; faltan el capitalismo demoliberal y la masonería. Pero otra vez está España a punto de sucumbir ante las fuerzas del averno y urgida de una cruzada.

Situación de emergencia. Necesitamos un caudillo. Y he aquí que ha reaparecido Aznar, el hombre providencial. No se había ido a parte alguna. Y, para nerviosismo de Rajoy, concluye su intervención con un sonoro  estoy donde siempre. Estoy con vosotros. No haciendo guardia junto a los luceros, como el Ausente, sino aquí y ahora, a vuestra disposición, con el mismo espíritu de sacrificio de la Falange de siempre.

jueves, 27 de febrero de 2014

Otra opción: meterse a puta.

Ese concejal de Empleo del PP de Villarrobledo, Andrés Martinez, quizá debiera serlo de Cultura por la elegancia de su expresión. Es todo un punto. El personal debatiendo en serio quién había ganado el debate sobre el estado de la Nación, cuando llegó el edil villarobledense y zanjó el tema con un rebuzno. La joven parada que pedía un empleo para dar de comer a su hija tiene dos opciones, según informa la prensa que dijo Martínez: dar la niña en adopción o meterse ella a puta.

Ese es el espejo al que ha de asomarse el triunfalista Rajoy para ver la contraimagen de la España idílica presentada por él, hecha con pastiches, embustes, fantasías y demagogia: su famosa niña, aquella a quien iban a salirle los chuches gratis, hoy pasa hambre. A lo mejor la idea de dar en adopción no solo esta niña, sino todos los niños que en España pasan hambre o frío, y dárselos a Rajoy, no es un disparate y le ayuda a enterarse de en qué país vive, teniendo que alimentar a cientos de miles de críos que hoy malcomen por causa suya .¿No iba a conseguir que bajara el paro? ¿No iba a arreglar la economía en dos años? Ya se ve: no le da ni para comprar los chuches a los niños. Lo que no se han quedado él y los suyos, se lo han dado a la banca.

La otra parte de la opción, meterse a puta, muestra un hombre recio, un caballero que podría ser propietario de una casa de lenocinio ofreciendo un empleo a la joven con eso de la tarifa plana de su jefe, aunque es poco probable. En realidad es un concejal, miembro, firme militante de su partido. Hace bien el edil en retratarse radiante con los máximos dirigentes del PP. Aspira a hacer carrera y la hará si sigue con ese espíritu que lo caracteriza.  Ese métete a puta pertenece al género de "¡qué se jodan!", "algunos solo se acuerdan de su padre cuando hay subvenciones", "las leyes, como las mujeres, están para violarlas", "los morritos de la Pajín", "a lo mejor se lo merecían" (los fusilados de Franco), "la mujer que aborta es una terrorista", perlas todas de la misma mentalidad de desprecio hacia los demás, los pobres, los trabajadores, los parados, las mujeres. Una mentalidad de señoritos fascistas. De buena estirpe.

Por ello España no tiene arreglo. Esos tipos, ladrones, parásitos, insultantes, fascistas, está ahí porque la gente los ha votado. 

jueves, 2 de enero de 2014

Por qué los fascistas de hoy son peores que los de 1939.


En 1939, cuando terminó la guerra civil desencadenada por el golpe de Estado de unos generales delincuentes y unos obispos criminales, España quedó dividida en dos partes: los vencedores y los vencidos. Estos últimos carecían de derechos de todo tipo. Nada era seguro para ellos: ni la propiedad, ni la familia, ni el honor, ni la profesión, ni la integridad física, ni la misma vida. Estaban sometidos a la voluntad y el capricho de los vencedores que los trataron sin piedad durante cuarenta años. Demasiado tiempo que ha dejado huellas imborrables en la memoria colectiva.

A su vez, el bando de los vencedores también se dividió en dos: los fascistas por convicción y  por conveniencia. Nada tengo que decir de los primeros: no engañaron nunca. Lo suyo era una tiranía basada en la opresión, la explotación, el saqueo, la tortura, el terror, el asesinato. Ya fueran civiles, militares o clérigos, los franquistas de convicción estaban en su papel, esgrimiendo el título del derecho de conquista por la fuerza de las armas.

Luego estaban los franquistas por conveniencia. No fueron responsables del genocidio, ni lo iniciaron y muchos, probablemente, abominaban de él en privado. Pero se doblegaron, se adaptaron, tuvieron miedo. Comprensible: a nadie le gusta ver cómo asesinan impunemente a tu vecino, como violan a su mujer o secuestran a sus hijos; a nadie le gusta que lo apaleen, lo torturen o lo tiren por la ventana. El miedo es reacción muy humana y no será Palinuro quien se lo reproche. Los franquistas de conveniencia se callaron y aprendieron a sobrevivir en silencio, humillados, pero seguros. Pasa siempre con las tiranías: unos se someten de grado, otros a la fuerza. Todos se someten, aunque su sumisión no suscite el mismo juicio moral. Es la cuestión del "no había más remedio"; "todos lo hicieron"; "todos levantaban el brazo"; "todos bautizaban a sus hijos". Y también la cuestión (que algunos podemos plantear -permítasenos- con legítimo orgullo) del "¿todos? Yo, no". Mis padres y mi hermano no se doblegaron. Yo tampoco. No hay más. No pedimos nada. No creemos ser más o mejores que otros. Simplemente no nos doblegamos. Y, como nosotros, bastantes más. 
Insisto. Entiendo a los franquistas de conveniencia... de entonces. Era mucho el miedo, el terror, el silencio.  ¿Y los de ahora? Ahora no hay miedo, no hay torturas, ni asesinatos (al menos, a la antigua usanza, contra la tapia de un cementerio), ni terror. Es decir, estos de hoy en el gobierno, en el PP, en los medios de la derecha, en la iglesia, no tienen nada que temer, no ya de sus compadres franquistas; ni siquiera de una izquierda que ha resultado ser abandonista y timorata. Y, sin embargo, son tan duros y desalmados como los genocidas: no hay justicia para las víctimas del franquismo, no hay reconocimiento de culpabilidad en el genocidio, no hay condena de la dictadura, ni renuncia a la memoria del franquismo, ni ilegalización de las organizaciones franquistas de todo tipo, pero sí glorificación del fascismo y prosecución, cuando no endurecimiento de su tarea reaccionaria y nacionalcatólica en el terreno legislativo.
Es decir estos franquistas de hoy, hijos, nietos, yernos, parientes, seguidores, discipulos, beneficiarios del franquismo son mucho peores que los de conveniencia de la dictadura.
Porque vuelven a ser los franquistas de convicción, que sólo admiten un régimen en el que únicamente se escuche su voz, se nieguen los derechos de todos los demás, se repriman las protestas con la máxima dureza, se desprecie la cultura, el progreso, la educación y la ciencia, se recluya de nuevo a las mujeres en la sumisión y se condene al pueblo a la miseria o a la emigración.
¿Ustedes tienen claro que habrá elecciones en 2015? Yo no.

(La imagen es una foto de Esperanza Aguirre Gil de Biedma, con licencia Creative Commons).

martes, 17 de diciembre de 2013

¿No le da a usted verguenza...

haber ganado unas elecciones a base de mentiras?

gobernar mintiendo sistemáticamente?

escabullir el bulto, enmudecer, no hacer declaraciones, huir de los periodistas, no admitir preguntas?

censurar y manipular las ruedas de prensa para seguir mintiendo con el auxilio de periodistas venales?

hilar necedades y estupideces una detrás de otra y en todos los rincones del planeta?

presidir uno de los gobiernos más incompetentes y desprestigiados de este país?

mentir en sede parlamentaria?

estar directamente acusado de cobrar sobresueldos ilegales durante años?

haber mantenido y promovido a un corrupto hoy en la cárcel, cuyo nombre se niega a pronunciar pero al que manda SMSs de aliento?

ser el presidente de un partido con la mayor cantidad de presuntos delincuentes de la historia de España?

poner a muchos de esos supuestos delincuentes como ejemplos de virtud cívica y eficacia política?

obstaculizar la acción de la justicia para que esta no conozca los presuntos delitos de sus partidarios?

haber establecido el despido libre y autorizado condiciones laborales rayanas en la esclavitud?

tener al 26% de la población activa en el paro?

haber generalizado la precariedad laboral?

expulsar de la sanidad pública a los sectores más necesitados?

reducir los subsidios de desempleo?

eliminar las ayudas a los dependientes?

recortar las pensiones?

subir todos los impuestos de modo inicuo y no equitativo?

expulsar a los jóvenes a la emigración y, de paso, aprovechar su exilio para decir que baja el paro cuando también es mentira?

tener a tanta gente buscando comida en los contenedoresde basura?

arrojar a las personas de sus casas y empujar a muchas al suicidio?

rescatar con el dinero de todos los españoles los bancos que sus amigos y compañeros de partido parecen haber saqueado a mansalva?

tolerar si no alentar las exaltaciones franquistas y fascistas no solo en la calle sino en su propio partido?

permitir que la iglesia mantenga y acreciente sus insultantes privilegios?

llenarse la boca con la Patria pero ser el criado de la señora Merkel?

haber estado durante años sembrando la hostilidad cuando no el odio a Cataluña, sus productos, sus símbolos, su estatuto?

hablar de diálogo con Cataluña cuando solo profiere amenazas?

vitorear la unidad nacional española mientras se excluye y anatematiza todo lo catalán?

preparar una ley mordaza para criminalizar toda protesta y castigarla desproporcionadamente con fines intimidatorios, de terror?

ser tan ruin?

                                                            ************

Me temo que no, que no le dé vergüenza.

(La imagen es una toma de un vídeo de La Moncloa, aquí reproducida según su ”aviso legal”).

domingo, 15 de diciembre de 2013

Contra la ley mordaza

Nunca jamás ha servido de nada intensificar la represión para acallar las protestas cuando estas son justas por ir contra los poderes tiránicos como el actual español. Nunca. La experiencia debiera servir de algo, pero no será el caso con este gobierno reaccionario, anclado en el franquismo y menos con los psicópatas que dirigen el ministerio del interior, unos hipócritas fascistas y meapilas que tratan de aterrorizar a la población con normas inicuas y actuaciones brutales de la policía en violación de los derechos políticos de la gente.

Cuando la Ley Mordaza que estos orates del ministerio han preparado entre en vigor, difundir imágenes como la de la ilustración (por cierto tomada de Twitter) puede suponer 600.000 o 30.000 euros de multa. Se considera falta muy grave por haber grabado a los policías haciendo lo que los granujas que han redactado este texto legal consideran que es el trabajo de la policía: patear ciudadanos indefensos de modo bestial y con abuso de autoridad, de tres, cuatro agentes (que ya debieran estar expedientados) contra un viandante al que después, sin duda, detendrán y acusarán de insultarlos y de resistencia a la autoridad. 

Frente a la tiranía de este gobierno corrupto, apoyado en un partido que es una banda de malhechores, los ciudadanos hemos de resistirnos y hacerlo por nuestra cuenta porque, como puede observarse, la oposición parlamentaria no sirve para nada.

Hay que convocar huelga indefinida y desobediencia general para parar el fascismo de estos delincuentes.

jueves, 28 de noviembre de 2013

El fascismo del sectario y la elegancia del demócrata.

Pocas veces podrá verse mejor la abismal diferencia entre los fascistas y los demócratas como en este vídeo de la intervención en el Congreso del ministro del Interior, Fernández Díaz, y el diputado del PSOE, Madina, sobre la Ley Mordaza con la que el PP pretende volver al régimen que añora: la dictadura.

Frente a la chulería y los insultos de un sectario del Opus que apenas sabe hablar, el diputado Madina tiene una intervención memorable: digna, valiente, clara y sensata en la que, con razones y argumentos, anuncia lo que, a juicio de Palinuro, debiera ser el norte del PSOE: que ese bodrio de Ley Mordaza será derogado. Como deben derogarse todas las tropelías que lleva dos años cometiendo este gobierno caracterizado por la mentira, la arbitrariedad, el abuso de poder y la corrupción.

Que la ley es inconstitucional salta a la vista a cualquiera que la hojee. Como es inconstitucional la LOMCE y demás adefesios jurídicos perpetrados por este partido más parecido a una banda de malhechores. Además, en el caso de la Ley Mordaza, junto a su carácter dictatorial y antijurídico, se mezcla otro rasgo también muy preocupante: se trata de la obra de un demente con acusados delirios persecutorios. La salud democrática del país exige no solamente que se destituya a los principales responsables de este atentado contra el Estado de derecho y las libertades de los ciudadanos (básicamente Fernández Díaz e Ignacio Cosidó) sino que, por su propio bien, se los interne en algún frenopático.

Además - y ello no es asunto menor- este increíble debate ha servido para mostrar que Eduardo Madina tiene una solidez y claridad de ideas que vendrían muy bien al PSOE si, como es de desear, abandona ya la ambigüedad, la marrullería y los embustes rubalcabianos que amenazan con hundirlo del todo. Porque Palinuro no está muy seguro de haber entendido en su exacto alcance el gesto de Tomás Gómez, pero sí ha calibrado en toda su miseria moral y su falta de principios e integridad ese vergonzoso pacto PSOE-PP en el Consejo General del Poder Judicial, después de que los socialistas engañaran a todo el mundo, afirmando que ya no  habría más pactos con un partido corrupto como el PP y (añade Palinuro), enemigo de la democracia y profascista.

domingo, 13 de octubre de 2013

El día de la Raza y el de los muertos.


El 12 de octubre es más que una fiesta. Es una catarsis colectiva. Sus muchos significados, que interactúan entre sí y con una realidad a menudo conflictiva, se prestan a grandes controversias de interpretación. Su nombre oficial, por Ley de 1987, es Fiesta nacional de España, haciendo hincapié en el nacional. La nación española está de fiesta el 12-O. Antes había sido Día de la Hispanidad y, antes, Día de la Raza.

La Fiesta nacional, ignorando la Hispanidad, pretende desvincular la idea de nación española del descubrimiento de América. Pero es un vano intento desde el momento en que se mantiene la fecha del avistamiento del nuevo mundo por Rodrigo de Triana. Tendría que haberse pasado al 2 de mayo, hipótesis que seguramente barajó el legislador pero, inexplicablemente, dejó de lado. Así que la nación sigue asociada al descubrimiento y no sin querella. El término descubrimiento despierta lógicas iras en los descubiertos y ya no se hable de una opinión muy extendida que llama genocidio a lo que otros consideran obra civilizadora de España en América; o sea, la Hispanidad. Primera bronca.

El 12 de octubre es también el día de la Virgen del Pilar, patrona del Reino de Aragón y, por ende, de España, aunque subordinada al verdadero patrón, Santiago el Mayor quien, en realidad, era su mandado, al habérsele aparecido en carne mortal en Cesaraugusta el año 40 para encargarle la evangelización de España. Patrona también de la Guardia Civil, por si hubiera alguna duda y, mira por dónde, de la Hispanidad. La Guardia Civil tiene en estas ocasiones lo que se llama "perfil bajo", pero la presencia de Santiago evoca de inmediato el Santiago Matamoros y cierra España. No es lo más adecuado para emblema de la alianza de las civilizaciones que Rajoy parece haber descubierto tras reírse de ella y a la que ahora se apunta con su habitual oportunismo y falta de dignidad. Segunda bronca.

Sigue funcionando la Hispanidad. Y la Raza. El nacionalismo español muestra su vigor. El PP y Ciutadans han movilizado sus huestes para un acto afirmación nacional Española en Barcelona. Varios miles, llegados a bordos de autobuses, han respondido a la llamada. Una manifestación por la unidad de España que diera respuesta esta vez a la cadena humana catalana del pasado septiembre. La mayoría a favor de lo catalán es abrumadora. Pero la afirmación nacional española compensa por lo vistoso lo enteco de los números. Banderas franquistas y profusión de otras enseñas con emblemas así como de tipo céltico y pendones variados pusieron una nota de colorido en la mañana barcelonesa. Luego, las escuadras fascistas recorrieron las calles de Barcelona, a ver si podían dar estopa a algún catalufo. Más o menos lo que hicieron en Madrid, esto es, merodear por el centro a dar palizas a quienes no les gustaran. Y ante la inactividad de la policía que solo interviene para apalear izquierdistas, pues esto es una democracia. Tercera bronca.

Después del desfile, que a nadie importa un pimiento, la recepción de la Corona, este año coroneta porque el titular está postrado. En realidad, de la Casa Real ya no queda casi nadie. En la foto faltan una infanta y dos yernos. La cuestión de la monarquía, cada vez más desacreditada y cuestionada. Si, por fin, la infanta ausente resulta imputada, la situación va a hacerse insostenible y es posible que, por mucho besamanos al que acuda Rubalcaba, los socialistas acaben recordando que lo suyo es la República. Cuarta bronca.

En efecto, más que una fiesta, una catarsis. Tantos significados y tan controvertidos no tendrán inconveniente en acoger otro más. El PSOE e IU presentan una moción no de ley urgiendo al gobierno a que establezca una comisión de la verdad para desenterrar a los asesinados por los franquistas y hacerles justicia. Aquel se negará a hacerlo por la misma razón por la que se niega a tipificar como delito la apología del franquismo, porque el franquismo es su principal afinidad electiva. ¡Comisión de la verdad! Franco ya la dejó atada y bien atada y los apologetas franquistas que se autotitulan historiadores la repiten sin cesar. Esa negativa será suficiente para que la oposición, llamando en su auxilio la sociedad civil, la constituya por su cuenta.

Es muy buena idea vincular la petición de justicia por los crímenes del franquismo a la fiesta nacional española. Esta petición de una comisión de la verdad es la quinta bronca, resumen de las anteriores. Porque cuestiona la fiesta. Fiesta nacional ¿de qué nación? ¿La de los vivos o la de los muertos?

(La imagen es una foto de Okokitsme, en Twitter).

sábado, 5 de octubre de 2013

Como Dios manda.


Está la Patria enhorabuena. Ayer, en un acto de magnanimidad, Cospedal perdonó a los funcionarios hora y media de laburo a cambio de que fueran a no sé qué iglesia, a participar en los ritos por la festividad de San Francisco de Asís. Algo muy oportuno. Corre por ahí la desatentada idea de que el Estado no es confesional y estas cosas no deben hacerse. Los izquierdistas siguen siendo azañistas. No quieren reconocer que España es católica con la misma necesidad con que el sol calienta y la lluvia moja. España es naturalmente católica, igual que otros pueblos son naturalmente negros o tienen los ojos naturalmente rasgados. No hay que dejarse amilanar por el trasnochado anticlericalismo de la izquierda. Los funcionarios, a misa; los cargos, a las procesiones y curas por todas partes. Como Dios manda.

Los curas están especialmente contentos. Les han quitado de encima el íncubo diabólico de la educación para la ciudadanía, un catón ideológico radical que trata de apartar a los chavales del recto camino de la fe. Y la religión se impone en la educación como asignatura evaluable. Ahora solo queda eliminar las alternativas, cosa que se hace ya colegio por colegio. Con un poco de suerte, la iglesia acaba consiguiendo la vuelta de la religión a los universidades, a todas las facultades. Como Dios manda.

Dios manda igualmente celebrar las nostalgias de la dictadura, recordar las glorias de la guerra de liberación o cruzada. Así que ayer se concentraron también los fachas para conmemorar la batalla de Belchite. Pendones falangistas y del requeté. Se reúnen, supongo, en el Belchite nuevo, el que construyeron los presos republicanos, como represalia por el hecho de que su ejército destruyó el otro durante la batalla y destruido sigue. Luego de la misa, al parecer, profanaron una tumba común republicana. No vayan los rojos a creer que, pues ganaron la batalla de Belchite, ganaron la guerra. Como Dios manda.

Ganas tenían los patriotas (cada vez mejor organizados) de ir a aplaudir al general Rodríguez Galindo que ayer accedió asimismo a la libertad condicional. Pero las autoridades les aconsejaron no hacerlo, víctimas de esa pacatería gazmoña que les hace pretextar la sensibilidad de la chusma roja a la hora de celebrar los fastos nacionales.  Tuvieron que limitarse a cantar en las redes las excelencias del mártir de Inchaurrondo, sin poder ir a vitorearlo, como merece y  Dios manda.

Pero este año, habrá un 12 de octubre  como Dios manda. Los camaradas van a fletar una columna de autocares para ir a Barcelona, a celebrar el día de la Raza, la unidad de España y, si se tercia, abrir algunas cabezas de separatistas. Se han creído estos catalufos que la España conquistada un 18 de julio por nuestros abuelos se puede trocear como si fuera butifarra. Allí estará lo mejor de la estirpe, cantando el Cara al sol.Siempre como Dios manda.



Unos intelectuales piden pasar a la acción para combatir la hegemonía neoliberal. Vale. El neoliberalismo es un enemigo del pueblo. Pero el fascismo no lo es menos. Van juntos. Y, por lo demás, ¿qué significa "pasar a la acción"? 

miércoles, 2 de octubre de 2013

II Año triunfal.


A ver. Pues parece vuelven las esencias patrias, vuelvan del todo. En Quijorna se ha celebrado una feria retrofranquista absolutamente camp. La alcaldesa del PP -que Santa Lucía le conserve la vista- llamada al orden por los menos montaraces del partido dice no haber visto las banderas franquistas. Banderas franquistas, letreros de "¡Saludo a Franco! ¡Arriba España!"; más el Ausente, siempre presente; pendones falangistas, chatarra facha de los años treinta y cuarenta y parafernalia militar así como mercenaria. Y un cartel muy, muy significativo: Brunete. Quijorna es un pueblo esencial en la batalla de Brunete, de 1937 que, según el propio Franco, decidiría el ganador de la guerra. Uno de los enfrentamientos más sanguinarios de la contienda. Los republicanos habían tomado el pueblo en su ofensiva y amenazaban el cuartel general de Varela. La lucha final se dio en Brunete y la República encajó su primera derrota estratégica, a pesar de haber recuperado unos miserables kilómetros. Pero, ¡ay, amigo! en esos kilómetros quedó Quijorna, bajo la tiranía roja. Así que Brunete se llevó la gloria y Quijorna los palos. Franco estaba seguro de haber ganado la batalla gracias a la intervención de Santiago en la figura de una fantasmagórico jinete que, solo, arremetio contra las líneas enemigas y a bombazos destruyó sus nidos de ametralladoras, desapareciendo luego para siempre jamás. Santiago había vuelto a cerrar España en Brunete como lo hiciera en Clavijo. ¿Y no van a montar el revival franquista los de Quijorna con un gobierno municipal de aplastante mayoría del PP y un partido independiente de Quijorna que, en fin..., así como un concejal socialista que debe de tener la importancia del macetero?

Quijorna es una pieza más de ese rosario de hogueras de antaño que ha ido encendiéndose por la geografía hispana este verano en simpáticos actos de exaltación franquista de las juventudes de Nuevas Generaciones del PP, tan nuevas como la momia de Franco que sacan en las redes. Chiquilladas, según los mandos de la organización, gentes mesuradas, moderadas, de centro-derecha. Se han añadido diversas alcaldadas del mismo tenor: Franco en el corazón de algunos varas del PP que, como el suegro del ministro de Justicia, no cambian de bandera. Como tampoco los jóvenes de una cierta Alianza Nacional que irrumpieron en Blanquerna en el mejor estilo de los matones fachas al uso. Para completar, un festival de quema de trapos separatistas en Cercedilla, protagonizada por similares elementos con el fin de recaudar fondos para organizar una marcha de escuadristas a Barcelona el próximo 12 de octubre, día del orgullo patrio, a sobar el morro a los catalufos. En ese discurrir del río que nos lleva de vuelta al fascismo, la fiesta de Quijorna (¡en un colegio público! se lamentan los progres) es la última perla del II Año triunfal de Rajoy.

Por eso, vayan las generaciones nuevas familiarizándose con la simbología que llega. Ahí tienen la carátula de la primera edición (1943) del noticiario-documental (NO-DO) semanal que todos los cines habían de exhibir obligatoriamente al comienzo de sus sesiones. Llevaba un subtítulo que rezaba El mundo entero al alcance de todos los españoles y su contenido fue básicamente el mismo durante cerca de cuarenta años: exaltación del caudillo y su capacidad para sembrar España de pantanos y esperanzas y de enriquecerla a ojos vistas; su íntima, recatada y cariñosa vida familiar, viendo crecer a sus nietos en el Pazo de Meirás; su habilidad para pescar no recuerdo bien si tiburones o cachalotes o  atunes más grandes que él. Noticias del extranjero en las que se hablaban pestes de las democracias y no digamos nada del comunismo soviético y sus naciones esclavizadas por las cuales se hacían vigilias en las calles de Madrid. La iglesia tenía lugar preferente, siempre aliada al régimen, a cuyo titular paseó bajo palio por los páramos de España. La economía viento en popa, especialmente en los años del contrabando. Mucho fútbol y deportes y alguna anécdota sencilla para mostrar cuán unidos estaban el pueblo y su caudillo: un matrimonio con veintiún hijos, premiado por Franco, o una honrada mujer del pueblo a quien había tocado el Seat 600 nº 1.000 salido de fábrica.

Y así año tras año. Todos triunfales. Cuarenta años triunfales. Como este, segundo de Rajoy.

Poco a poco, las instituciones van doblegándose al espíritu de la gran nación, que renace de la postración sociata. La policía certifica que no puede recuperar información de un disco duro de Bárcenas pues está borrada a conciencia. El otro disco duro ni existe, pues lo han destruido sin que Rajoy se haya enterado. Hacienda considera que nadie en el PP ha cometido delito fiscal alguno; de haberlo hecho, ha prescrito y los otros no alcanzan la cuantía. Y eso que Hacienda, un típico órgano de la Realpolitik, considera susceptibles de gravamen incluso los ingresos irregulares y hasta ilegales.

Según Rubalcaba, que un comportamiento no sea delictivo no quiere decir que sea admisible o tolerable. Puede ser claramente inmoral. Puede. Pero no les importa. Rubalcaba vive en otro país. En una España que se ha sacado de la cabeza, producto de un acuerdo entre presuntos caballeros llamado en su momento transición sin darse cuenta de que los otros se han apeado de él hace ya tiempo.

Caso Fabra, epítome del territorio PP (básicamente Galicia, Castilla y León, Valencia, Madrid, Murcia) en los últimos veinte años. ¿Alguna duda de que se trata de un caso de caciquismo de manual? Pero de manual del siglo XIX pues la estirpe de los Fabra (como diría Rajoy) se remonta, por lo menos, al general Prim. Los presidentes de las diputaciones, todos del Movimiento Nacional, como los gobernadores civiles en tiempos del franquismo eran tramos de la carrera política de la gente del régimen. Pero los presidentes de las diputaciones manejaban una pastuqui -ya entonces-, solían enriquecerse -si no eran ricos de familia- y no se movían del terruño, en el que se perpetuaban como novelas-río. Favores, malversación, clientelismo, enchufismo, compra de votos, cohechos, ilegalidades de todo tipo constituían el crisol de la raza. Atacarlo era casi imposible. Diez años lleva Fabra procesado; nueve jueces ha devorado el proceso cual terrible Cronos, y no sé cuántos fiscales. ¿Llegará el II Año triunfal a tiempo de desbaratar ese atentado a la justicia de ver a un prohombre de la patria sentado en el banquillo?

Y lo de Fabra es casi el chocolate del famoso loro. Está por ver qué harán las huestes nacionales con Cataluña, inmersas en una dinámica endiablada: para aumentar su base electoral, la derecha tiene que acentuar la hostilidad a Cataluña, en lo cual compite con el PSOE. Basta escuchar a Rodríguez Ibarra, Patxi López o Belloch, quien pide la suspensión de la autonomía catalana. Una hostilidad que intensifica la deriva secesionista en Cataluña. Y no hablemos del conflicto que ha provocado de modo absolutamente irresponsable el señor Bauzá en Baleares, quien acabará consiguiendo que se articule un frente de Països catalans. Por no hablar del País Vasco. La respuesta masiva al asalto a Herrira amenaza con reagudizar el conflicto (ese que dicen que no hay) en la CAV.

Lo más sorprendente es que nadie quiera avisar de que el país va lanzado al desastre con unos niveles de fractura y confrontación insostenibles provocados por la ineptitud de un gobierno que solo gobierna para la patronal, la banca y la iglesia. El presidente sigue oculto. En la actualidad parece estar recorriendo el Japón, a donde ha llegado procedente de Kazijistán, en donde paró llegando de Nueva York, a donde había ido procedente de Buenos Aires, de sellar el espantoso ridículo de la Marca España, tras haberla anunciado veinticuatro horas antes en alguna ciudad del norte de Europa. Es decir, el presidente no está. Es un presidente itinerante, como la corte de los Austrias. Cuando está, tampoco está, pues no habla. El gobierno tira por donde puede y los distintos ministros siguen trabajando para amargar la vida al personal y caer mal a todo el mundo en los barómetros. El partido, acogotado por el caso Bárcenas, carece de semblante y voz con un mínimo de crédito y respetabilidad. La señora Cospedal está tan afectada por el caso Bárcenas como Arenas, Pons, el propio Rajoy, Aznar, Cascos, etc. Solo queda Floriano y queda por no haberse enterado de lo de Bárcenas. Lo que permite barruntar de qué se entera.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Vuelve Franco.


El revival franquista del verano alcanza su apogeo. Los zangolotinos de Nuevas Generaciones poblaron las redes de fotos celebrando el fascismo con banderas franquistas, brazo en alto y acudieron en escuadra falangista a arropar a Cospedal en su declaración ante el juez. Porque son franquistas, sí, pero del PP y no parece que sean casos de doble militancia. Los gerifaltes del partido consideran que se trata de "chiquilladas" y no merece la pena tomar medidas disciplinarias. Varios alcaldes del PP, que parecen sacados de un álbum de fotos de la época de Bienvenido Mr. Marshall, también han dado fe de su inquebrantable fidelidad a Franco. Estas, claro es, no son chiquilladas; son alcaldadas seniles y, por lo tanto, tampoco censurables. Un grupo de matones del fascio entre los que hay de todo, incluido un pariente de un miembro del gobierno, asaltan la librería Blanquerna. Actos aislados, insignificantes, dirá el ministro del Interior.

El PP se niega a colaborar en la tarea de hacer justicia con el franquismo. No cumple la ley de la memoria histórica; al contrario, la obstaculiza. Bloquea todo intento de hacer justicia a las víctimas y de eliminar los honores indebidos de los victimarios, nombres de calles, plazas, monumentos, etc. Yo mismo pude ver hace unos días que el nombre de José Antonio Primo de Rivera sigue esculpido en la piedra de la fachada de la catedral de Granada.

En estas condiciones, con los franquistas crecidos, parece lógico ver que la Fundación Nacional Francisco Franco, una entidad privada que hasta hace poco recibía subvenciones públicas, dedicada a honrar la memoria y difundir el conocimiento del dictador, reclame la intervención del ejército en Cataluña. Por supuesto. Absolutamente lógico. Lo ilógico es que haya una Fundación Nacional Francisco Franco. Está presidida por la hija del dictador y a su patronato pertenece el suegro del ministro de Justicia, un falangista ex-ministro de Franco que habrá explicado a su yerno el sentido de la justicia sobre los luceros. Esa Fundación debiera ser declarada ilegal y disuelta y sus responsables, la hija, el suegro y el cuñado del primo y el sobrino de la tía, todos, procesados por apología del presunto genocidio cometido por ese invicto caudillo al que idolatran.

En el revival no podía faltar la fanfarria militar y allá se fue García Margallo a preparar la toma del Peñón de Gibraltar, como en los mejores tiempos. Reapareció la Legión y se escucharon soflamas de diverso tipo, así como de la altura de las de Trillo en Perejil. Entretenidos en estas nostalgias, los gobernantes y sus diversos adláteres no calibraban bien el impacto que el facherío estaba produciendo en el extranjero. Podían haberse enterado en Buenos Aires, cuando casi no los dejaron salir del ascensor. Pero eso es imposible. Uno de los rasgos de la derecha española es su pavoroso parroquialismo. No es que el juicio ajeno le sea indiferente. Es que le es desconocido.

Hasta que un buen día nos dan una bofetada como la de la jueza María Servini de Cubría, que ha dictado orden internacional de detención preventiva con fines de extradición contra cuatro presuntos torturadores de la dictadura, con nombres y apellidos. Así el gobierno se encuentra ahora obligado a responder a una petición de extradición de cuatro supuestos criminales que trabajaban a las órdenes de ese presunto genocida cuya memoria es honrada por una fundación que hasta hace poco se financiaba con fondos públicos.

Seguramente el gobierno hará oídos sordos a la petición; es decir, amparará -una vez más- a los supuestos delincuentes de la dictadura. Pero menudo bochorno internacional. España emparejada con las dictaduras sangrientas del cono sur (en realidad, estas fueron sus discípulas) a los ojos del mundo entero. Si alguno de los cuatro extraditables pone un pie fuera de nuestras fronteras, la Interpol le echará el guante y tendrá que declarar por sus posibles fechorías.

Por cierto, el juez Garzón estará encantado de ver cómo se extiende su doctrina pues la jueza Servini aplica el mismo criterio de justicia penal universal que él aplicó para conseguir la detención de Pinochet en Londres. Algo de lo que hemos de felicitarnos todos porque, si no es por la intervención argentina, en España jamás se haría justicia a las víctimas del franquismo. La prueba reside en el mismo Garzón. Jamás se recuperarían los muertos de las cunetas, jamás se conocerían los nombres de sus asesinos.

Esa decisión de la jueza Servini es una bomba que ha acabado reventando la Marca España, el segundo país del mundo, después de Camboya, con mayor número de asesinados en fosas comunes anónimas. Ahora, la sombra de esos muertos vuelve a alzarse ante el gobierno por una requisitoria transoceánica. Un gobierno compuesto por franquistas, neofranquistas, descendientes de franquistas o emparentados con franquistas. Porque, si se puede -y se debe- llamar a declarar a Billy el Niño, a lo mejor también al suegro de Gallardón, Utrera Molina, que fue ministro de Carrero Blanco, o sea, de Franco.
 
Y después dicen que España no es diferente. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Los fascistas del gobierno al ataque.


En el vídeo sobre el ataque nazi a la librería Blanquerna se ve perfectamente a varios de estos matones. ¿Por qué no están detenidos ya?

Porque son de los suyos. De los del gobierno. Si es que no fueron enviados directamente por el ministerio del Interior, uno de cuyos principales mandatarios, Cosidó, experto en provocaciones, comparte con estos animales muchos planteamientos.

¿A que la policía de Cifuentes no hace nada? ¿Cómo va a hacerlo si "son compañeros, coño"?

Blanquerna está situada en la acera de enfrente del Círculo de Bellas Artes, literalmente rodeada de policías y guardías civiles de servicio en unas u otras dependencias. Pero por allí no apareció ni uno. ¿Cómo iban as ir si quizá estuvieran de acuerdo, al contrario, para facilitar la agresión?

A ver si vamos despertando ya. Este gobierno es un gobierno fascista cada vez más escasamente disimulado. El presunto delincuente que lo preside actúa de forma dictatorial y su partido mantiene fluidas relaciones con los círculos de asesinos derechistas que pueblan el país, financiados con dineros de la patronal y organizados en las Nuevas Generaciones o esos alcaldes franquistas, añorantes de una dictadura genocida de la que sin duda se beneficiaron y que quieren ver repetirse.

La evolución de los hechos es un ejemplo de manual de cómo una endeble democracia evoluciona hasta convertirse en una dictadura fascista gracias a la política de un partido de derechas fundamentalmente antidemocrático como el PP que la vacía desde dentro, dinamita las instituciones, reprime las fuerzas sociales progresistas y protege y ampara a los criminales nazis que, repito, son los suyos.

Se veía venir desde que llegaron al gobierno y pusieron a los más fachas entre ellos -Cifuentes, Cosidó- al mando de las fuerzas de represión. Y se ha acelerado durante el verano: todos esos nazis  de las Nuevas Generaciones brazo en alto con las banderas franquistas eran los prolegómenos. Las excusas, las justificaciones, los disimulos de decir que no tenían importancia, que eran chiquilladas, apenas escondían lo que el PP lleva dos años gestionando: la vuelta de la dictadura.

Bien claro está.

viernes, 26 de abril de 2013

El proceso de fascistización
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El proceso de fascistización es un concepto que hizo famoso Poulantazs para referirse a aquel por el cual una democracia burguesa podía convertirse en una dictadura fascista. Por supuesto, se trataba de un concepto que recogía ideas anteriores y debates con muy diferentes perspectivas y orientaciones. Pero la idea generalmente compartida era que el fascismo no se daba de la noche a la mañana, de golpe, como un terremoto, que no avisa. El fascismo era el producto de una previa evolución social en la que habían ido produciéndose muchos cambios paulatinos hasta llegar a la transformación completa, entera, la implantación de una dictadura militarizada de partido.

Siendo esto así muchos, no muy interesados en estudiar el sentido de nuestra época, sostienen que el fascismo es un fenómeno histórico localizado en el tiempo. Pero eso no quiere decir que no pueda repetirse. Ciertamente, para que ello suceda no es preciso volver a los tiempos de los uniformes, las correas, los desfiles a la luz de las antorchas, el saludo cesarista o el culto a la Walhalla. Esas cosas son la parafernalia del fascismo, pero no su esencia. Esta radica en unos modos autoritarios de entender toda (el fascismo es totalitario) relación social del tipo que sea,. familiar, mercantil, laboral, religiosa, cultural. El fascismo es un modo de entender la función que cumplen las instituciones, la familia por ejemplo, que no tiene por qué ir acompañada del resonar de las botas por las calles. Y a eso se llega paulatinamente, mediante reformas graduales que van orientando la acción social hacia el fascismo a partir de una situación democrática anterior. Un proceso de fascistización.

La cuestión es identificar las instituciones que se fascistizan y cómo lo hacen. La página anarchosyn tiene colgado el cuestionario de más arriba que es bastante sistemático y completo. Allí se le llama Early warning signs of Fascism, algo así como la detección precoz del cáncer. Lo he traducido como Aviso temprano de fascismo pero, evidentemente, es proceso de fascistización. También he traducido el resto del cuestionario porque me ha parecido de indudable aplicación al proceso que está viviéndose en España. De los catorce puntos que se señalan se me  hace indudable y evidente la similitud del 1º, 2º, 5º, 6º, 8º, 9º, 10º, 11º, 12º y 13º. No necesitados de comentario alguno. La confusión entre la Iglesia y el Estado es incluso cómicamente patente, cual se ve en esa ministra que gobierna de la mano de la Virgen del Rocío; el control de los medios de comunicación es asfixiante y de la corrupción no es preciso hablar. Ya lo hace la opinión a través de los barómetros.

Los otros puntos quizá necesiten alguna aclaración: el 3º, el enemigo/chivo expiatorio o cabeza de turco o ambos. Está claro, la antiespaña personificada en el PSOE. El 4º, el ejército. De vez en cuando se le oye; pero su preponderancia queda consagrada en el artículo 8 de la CE en relación con el 2. El 7º, la obsesión con la seguridad nacional no se da, de momento, en el terreno de la defensa militar, pero sí de la defensa financiera. Hay que hacer causa común detrás del gobierno porque la seguridad financiera de España en los mercados internacionales está amenazada. El 14º, las elecciones fraudulentas. Obviamente no se trata de que hubiera un fraude mecánico en el proceso electoral que fue limpio. Se trata del fraude moral de haber ganado unas elecciones con un programa electoral y poner en práctica el contrario. 

Todos esos puntos señalan el proceso de fascistización. El gobierno, probablemente el más desautorizado de la historia de la democracia y el más desacreditado, prácticamente no cuenta con apoyo en la opinión y descansa sobre el uso cada vez más frecuente y más intenso de la represión policial. Una dinámica de acción-reacción que suele acompañar a esos procesos de fascistización. 

Sin embargo, el recurso a la represión no puede ocultar el hecho de que el presidente que proclamaba que, cuando él gobernara, bajaría el paro, ha fracasado en toda la línea. El paro no desciende sino que aumenta; España no remonta sino que se hunde más, crece la emigración, se cierran más empresas, no hay perspectiva de recuperación sino de lo contrario y el gobierno no sabe ya qué decir, lo cual tampoco es tan desastroso porque su crédito es inexistente. Si se añade a ello que el presidente está bajo sospecha de haber cobrado sobres ilegales sin que la haya disipado contundentemente, se tiene una situación catastrófica, próxima a la ruina nacional.

Aumentan las voces extranjeras que piden un cambio de políticas y políticos en España. Desde varios cuarteles se ha advertido que España no recupera la confianza de los mercados a causa de la corrupción y de sus gobernantes y personal político muy mezclados con aquella. ¿No hay gente en el PP que vea lo desastroso de la situación y ponga en marcha un proceso de renovación interno que también debiera alcanzar al gobierno? ¿No debe encomendarse este a alguien que pueda dedicarle todo su tiempo y lo haga además con mayor provecho para la colectividad?

(La imagen es una foto de Anarchosyn, bajo licencia Creative Commons).