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viernes, 1 de enero de 2016

Hoy no hay periódicos de papel

El otro día en que no se editan periódicos de papel, de kiosco, es el 25 de diciembre. Antes de internet, que es como decir antes de Cristo o antes incluso, este hecho o, mejor, no hecho, marcaba la jornada: sin periódicos, con todo el mundo durmiendo la moña, incluidos los periodistas, las tiendas cerradas, las panaderías, la barra de pan congelada del día anterior. Pero eso era antes. Ahora no se nota. Los periódicos de papel son testimonio de un atavismo agonizante. Sus tiradas bajan de control en control de audiencia. En realidad, podían quedar reducidas a un solo ejemplar, como el BOE, porque la función es la misma; dar fe de que algo ha sucedido. Mejor dicho, de que se ha publicado. Si ha sucedido o no es otra cosa.

Es decir, no hay periódicos de papel pero hay noticias, hay información. Las redes no paran. No es cierto que sea un día vacío para la comunicación. Esta se multiplica, se viraliza. En un par de ocasiones Whatsapp ha saltado en varios lugares del mundo obviamente por sobrecarga, y twitter se ha llenado de chistes del tipo de "Hoy se ha caído whatsapp y he descubierto que tengo una familia que parece simpática". ¿Y qué se comunica? Pues media docena de fórmulas hechas para dar salida a ese amor infinito y cósmico que nos llena el pecho a la tercera copa de cava y que forma parte de lo que se llama el espíritu navideño (aunque ya aquí en parte algo más golfa) hecho de paz y amor y caridad.

Es posible que las Navidades tengan todas esas virtudes y buenos sentimientos pero son como de guirnaldas, o estrellas de Oriente pinchadas en papel azul. Las fiestas en realidad son jolgorios que van celebrando distintas falsedades y mendacidades tradicionales. Empieza con el sorteo de la lotería, un engaño de cabo a rabo pero un exitazo convertido en costumbre social basada en la fe. Viene luego el discursito del Rey la noche del 24, día sagrado de los cristianos, para celebrar la separación de la Iglesia y el Estado, que tiene tanto que ver con la vida cotidiana de los súbditos como un perro de siete cabezas. Y este año pronunciado y escenificado en el salón del trono del Palacio Real, la casa de todos. Siguen después los dos sagrados banquetes, la cena de Nochebuena y la comida de Navidad, fiestas que celebran la bienaventuranza infinita de la institución familiar ampliada, un ámbito en el que se mezclan el hastío y el odio, animado muchas veces por el ingenio de algún cuñao, figura que ha emergido en los últimos tiempos en las redes, como un característico del teatro. Para colmo la modernidad quiere que en muchos hogares se presente esa noche Santa Claus, primera de las dos patrañas que se coloca a los niños. La segunda es la de los más tradicionales, que mantienen el rollo de los Reyes Magos. Incluso los hay sincréticos que celebran los dos y así los niños tienen paga doble. Como los adultos, cuando no se la quita el gobierno. De la Nochevieja no hace falta hablar porque aún se la oye. Viene luego el segundo embeleco de la lotería del Niño, para estrujar los últimos ahorros de la parroquia. Y termina el paseo por esta escenificación de trolas con los citados magos que este año en Madrid, capital progresista, en aplicación de la conciencia de género ha incluido una Reina Maga. Por supuesto, las fuerzas del orden han protestado de lo lindo por la vía esa de a-dónde-vamos-a-llegar. Pues con un poco de suerte a que el próximo año, haya una mujer, un hombre y un transexual, con lo que estará más equilibrada la composición.

O sea, la celebración es el festival del embeleco y el oropel. Vamos por ella de trola en trola en un ambiente de cursilería que pone carne de gallina y acabamos sucumbiendo, mandando mensajes a familiares y amig@s deseándoles cosas buenas y mostrando que están en nuestro pensamiento. Al final, rezongando, acabamos haciendo lo que se espera de nosotros. Nos gusta porque las mentiras son siempre muy suaves. Y porque, además, de las mentiras salen las verdades. Somos sinceros cuando deseamos a un amigo o pariente lejano todo género de venturas. Trillones de toneladas de venturas cruzan el planeta de arriba abajo a coste cero. Pero nosotros somos sinceros. Lo que convierte el rito en una mentira es la multiplicación. 

En la pendiente final de las fiestas del embeleco, la realidad verdadera, la que no es de oropel ni deja lugar a dudas, se nos presenta en toda su crudeza. Ayer, en Almería, un ciudadano asesinó a su esposa de un certero disparo y luego se suicidó de otro. La verdad, comenzar así el año es muy significativo. El feminicidio es una realidad en España. No se hace a través de matanzas indiscriminadas sino gota a gota, paulatinamente, a los ritmos imprevisibles de los conflictos de pareja que el machismo dominante resuelve con frecuencia por la vía del asesinato. 

La lucha contra la violencia machista no es sencilla ni será breve. Se requieren muchos más recursos y medios materiales y paciencia para un problema que tiene una vertiente en el sistema de enseñanza, cosa que va de generaciones. Tanto más prolongada cuanto que tropieza con multitud de objeciones desde quienes quieren rebajar la intensidad de la lucha a base de decir que la violencia no es machista sino de género y que lo es contra las mujeres como contra los hombres hasta quienes niegan que haya problema alguno porque el lugar de la mujer es en casa y con la pata quebrada, si es necesario en sentido literal. 

FELIZ AÑO A TOD@S L@S LECTOR@S

jueves, 1 de enero de 2015

Voces y deseos.


Decía Gramsci, un hombre bueno y generoso (por eso terminó como terminó), que todos somos filósofos, aunque lo seamos "a nuestro modo", inconscientemente, porque solo en la mínima manifestación de alguna actividad intelectual, el "lenguaje", se contiene una concepción del mundo determinada. Luego ya es cosa de cada cual conformarse con una concepción impuesta desde fuera o buscarse una propia.

Así que todos filósofos, especialmente en ese día del año al que hemos adjudicado la tarea de simbolizar el misterio de los otros 364; el misterio del paso del tiempo, de cuya naturaleza ignorábamos todo cuando vinimos al mundo y seguiremos ignorándolo cuando nos vayamos de él, unos antes y otras después ya que ni de eso sabemos nada. Y como todos somos filósofos, aprovechamos la noche de San Silvestre (¡ánimo,Vallekas!) para rumiar nuestras preocupaciones, formular nuestros deseos y mostrarnos como somos.

Palinuro ha hecho un repaso de los dichos y hechos de sus habituales personajes de la escena pública y tiene una idea de cómo encaran algunos de ellos el Nuevo año.

Pedro Sánchez publica un artículo en El País titulado Un balance mirando al futuro, una palinodia contrita algo exagerada. Formalmente no está mal aunque, como a todos los artículos de quienes están más acostumbrados a hablar que a escribir, le sobra un párrafo: el primero. No es preciso justificarse por escribir. Esa es tarea del lector. Como tarea del elector es juzgar el comportamiento de los elegibles y estos tampoco necesitan justificarse por lo que hacen. El PSOE no tiene por qué justificarse por estar en la oposición ya que, con este gobierno, lo único que se puede hacer es estar en la oposición. Es la sutil diferencia entre colocarse en el pasado o en el futuro y que el rimbombante título quiere transmitir sin conseguirlo. El término "balance" tiene un deje contable; es un cierre ordenado de ejercicio y apertura de otro. Sánchez se jacta de ser "previsible", justo la misma jactancia de Rajoy quien siempre presume de su previsibilidad frente a las "ocurrencias" de... Sánchez. Este tendrá que encontrar un lenguaje más novedoso y menos apegado al de su contrincante si quiere despegar.

Rajoy no ha escrito nada. No teniendo que hablar en público, no le fue necesario escribir. Pero se despachó a gusto en una tertulia con amigos y conmilitones en su pueblo, que es lo que le va. Allí explicó su teoría sobre el peligro de los adanes que se creen que el mundo empieza con ellos. Son los de Podemos, claro. Hay algo extraño en ese plural de Adán, el prototipo del hombre solo. No puede haber adanes, entre otras cosas porque, aunque Rajoy no lo crea, Adán no estaba solo. Estaba con Eva. Pero eso es igual. De lo que se trata es de proclamar la continuidad y la estabilidad frente a la ruptura, siempre llena de peligros. Si la idea de la continuidad de Rajoy no hace felices a los cristianos, se les recuerda que los adanes significan inseguridad y, sobre todo, retroceso. Algo temible, ciertamente, que hable de retroceso quien ha hecho retroceder los derechos y libertades, el Estado del bienestar, la democracia parlamentaria, el Estado de derecho y la cuestión nacional/territorial a los primeros años de la transición y, en algunos casos, los últimos del franquismo.

Y todo en ambos casos, Sánchez escribiendo y Rajoy hablando, por no mencionar la bicha, que es Podemos, uno de los dos acontecimientos más importantes en 2014. Curiosa manía la de no llamar a las cosas por su nombre. Uno lo soslaya y el otro lo metamorfosea en adanes. Zapatero tardó meses en pronunciar la palabra "crisis" y de Rajoy no me consta que haya pronunciado la de "Bárcenas" desde que ambos hicieron la primera comunion. Al no nombre se añade ahora el de Rato. Es como si ambos creyeran con ancestral creencia que los problemas, las desgracias, las dificultades, desaparecieran con no nombrarlas o con inventarse una fábula. Si Palinuro fuera un poderoso empresario no pondría a ninguno de estos dos politicos al frente del departamento de tratos con la competencia.

No me consta que los de Podemos hayan hecho acto de presencia en el hostal del filósofo gramsciano de la noche de San Silvestre. Debe de ser la falta de costumbre. Pero tampoco es necesario. Ya hablan los demás y, sin querer, hablan de ellos. Y mal. En el doble sentido de con mala intención y mal estilo. Lo que es un exitazo de comunicación. Podemos no necesita hacer balance. Ese sí que tiene delante todo el futuro, lo cual implica una tremenda responsabilidad. Recuérdese al bueno de Marx: "El arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas. La violencia material debe derrocar a violencia material y la teoría solo se convertirá en violencia material cuando encarne en las masas. La teoría es capaz de encarnar en las masas cuando razona ad hominem y razona ad hominem cuando se radicaliza.Radicalizarse es ir a la raíz de las cosas. Y la raíz para el hombre es el hombre mismo". Y no digo más.

El otro nombre que falta en los dos discursos, el escrito y el hablado, es el de Cataluña. Ojos que no ven y oídos que no oyen, corazón que no sufre; ese corazón con el que tanto aman ambos a los catalanes. Estos siguen a su bola, erre que erre, hacia la indepedencia. Mas ha dejado claro que habrá elecciones y que serán plebiscitarias, lo que quiere decir que solo los catalanes decidirán el futuro de Cataluña. "Otro Adán", murmurará Rajoy para su coleto. En todo caso, ya solo queda por decidir cómo se harán esas elecciones, si con lista soberanista única o por separado. Se entiende el empecinamiento de las dos partes, Mas y Junqueras, en sus posiciones; pero, a la vista de los últimos sondeos, que los dan equiparados, el asunto no parece ser tan relevante. Así que buena suerte.

Porque si alguna esperanza queda de que el país retorne a la historia y salga de ese marasmo de idiocia y sentido de impotencia en que lo han sumido los genios de los últimos gobiernos, sobre todo el último, el de los sobresueldos, reside en estos dos empeños ausentes en los discursos de las autoridades y tan diferentes entre sí, Podemos y Cataluña.

Y feliz año a tod@s.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

El portavoz del sobresueldos nos toma el pelo.


Hubiera sido mejor que pusieran el vídeo pregrabado que el pequeño Nikolaus pasó a Palinuro hace un par de días con el verdadero mensaje del Rey, menos lamentable, menos patético, menos estúpido, falso y vacío.

Este joven promesa minimalista ha recitado obedientemente las falsedades y embustes que el presidente del gobierno se obstina en colocar al respetable desde hace tres años contra toda evidencia. El texto recitado respondía a los sórdidos intereses de ese individuo que dice gobernar el país que está destruyendo desde un cargo del que debiera haber dimitido hace años.

Cinco puntos tuvo el penoso alegato del Borbón y un estrambote.


1.- La corrupción. Propósito firmísimo de acabar con ella con la ayuda un gobierno presidido por su principal responsable político en el gobierno y el partido, a su vez señalado por el juez como partícipe a título lucrativo en la comisión de un delito. Si alguien  imagina un guión más absurdo, que lo presente al concurso de Ubú Rey.

2.- Crisis económica. ¿Qué crisis? Hombre, por Dios, ya es historia. Todas las magnitudes son positivas y, si bien quedan algunos rezagados, ahora de lo que se trata es de no emborracharnos con la prosperidad que el partido y gobierno más corruptos y ladrones de la historia de la democracia han traído a España.

3.- Cataluña. La unidad nacional es intangible. Formamos un piña bajo la sombra de la Constitución. Aquí las habitualess mentiras y bobadas de Rajoy son palo que pinta en el juego en el que por supuesto, si el gobierno está tratando de encarcelar a Mas es solo para protegerlo de sí mismo.

4.- El Rey padre, gran servidor de España. Un ejemplo para todos, fuente nutricia del amor que este buen hombre dice haber leído en los ojos de los españoles y que le permite sobrellevar el amargo peso de una hermana presunta choriza.
 
5.- La democracia consolidada y resto de las patrañas de Rajoy. La consolidación democrática se nota en la nueva Ley Mordaza, erróneamente orientada a acallar las protestas de la ciudadanía, cuando debía dirigirse contra las memeces propagandísticas de la pandilla de inútiles que detentan los poderes del Estado. El Estado del bienestar que el gobierno del partido de los sobresueldos ha desmantelado, preservado con el mismo éxito con que flota el plomo. Y ya no hablemos del gran peso en Europa de España, gobernada por un menda al que los demás consideran el líder más incompetente de la Unión.
 
Estrambote:  vamos a regenerar la vida política, aunque nadie sabe por dónde empezar cuenta habida de que todo va de cine y, por supuesto, no se olvide, vamos a preservar nuestra unidad dentro de la pluralidad. Por si acaso.
 
Llegados a este punto descubrimos que el resto del mensaje sobraba.
 
Quieto todo el mundo.

martes, 23 de diciembre de 2014

Mensaje de Nochebuena de S.M. el Rey.


El pequeño Nikolaus, también conocido como Tiny Claus, íntimo amigo de Palinuro, le ha pasado el vídeo del mensaje que dará mañana el Jefe del Estado. Al parecer, lo ha obtenido mediante sus contactos en el CIO o Centro de Inteligencia Obtusa, aunque no ha debido de verlo entero. Esta es la transcripción en primicia para los lectores del clan McPalinuro.

Buenas noches: en este momento solemne, cuando por primera vez me dirijo a vosotros como vuestro Rey en el tradicional mensaje de la Nochebuena, quiero dedicar un emocionado recuerdo a mis antecesores. En primer lugar a mi padre quien llevado por su amor a España, abdicó en mi persona. En segundo por orden cronológico inverso y no de importancia, al general Francisco Franco, mi abuelo putativo, a cuyos Principios juró lealtad mi progenitor; lealtad que me corresponde renovar por cuanto la idea dinástica está basada en el respeto a la tradición.

Fue mi padre quien, hace dos años, aseguró aquí mismo que la Justicia en España es igual para todos. Con matices. Él, por ejemplo, goza de aforamiento vitalicio ante el Tribunal Supremo por sabia decisión del legislador. Cualquier causa en su contra, como las demadas de paternidad, el asunto de la ingente fortuna que la revista Forbes le atribuye, las acusaciones de haber cobrado mordidas por el petróleo importado del Golfo Pérsico o las hipotéticas reclamaciones tras la reciente ruptura con la señora Zu Sayn-Wittgenstein se verán en el Supremo, un tribunal animado de un excelso sentido de la Justicia y el Patriotismo al mismo tiempo.

Igual será para mi hermana, enfrentada a la cruel situación de dar cuenta de unos actos de los que, me consta, no recuerda nada; nada de nada. Como si no los hubiera realizado, pues quizá fueran obra de su cónyuge, el jugador de balonmano. La fidelidad conyugal, por la que los Borbones somos mundialmente famosos, tiene estos momentos amargos que sufrimos por nuestro amor a la familia, institución perenne de la sociedad cristiana, compuesta por un hombre, una mujer y los hijos que Dios sea servido enviarles.

El año que dejamos atrás ha sido complicado y difícil para todos. Lo sé. Pero Rajoy me ha dicho que somos una gran nación. Gracias a él y sus duras pero necesarias medidas, estamos saliendo de esta crisis tan prolongada y tan profunda y que tanto nos ha hecho sufrir. Por fortuna España es ya un jardín de brotes verdes en el que los ciudadanos empiezan a recoger los frutos de sus sacrificios y miran con confianza el año en que entramos. Los baremos del CIS dicen lo contrario, pero Arriola me asegura que los hace un gabinete de republicanos y masones y, en lugar de consultarlos, debemos leer diariamente La Razón.

La Gran Nación es una, pero plural y libre de forma que, como dije en mi discurso de entronización, hoy cada español es libre de sentirse español como mejor le venga en gana, incluso en Cataluña. Faltaba más.  Esa libre unidad plural deriva su fortaleza de la Constitución de 1978, a la que pusimos de largo como señorita de 18 años en 1996 y hoy es ya una augusta matrona que ha conservado su virginidad exceptuados dos achuchones sin importancia en 1992 y 2011. Aquí sigue ella, garante de la soberanía de los españoles y su igualdad a la hora de sentirse españoles y de la unidad de la Patria, supremo fin de las fuerzas armadas, si llega el caso. Que no llegará pues la función moderadora de la Corona asegurará el respeto a la gobernanza civil del Reino.

Ciertamente la corrupción, esa lacra de nuestro tiempo es vuestra segunda preocupación. Pero, la verdad, no se entiende bien esa reacción cuando, según la señora Cospedal, la corrupción es hoy endémica en España. Muchos políticos son corruptos; muchos funcionarios, venales; muchos empresarios, delincuentes, pero eso pasa con todos, según afirma la dicha señora entre procesión del Corpus y novenario de Santa Casilda. No me agrada la idea pero quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Nuestra fe católica, administrada por los curas, nos protege de la desesperación y nos permite mirar con confianza el futuro. Almas perversas sostienen que la Iglesia es un Estado dentro del Estado, un enorme parásito que succiona la riqueza material e intelectual del país desde hace siglos, que su régimen de privilegios es muy superior al que tenía el clero en al antiguo régimen y contrario a la aconfesionalidad del Estado. Pero, aunque esta  Iglesia muestre algunos defectillos, ¿qué son estos y los costes que se atribuyen a este cuerpo místico en comparación con la bienaventuranza de tener una sociedad tan obediente y sumisa, que solo se manifiesta en forma de mayorías silenciosas?

El gobierno, inspirado en el espíritu de la monja fundadora, verdadera santa y guerrera, llevará al Parlamento en los próximos días unas medidas de purificación y regeneración democráticas que, sin perder su ánimo católico, dejaran chiquita la moral calvinista, demostrando cómo el puritanismo es un disfraz del más codicioso afán de lucro. Aquí, en España se impondrá la regla de San Benito. Para dar ejemplo, el presidente del gobierno, acusado de haber cobrado sobresueldos, en expiación, renunciará en público a los sobres y a los sueldos y lavará todos los días los pies a un sintecho.

Mi esposa, la Reina que, como sabéis, es periodista suele prevenirme contra los de su profesión pues dice que son chismosos, malévolos, a todo le sacan punta y capaces de vender a su progenitor por una exclusiva que los haga famosos. Pero yo soy abierto y accesible y respondo a las preguntas con la campechanía que caracterizaba a mi padre y mi mayor preparación. No ignoro que me llaman Felipe VI Preparao. El pueblo español es ingenioso y sus periodistas, su más digna representación. Un verdadero baluarte de la Corona. Admiro el espíritu con el que muchos de ellos van de tertulia en tertulia, como haciendo las estaciones de una vía áurea, batiéndose el cobre en pro de la verdad, la familia, la Corona, el orden. Dicen que cobran mucho por ello, que no son caballeros desfaciendo entuertos sino mercenarios. Pero en todo hemos de ser relativistas. ¿Cuánto puede costar una buena defensa de la familia cristiana, bien de valor incalculable?

A pesar de los brotes verdes, hemos de reconocer compungidos que, al salir de la crisis, partimos de una situación lamentable: tenemos la mayor cantidad de parados, los salarios son los más bajos, los impuestos los más altos, los peores servicios públicos, las pensiones más cutres, no nos cuidamos de los dependientes y el Estado del bienestar lleva camino de ir a parar al museo de antigüedades, junto a la rueca y el huso. Es una cita culta de Federico Engels, que me ha pasado un joven asesor recién contratado en La Zarzuela que pertenece a un círculo de Podemos.

Eso me lleva a hablaros con el corazón abierto de esa otra preocupación de nuestros conciudadanos, los políticos y los partidos. Nadie respeta más la libertad de partidos, pivote de la democracia, que la Corona. Los partidos son la garantía de la alternancia en el buen gobierno del Reino y, lógicamente, en un sistema binario o, como dicen los analistas, bipartidista. Pero los partidos son también instrumentos que canalizan las preocupaciones y los deseos de innovación y cambio del pueblo. Y la Corona, os lo aseguro, está atenta a esos anhelos. Por eso me fijé en cómo el lema de la última convocatoria de Podemos en Barcelona fue comença el canvi. Y, en efecto, cuando Felipe González prometió el "cambio", ganó las elecciones. Cuando lo prometió Rajoy, también las ganó. Ahora se promete el "canvi" porque los tiempos traen aires catalanes, pero es y será siempre el "cambio". Se ve cuánta razón tuve al contratar el asesor de Podemos que ahora tiene un Círculo Podemos La Zarzuela. Los de los otros partidos no saben por donde se andan. Estos están en la longitud de onda de la gente y, como la gente no sabe lo que quiere, de estos a veces no se sabe lo que dicen.

Pero otras, sí. Por eso os comunicaré hoy, en la intimidad de vuestros hogares una decisión que he tomado por mi cuenta, una sorpresa, algo que no os esperais. Habéis visto cómo los de Podemos no quieren ver banderas republicanas, ni oír hablar de la República, cual si fuera la tiranía de los Pisistrátidas. Eso los hace cercanos a mi corazón. Tampoco hablan mucho del aborto, ni de la separación de la Iglesia y el Estado. Se concentran en cambio en la soberanía, el amor a la Patria y la honradez de la vida pública. La verdad, no entiendo por qué salen personas avisadas, como Esperanza Aguirre, Condesa de Bornos, Grande de España y Dama Comendadora Honorífica de la Orden del Imperio Británico, diciendo que son un partido antisistema. Dentro de ese espíritu constructivo, Pablo Iglesias dijo en cierta oacsión que si el señor Felipe de Borbón quiere ser Jefe de Estado, que se presente a unas elecciones. Y aquí es donde viene mi revelación y la sorpresa que quiero daros: estos de Podemos son de mi generación, me entiendo con ellos, me fío de ellos, hablamos el mismo lenguaje.

Sí señor: he decidido presentarme a unas elecciones. Me gustaría contar con el voto de Podemos, pero no ando muy seguro con gente tan escurridiza. Si no lo consigo, tendré que fundar mi propio partido que podría llamarse, lo tengo pensado, RRR o Reagrupación Republicana Real. Este partido...
 
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La emision se interrumpe; hay un fundido en negro y luego aparece un comunicado del ministerio del Interior que reza: "En aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana, también llamada "Ley Mordaza", aún no promulgada pero ya en vigor, esta emisión ha sido censurada al comprobarse que se hace desde una IP sita en La Zarzuela y desde la que se efectúan continuas visitas a redes yihadistas. En breve se restablecerá la comunicación con el Palacio de La Moncloa, desde donde se impartirán las órdenes oportunas.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, con licencia Creative Commons).


martes, 31 de diciembre de 2013

Hagan cuentas.


En estas fechas hay mucha tentación de ponernos trascendentes, serios, sentenciosos. El tiempo pasa, ¡ay! La vida va haciéndose y deshaciéndose a su antojo. Poco es el control que tenemos sobre ella. Viene dada, casi impuesta. Las necesidades dictan. La supervivencia manda. Somos víctimas de nuestras convenciones, nuestros prejuicios. Cuando nos damos cuenta, en unos días del año señalados a este efecto, nos indignamos y mostramos nuestro enfado todos a una también por la mercantilización y la falsedad de un momento que debiera ser auténtico. Y ¿por qué este y no todos los demás? ¡Ah! Porque estas fechas son un ritual de renacimiento y, por tanto, purificación. Unos hacen nacer aquí un dios al que matarán unos noventa día más tarde para resucitarlo casi de inmediato y hacerlo renacer en su momento. Otros, en pugna con las religiones, ven aquí el solsticio de invierno, recomienzo del ciclo anual; los días vuelven a alargarse y las noches a acortarse. El retorno, pero no eterno.

El momento es peligroso: reversión de la tendencia, balance del año, propósitos para el siguente, examen de conciencia. La perversa atracción del intimismo, ese que luego se postula como profunda sabiduría en las redes sociales.

No haya cuidado. La realidad circundante, la de tocar, ver,  escuchar,  oler y hasta mascar si nos descuidamos se impone ante cualquier veleidad de retirada a la torre de marfil. Créanme: me gustaría contar qué mal me llevo con mis recuerdos. Pero intuyo que eso no le interesa a nadie. Sí, en cambio, ver si alguien es capaz de trazar un cuadro de conjunto que tenga sentido de la abigarradísima realidad española. Esta se nos aparece como un mosaico cada vez más amplio y duradero en el tiempo y en el que las piezas van encajado admirablemente en medio de la consternación general. Porque el cuadro que presentan es una especie de reproducción fiel de las desgracias, los vicios, las ineptitudes de la raza desde los tiempos de la unión de Castilla y Aragón: hueras fantasías imperiales, clases dominantes parasitarias del Estado sin ningún espíritu empresarial, un Estado hipertrofiado al servicio de esas clases dominantes, régimen de cesantes en administraciones pobladas de enchufados,  dominación de la iglesia, sus dogmas y supersticiones, desprecio del pueblo, al que se explota y se manda periódicamente a la emigración, españolización a machamartillo  y todo atravesado por un grado de corrupción en la acción de los poderes públicos y su relación con los medios financieros y empresariales inigualada hasta la fecha en España.

Los papeles de Bárcenas tienen en jaque a toda la dirección del partido a cuenta de los sobresueldos y la contabilidad B. La Gürtel sigue pringándolo todo: estuvo muy presente en aquella boda del Escorial que tiene una pinta cada vez más mafiosa; su poderío en Valencia en tiempos de el Curita Camps fue apabullante; hicieron negocio hasta con la visita del Papa, pues los corruptos valencianos son muy de sacristía. Ahora queda ya claro que la Gürtel pagó las campañas electorales de Esperanza Aguirre a través de esa Fundación FUNDESCAM, de la que nadie quiere hablar. En puridad de las cosas, los resultados de las elecciones de Madrid y Valencia y seguramente también Galicia, favorables al PP, son nulos por obtenidos mediante métodos ilegales. Igual que un juez puede dar por inexistentes miles de mails de Blesa por procedencia ilícita, el electorado podrá dar por no gobernados los cuatro u ocho años del PP en Madrid o Valencia, por no inaugurados los hospitales, los campos de golf o las ciudades de las artes, antes de que se las lleve el viento.

Además de estos dos grandes galeras de la corrupción hoy en los tribunales, el partido del gobierno tiene abiertas asimismo multitud de causas penales por doquier que podríamos llamar autóctonas, personalizadas o singulares: el caso Matas en Baleares, el caso Fabra en Castellón, el Baltar en Ourense y, últimamente los casos Cotino y Blesa.

Del modo esquilmador en que Blesa gestionaba la Caja Madrid hasta quebrarla dan abundante prueba esos ocho mil mails en los que se revelan las operaciones más alucinantes: intervenciones directas o indirectas de Aznar, Gallardón, Aguirre, etc., generalmente en procura de tratos de favor, enchufes, recomendaciones; condonación de deudas a partidos políticos; operaciones para amañar privatizaciones; gastos suntuarios. Todo en beneficio del PP o de algunos de sus destacados dirigentes, así como el propio personal nombrado a dedo en la Caja, incluidos los representantes del PSOE, IU, CCOO, para vergüenza de la izquierda.

En el caso de Cotino, más reciamente español, se mezcla la presunta corrupción con el beaterío y el sectarismo. Este Juan Cotino, que en sus años mozos diz haber sido empresario agrícola, lleva casi veintitrés años de un cargo público de nombramiento en otro. Ha sido concejal, director general, asesor, delegado del gobierno, vicepresidente autonómico, consejero de una cosa, consejero de otra y actualmente es presidente de las Cortes valencianas.  Como sectario del Opus es un católico militante que proclama por doquiera su creencia en Dios. No es de extrañar pues con él ha reproducido este el milagro de los panes y los peces, incluso dejándolo chico, ya que, según parece 200.000 euros de un oportuno donativo al PP, se convirtieron en 274 millones de adjudicaciones del PP a las empresas de familiares de Cotino. ¿Cómo no creer de Dios en estas circunstancias? Tanto dice Cotino creer que debe de perder el uso de razón y, así, el otro día comparaba a los abortistas con Herodes por lo de la matanza de los inocentes.

¿Tiene algo de extraño si muchos consideran que, más que un partido político, el PP es una banda de presuntos malhechores dedicados a parasitar el Estado, esquilmar los caudales públicos y enriquecerse fraudulentamente? Y, si esto es así, ¿no habría que instar su ilegalización?
 
En fin, feliz Nochevieja a tod@s.

jueves, 26 de diciembre de 2013

¿Qué pasa en el PSOE?

Doña Trinidad Jiménez, en nombre del PSOE, ha calificado el discurso del Rey de comprometido, cercano y realista así como trascendente y profundo. ¿Quizá no hemos escuchado el mismo discurso? En la entrada de ayer, Cómo engañar a la tropa, Palinuro se hacía cruces de los juicios que esa alocución  del Rey/Rajoy merecía a algunos comentaristas habituales. Ahora toca a los partidos de la oposición, aparentemente también afectados por el síndrome del cortesano agradecido. No todos, bien es verdad. Cayo Lara, hombre llano, concluye que el Rey vive en una burbuja, ajeno a la dura realidad. Se acerca más a la diana, pero no da en el blanco. El Rey vive en una burbuja en todo cuanto afecte a la dura realidad de la ciudadanía; pero vive en la dura realidad que le afecta a él o a su familia. Y la vive muy de cerca, pendiente de  ella. Él es, él mismo, la dura realidad.

La dura realidad es que en España no todos somos iguales ante la ley, dijera él lo que dijera en el discurso del año pasado. El fiscal anticorrupción se opone a la imputación de la infanta y acusa al juez de instrucción de querer imputarla "por ser quien es" que, como argumento jurídico, es insólito. Es imposible evitar la convicción generalizada de que la ley no es igual para todos. Y esa es la dura realidad que el Rey representa ya por el hecho de ser Rey cuando la propia ley se rinde ante él. No ignora el Rey la dura realidad. Al contrario, la representa.

El ministerio fiscal parece actuar como defensor de los gobernantes por principio. Se opone a que Matas entre en la cárcel mientras se tramita su indulto; se opone a la investigación de los correos de Blesa, pero apoya la de quien los filtra; se opone a la imputación de la esposa de Ignacio González en el turbio asunto del ático marbellí; se opone a todo lo que moleste al gobierno o a sus afines. Todo eso es la pedrea de la dura realidad de los ciudadanos y, a partir de ahí, el pedrisco: la impunidad de los estafadores, la corrupcion de innumerables gobernantes, los negocios de otros tantos, los saqueos de los dineros públicos, los tráficos de influencias más escandalosos, el paro inaguantable, la precariedad, la explotación, los recortes de servicios e ingresos, el empobrecimiento, los desahucios, la privación de derechos, la represión.

La valoración de Jiménez produce pasmo y algo de sonrojo. No diremos que el PSOE podría recordar que el último régimen legítimo en España, abolido por la fuerza de las armas, fue la República. Pero de ahí a encontrar trascendente el insulso recitado del programa del gobierno que hizo el monarca media un abismo. No se puede ser tan cortesano y tiralevitas. Salvo que, en el fondo, el halago no vaya dirigido al Rey sino, precisamente, al gobierno.

El PSOE no ignora que en ningún caso, jamás, podría el monarca decir algo como jefe del Estado que contradijera en lo más mínimo a los gobernantes. Y no porque ello sea metafísicamente imposible sino porque este gobierno en concreto  no lo permitiría. Si el PSOE ignora esto resultará ser más inepto de lo que parece. Sin embargo tiene abundantes pruebas -como las tenemos los ciudadanos- de que el gobierno ha transgredido todos los límites de lo que, para entendernos, llamaremos convenciones democráticas, muchas de ellas no escritas, pero seguidas inmemorialmente por las democracias más consolidadas, empezando por el respeto a la división de poderes.

El gobierno ha entrado a saco no ya en los muy problemáticos consensos de la transición, sino en territorios más evidentes y concretos relativos a la rendición de cuentas de los gobernantes, el respeto al principio de legalidad, la autonomía de los otros poderes, los derechos de los ciudadanos. Es decir, se ha instalado en lo que los liberales clásicos (los de verdad) llamaban la tiranía de la mayoría. Ciertamente, a la vista de barómetros y sondeos, esa mayoría ha desaparecido y la intención de voto del partido del gobierno es escasa. Pero eso es irrelevante. Fue mayoría y a ello se agarra. Sin embargo la mayoría también tiene límites y el gobierno ha demostrado no respetarlos. ¿Y cree el PSOE que va a respetar la hipotética autonomía del jefe del Estado? Eso es imposible. Por tanto, los ditirambos de Jiménez van dirigidos, en el fondo, al gobierno, el autor del discurso. ¿Con qué intención? Hagan apuestas.

La clave del misterio está en Cataluña. La rebelión catalana tiene al nacionalismo español de los nervios porque no le encuentra solución. Por eso trata de reconstruir a toda prisa la figura de una instancia superior, indiscutible, una egregia magistratura por encima de las luchas faccionales y echa mano de la Corona que lleva una larga temporada en una pendiente de descrédito sin paliativos. Un descrédito que no mejorará si sigue actuando como la voz de su amo. La palabra mas frecuente en el discurso fue unidad y sus derivados, unión, unidos, etc. El hilo de Ariadna con el que el nacionalismo español aspira a salir del laberinto en el que él mismo se ha metido. Es una táctica errónea y, probablemente, suicida. Si el PSOE vincula su destino al de la Monarquía, lo seguirá. Y no está claro cuál sea. Y no lo está por la cuestión catalana, frente a la cual ninguno de los dos partidos dinásticos tiene nada nuevo o viable que proponer.

El respeto a las reglas del juego es incuestionable, aseguró el Rey (iba a escribir el Roy). Son, sin embargo, las reglas del juego las que se cuestionan. Se adoptaron -con más o menos legitimidad para hacerlo- en un momento dado y el único argumento que se esgrime para instar a su mantenimiento, presente en el discurso regio, es que "han dado buen resultado".

 A la vista está. 

martes, 1 de enero de 2013

El mundo al revés.

La noche de San Silvestre es muy ruidosa y muy movida. En algunos lugares le da a la gente por echar a correr, por ejemplo, en Vallekas, en donde se organiza la famosa Maratón de San Silvestre. Anoche tuve ocasión de verla pasar por la Plaza de Atocha y, en verdad, es impresionante por la cantidad de gente corriendo y el ambiente de alegría, de comunidad que la rodea. Es una acción colectiva, espontánea, que empieza y acaba en sí misma, sin predicar ni vender nada. O sea, una gozada.
Pero, en general, tengo para mí que tanto ruido y tanto movimiento son formas de evitar quedarse parado pensando. Porque la tal nochecita del 31 tiene siempre tintes metafísicos. Se acaba un día, un mes, un año, y el personal cae en cavilaciones. Balance del pasado, perspectiva del futuro y propósitos de cambio, mudanza, de nueva vida. Y todo eso suele ser tan abrumador que muchos consideran preferible coger un matasuegras, ponerse un cucurucho en la cabeza y salir a la puerta del Sol a dar gritos.
Porque eso de proponerse un cambio de vida, habida cuenta de la experiencia de que cambiar de vida no es nada fácil, produce melancolía y nostalgia y si algo está prohibido en esta noche es la murria. La orden es divertirse. Porque cambiar la vida es imposible. La vida cambia, a buen seguro, pero no como, ni cuando, nosotros decidimos. La vida cambia y nosotros con ella; ella nos cambia; no nosotros a ella.
Cambiar la vida ha sido siempre el anhelo de todos los revolucionarios. Incluso llegó a formularse expresamente como consigna sesentayochera: changer la vie. ¿Que ha hecho la vida con todos aquellos que tan orgullosamente quisieron cambiarla? Pecios en la mar brava de la existencia.
La vida no nos pertenece; no más que el camino al caminante. Es tan inmensa e inabarcable que jamás podremos entenderla. Y hasta cuando alguien propone un cambio radical, un basta ya definitivo y provocador, la vida juega con él como el viento con las hojas muertas y pone al descubierto sus miserias.
Considérese el mapa mundi de la ilustración. Es el mundo al revés. Pero, justamente, es un intento de demostrar que el mundo no tiene revés. Es un ataque a una concepción tan arraigada en nuestras mentes como una creencia orteguiana. El mundo tiene un derecho, con Europa en el hemisferio norte y un revés, el de la ilustración, tan a propósito hecha que la leyenda sí está al derecho, para que no haya dudas. Es decir, es un ataque al eurocentrismo, esa especie de convicción íntima de que el mundo es como nosotros lo vemos. Y lo vemos como queremos.
Pues no, señor, dice alguien, la tierra es una esfera y lo único cierto de los polos es que son opuestos, pero no que uno sea el norte y otro el sur. La estrella polar no señala necesariamente el Norte; podría señalar el Sur sin cambiar de sitio; basta con cambiar los nombres. Cambiar el mapa tampoco es tan fácil. Ese provocativo mundo al revés sigue siendo tremendamente eurocéntrico. Es una reproducción plana de una proyección desde el Ecuador, una clásica proyección Mercator que magnifica las dimensiones de las tierras del "hemisferio norte" y disminuye las del "hemisferio" sur. Aquí se cambia el nombre pero la desproporción "eurocéntrica" se mantiene. Y eso sin señalar que el cartógrafo ha mantenido incólume la tradición eurocéntrica de tomar al meridiano de Greenwich como el O para el cálculo de latitudes y longitudes.
El ataque al eurocentrismo sigue siendo eurocéntrico. No es tan fácil cambiar la vida.

La otra imagen asociada con la San Silvestre es la del dios Jano, el del famoso templo y sus famosas puertas, el que da el nombre al mes de enero, con sus dos rostros. Jano es una de las figuraciones del doble, el Doppelgänger que aparece en todo tipo de fábulas y encuentro fascinante. El doble es la representacion antropomórfica de ese universal humano de verlo todo en términos de dualidad, desde su forma esencial: el ser y la nada, el Yin y el Yang, la vida y la muerte, la materia y el espíritu, el día y la noche, el bien y el mal, el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde. Es el maniqueísmo de todas las religiones. Todas tienen un dios y un diablo, un Ormuz y un Ahrimán.
En el caso de Jano, el dios de los solsticios, el doble adquiere una extraña dimensión porque es un doble con relación al tiempo. Un rostro mira el año anterior y otro el posterior, uno el pasado y otro el futuro. También solía representarse a Hermes como bifronte y opuesto y servía entonces de mojón en el camino, para medir la distancia recorrida y la que queda por recorrer. Algo también comprensible en términos de tiempo, como cuando se mide la distancia de un punto a otro en horas.
La alegoría de Jano como doble en el tiempo se ve en que tiene dos caras pero es una sola persona. Las representaciones populares de la figura suelen dar al rostro que mira el pasado los rasgos de un anciano y al que mira el futuro los de un recién nacido. Pero también son la misma persona. ¿Podrían representarse al revés, como el mapa mundi? Puestos a cambiar... Es difícil de imaginar pero podrían, desde luego. Sin embargo resultarían menos convincentes que la inversión cartográfica. Cabe adjudicar al viejo la condición de niño y hasta suele hacerse con ánimo algo despectivo. Pero es imposible adjudicar al niño la condición de viejo. La vida aún no lo ha cambiado.
Pues eso: feliz año nuevo. 
(La imagen es una foto de Fubar Obfusco en el dominio público).

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El espíritu de la Navidad.

La Navidad es una fiesta multitudinaria en el mundo de tradición cultural católica; muy antigua, siempre igual y siempre nueva porque es la fiesta de la renovación. Los creyentes lo simbolizan en el nacimiento de un niño al que deifican. Si dios puede hacerse niño, con mayor razón sus criaturas. Niño. Ingenuidad, maravilla, pureza, espontaneidad, sinceridad, verdad. Menudo baño de regeneración de la especie. El niño absorbe toda la miseria material y moral del año pasado y la devuelve bajo la forma de una mirada diáfana al año que viene. Sed como niños. Comportaos como niños. La Navidad es un espíritu y ese espíritu es el del deseo, el anhelo de lo bello, lo bueno y lo verdadero que reconocemos tras haberlo desconocido a lo largo del año. Pero es la Navidad, en donde todo se perdona y se olvida por obra de ese niño cuyo destino es morir crucificado. Algo incomprensible, como todos los destinos y por eso los católicos lo llaman "misterio". El de la vida humana.
Los no creyentes ven la Navidad como la cobertura eclesiástica de ritos ancestrales en los solsticios de invierno y de verano. Démeter y Perséfone, convertidas en el niño Jesús y la noche de San Juan. Esta última, más dada al petardo y la hoguera, por más popular, es menos mística. El nacimiento de un dios es todo un portento. Esta interpretación secularizada, ilustrada, adquiere rasgos militantes en contra de la liturgia católica a la que critican el no ser sino el pretexto para dar rienda suelta a los más bajos y vulgares instintos de consumo, lujo, boato y depilfarro. Seguramente es así y la cháchara de la caridad cristiana revela su podredumbre cuando la apoyan, la fomentan y la exaltan todos los grandes almacenes. Pero ¿a que suenan aquí los severos tonos de los reformadores contra la Puta de Babilonia? Contra Roma, vaya. Y ¿en nombre de qué? Del verdadero cristianismo, el de Francisco de Asis frente al de Inocencio III, quien hubo de reconocer la orden franciscana a regañadientes. Que los ilustrados critiquen la hipocresía de la iglesia en nombre de los ideales abandonados por la propia iglesia muestra que se sienten dentro de ella.
 La tradición católica, aun queriéndose universal, es una entre otras de la más profunda tradición cristiana. Esa más amplia tradición proyecta la crítica de los críticos al globo entero y revela la insoportable contradicción moral de deificar a los niños en un mundo en el que cientos de miles de ellos mueren de hambre. Ciertamente, no podemos admitir los resultados de lo que nosotros mismos hemos hecho. Bueno, quizá no nosotros, sino quienes nos gobiernan. Nunca ha estado tan difícil lo de Dios y lo del César.
La crítica se prolonga después en el uso que los poderes de la tierra hacen de la veneranda fiesta. El Rey discursea. El Papa imparte la bendición urbi et orbi. Otras magistraturas, en tradición cristiana pero no católica, aprovechan la noche de fin de año para impartir sus doctrinas. Pero todos corean el espíritu navideño. Reyes, presidentes, papas, altos dignatarios de la iglesia, grandes magnates, todos quieren personificar el ánimo regenerador que nos invade anualmente porque somos seres cíclicos en nuestra diminuta porción del ser. Diminuta pero muy profunda pues es en donde anida el yo de cada cual que piensa siempre en renovarse, regenerarse con tanta fe como falta de fe en sí mismo. El espíritu de la Navidad es una escenificación y, como nos da vergüenza reconocerlo, cargamos con el motivo a los niños a quienes no hay que romper la ilusión porque también nosotros fuimos niños.
(La imagen es una foto de Jacilluch, bajo licencia Creative Commons).

lunes, 24 de diciembre de 2012

Habla el Rey de EREspaña y dice lo de siempre: nada.

Alguien ha dicho a los expertos de La Moncloa que hay que modernizar la imagen de la Casa Real, así que, para dar sensación de plenitud, vigor y energía, en vez de sentar al Rey en su egregio sillón lo han hecho farfullar sus simplezas de pie, aunque apoyando el trasero sobre su mesa de trabajo, por cierto de preciosa madera taraceada, no vaya a perder el equilibrio como suele. Podían enseñarle a vocalizar el castellano ya que cada año es mayor la tortura de escucharlo, pero eso no debe de tener arreglo. Hasta aquí el discreto equilibrio entre tradición y modernidad.
En este país, cuya Constitución dice que ninguna confesión tendrá carácter estatal el Jefe del Estado se dirige una vez al año a sus súbditos el día en que los católicos celebran el nacimiento de su dios. Y lo hace flanqueando un belén que no por minimalista es menos feo, para que no quepa duda del hilo teocrático que une al niño dios con el monarca. La alianza del trono y el altar, tan discreta como sólida, no corre peligro. No lo corrió cuando los sociatas en el gobierno resultaron ser unos meapilas, menos ahora que mandan los curas través de sus espantajos, como Wert, Báñez o Fernández Díaz.
En cuanto al contenido, pues, en fin: que paciencia y barajar. Son tiempos duros, pero el gobierno (y la oposición) animados de sublimes miras, hacen lo posible por volver a ponernos en la senda de la prosperidad. Sobre todo, la palabra clave, el centro del mensaje del Borbón es que los españoles saldremos del lodazal en que nos ha metido una pandilla de sinvergüenzas y ladrones (ejem, cosecha de Palinuro) si tenemos confianza. Es decir, fe. Fe, confianza... ¿en qué? ¿en quién? La respuesta implícita es obvia: en Rajoy. Soy republicano y no tengo en estima al Rey pero este pitorreo es demasiado hasta para el más desaprensivo de los Borbones. ¿Confianza en Rajoy? ¿En el hombre que no habla sin mentir, al que no le quedan palabras por incumplir, el peor felón y mendaz que ha pisado La Moncla? ¿Un hombre sin palabra, sin dignidad, capaz de vender lo que sea por sentarse en el sillón de mando? ¿A quién cree este rapaz que está hablando? ¿A una nación de borregos o de imbéciles? ¿Es que no ha visto él mismo que Rajoy no ha hecho otra cosa que mentir y tracionar la confianza hasta de los más indefensos una y otra vez durante un año?
El resto del farfulleo regio, a beneficio de inventario. El país pasa por una horrible crisis venida de fuera como los marcianos del espacio. Aquí no hay políticos corruptos, empresarios ladrones, yernos sinvergüenzas, bancarios delincuentes, mangantes y estafadores de todo tipo y calaña, neoliberales fascistas y fascistas neoliberales. No hay una pandilla de saqueadores dedicada a expoliar a la gente de sus derechos, sus libertades,  de su mismo patrimonio. No hay decenas de miles desahuciados. No hay suicidas. No pasa nada que no haya pasado en sus 37 años de reinado.
Un par de veces mencionó algo que, de no saber que sus palabras son milimétricamente medidas por los perros guardianes de La Moncloa, podrían sonar a posición propia, pero no pasaron de ser aliviaderos retóricos. Una de ellas consistió en decir que la austeridad debería ir acompañada de crecimiento. Como quien dice que el pedrisco podría ser aromático. Otra fue implorar que la política agresiva de este gobierno antipopular (él lo expone de otra manera) no se lleve por delante los derechos "individuales" y "sociales" que tanto ha costado conseguir.
¿En qué país vive este payo, además de Botsuana? ¿El el de Nunca Jamás? ¿Qué derechos quedan a los trabajadores, a los pensionistas, a los justiciables, a los funcionarios, a los usuarios de los servicios antaño públicos y hoy privatizados o en proceso de privatización en beneficio de unos gobernantes cuya obsesión es despojar a la gente de todo para llenarse sus propios bolsillos y los de sus allegados, clientes y enchufados?
¡Viva la República!

domingo, 1 de enero de 2012

¡Feliz año nuevo!

Pase que mintieran durante la campaña electoral y que hayan subido el IRPF cuando dijeron que no lo harían. Pase que dejen a los jóvenes sin ayuda al alquiler; que aumenten el IBI; que congelen el salario mínimo; que alarguen la jornada de los funcionarios, pero no su sueldo; que aplacen un año las ayudas a los dependientes; que suban un uno por ciento las pensiones; que aprueben la ley Sinde; que sigan mintiendo al afirmar que hay un déficit real superior al previsto sin hablar del de las Comunidades Autónomas en las que gobiernan. Pase hasta que llamen violencia en el ámbito familiar a la violencia de género.

Pero lo que no puede pasar es que, habiendo retrasado hasta después de las elecciones andaluzas en marzo las medidas más gravosas del "ajuste", hayan sido incapaces de aplazar el anuncio de estas una semana a efectos de no amargar las uvas en sentido literal a los españoles. No es que sean neoliberales, conservadores y hasta reaccionarios; es que tienen mala uva y carecen de tacto, elegancia y educación.

Si hubieran retrasado hasta después de Reyes por ejemplo las malas noticias, aparte de mostrar cierta sensibilidad, habrían dado la impresión de que las estaban trabajando; no de que las tuvieran preparadas de antemano pero no lo dijeron. Habrían dado la impresión de no ser unos mentirosos contumaces.

¡Feliz año 2012! Que los dioses nos tengan de su mano.

Para quienes sientan curiosidad, la imagen de la cabecera es una estampa de Katsushika Hokusai, titulada Aldea de Sekiya en el río Sumida (1830-32).

(La imagen del post es una foto de Avodrocc, bajo licencia de Creative Commons).

viernes, 31 de diciembre de 2010

Viejo Año Nuevo.

¡Qué extrañas costumbres tenemos! Esta de celebrar el paso de los años, aunque sea bajo la forma mermada del singular, "un año", como si ello hiciera más plausible la práctica, revela un antropocentrismo patético. No son los años los que pasan sino nosotros quienes pasamos por los años. Copérnico deshizo el geocentrismo pero el antropocentrismo del tiempo ahí sigue. Creemos ser nosotros quienes medimos el tiempo y es el tiempo el que nos mide a nosotros, nos pone comienzo y fin. Ninguna de las dos cosas nos es posible para nosotros mismos y mucho menos respecto al tiempo que está siempre ahí, no tiene comienzo ni fin y no sirve de nada trocearlo, medirlo. A lo mejor dentro de billones de años o mañana, que viene a ser lo mismo, quién sabe dónde ni cómo, alguien llega a imaginarse este mundo y este tiempo en el que habitamos y nos comprende a todos y se explica las razones de nuestros actos mejor que nosotros a nosotros mismos. Y, claro, se cree un dios y para aquellos a quienes piense, lo es. Aunque no para todos. Siempre hay pensamientos que se rebelan contra el que los piensa. Los seres humanos sabemos mucho de esto. Seguramente tiene que ver con el suicidio, acto el más humano que hay.

Como se ve, aprovecho el momento para hacer como todo el mundo: ponerme filosófico. La inveterada costumbre de formular propósitos para el Año Nuevo es una actividad típicamente filosófica porque consiste en marcarse un objetivo, generalmente de mejora, que se alcanzará mediante la voluntad y el entendimiento. El asunto no es moco de pavo cuando intervienen dos potencias del alma. Luego, la no menos inveterada costumbre de clavar a los propósitos la amarga puya de la experiencia de todos los fracasos anteriores no es menos filosófica; interviene además la tercera potencia: la memoria

Memoria y voluntad son antagónicas y de su lucha surge el entendimiento con su doble rostro como el dios Jano, el entendimiento como penetración en la causa de las cosas y el entendimiento como forma de acuerdo o compromiso entre dos facciones enfrentadas. Entender y entenderse. Que el entendimiento en el primer sentido debe llevar al entendimiento en el segundo es deseo generalmente formulado pero no siempre buscado. La vida pública es un hervidero de desentendimientos. Porque el entendimiento humano se basa en la duda, incluida la duda sobre sí mismo. Es el desconcierto de la capacidad refleja: pienso y pienso que pienso y ese vértigo de la especie, capaz de crear el universo según leyes matemáticas, pero no de dar cuenta de sí misma, no la abandonará jamás. Por eso no hay entendimiento que dure (en ninguno de los dos sentidos) y se vuelve siempre a la lucha, lucha creadora, guerra en el sentido heracliteano, entre la memoria y la voluntad.

Pero los dioses nos guarden de atribuir a cada una de esas dos potencias significados morales o políticos. A primera vista lo más fácil es asignar la memoria a la visión conservadora y la voluntad a la progresista, reformista o revolucionaria. Pero la memoria de una sociedad dividida también está dividida y es posible que su rescate, como pasa con la llamada Memoria Histórica en España, no sea una reclamación conservadora sino progresista. Aquí la voluntad está del otro lado.

Por eso sospecho que es más interesante, prometedor y, desde luego, divertido, atribuirles significados estéticos. La tres imágenes del post proceden del Codex Manesse, alemán del siglo XIV, y representan tres caballeros poetas: mis señores Wolfram von Eschenbach (el intérprete alemán de la leyenda de Perceval), Walther von Metze y Wachsmut von Künzingen, Minnesinger, gente de la trova, caballeros y juglares, cultivadores de dos artes que llevan hablando entre sí desde el origen de los tiempos, la guerra y la poesía, las armas y las letras, entendimiento y voluntad. Y su entendimiento, la moral caballeresca, el código del honor y la lealtad al señor y a la dama, expresado en las bellas composiciones del mester de juglaría. Igual que su voluntad lo era en sus fastuosos atavíos guerreros y las gualdrapas de las caballerías que dieron lugar a un arte y una ciencia: la heráldica o ciencia de la nobleza.

En fin, feliz Año Nuevo a todo el mundo.

(Las imágenes son ilustraciones del Codex Manesse y se encuentran en Wikimedia, bajo licencia de Wikimedia Commons).

sábado, 25 de diciembre de 2010

Habla el Rey.

Esto del tradicional mensaje del Rey el 24 de diciembre tiene su aquel, empezando porque es continuación del que por la misma fecha hacía el Caudillo Franco, el de "españoles todos". El dictador era hombre muy religioso, que entraba en las iglesias bajo palio y había firmado un Concordato con la Santa Sede cuyo artículo primero dice que la Religión Católica, Apostólica Romana, sigue siendo la única de la Nación española. Era lógico que eligiera el 24 de diciembre para su alocución a "todos los españoles". En el caso de Juan Carlos no consta que abrigue fervor religioso alguno, no parece asiduo al templo y, encima, es Rey en un país cuyo Estado no es confesional. Dado que el Concordato, que se sepa, está en vigor y no ha sido declarado inconstitucional ni denunciado por la parte española, ésta vive en una especie de esquizofrenia, con una Nación que "sigue siendo" católica y un Estado que no lo es. Como quiera que el Rey es jefe del Estado, no de la Nación, la elección del día 24 para su mensaje es muy desafortunada. Debiera pasarlo al 31 de diciembre, si es que insiste en hablar por estas fechas

Además, el discurso del Rey es de fin de año, habla del que se va y saluda el que viene. Es un discurso de Nochevieja y no de Nochebuena. En él no se habla del portal de Belén ni del nacimiento del Niño Dios. En realidad, la presencia de estos elementos aparece en el campo de cámara del mensaje con esas tallas de la Sagrada Familia a la derecha del Rey y por delante del árbol de Navidad, profusamente decorado de guirnaldas y poisentias o flores de Pascua. En el discurso, nada de pesebres, burros o bueyes, como es lógico dado que hay mucha gente a la que eso importa una higa.

El discurso del Rey es tan genérico, universal, inconcreto, anodino y ceremonioso como el resto de sus actividades más o menos simbólicas. En la medida en que el mensaje se hace político, esto es, afecta a la realidad concreta es inevitable que sea el mensaje del Gobierno. El rey no puede escribir su propio mensaje porque no tiene mensaje propio. Tiene que leer el que le escriben y quien se lo escribe es el Gobierno. No va a ser la oposición, aunque ésta hable de manipulación del Monarca por La Moncloa. Si el mensaje lo escribiera la oposición, el Rey saldría diciendo que esto es un desastre, que no tiene arreglo, que vamos de cabeza al abismo a no ser que elijamos al dirigente de la oposición y eso no suena bien acompañado con villancicos.

No solamente esto sino que el discurso de marras sirve para dar alguna patada en la espinilla a la oposición, como cuando dice que tenemos que defender el papel y los intereses de España en el plano internacional y mantener nuestros compromisos, la advertencia va dirigida a Aznar y su manía de recorrer el mundo predicando la mala nueva de España hasta que gobiernen los suyos que se obstinan en perder elecciones. La derecha reaccionará seguramente criticando la instrumentalización de la figura del Rey. Pero es que lo único que cabe hacer con el Rey es instrumentalizarlo. La derecha como la izquierda. FAES concedió al Rey el primer premio a la Libertad en 2009 con una clara intencionalidad política: atraer la Corona al campo neoliberal/neoconservador.

En realidad, el párrafo que los más agudos analistas y expertos en misterios de la Casa Real esperan con anhelo es el que anuncie algún tipo de retirada del Monarca, al que se ve muy gastado. Pero no hay tal. Afirma Juan Carlos que sigo y seguiré cumpliendo siempre con ilusión mis funciones constitucionales al servicio de España. Es sin duda mi deber, pero es también mi pasión. O sea que, de irse, nada. Los felipistas (del segundo Felipe) y los republicanos habrán de esperar sentados.

En fin, ya sé que no es el momento de plantear la cuestión República/Monarquía en España que fue decidida por lo militar hace más de setenta años. Nunca es el momento para este asunto. Pero algún día habrá que abordarlo: un mensaje anual del Jefe del Estado que, por cierto, es Rey de Jerusalén, desde el portal de Belén no parece de este mundo.

(La imagen es una foto de Salamancablog.Com, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 25 de diciembre de 2008

El discurso del Rey.

¡Diantres! Imposible sacar algo de enjundia del triple conjunto de vaciedades con que se despachó anoche Su Majestad. El trigésimo aniversario de la Constitución (él dice "Contitución"), el terrorismo y la crisis económica fueron los asuntos tratados junto con un par de aditamentos, en especial el gran adelanto experimentado por la mujer. No lo dirá por la suya que, a juzgar por lo que cuenta doña Pilar Urbano adelanta hacia atrás y a estas alturas debe de estar ya en el siglo XIV.

De ninguno de los tres asuntos dijo algo digno de reseñarse, algo distinto de lo que dice cualquier ciudadano medianamente informado, no especialmente listo y nada original: la Contitución es buena, el terrorismo malo y de la crisis saldremos porque somos un equipo de primera. Los periódicos lo tendrán crudo mañana cuando quieran destacar algo de la real melopea. Creo que esta vez, además, ha rizado el rizo de lo anodino porque no veo por dónde podrán enfadarse los nacionalistas como no sea por el hecho de que el Rey no se haya acordado de ellos.

Tengo la impresión de que lo único de (relativo) interés que dijo SM es que no piensa retirarse y que mientras Dios le dé fuerzas, etc, etc. Igual que su protector, Francisco Franco, a quien tanto debe y cuyos principios del Movimiento Nacional juró por Dios y los evangelios al comienzo de su mandato, según puede verse en este vídeo de 1975. Mírenlo; es impresionante:

Lo que son las cosas, ¿verdad?

(La imagen es una foto de Gwen, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Las entrañables fiestas.

No hay mal que por bien no venga. La tremenda crisis que azota al planeta globalizado tenía que tener su lado positivo: nos ahorrará la habitual retahíla de artículos críticos sobre el consumismo desatado que caracteriza a las Navidades. Tendría gracia que con un paro desbocado, el empobrecimiento general, los cierres de empresas, los impagos, las quiebras, los desahucios saliera el habitual plumilla a dar la turrada de cómo el desmedido afán de consumo prostituye el sentido íntimo, recogido de la natividad del Señor. Precisamente ahora que hasta el Fondo Monetario Internacional, severo guardián de la ortodoxia monetarista, parece haberse convertido de golpe a la más cruda doctrina keynesiana de aumentar el gasto público con el fin de estimular la demanda, o sea, de incrementar cuanto se pueda el consumo. Bendito sea él.

¿Y qué fue de aquellas teorías de la "sociedad de consumo" o del "consumo ostentoso" que achacaban al capitalismo tardío el hecho de estar basado en un despilfarro siempre creciente? Se han esfumado en espera de la recuperación, de tiempos mejores, cuando sea posible volver a atacar al "sistema" por su feroz consumismo entre Martini y Martini.

Tristes Navidades en que se va a gastar menos que el año pasado. Menos mal que esta noche podremos consolarnos escuchando las filosofías de SM el Rey antes de la cena de Nochebuena. Ya que no podemos consumir, aburrámosnos con la reconocida elocuencia del Monarca que designó Franco previsoramente como "sucesor a título de Rey" hace medio siglo.

(En la foto Ramoncete y Héctor montando a caballo junto al Belén que tanto ayudaron a montar).

viernes, 19 de diciembre de 2008

La Real felicitación.

Esta gente, esta Real gente, no tiene arreglo. El año pasado el Rey y la Reina felicitaron la Navidad a sus amados súbditos con un experimento de photoshop que podía haberlo hecho el gato. Don Juan Carlos, con una chaqueta cruzada, no tenía piernas y la Reina, que llevaba a un nieto o nieta en brazos, tampoco. Este año, como se ve, la cagan con los nacionalistas. Con lo que gusta a estos que SS.MM. digan bona nit, ongi etorri o No te embarques Rianxeira que te vas a marear van los muy estirados y felicitan solo en español (el Rey y la Reina), en español e inglés (los Príncipes de Asturias) o en español, inglés y francés la infanta Elena. Ni rastro de los demás idiomas de España. Sensibilidad, la del caimán. Preocupación por la vida cotidiana de Juan Español, más o menos la misma. En cambio se usan el inglés y el francés, como si fuera el aeropuerto Charles Da Gaulle.

Además han decidido no fotografiar más que a los peques y, en el caso de los Reyes, una adoración para subrayar lo de la separación entre la Iglesia y el Estado. Francamente, Majestades: manden Vds. al Jefe de la Casa Real a la suya y el año que viene compren tarjetas del UNICEF. Quedarán Vds, divinos. De nada.

(La imagen es de reproducción libre con autorización de la Casa Real, siempre que se haga constar, como se hace, que la procedencia es Casa de su Majestad el Rey).



lunes, 24 de diciembre de 2007

Feliz Navidad.

Los no cristianos que habitamos en países cristianos vivimos en un contexto culturalmente cristiano. No creemos en Dios, pero nos reunimos con nuestros allegados a cenar el día (la noche) en que se festeja su nacimiento, lo cual es una experiencia con cierto riesgo de esquizofrenia. Personalmente, lo que encuentro más insoportable de esta fecha es el discurso del Rey; por lo demás, la llevo bien. Y hasta con sentido del humor. Véase la versión de la "Historia más grande jamás contada" más abajo.

Felices fiestas.