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viernes, 14 de agosto de 2015

El trámite del santero.


El santero Fernández, el ministro de la Ley Mordaza, ha pedido comparecer de urgencia para explicar su entrevista con el presunto ladrón y compañero suyo de partido, Rato. Para hablar, o sea para hacer lo que prohíbe a los demás. Su prensa amiga, casi toda la de papel, subraya que comparece a petición propia, lo que, a la vista del escándalo que este payo ha originado, es simplemente una estupidez más de los palmeros del régimen. Comparece arrastrado por su propia ineptitud y porque no le queda más remedio. Trató de evitarlo con un comunicado del Ministerio del Interior que parece redactado por Jardiel Poncela, afirmando que quedaron a jugar a las canicas. El propio Rato lo fastidió -lo suyo ahora es fastidiar lo que pueda- asegurando que habían hablado de "lo suyo". Eso solo puede negarlo el santero Díaz, miembro del Opus Dei, secta en la que nunca se miente salvo cuando hay que mentir. Echó entonces una mano ABC, convirtiendo al supuesto chorizo Rato en una víctima, desvelando que había hablado de la seguridad de su familia, amenazada de muerte. Al final, no le ha quedado si no comparecer a petición propia, o sea, en lenguaje de la derecha, arrastrado por los acontecimientos.

Pero lo hace tan cabreado, tan indignado de que un devoto caballero español, bienquisto de la corte celestial, tenga que rendir cuentas ante la chusma que ya anuncia acciones legales contra los denunciantes del PSOE. Amenaza con una acusación de "denuncia falsa", que, al parecer, está considerando. Un lince, el hombre, porque esta también puede volvérsele en contra.

Nadie espera nada de esa comparecencia. Es evidente que, si comparece, es porque no piensa dimitir y la mayoría absoluta holgada del PP conseguirá que sea así. La sesión de hoy, con Rajoy pescando mejillones en las Rías Bajas, es una pantomima. El santero Fernández no dimitiría ni aunque se hubiera reunido uno a uno con todos los reclusos del corredor de la muerte en los Estados Unidos. En la derecha la dimisión no depende de que se hayan hecho mejor o peor las cosas, sino del enchufe que se tenga con el jefe. Téngase además en cuenta que este jefe sabe que su línea de defensa está en sus ministros. Fulminados estos, no les quedará otro remedio que dar él la cara. Responder él de sus actos. Y a eso Rajoy no está dispuesto bajo ningún concepto.

miércoles, 22 de abril de 2015

No.


La oposición está compuesta por El Jueves, el intermedio, del Gran Wyoming y unos cuantos diarios digitales. Frente a ella, el parlamento es como el lago de los cisnes o la cámara de los fascios y las corporaciones, un lugar para aplaudir al gobierno por sus sabias medidas. El principal partido de la oposición, un manojo de afanosos burócratas venga a rellenar solicitudes de comparecencia y reprobación que, según entran, van directas al cesto de los papeles. Los medios convencionales, todos los de papel y los audivisuales, entregados a la tarea de tratar como gobierno y partido a un grupo de personas esencialmente dedicadas a otear su horizonte judicial.
 
Cada día estalla otro escandalazo más inenarrable que el anterior. El marido de la señora Teófila Martínez es presidente de una SICAV de Rato que, al parecer, servía para blanquear dinero. La avalancha de detritus es tan descomunal que los medios a veces ni los mencionan. Por ejemplo, la televisión pública de Castilla La Mancha no dio la noticia de la detención de Rato; ni cuando se produjo, ni al día siguiente. Debe de estar esperando a que lo indulten. Maravilla que una televisión pública, pagada por todos, no dé la noticia de la detención de un exvicepresidente acusado de no sé cuántos delitos. Y no dimite nadie, claro. En España no dimite ni la señora Cospedal, aunque Suiza esté a rebosar de cuentas a nombre de gente de su partido y a nombre de su mismo partido.

¡Qué dimitir! Al contrario, la señora de La Mancha ha aclarado que los hombres y mujeres del PP son personas honradas. El presidente del gobierno también lo aseguró de sí mismo ante la televisión: que él es una persona honrada. Cuando se es honrado, no hace falta decirlo. En el PP son tod@s honrad@s, incluso quienes están en la cárcel. Y esto, efectivamente, parece una democracia.
 
Tal es la realidad del país. Su rotunda y absurda realidad. No es de extrañar que la oposición sea virtual: unos cuantos diarios digitales que informan con bastante objetividad; un programa de televisión cuyo lema es "ya conocen las noticias; ahora les contaremos la verdad"; y una revista de humor, el jueves, que sale los miércoles. Se le añaden la blogosfera y las redes sociales, que son como las catacumbas de Roma, los pasadizos por los que circula el descontento, la oposición, la crítica, un territorio lleno de sorpresas.
 
No toda la oposición es virtual. También hay partidos políticos minoritarios y extraparlamentarios, pero estos están más interesados en pegarse entre sí que en hacer oposición a lo que llaman el Régimen. Las lindezas de los dirigentes de IU sobre Podemos (no sé si estos están a la recíproca, no he leído nada en ese sentido) son como las de Podemos sobre Ciudadanos. Una mezcla de teorías conspirativas con los protocolos de los sabios de Sión.
 
Entre tanto, el PSOE, la oposición real en el parlamento, es el que parece más virtual, casi evanescente. Con gesto serio, el correspondiente burócrata presenta una batería de solicitudes en la  ventanilla previa a la papelera: que Montoro comparezca a cuenta de Rato. No. Que se repruebe a Montoro a cuenta de Rato. No. Que Rajoy comparezca en sede parlamentaria a explicar el caso Rato. No. Que se cree una comisión de investigación sobre el caso Bankia, o sea , Rato. No. Que si se puede preguntar algo sobre ese señor al que ustedes no conocen de nada y que lleva años dedicándose a sus asuntos privados porque es un particular que nada tiene que ver con el partido. No.
 
A lo mejor Pedro Sánchez puede explicar a sus militantes, sus votantes y, de paso, la gente en general, qué sentido tiene presentar semana tras semana solicitudes que indefectiblemente van a ser rechazadas de aquí al día que el señor Rajoy se digne fijar los comicios, y no presentar la única que la mayoría del gobierno no puede rechazar, la moción de censura.
 
Porque el sitio en donde Sánchez tiene que decir que la amnistía fiscal del PP fue para favorecer a sus amigos, el lugar en el que debe decir lo que piensa de Rajoy, no es un mitín preelectoral en algún lugar sino en un discurso en sede parlamentaria de censura del gobierno. Y ahí es donde debe pedir la dimisión del presidente no solo porque su balance es peor que el de la "herencia recibida" de Zapatero sino porque lo deja sumido en una crisis sistémica a causa de su incompetencia, de la corrupción y de su incapacidad de abordar la cuestión catalana.