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viernes, 18 de marzo de 2011

Bombardeos humanitarios.

La decisión de intervenir militarmente en Libia se ha retrasado algo respecto a lo que suponía Palinuro en la entrada del 1º de marzo titulada En puertas de la intervención armada, pero ya se ha tomado. En este momento puede haber aviones estadounidenses y/o franceses bombardeando las posiciones de Gadafi. El conflicto libio se ha internacionalizado con la abstención de los rusos y los chinos que, pudiendo pararla, no lo han hecho. Cuando se diga que los gringos han montado otra bronca en otro lugar del planeta, debe recordarse que estuvo en la mano de la China y Rusia evitarlo. Porque en esto, al menos, se diferencia la administración de Obama de la anterior, en que ha ido a buscar el mandato de las Naciones Unidas antes de ejercer de pacificador (como el Colt que conquistó el Oeste) mientras que en la anterior la decisión de invadir el Irak la tomaron dos cuates en una isla con un español al lado ejerciendo de Matamoros. Algo es algo.

El retraso en la intervención armada ha tenido además dos razones de peso. De un lado la diplomacia se ha movido para conseguir el apoyo de la Liga Árabe a las acciones militares contra Libia; lo cual, aunque seguro, lleva su tiempo. De otro, se ha jugado a la posibilidad de que los rebeldes triunfaran y se deshicieran de Gadafi como fuera. Entre tanto se congelaban todos los activos del Padre de la Patria en Suiza, Inglaterra, España y se daba cierto reconocimiento de derecho al Consejo Nacional rebelde. Solo cuando se ha dispuesto del visto bueno de los hermanos árabes y se ha comprobado que los rebeldes no pueden hacer frente a Gadafi, se ha puesto en marcha la maquinaria de la intervención en cuyas consecuencias políticas nadie quiere pensar. Los mandos descartan una invasión por tierra pero, hasta la fecha, nadie ha conseguido controlar un país desde el aire. Hay que ocuparlo.

Tras un primer momento de desconcierto, ya que creía contar con el apoyo de sus aliados occidentales, el lider bienamado del pueblo reaccionó en el frente militar y en el político con muy distintos resultados. En el frente militar ha arrasado a los rebeldes a sangre y fuego. En el político no ha dicho más que disparates. En un primer momento animó a los jóvenes portugueses a alzarse contra su gobierno, lo que puede salir o no pero tiene su lógica. A continuación se comparó a sí mismo frente a Bengasi con Franco frente a Madrid en la guerra civil. Franco no es una referencia positiva en Occidente. Además, aunque Gadafi parece saber algo cuando dice a la población bengasí que es su Quinta columna, en realidad muestra una ignorancia supina ya que Franco tardó casi dos años y medio en entrar en Madrid.

Tampoco la referencia a la Quinta columna remite a ningún tipo de noble sentimiento puesto que el mismo truhán amenazaba con que si los rebeldes no se rendían en horas, bombardearía Bengasi a mansalva, incluida la Quinta columna. Claro que eso era lo que hacía Franco a su vez, si bien este dirigía sus baterías de preferencia a los barrios populares.

El último disparate de Gadafi, rayano en la demencia, es amenazar la libertad y seguridad de la navegación civil en el Mediterráneo. Parece como si, cegado por los dioses, quisiera dar motivos a sus enemigos para aniquilarlo: motivos humanitarios, pues masacra a su población; motivos ideológicos, pues se compara con Franco; y motivos económicos, pues amenaza los negocios.

Mucho peor es el hijo del lumbrera, Saif el Islam, cuyo nombre al parecer significa La espada del Islam y que está de la cabeza como ese nombre indica. Otro que mezcla la vileza moral con la mera estupidez. Por un lado amenaza con que, si triunfan los rebeldes, el siguiente país en ser invadido por oleadas de inmigrantes y por terroristas será Italia, puerta de Europa. Es decir, este joven valor quería vender su inapreciable misión de portero de noche frente a la invasión de los bárbaros, su propio pueblo. Por otro afirma que su padre financió la campaña electoral de Sarkozy, cosa que este niega. Tanto si es cierto como si no, decirlo equivale a ganarse la intervención francesa.

Desencadenada la intervención militar las posibilidades de Gadafi son muy reducidas ya que sus milicias no cuentan con otro armamento que el que él pueda comprar en los países con los que está en guerra. No es fácil encontrar armamento pesado en el mercado civil de armas que se concentra en las armas ligeras y menos lo es enfrentarse con ellas a una invasión.

(La imagen es una foto de B.R.Q, bajo licencia de Creative Commons).

sábado, 2 de octubre de 2010

El nuevo tema del tiempo nuevo.

La sociedad moderna es una polifonía; algunos dirán que un guirigay, una turbamulta. Igual que la vida al decir de Macbeth: un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia y que no significa nada. Pero hacemos como si significase en tanto que mecanismo de supervivencia puesto que agarrarse a la conclusión de la ausencia de significado es la vía más breve hacia la muerte por resignación. Y en ese afanarse en encontrar el significado de la acción se nos va la vida en una sensación de creciente vacío.

Las palabras, las aladas palabras de Homero, que unen a las generaciones entre sí se desgastan por el uso y por el hecho de que cada generación a su vez, las entienda de forma distinta; como se desgastan las ideas que esas aladas palabras significan. Los hablantes miran en torno suyo y buscan las fuentes de los nuevos entendimientos pero lo que se les ofrece es una inmensa variedad de fenómenos que nadie puede asimilar en su totalidad porque se precipitan a una cadencia endiablada y abarcan desde los descubrimientos científicos hasta los adulterios de los famosos pasando por un golpe de Estado en algún país latinoamericano, un concurso de mises en Otawa, un temblor de intensidad 7.0 en la escala de Richter en Indonesia o el hundimiento del comunismo. Lo fragmentario, lo líquido, lo postmoderno.

Una infinidad de imágenes desfilan ante nuestros asombrados ojos, las cotizaciones en bolsa, las leyendas amerindias, el sexo en Bombay, un salvamento in extremis, un plagio literario, un nuevo modelo de motor, la muerte de una estrella en sentido real y figurado. A todo ello se añade la fascinante noticia de si el modo de presentar las noticias es o no manipulado; y manipulado en favor y en contra de quién. En todo caso así se manifiesta el contexto social en el que nos movemos y con el que interactuamos. Es una realidad polifacética en la que nos perdemos al modo de la escena de los espejos en La dama de Sanghai. Y no vale disparar porque lo hacemos contra vanas sombras, puras apariencias.

Así actuamos en este rincón del mundo al que llamamos "Occidente". Pero hay otras visiones, procedentes de otros puntos del planeta, cosa de la que ya habíamos tomado nota con cierta displicencia cuando las Américas hicieron que nos topáramos con el "buen salvaje", al que fuimos luego encontrando en otros confines, en Australia, Nueva Zelanda y hasta en el África que había sido próvida despensa de esclavos. Pero ese "otro" lo era desde nuestra perspectiva. El Viernes de Robinson. La conciencia contemporánea del otro lo reconoce, en cambio, como persona y se adapta a la necesidad de ser visto por ese "otro" para el cual el "otro" es yo, en función del aviso machadiano de que "los ojos porque suspiras, sábelo bien, los ojos en que te miras son ojos porque te ven".

Alguien ha dicho que la transferencia de la civilización de Europa a América implica un nuevo giro copernicano porque el viejo continente ha dejado de ser el centro del universo y debe contentarse con un sitio en el gallinero periférico. Es muy posible y también lo es que el término "Occidente" se inventara precisamente para ocultar esa transferencia dado que, además, no hay distancias insalvables. Al fin y al cabo ¿qué es América si no Europa al otro lado del Atlántico? Algunos americanos dicen que es más porque en América hay unas aportaciones indígenas que no se dan en Europa; pero lo que sí se da en Europa es esa capacidad tan americana de incorporar todo lo que viene de fuera aunque venga de dentro.

Al seguir la flecha de la civilización en su rumbo a Occidente ésta llega a lo que para nosotros es el Oriente, la China y la India. El centro geocivilizatorio está emergiendo en algún lugar del Pacífico y Europa queda en una región de las que la Unión Europea llama "ultraperiféricas" con el panache europeo habitual. Tal resultado debe de ser producto de la globalización, pero eso no es óbice para encarar el declive europeo. Su manifestación más habitual y persistente es esta crisis tan peculiar como nueva por la que está pasando el capitalismo que, por primera vez en decenios, aparece en peligro de ahogarse en la arenas movedizas en las que habitualmente se desenvuelve.

Los europeos, conocidos por nuestro sincretismo, tenemos que acomodar los nuevos discursos que proceden de los nuevos "otros", que ya no son "buenos salvajes" sino sociedades de alta capacidad tecnológica y que basan su veloz crecimiento en gran parte en la ignorancia de esa clave de bóveda occidental que son los derechos fundamentales. Sociedades cuya enorme productividad, sin posible competencia, amenaza con aniquilar el "modo de vida" occidental por utilizar una expresión tan ambigua que todo el mundo la entienda.

La habilidad para sobrevivir como sociedades occidentales absorbiendo las nuevas pautas, la habilidad para preservarse reformándose radicalmente es la tarea que la filosofía política del futuro tiene que identificar: un ideal cosmopolita realizable, condición inexcusable para alcanzar una civilización universal que incorpore el espíritu absoluto hegeliano.

(La imagen es una foto de Nuomi, bajo licencia de Creative Commons).

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Centinela de Occidente.

¡Qué solos nos has dejado, Caudillo! Los enemigos de la libertad maquinan sin cesar y cada vez somos menos los dispuestos a hacerles frente. La voluntad flaquea. Occidente se hunde, degenera, pierde el rumbo. No se respeta el orden natural de las cosas. Las razas inferiores invaden nuestras ciudades. Los que nos asaltaron hace mil trescientos años vuelven a hacerlo ahora impunemente. Las costumbres se corrompen. Se pierde el sentido de la autoridad. La familia se disgrega. Los maricas imponen su ley. Los negros aspiran a ser como los blancos. Hasta llegan a presidentes de los Estados Unidos. Los criados sustituyen a los señores. Las mujeres ya no son mujeres. Se resquebraja el principio de autoridad. Los gobernantes son débiles con los terroristas y ceden a sus chantajes. El terrorismo islamoetarra, impune por el 11-M, cada vez crece más. Se impone la política del apaciguamiento. Nadie quiere ver las armas de destrucción masiva que, sin embargo, están por doquiera. Gobiernan los incompetentes. Felipe aún no se ha ido. No existe el ánimo del esfuerzo. Las guerras no se hacen para ganarlas. Hágase usted las Azores completas para esto. La burocracia lo invade todo y nos dice cuándo y en dónde podemos comer, beber, fumar... El intervencionismo del Estado es atosigante, casi bolchevique. No se respetan los valores tradicionales. Ni los no tradicionales. No hay valores. No hay ética. Predomina el chanchullo, la componenda, la mangancia, el socialismo. La gente honrada no puede salir de casa. El espíritu del 68 envenena el mundo. Los enemigos de España, derrotados en el 39 y en el 42 y en el 62 y en el 66 y en el 75 y en el 96, vuelven a la carga para ganar la guerra que siempre pierden con la ayuda de Dios. Ya no hay sentido de la responsabilidad, ni del decoro, ni de la medida, ni del orden, ni de la verdad, ni del sentido. Las meretrices piden derechos; las lesbianas, respeto. La religión se hace a la carta. Se desprecia la cultura por las modas. Nos avergonzamos de nuestras raíces. Nos sometemos a la mariconada de lo políticamente correcto. España es una charlotada de 17 Españitas y dos zonas morunas. El enemigo está ganando la partida. Los mentirosos del cambio climático están convenciendo a la gente. Caemos en la peligrosa ilusión del pacifismo. Los falsos dioses toman nuestros templos. Los falsos profetas, la televisión. Y sin el escudo de misiles estamos con el culo al aire. ¡Qué solos nos has dejado, Caudillo!

(La imagen es una foto de ceslava.com, bajo licencia de Creative Commons).