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martes, 16 de abril de 2013

Las clavijas de Clavijo.


Ni en el Vaticano dejan los suyos tranquilo a Rajoy para que el hombre haga lo que mejor sabe hacer, esto es, nada. Hasta la Santa Sede ha llegado el piafar del caballo blanco de Santiago en Clavijo, montado por Rouco Varela esta vez para que los cristianos aniquilen a los infieles y prohíban el aborto y el matrimonio homosexual. Al propio tiempo, los cruzados de la causa de la Fundación FAES exigen al pusilánime presidente del gobierno que muestre garra y que no se deje ganar la calle. Lo segundo suena un poco a bronca de jayanes en mitad de la calle. Un estilo dialéctico propio de Aznar. Lo primero llega más a lo profundo. El aborto es un pecado nefando para la Iglesia católica que lleva aparejado la excomunión automática. La abortante y sus cómplices quedan excomulgados. ¿Puede considerarse cómplice a un presidente del gobierno que, estando en su mano acabar con los abortos, no lo hace? ¿No será, así, más cómplice que nadie, pues lo es de múltiples interrupciones criminales del embarazo?

Rajoy no es un monarca más o menos absoluto como Enrique II o Enrique VIII, pero tampoco parece que Rouco sea Thomas Beckett o Tomás Moro. Ya no llegan los conflictos tan a cosa de vida o muerte. Hay procedimientos administrativos. La Iglesia tiene numerosos intereses que cuidar para jugárselo todo a un conflicto institucional. Además, es mejor mantener la amenaza que ejecutarla. Los fieles se enardecen más. Habrá que escuchar al pío ministro del Interior cuando su jefe regrese a España. Para él, los deseos de Rouco son órdenes.

Por todas partes aprietan las clavijas a Rajoy. Lo quieren al frente de la revolución conservadora, repartiendo mandobles y aprovechando la situación en que la oposición mayoritaria anda perdida en un jardín interior del que solamente sale para demostrar que cada vez está más alejada de la realidad. Los escraches ponen dramáticamente de relieve que lo mejor, la crema de nuestra sociedad, la dirigencia, se ven amenazados y hostigados, como si fueran perroflautas identificados por los antidisturbios porra en mano. ¡Ah, no, eso no puede ser! Los escraches de los grupos provida ante las clínicas abortistas son la voluntad de Dios; los de los antidesahucios ante las puertas de los políticos opuestos a la ILP de dación en pago son tiranía de Satanás. ¿Para qué tenemos un gobierno, para qué una policía? Los escraches deben terminar. Los de Satanás.

¿Qué hace falta para que Rajoy actúe? ¿Fundamentación teórica? Lo que la FAES no da, Cospedal lo presta: los escraches son nazismo. Ahora ya puede Rajoy entrar en batalla. ¿No derrotamos en su día el comunismo? Y eso que las potencias occidentales, equivocándose de enemigo, se habían aliado con él en contra del nazismo. Claro, no podían tener la presciencia del Caudillo, centinela de Occidente. Ahora, ya derrotado el comunismo, vamos a derrotar también el nazismo, para que se vea nuestro católico sentido del justo medio. Además, a qué engañarnos, estos nazis y los comunistas de antaño son la misma chusma.

Santiago y cierra España.

(La imagen es una foto de mermadon 1967, bajo licencia Creative Commons).

lunes, 2 de mayo de 2011

Eppur si muore.

Actualización a las 11:30.

Obama contra Osama o cómo el orgullo herido de una poderosa nación se toma la revancha. "Los Estados Unidos" -dice Obama- "han matado a Ben Laden". EEUU, no un comando de 40 personas al estilo de Misión imposible. Hollywood estará ya preparando la correspondiente peli pues nada puede darse por real hoy si no pasa al cine. Y hay que reconocer que, despues de casi tres años de crisis económica, con el agua al cuello, la sufrida población planetaria se merecía algún espectáculo enardecedor.

¿Y es real? Este tipo de acontecimientos son el suelo en que crecen las más salvajes teorías conspirativas. Todavía hay gente que cree que a John Kennedy lo mató el FBI, que las torres gemelas las reventaron los Bush, que el 11-M lo hizo ETA y que el Rey Arthur descansa en Avalon en espera de su vuelta. No ayuda nada que los gringos hayan arrojado el cuerpo en el mar, al estilo rioplatense. Si no han conservado pruebas irrefutables se encenderán mil hipótesis conspirativas. Dicen los estadounidenses que no querían enterrarlo por evitar que se creara un santuario de peregrinación, pero ahora cualquier orate con un Kalashnikov puede ir por el mundo diciendo que es Osama Ben Laden y alguno será peligroso.

La muerte del capo deja cojo el esquema maniqueo del mundo contemporáneo: hundido el comunismo y muerto Osama, el polo del Bien (los EEUU y sus aliados/vasallos) ya no tiene nada enfrente; el polo del Mal se ha extinguido. Habrá que crear otro cuanto antes y será difícil que dé tanto juego mediático como dio le feu Ben Laden, que Alá conserve junto a sí por los siglos de los siglos.

(La imagen es una foto de POPOEVER, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 14 de junio de 2009

Irán: Alá es grande.

A poco de conocerse el resultado de las elecciones en el Irán con ese casi 63 por ciento del voto a favor de Mahmud Ahmadineyad y un magro 34 por ciento para el candidato reformista Mir Hosein Musaví, Hugo Chávez llamaba por teléfono al vencedor, lo felicitaba y decía que el resultado electoral iraní es un impulso para todos quienes aspiran a un mundo mejor. El presidente venezolano escenificaba así el acercamiento de los dos países en lo que considera una estrategia común de enfrentamiento con los Estados Unidos.

Pero los Estados Unidos de Obama no son los de Bush hijo y ese dato puede haber pesado en el comportamiento de los votantes iraníes que ha dejado descolocado a más de uno porque, aunque en el Irán no están permitidos los sondeos, había una opinión muy generalizada respecto a que Musaví podía ser un auténtico peligro para la reelección de Ahmadineyad. Todavía ayer El País publicaba un artículo de Ramin Jahanbegloo titulado Hacia un nuevo futuro en Irán en el que pronosticaba que ninguno de los cuatro candidatos alcanzaría el 50 por ciento del voto en la primera vuelta por lo que sería necesario pasar a una segunda. Nequaquam. Ahmadineyad ha pulverizado a sus contrincantes y se ha alzado con la victoria en primera vuelta. De inmediato Musaví se ha puesto a gritar "tongo" y miles de jóvenes seguidores suyos han salido a la calle a protestar por lo que consideran un escandaloso fraude electoral y a que la policía les abra la cabeza a porrazos. El jefe supremo de la Revolución, el ayatolá Jameini, verdadero poder no electo y vitalicio en la república islámica intervino en favor de Ahmadineyad, pidiendo a los candidatos derrotados que reconozcan la situación y cierren filas tras el vencedor. No sé si lo harán o no. Musaví no se esperaba una derrota tan contundente y, de momento, sigue hablando de pucherazo y de no aceptar el resultado de las elecciones; es decir está actuando, mutatis mutandi como el señor López Obrador en las últimas presidenciales de México, lo que no es un buen ejemplo que seguir sobre todo porque delegitima al sistema sin dar buen resultado.

La campaña se estilizó como una especie de duelo entre el candidato oficial, integrista moderado, conservador, antisemita y partidario de seguir con el programa nuclear del Irán y el reformista Musaví cuyo sentido innovador lo llevó a aparecer en público en alguna ocasión cogido de la mano con su señora, casi como si fuera un político gringo, lo que quizá sea un gesto excesivamente audaz en un país muy tradicionalista en el que rige la Sharia. Es posible que ese gesto le haya restado votos y, en todo caso haya habido pucherazo o no, en los próximos días se verá si la oposición reformista puede imponerse al Gobierno. No es descabellado: la revolución de los clérigos integristas triunfó en las calles; pero no parece probable.

Reacción opuesta a la de Chávez ha sido la del Gobierno israelí quien considera que el Irán ha votado por seguir con la política de Ahmadineyad de confrontación con el Occidente y que, en consecuencia, no cabe negociar con el país. Si la felicitación de Chávez suena algo ingenua, la prevención del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, suena ominosa. Acorralado por las exigencias del señor Obama de que cesen los asentamientos israelíes en los territorios ocupados y de que el gobierno israelí se comprometa a reconocer un Estado palestino independiente, y sometido a las feroces presiones de los ultraortodoxos judíos que lo empujan a una política de hechos consumados, Israel podría caer en la tentación de realizar una acción unilateral preventiva contra el Irán bombardeando sus instalaciones nucleares, lo que haría que la situación en la zona fuera más peligrosa de lo que es.

(La imagen es una foto de TheEfrit, bajo licencia de Creative Commons).