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sábado, 11 de abril de 2015

La Unidad Popular.


Entre la gente de la "verdadera" izquierda se habla mucho de la deseable unidad. Pero, tratando de huir de malos ejemplos del pasado, los de Podemos rechazan el término "Frente Popular", entre otras cosas porque en él estaban los socialistas, y afirman la necesidad de ir a algo nuevo que llaman "unidad popular". Como todo lo que copian por ahí, es tan nuevo como la Cibeles. De Unidad Popular era la candidatura de Allende en los años setenta. Nada de pactos entre bambalinas. Sana unidad por abajo, popular.

En Andalucía ha fraguado ya esta ansiada unidad: PP, Podemos y Ciudadanos, como un solo hombre, unidos en un frente que, por supuesto, niegan, ponen una conditio sine qua non a Díaz para votarla como presidenta: la dimisión de Chávez y Griñán, lo que equivale a decir que votarán que no y tratarán de impedir a toda costa un gobierno socialista.

Unidad Popular. En el caso del PP y Rajoy está fuera de duda. ¿No se llama popular el partido y el banco que lo financia, el banco Popular, del Opus, del que el PP es mero apéndice? Que también es popular Podemos es obvio. Ellos mismos lo dicen a todas horas: no son de derechas ni de izquierdas, ni siquiera de centro. Son pueblo, son "la gente", los de abajo. Puro pueblo, sano espíritu popular y patriótico en el noble sentido de lo nacional-popular de Gramsci. ¿Y qué decir de Ciudadanos? Albert Rivera es la personificación misma del pueblo. Este, a su vez, es de derechas, de izquierdas, de centro, de UGT, de CCOO, de las nuevas generaciones del PP, de los boy scouts y de todo lo que se mueva. Como el pueblo, ese feliz pueblo, encantado de que lo represente gente tan popular.

Así pues, Unidad Popular, franca unidad popular de los corruptos, los neocomunistas, los recambios  y mutantes de IU y los tecnócratas relamidos de la nueva derecha. Unidad, ¿frente a qué? Frente al PSOE, contra el que se respira verdadero odio en esta coyunda de fuerzas dispares en la forma pero análogas en el fondo y va a llevarlas a todas al desastre.

El odio al PSOE, como Palinuro ha señalado en dos ocasiones (El odio al PSOE y El odio al PSOE II), es profundo y compartido por las demás fuerzas políticas; es la argamasa que une la derecha nacionalcatólica del PP con la no izquierda/no derecha de Podemos, la seudoizquierda de IU y la derecha aparentemente moderna de Ciudadanos. Un odio profundo que los junta en ese frente común de recurso al pataleo, la conducta del perro del hortelano y la probabilidad de nuevas elecciones anticipadas en Andalucía que, probablemente, darán la mayoría absoluta al PSOE.

Si yo fuera Susana Díaz, no solamente no haría nada en contra de Chávez y Griñán sino que ni siquiera contestaría a estas bravuconadas del frente del No, compuesto por gentes que no tienen absolutamente nada que ver entre sí y no servirían ni para dar un paso hacia la salida. Y, si sirvieran, sería el último que dieran pues sus respectivos electorados no volverían a votarlos.

El odio al PSOE obnubila. Es el ejemplo de lo que estos tres pilares de la unidad popular más detestan. Para el PP es el partido que promulgó la aborrecida ley del aborto, que ha costado el puesto al repelente monaguillo Ruiz-Gallardón, el de la Ley de violencia de género, el del ingreso de España en la CE, la permanencia en la OTAN, el de la universalización de la enseñanza gratuita y la sanidad pública y la garantía de las pensiones (que la derecha está ahora expoliando). El PSOE ha hecho más por España en veinte años que la oligarquía nacional católica en doscientos. Para los de Podemos, el PSOE es el único partido de izquierda que ha tenido la desfachatez de reformar mejor o peor España sin contar con ellos porque ellos y sus antecesores los comunistas y sus inspiradores, los anguitistas, no han hecho nunca nada salvo hablar y bastante mal por cierto. Y, cuando se dice "nada" es literalmente "nada". Si por los neocomunistas de Podemos y los veterocomunistas de IU fuera, aún estaríamos en esa transición que también odian porque no la entienden. Para los tecnorreaccionarios de Ciudadanos, el PSOE es el único partido reformista democrático real, es decir, la única amnaza real, el que ha hecho cambios en España que ahora ellos tienen que corregir según unas inconcretas promesas vacías de contenido.

Esta es la unidad popular que representa el frente unido de Podemos más el PP y Ciudadanos con un único objetivo: que el PSOE no gobierne. Con una expectativa de voto en torno al 12% de Podemos, está claro que esta "auténtica" izquierda neocomunista seguirá sin gobernar, como hizo IU; pero quizá preste un servicio muy valioso al PP, como lo está haciendo en Andalucía y más claramente en Exrremadura: impidiendo que el PSOE llegue al poder.

Quizá, porque no es seguro. Como tampoco es seguro que pueda bloquear mucho tiempo la situación en Andalucía. Esta unidad popular entre los corruptos del PP, los neotecnócratas de C's y la "izquierda popular" de Podemos, tan claramente visibilizada en ese frente del no a Díaz puede ser, en efecto, el fin del bipartidismo pero por hundimiento de uno de los partidos dinásticos, el PP, en coalición con los otros dos advenedizos.

Ya veremos cuántos de estos llegan a noviembre.

(La foto de Mariano Rajoy Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons). (La foto de Pablo Iglesias Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons).(La foto de Albert Rivera Wikimedia Commons, bajo licencia Creative Commons).