Mostrando entradas con la etiqueta PSOE.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PSOE.. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de febrero de 2017

Largando trapo

Si yo estuviera en la cofradía de Díaz o en la cuadrilla de López empezaría a preocuparme en serio. Con todos los medios en contra, como todos los barones del partido y los órganos de este y con un gobierno hostil, la candidatura de Sánchez se robustece por momentos, levanta expectativas y genera apoyos multitudinarios en las bases. Díaz hace campaña con cargos institucionales y duda si presentar su candidatura. López predica su talante conciliador ante exiguas audiencias. Solo Sánchez reúne apoyos suficientes entre la militancia para ser un candidato creíble.

La prueba ayer en el Bellas Artes era determinante: presentarse en Madrid, villa y corte. La convocatoria fue un éxito de asistencia, el aforo del teatro Fernando de Rojas y otro tanto que se quedó fuera y siguió el acto por una gran pantalla. Estuvo bien planificado, pues se trataba de hacer público el documento base de la candidatura para elaborar una alternativa a lo que se presente en el congreso. No era un mitin, ni una celebración de aniversario o una romería, sino una somera presentación de un texto político-ideológico y propositivo y se había buscado la asistencia de publicistas en general. Era un modo de medir fuerzas de antemano. Y se excedió el aforo.
Mucha gente se quedó fuera haciendo cola, como se ve en la foto de Alberto Blázuqez Sánchez. Esto dio pie al candidato a prometer un encuentro en breve con la militancia en Madrid; un mitin, es de suponer.

El acto evidenció el punto fuerte y el débil de la candidatura de Sánchez. El fuerte: su apoyo es la militancia y los simpatizantes; los barones rezongan en off. El débil: la edad media de la asistencia, muy elevada, lo cual habla mucho de la lealtad de los militantes pero poco sobre su sentido de innovación. Quizá por ello los oradores -también muy representativos del corte generacional de la asistencia- insistieron en que se emplearán a fondo en el empleo de las nuevas tecnologías (todavía dicen "nuevas tecnologías")  con el mensaje subliminal de que sea un método de rejuvenecer su partido. El digital gap, vamos. Dos exministras (o casi) y dos cargos institucionales intermedios del partido, de la generación del Programa 2000, restan crédito a ese firme propósito de reconstruir, renovar, etc.

El documento, llamado por una nueva socialdemocracia está condenado a ser conocido como el "programa de Sánchez". Allí se desgranaron sus puntos fundamentales. Entre la habitual melopea de conocidas intenciones sobre todo tipo de políticas, fiscales, medioambientales, de dependencia, de relaciones laborales, dos propósitos son los de más carga política y los que los medios han destacado: la alianza de la izquierda y el Estado plurinacional. 

La propuesta de ir a una unión de la izquierda concuerda con la de Palinuro de articular un Programa Común de la Izquierda. Innecesario razonar su conveniencia y posibilidad. Y su oportunidad. Tras la victoria del sector neocomunista en Podemos está claro que vuelven a la actitud de vender la piel del oso antes de matarlo, lo cual explica por qué se ha constituido un gobierno en la sombra sin espacio para algún posible aliado, ni siquiera dentro de UP. Es decir, el fin del bipartidismo era intentar el cambiazo de un bipartidismo por otro. En estas circunstancias, la propuesta de aglutinar a la izquierda en torno a la socialdemocracia presenta perspectivas halagüeñas. Si se puede hacer en Portugal, ¿por qué no en España? El PSOE, un partido de izquierda, socialdemócrata, laico y...federal.

A propósito del federalismo viene la otra llamativa propuesta de admitir la "plurinacionalidad del Estado". Sin duda es audaz y ahorra perder el tiempo hablando de la "nación de naciones", pero presenta dos dificultades: en primer lugar no es una consigna que concite entusiasmo en la militancia del PSOE y sí mucha inquina en las élites socialistas más conservadoras y poderosas. En segundo lugar parece claro que la fórmula federal no satisfará las aspiraciones de algunas de esas naciones que ven en ella una vuelta al "café para todos" de una descentralización política siempre precaria y susceptible de ser limitada o, incluso, suprimida.

Reconocer la plurinacionalidad del Estado implica postular la reforma del sacrosanto artículo 2 de la CE, núcleo de la postulada "nación española". Además se encontrará con una cerrada oposición de toda la derecha e importantes sectores de la izquierda. Y si ese reconocimiento no garantiza el derecho de las naciones a decidir si quieren ser Estados independientes equivale al reconocimiento de un flatus vocis. Solo el acuerdo de un referéndum pactado podría desbloquear esta situación que, en cualquiera de sus dos perspectivas conduce a una espiral de acción/represión/más acción, etc. El reconocimiento de la naturaleza plurinacional del Estado es un tímido paso en la dirección correcta. Ahora falta saber a qué derechos da acceso la condición de nación dentro del Estado español, si a decidir si se sigue siendo parte de él o no. 

Esa habría de ser la pedagogía de una unión de la izquierda.

lunes, 20 de febrero de 2017

Hoy, Palinuro invitado al acto de Pedro Sánchez

Hoy, 20 de febrero, Pedro Sánchez presenta su programa abierto a la militancia y la opinión pública. Y ha invitado a Palinuro. Este, como socialdemócrata de izquierda e independiente, se considera muy honrado y piensa asistir, como asiste siempre a todos los actos de fuerzas de izquierda cuando lo invitan, que no es frecuente porque esas fuerzas suelen ser bastante sectarias.

Es de suponer que en el acto estarán todos los que han mostrado su apoyo a Sánchez a lo largo de estos difíciles meses. Buena gente con la que Palinuro simpatiza porque siempre lo hará con quienes se alzan en contra de los atropellos y las cacicadas y, muchas veces poniendo en riesgo sus posiciones, defienden a las víctimas de las injusticias y hacen causa común con ellas. Al principio no tenía especial simpatía por Sánchez, por considerarlo un españolista cuartelero al estilo de Rubalcaba. Pero, luego, la dura realidad del país parece haber  hecho recapacitar al exsecretario general hasta el extremo de que ha levantado bandera por la izquierda socialdemócrata. De este modo ha ganado muchas simpatías entre la militancia y la inquina y el odio del hatajo de burócratas, vividores, paniaguados y simples profesionales de la política de intriga y cabildeo, al estilo Susana Díaz. Esta todavía no ha anunciado su candidatura a la SG porque no se atreve. Frente el enfervorizado apoyo de la militancia a Sánchez, Díaz puede contar con el de los enchufados de la Junta de Andalucía y algunos barones y eso si el voto es público.

Me parece de perlas el giro de Pedro Sánchez a la izquierda y también apoyo su proyecto de conseguir una unidad de acción con los neocomunistas de Podemos. Un programa común de la izquierda es lo único que puede garantizar la derrota de la derecha.

Me temo que no coincidiré tanto en el referente a Cataluña. Veremos.

El encuentro será en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, sala Fernando de Rojas, a las 19:30.

Allí estaré, escuchando.

domingo, 19 de febrero de 2017

Giro del PSOE

La junta gestora se ha lucido en todo el trayecto. Empezó creyendo que el golpe de mano del 1º de octubre sería aceptado por la militancia y no ha sido así. Ha sido al revés: ha provocado una rebelión que se ha articulado con la espontaneidad y flexibilidad que hoy se llevan y tanto propician las redes. Continuó pensando que su labor de oposición sería crucial y así podría dulcificar la amargura de la defenestración del SG. Ha resultado ser irrelevante, rehén del chantaje de elecciones anticipadas, y la gente no se traga el relato de la exigente oposición. Siguió preparando el camino a la candidatura de Susana Díaz de la que, en el fondo, la gestora es una especie de emanación, de ectoplasma y, para ello, postergó la convocatoria de primarias y congreso cuanto pudo. Se encontró, sin embargo, con que la prolongada campaña de primarias que abría iría en favor de los candidatos alternativos a la señora Díaz.

No ha dado ni una.

La campaña, por lo demás, tampoco es tan larga. Cuando quieran percatarse del todo, ya estarán votando las bases. Las temibles bases. Se las ve bastante entusiasmadas con la candidatura de Sánchez. Claro. Es requetesabido: la víctima de una injusticia como fue la defenestración de octubre tiene mucha fuerza atractiva, mucho carisma. Y que fue una injusticia se reconoce implícitamente en esa propuesta de Patxi López de que al SG solo pueda deponerlo la militancia. No cuatro burócratas. Claro que la mejor manera de asegurar el triunfo de esa propuesta es elegir a quien fue víctima de la injusticia que ahora se quiere remediar. López debe asesorarse con comunicadores políticos menos ingenuos o más avisados. Añádase a ello que Sánchez tiene buena imagen. Se nota en que las cámaras lo buscan. Cultiva, además, el romanticismo del beautiful loser.

La larga campaña tiene visos de larga marcha durante la cual los candidatos se verán obligados a formular su programa para el partido y para España, a contrastarlo ante la militancia y la opinión pública en general. Dato este último nada desdeñable. En las primarias los militantes tienen voz y voto, pero la opinión pública tiene voz. Y se oye. El hecho de que el electorado del PP sea mayoritariamente favorable a Susana Díaz en el PSOE tiene dos lecturas: es muy perjudicial o muy beneficioso para Díaz, según el punto en que el lector se encuentre, si es partidario de la gran coalición de hecho o de una unión de la izquierda.

Ese, el de la izquierda, dice el medio, "sin complejos", es el campo de Sánchez que los otros dos, López y Díaz no parecen dispuestos a reñirle. Dado que López trae porte y maneras de centro superultrarequeteconciliador, a Díaz solo le queda la derecha. No se ha hecho de necesidad virtud, sino de virtud necesidad. Pero eso lo borda la presidenta andaluza con ese ramalazo peronista que suele lucir.

Hasta ahora por "izquierda" parece entenderse aquí el distanciamiento del PP y un propósito, por cierto muy grato de oír, de unificar la izquierda para derrotar a la derecha. Pero en los meses que se avecinan, será preciso llenar de contenido esos enunciados. En el aspecto negativo, en qué cristalizará la nueva oposición al PP. En el positivo, qué medidas van a tomarse en los asuntos que afectan a la ciudadanía: desempleo, dependencia, condiciones laborales, impuestos, pensiones, etc. Dejo para el final la espinosa cuestión de qué se propone en relación a Cataluña ahora que, según parece, el gobierno central va a hacer una propuesta de mayores competencias e infraestructuras a cambio de suprimir el referéndum. La respuesta más probable de la Generalitat será la negativa. Pero, a su vez, sin duda, responderá con otra que incluirá el referéndum pactado. Con lo cual el gobierno habrá de responder a su vez. Eso se llama negociar y para algo servirá.

El distanciamiento del PP es fácil de realizar y de justificar. No es de recibo que el gobierno siga actuando prácticamente como en la legislatura anterior, cuando no había oposición digna de este nombre.

Lo interesante es la propuesta explícita de unificar a las izquierdas. Se trata de un punto de tensión tanto dentro del PSOE (en donde muchos abominan de cualquier relación con el neocomunismo de Podemos) como entre el PSOE y Podemos, cuyo objetivo primordial sigue siendo el sorpasso. La justificación de la política unitaria está al alcance de la mano con solo mirar el gobierno de la izquierda en Portugal. No hay ninguna razón racional para que no suceda lo mismo en España. Hay razones irracionales que debieran ser suprimidas.

Al margen de los líos en cada una de ellas (ya veremos cómo se toma el personal ese shadow cabinet que ha montado Iglesias), las dos izquierdas tienen una obligación de unificar su acción. La forma más clara de reconocerla y aplicarla sería nombrar una comisión paritaria para establecer un programa común de la izquierda. Se trataría de copiar lo que hicieron los franceses a fines de los 70 y primeros 80 para acabar copiando lo que han hecho los portugueses. Sencillo. Por lo demás, eso no impide que ambas fuerzas, socialdemocracia y neocomunismo, sigan criticándose mutuamente. Las críticas escuecen, pero ayudan a mejorar. Y cuanto más duras, mejor. Lo que no debe practicarse es juego sucio.

 Por supuesto, todo ello en el caso de que salga SG Pedro Sánchez. Si sale otro, de unidad de la izquierda, nada y, por lo tanto, probable nuevo gobierno del PP quién sabe con qué mayoría.

jueves, 9 de febrero de 2017

Mañana, ciclo de conferencias en Ferraz, 10

Mañana, viernes, a las 19:00 los amigos de Recupera socialismo inauguran su sede social, en Ferraz 10, a escasos metros de la oficial del PSOE, hoy enteramente en manos de la junta golpista, llamada "gestora". Se trata de militantes de izquierda y críticos con la línea de Rubalcaba/Díaz/Jiménez de entrega del PSE al PP. Entre ellos, hay mucho afines a Pedro Sánchez pero, sobre todo, afines a la idea de devolver la dignidad al PSE, hacer unas primarias limpias, sin trampas y sin intelectuales orgánicos cantando las alabanzas de la derecha.

Los miembros de esta opción han organizado una primera mesa de debate a la que han invitado a Pau Mari-Klose, Ramón de Marco y a un servidor. Me considero muy honrado de aparecer en compañía de gente tan interesante y notable y espero estar a la altura de las circunstancias. Siento gran respepto por la gente abierta, que quiere escuchar puntos de vista distintos y debatir sobre ellos. Sobre todo siento mucho respeto por quienes, a su vez, respetan la independencia de criterio y juicio que algunos mantenemos a toda costa, incluida la de no caer simpáticos a ninguno de los establishments ideológicos y políticos, ninguna de las cuadras que compiten en una carrera ficticia, hecha de ambiciones personales, nulo interés por el bien común y confusión permanente entre convicciones y conveniencias. Siempre, claro, en detrimento de los sectores populares a los que dicen representar, por los que dicen interesarse y de los que lo único que quieren son los votos para hacer almoneda con ellos.

Este tipo de actos, surgidos de la actividad espontánea de la gente, organizados y sostenidos por los esfuerzos personales de los militantes son los auténticos y verdaderamente interesantes a mi juicio. Nada que con las mascaradas que, desde los órganos del PSOE, e organizan a mayor gloria de la lideresa andaluza, una política profesional cuya ambición personal es inversamente proporcional a su competencia y capacidad. Pero no importa: todos los organos oficiales del PSOE están a su servicio, bien desde la sede central o bien desde las sedes provinciales en los que se fletan autobuses con el dinero de todos para traer a la capital a una cohorte de mariachis para que hagan sombra a la cmpaña de Pedro Sánchez, a cuyos mítines acuden voluntariamente más militantes de los que jamás irán a escuchar a Día. Por cierto si yo del partido o seguidor e Sánchz le diría que deben querellarse contra un uso tan injusto de los recursos de todos. Si hay autobuses para traer gente de Andalucía o Aragón a aplaudir a esta arribista sin principios, ¿no les de vergüenza a los socialistas de que, en cambio, nadie, absolutamente nadie en los aparatos del partido hace un solo gesto, por pequeño que sea, de apoyo a Sánchez.

Ignoro si hay algo que pueda indignar más a uno de izquierda que la injusticia, la desigualdad y la arbitrariedad.

Así que allí nos vemos mañana, a ver si conseguimos que se acabe esta vergüenza de que unos golpistas mendaces hayan prostituido millones de votos de la izquierda para favorecer a la derecha.

(Cada vez que veo a alguno de estos pavos mintiendo en las redes acerca de su "valiosa oposición" y de cómo ha beneficiado a no sé cuántos millones de personas, me pregunto cuál será la recompensa por apuñalar a un líder por la espalda, entregarse incondicionalmente al enemigo y colaborar en la explotación y opresión de la  clase a la que se dice representar). 

miércoles, 8 de febrero de 2017

El drama de la izquierda

Salta a a la vista. Ni separadas ni unidas tienen verdaderas perspectivas las izquierdas. Es cierto que unidas sobre los porcentajes del CIS llegarían al 40,3% y superarían al PP. Pero, a su vez, estarían por debajo del posible 45,4% de una unión PP-C's que ya se da de hecho. 

Así se refleja la realidad en los descarnados números. Si luego nos adentramos más en las cuestiones ideológicas, los dos partidos de la izquierda están desgarrados cada uno por un conflicto interno que no les deja prosperar.

Podemos es la vieja izquierda de inspiración comunista, repentinamente rejuvenecida por una forma audaz y revolucionaria de empleo de los medios, tanto los audiovisuales clásicos como las redes. Esta presencia mediática tan potente fue arrolladora en un primer momento y luego se ha acabado convirtiendo en un handicap por sobreexposición desde muy diversos puntos de vista que aquí solo cabe mencionar de pasada: saturación de imágenes y consignas, sobre todo si se reiteran y no se renuevan, confusión de mensajes incluso contradictorios, luchas por la notoriedad, etc.

La expectativa generada al principio de constituirse en una nueva izquierda por encima de las dos tradicionales comunista/socialdemócrata se truncaría amargamente en las elecciones de 20 de diciembre de 2015 y se convertiría en parón y cuenta atrás cuando Podemos se fundió en el abrazo de la muerte con IU en las elecciones del 26J de 2016 y tampoco consiguió el sorpasso, al que había sacrificado todo, incluso su supervivencia. Podemos tenía un techo de cristal. Unidos Podemos, también. Está por ver qué suceda en el Congreso de Vistalegre II, aunque probablemente la bronca se mantendrá y, si el partido no se escinde, arrastrará una existencia sobresaltada pero irrelevante mientras retorna a las cuotas electorales que tenía IU en tiempos de Anguita.

En el PSOE las cosas no pintan mejor sino quizá peor. Tanto que, precisamente, una de las esperanzas de Podemos es que los socialistas no se recuperen. A lo mejor no es preciso esperar el anhelado sorpasso sino que la divina providencia lo procura consiguiendo que en el PSOE las distintas corrientes se entrematen. No siendo esto así, la batahola actualmente en marcha en el partido del viejo Pablo Iglesias está siendo muy animada y, al darse en gran medida también a través de las redes, muy participativa. La maniobra de los golpistas del 1º de octubre: conspiración palaciega, defenestración del SG y constitución de una comisión gestora pertenecía al mundo analógico de las partidas de dominó en el casino, más que al digital de comunicación universal. 

En realidad, esta pugna apunta a una cuestión de fondo, estratégica, del socialismo, un enfrentamiento entre una idea de partido dinástico, fiel a los principios de la Constitución de 1978 en su interpretación más restrictiva en el aspecto territorial y otra de un partido que recoja la tradición socialdemócrata de izquierda y se ofrezca como eje para articular una posible unidad de la izquierda. Esa es la apuesta de fondo: un partido que quiere conservar el sistema como está (y al que se acusa de connivencia con el PP) y otro que quiere reformarlo sustancialmente, aunque sin romperlo. 

Según interpreta El País, el electorado valora esta actitud sensata del PSOE y la premia, de lo que el diario se siente muy feliz porque coincide con su línea editorial. La posibilidad de una victoria de Pedro Sánchez en las primarias pone de los nervios al establishment político-mediático. Tanto que, desconfiando (con holgada razón) de la capacidad de Susana Díaz y/o Patxi López de frenar el "ciclón" Sánchez, los más inquietos anden buscando un cuarto nombre en el que confiar.

Los índices de popularidad son muy dignos de considerar. Siempre he dicho que es la parte más valiosa de las encuestas pues es donde los encuestados se sueltan más, dicen la verdad porque les es cómodo y es más fácil opinar sobre personas que sobre ideas. Por eso siempre me ha llamado mucho la atención la distancia que media entre la entrega de los medios a Pablo Iglesias y la baja consideración en que la gente lo tiene, a diferencia de los suyos que lo adoran. Literalmente. Y en la valoración popular está por debajo de Rajoy.

martes, 7 de febrero de 2017

Además de golpistas, corruptos

¿Por qué motivo organiza Abel Caballero, presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, FEMP) un acto de exaltación de Susana Díaz en Madrid para el próximo domingo, 12 de febrero? Díaz no es alcaldesa, ni concejala en la actualidad ni, entre sus numerosas ignorancias, se le cuenta una especial sobre temas locales. ¿Por qué entonces?

Según parece porque en el gatuperio en que se ha convertido el PSOE luego del golpe de mano de los submarinos peperos, inspirado por el tándem González-Rubalcaba y ejecutado por Díaz, este tal Abel Caballero es partidario de que Díaz llegue a la secretaría general y por eso le organiza un acto de exaltación, para que venga a lucir su elegante verbo y refinado porte a la capital de reino. Pero Susana Díaz -a la que las encuestas auguran un batacazo si se presenta- todavía no ha anunciado su candidatura, como sí lo han hecho Patxi López y Pedro Sánchez. Seguramente, la señora está esperando a ver si algún acontecimiento feliz le permite suprimir las primarias y proclamarse secretaria general en otro golpe mano como el que dio el 1º de octubre pasado.

Pero, si Díaz no es todavía candidata oficial a la SG, ¿por qué se le organiza este acto? Que le caiga muy simpática al tal Caballero no justifica que, como alcalde de Vigo, presidente de la FEMP o miembro del PSOE colabore al lucimiento de la señora, salvo que lo haya hecho con el dinero de su bolsillo (el de los dos, el homenajeador y la homenajeada) y las aportaciones voluntarias de sus amigos. Según parece, sin embargo, el acto está financiado con fondos públicos de varios sitios, especialmente de la FEMP y se emplean bienes y medios públicos para su desarrollo. Si Díaz fuera ya oficialmente candidata a la SG, el acto de la FEMP tampoco sería de recibo, pero olería menos a utilización y desvío de fondos. Como se presenta es un acto de confusión deliberada de lo público y lo privado (un partido político es una asociación privada), o sea, de corrupción.

Tanto o más derecho tendrían a ese tipo de actos López y Sánchez, que son candidatos oficialmente. Sin embargo Sánchez, no solo no cuenta con apoyo de ningún organismo, incluidos los de su partido (volcados, en cambio, con la andaluza), sino que tiene que aguantar su hostilidad y boicoteo permanentes, así como insultos y agresiones en las redes a cuenta de los trolls de la Junta de Andalucía y los paniaguados del "susanismo". Y, desde luego, él y los militantes se pagan sus propios actos.

Hay una campaña en toda regla para bloquear el acceso de Sánchez a la SG del PSOE, una campaña no solo de los elementos del PSOE más reaccionarios y entregados al PP, como Felipe González, Rubalcaba, Bono, Díaz, etc), sino de muchas otras instancias. Todos los medios son hostiles el exsecretario general. El ABC publica una encuesta de GAD3 sobre la pugna por la SG. Al tener tanto crédito como la palabra de Rajoy, la encuesta tiene que dar ganador a López porque a Díaz no lo creería nadie, para poder tirar contra Sánchez. La propia candidatura de Patxi López es otra maniobra descarada para erosionar las posibilidades del otro. Y aun así, el asunto no tira. Sánchez está arrasando entre la militancia. Alarmados los socialistas-peperos andan tanteando las posibilidades de un cuarto candidato, Urquizu, al que presentan como opción unificadora, mas atractivo que Díaz y algún peso intelectual, a diferencia de López. No tengo a Sánchez por hombre de sólidas convicciones izquierdistas, ni por un lumbrera. Pero parece honrado y, al lado de Urquizu, es el faro de Alejandría.

Si el PSOE quiere remontar, de momento, no tiene más voto que a Pedro Sánchez. El único que puede ganar a Rajoy para formar un gobierno de izquierdas similar al portugués, si para entonces queda algo de Podemos con lo que aliarse.

sábado, 4 de febrero de 2017

En busca de la infalibilidad

Esto, más que un consejo, o comisión, o comité, o ponencia, parece un concilio. Con la sola excepción de los sanchistas, que son como los pelagianos, todas las demás tendencias, familias, ánimos, cargos, edades y biografías están sabiamente representadas y equilibradas. Tambien faltan los militantes, pero, aparte de encontrarse en actitud levantisca y estar repletos de sanchistas, su función no es tomar decisiones, caramba, sino acatarlas. Esto es un partido, no la casa de tócame Roque.

La imagen de 230 personas, todas ellas especialistas, opinadoras, activistas, con trienios, elegidas por ellas mismas, puestas a redactar un documento es lo más cercano que cabe imaginar al verso horaciano de cuando la montaña parió un ratón. Lo curioso de este ratón es que será muy voluminoso. Y cuanto más voluminoso, más ratón. Pues buenos son casi todos los nombres que aparecen en la lista de ponentes para callarse y dejar en el cajón el manuscrito de cien o doscientas páginas sobre planes de reforma del sector financiero o la Política Agraria Común. La idea es que el programa lo sea de máximos. De lo que se trata no es de un programa sino de una caperuza para encasquetársela al candidato que salga elegido SG al mes siguiente y si, de paso, no puede moverse, mejor. De lo que se trata es de que el PSOE siga siendo la muleta del PP después del congreso. 

Puestos a ser constructivos, con ese ánimo de pacto de Estado en que gusta moverse el PSOE, no sería exagerado que lo pactara con el PP. ¿Exageración? Hay muchos modos de pactar.

De todas formas este documento de ratón con línea roja no será de obligado cumplimiento, sino que e someterá a consideración del Congreso que, entre otras cosas, puede darle la vuelta. Sustituir la infalibilidad del cónclave de sabios patricios por la mayoría de la gente, que no presume de ser infalible, pero sí mayoría. Porque esta ponencia "marco" no es más que un dogma colaboracionista con el que se quiere impedir que la militancia del PSOE pueda expresar su parecer y reorientar el partido. Lo importante no es la ponencia; lo importante es el "marco", que sirve para impedir el libre debate. Muchos de los 230 ponentes no son otra cosa que censores que jamás han tenido una idea propia.

martes, 31 de enero de 2017

Cuando se quiere hacer historia

El fastuoso guirigay montado en los dos partidos de la izquierda (el dinástico y el antisistema, para entendernos), en realidad se reduce a cuatro nombres: Susana Díaz, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón. Cuatro nombres en lucha por el poder en sus respectivas militancias. Ninguno de ellos, excepto Errejón, es conocido por elaboración teórica o ideológica digna de mención. Su plataforma solo es personal. Es eso que se llama la americanización de la política pero que, en el fondo, también aquí ha sido casi siempre así. En la izquierda, la costumbre generalmente fue dejar a los partidos la tarea de elaboración teórica e ideológica, sobre todo a través de los congresos, y fabricar de este modo la plataforma para el candidato personal. También la derecha acostumbra a hacerse presente en los congresos pero en ellos prácticamente no hay intercambio teórico ya que su actitud suele ser pragmáticamente conservadora.

Pero la crisis de la izquierda es más profunda de lo que parece porque afecta a los mismos partidos. Podemos todavía no lo es y está por verse qué estructura, que tipo de organización, con qué práctica saldrá del congreso próximo. La intensa conciencia de los primeros tiempos de estar haciendo historia en el país (pues todo cuanto emprendían era "histórico") se ha convertido en la asustada comprobación de haber sido engullidos por un presente al que es muy difícil engatusar con promesas por mucho que uno se autoatribuya una veracidad nacida, quizá, de la bisoñez.

El PSOE está fracturado en un enfrentamiento interno que nada tiene que envidiar al que se vive en Podemos. En la confrontación hay elementos interesantes. Los autores del golpe de mano del 1º de octubre van a quedarse roncos pidiendo el reinado de la paz, el compañerismo, los buenos modos y otras pamplinas. Su golpe de mano fue el mayor de los atropellos y nada ni nadie podrá dotar de autoridad la palabra de quien ha jugado sucio para defenestrar al SG e imponer su criterio en un asunto de importancia mayúscula como era la continuidad del gobierno del PP. Por supuesto, de considerar el contexto, se entiende que el PSOE haya quedado en la sombra mientras se decide el próximo duelo entre Díaz y Sánchez. Un duelo de personas acerca de cuyas intenciones nadie puede tener las ideas claras porque o no las explicitan o, si lo hacen, es solo para confundir más. En este momento la decisión entre Díaz y Sánchez está movida básicamente por intereses (los seguidores de Díaz) y sentimientos (los seguidores de Sánchez). Si el debate no se lleva a la confrontación de programas, el voto de primarias vendrá dado por las campañas de comunicación e imagen de los candidatos Y ahí Sánchez lleva alguna ventaja a Díaz. Ventaja que aumenta proclamando su socialismo "de izquierda" que, después del triunfo de Hamon en Francia y el acceso de Martin Schulz al SPD, parece presentar buenos augorios.

Más o menos lo mismo sucede en Podemos. Los dirigentes siguen sin admitir la realidad de los hechos, siguen negándolos y atribuyendo su comunicación a campañas diabólicas para apagar el faro, la luz que ilumina en las tinieblas. Es más que una mera disonancia cognitiva. Es un cierre dogmático en banda: esto no puede estar pasándonos a nosotros. "Esto" es el conflicto, inevitable en toda asociación, sobre todo en la que pretende alcanzar el Poder de forma que la acción de este se hace sentir en el partido. "Nosotros" somos eso, nosotros, los mejores, más críticos e incorruptibles. Al propio tiempo, los modelos "históricos", rechazables por ser del pasado, son sin embargo muy atractivos porque forman parte del universo mental de la izquierda de Podemos. El partido bolchevique salió de un congreso de confrontación. Esa imagen es poderosa y actúa en el Super Yo de los dirigentes. Cuando todavía negaban que hubiera conflicto en la organización, corría el chiste de que en Podemos había bolcheviques, mencheviques y echeniques. Venía a ser un recordatorio de que, en el mosaico de Podemos (en donde también habita IU y, con ella, el PCE) actúa el grupo de Anticapitalistas. El chiste está desactivado porque Echenique obviamente se ha hecho bolchevique, si bien Anticapitalistas subsiste, quizá como lo más coherente de Podemos. Pero aquí arrasa el duelo singular de las dos figuras mediáticas y -no se olvide- su presencia en las redes.

La historia se hace sola.

lunes, 30 de enero de 2017

Tambores de guerra

¡Qué mal ha sentado en los despachos el acto de Dos Hermanas y la presentación de la candidatura de Sánchez! Están los barones indignados y Herodías Díaz no sabe ocultar su despecho. El decapitado y troceado en el golpe de mano del 1º de octubre pasado, se ha recompuesto milagrosamente, como un nuevo Dionisos, y se presenta entre el frenesí de sus seguidores. La racionalidad apolínea que quería instaurar la Gestora se convierte en un tumulto dionisiaco lleno de ménades que se alborotan contra Susana Díaz y los consejos de los esclarecidos barones.

Es tal el enfado de quienes se temen perdedores en las primarias que ya se han puesto a hablar del riesgo de escisión en el partido. Como siempre, es difícil averiguar si se trata de un temor, una advertencia o una amenaza. Por supuesto que el PSOE puede dividirse. No sería la primera vez ni una escisión es algo tan extraño en un partido político. Todos los partidos pueden escindirse. Pero, por lo general, necesitan un motivo. Y eso es lo que no se ve claro en este caso. ¿Quiénes provocarán la escisión y qué motivo aducirán? No es sencillo. Según parece, son los seguidores de la Gestora, los barones, las viejas glorias y demás piezas del museo quienes amagan con la escisión. Experiencia y voluntad no les faltan. Es razonable suponer que quienes complotaron el golpe de mano del 1º de octubre no se arredrarán ante una escisión. No van a perder lo que ganaron al defenestrar al anterior SG. Estarán dispuestos a todo. O sea, a atacar a Sánchez, a imponer como puedan la candidatura de Susana Díaz, incluso con malas artes y, en último término, a no aceptar el resultado de las primarias e ir a una escisión.

Están, sin duda, dispuestos a todo eso y más. Pero no pueden decirlo. Tienen que invocar argumentos, razones. Y decir que no aceptan estar en un partido dirigido por un SG de izquierda no es una de ellas. Eso lo van soltando por las redes, en donde dejan constancia de su disgusto por la elección de Benoît Hamon frente a Manuel Valls en Francia porque es de izquierda. Aquí no se atreven... de momento.

Prefieren complotar. Los estrategas, partidarios de la gran coalición PP/PSOE a cuenta del "peligro" catalán, calculan las posibilidades de cada cual. Atribuyen a Sánchez una intención de voto del 30 por ciento. Se dibujan las propuestas de una alianza entre Susana Díaz y Patxi López (la forma es, de momento, lo de menos) para cerrar el paso a Sánchez. Por su parte, la misma Susana Díaz hace cálculos más alambicados, como corresponde a la estadista que cree ser. Si las primarias se ponen difíciles ya que Sánchez se lleva a la militancia entusiasmada en un misterio órfico, lo mejor es prescindir de aquellas. Para hacerlo baraja la posibilidad de trasladar el "no es no" a Rajoy (que costó la cabeza a Sánchez) al "no es no" a sus presupuestos. De este modo, Rajoy tendría la ocasión para disolver las Cortes y convocar elecciones anticipadas.

Sin duda, al no poder convocarse estas antes de mayo, el PSOE tendría tiempo para hacer las primarias a pesar de todo, pero, según parece, Susana Díaz sopesa la posibilidad de sustituirlas por una reunión del Comité Federal, en donde tiene vara alta, para nombrar una candidata del PSOE a la presidencia del gobierno. Quien da un golpe de mano, bien puede dar dos.

Podría entenderse que Rajoy y Díaz -que se llevan muy bien- están haciéndose un mutuo favor. Rajoy posibilita que Susana Díaz acceda a la SG y, de paso, gana las elecciones de nuevo probablemente con una mayoría si no absoluta, cercana a ella. De ser cierta esta sospecha, quedaría para los anales de la historia la irresponsabilidad de la pareja. Con el referéndum de autodeterminación de Cataluña en marcha, lo más disparatado que puede hacer el nacionalismo español (los dos partidos dinásticos y C's) es quedarse unos meses sin gobierno y sin parlamento. 

Desconcierto y tumulto en España y hoja de ruta a toda máquina al referéndum en Cataluña.

domingo, 29 de enero de 2017

Vuelve el Bautista

Tengo entendido que Susana Díaz llegó a la famosa reunión del 1º Vendimiario diciendo que no se iba de allí sin la cabeza "de ese". Se non è vero, è ben trovato. Nos da la imagen de Herodías en el palacio del tetrarca pidiendo, y obteniendo, la cabeza del Bautista. Y yo comparándola con Lady Macbeth. Herodías está mucho mejor.

Y he aquí que el Bautista ha recuperado su cabeza (por eso dice que no es el de hace tres años), se la ha puesto sobre los hombros y se ha presentado en la corte de su hipotética contrincante a continuar con su prédica en contra de los vicios del Tetrarca Rajoy y su cortesana Herodías. Por eso ha proclamado su candidatura en loor de multitud en un simbólico Jordán, un estanque muy oportuno para completar la imagen.

En estos momentos, el PSOE se estremece entre el ardor y el frío, entre el entusiasmo y el abatimiento. Los sanchistas ya tienen lo que anhelaban: un candidato que ensombrece las tristes apariciones del primer espontáneo, Patxi López, a cuyo actos no van ni los suyos y que anda pidiendo paz por los medios sin que nadie le preste mayor ataención.

Las miradas convergen sobre Díaz, que se ha puesto nerviosa. Le ha salido la vena autoritaria, pues la tiene pronta, como el genio, y ha asegurado que ahora "no toca hablar de liderazgos" porque debe de pensar que es ella quien decide de lo que toca hablar en cada momento. Lo importante, dice, es el congreso porque en él se ganarán las elecciones. Le ocurre lo que a Rajoy, que no sabe ni de lo que habla: ¿o no ha sido la gestora, es decir ella, quien ha puesto la elección del SG antes del congreso, contra toda lógica y raciocinio?

Así de seguros estaban de que iban a ganar las primarias. No contaban con el regreso del Bautista.

Otro asunto es qué efecto tendrá este retorno en la política española y en la izquierda en concreto.

martes, 24 de enero de 2017

El derecho al pataleo

Alarmados están los gestores de lo revueltas que bajan las aguas después de que ellos reventaran el dique de pronto y sin avisar hace ya casi cuatro meses. No se lo esperaban. No estaban preparados. Y siguen sin estarlo. Jiménez, cada vez más ostentosamente contrito y compungido, pide "respeto" a los compañeros y no "insultos ni gritos". Nadie reconocería en él al agente que cumplió el designio de Díaz, cuando, al parecer, pidió la cabeza de Pedro Sánchez.

En realidad, los de la gestora tienen miedo de perder las primarias por goleada. La maniobra de diversión de Patxi López está en el alero. Todo va a decidirse el próximo sábado, con sendos mítines/encuentros o como se llamen de Sánchez por un lado y el repentino dueto Díaz/Rubalcaba por el otro. Será interesante ver qué valoraciones se hacen de uno y otro y qué criterios se usan.

Por lo demás las gentes de la gestora podrían mostrar un mínimo de sensibilidad democrática tratando de entender que eso que ellos consideran tumulto, gresca, insultos, falta de respeto, etc, otros lo llaman derecho al pataleo, un derecho de andar por casa, no reconocido en ninguna declaración pero muy socorrido en infinidad de ocasiones cuando la gente se siente acogotada por los que mandan, que no la dejan hablar, quejarse, protestar. Si no hay mejor forma de defenderse y hacerse escuchar, piensa la gente, se recurre al derecho al pataleo.

Porque, en estos cuatro meses, ¿cuántas veces ha hecho la gestora gesto alguno de reconocimiento de la agitación de las bases? ¿Cuántas veces ha entrado en diálogo con lo que las plataformas pedían? ¿Qué atención ha prestado a la reiterada petición de convocar congreso y primarias mucho antes de lo que lo ha hecho? ¿Qué sensibilidad ha mostrado hacia quienes votaron "no" en la investidura?

Su comportamiento ha sido arrogante, cerrado, excluyente y absolutamente despreciativo. Han creído que su excepcionalidad era patente de arbitrariedad y han actuado en consecuencia. Y siguen haciéndolo, no dejando a la gente otro derecho que el del pataleo. Solo que ahora han decidido que ese tampoco puede ejercerse.

viernes, 20 de enero de 2017

La línea general

Definitivamente, El País se constituye en el cuartel general de la reacción termidoriana dentro del PSOE, la encargada de liquidar todo intento de radicalismo republicano. El centro de elaboración doctrinal estratégica y táctica. El que determina la línea general. Apuntala su contundente portada, en la que aprovecha para largar una andanada doble a Podemos, con un editorial, Fuera maniqueísmos, exigiendo a los candidatos a la SG del PSOE que se alejen de "los enfrentamientos del pasado". Por tales no hay que entender la pugna entre caballeristas y prietistas, por ejemplo, sino el golpe de mano termidoriano de 1º de octubre (algo retrasado), hace tres meses. El consejo exigencia es absurdo porque este enfrentamiento surge precisamente de ese pasado reciente.

Parece que abundan los documentos preparatorios del congreso, pero lo urgente ahora, lo inmediato, es la preparación de las primarias, que se prometen pródigas en eventos ya que la militancia está muy movilizada. Las admoniciones de El País, compatibles con su apoyo sistemático a la obra de la junta gestora (tras una campaña feroz contra Sánchez que venía de antiguo) no pueden tomarse en serio. La rebelión de las bases del PSOE así lo prueba. 

Como se decía, la portada trae dos andanadas contra Podemos: el pellizco acusica de Madina y la imagen inferior, cargada de mala uva, composición de un conjunto en el que se respira la tensión.  A Madina le corresponde el poco gallardo honor de ser oposición de la oposición y apoyo del gobierno (al que dice tener poco menos que a sus órdenes) con el que tiene que pactar las migajas. Y como no se puede criticar al gobierno con el que se pacta, se critica a la oposición. Es decir, se hace el trabajo del gobierno sin estar en el gobierno. Quizá también debieran vender esto como un éxito.

A su vez, la imagen es un editorial gráfico. Pero al revés del otro, pues en vez de llamar a la unidad lo hace al enfrentamiento, al duelo. Forma parte de la "línea general" que descansa sobre tres pies: 1) moderación y reforma de la legislación del PP, pero no derogación; 2) freno al populismo; 3) solución de la "cuestión catalana" afirmando la intangibilidad de la nación española una. 

Lo que no sea la "línea general", será desviación.

miércoles, 18 de enero de 2017

El héroe del pueblo

Los partidos son entes complejos. Actúan como asociaciones privadas con sus objetivos, pero también se fusionan con las instituciones allí donde mandan, forman grupos parlamentarios en la oposición o en el gobierno, son tendencias ideológicas que sus intelectuales explican y propugnan, tienen a los medios a favor o en contra, representan culturas políticas distintas y en su interior a veces funcionan como familias. Véase cómo vive el momento Podemos, en una pelea interna que recuerda las grescas matrimoniales.

Hay una tendencia en los partidos a reproducir leyendas que apuntalen en uno u otro sentido sus enfrentamientos internos. Una de las más poderosas, de las que más mueve la imaginación colectiva, es la del héroe popular en alguna de sus múltiples manifestaciones. Una leyenda que se presta a justificar y legitimar la candidatura de Sánchez a la SG. Se construye una imagen polifacética que tiene mucha fuerza: el gobernante legítimo depuesto por una conjura de cortesanos malignos; la víctima de una defenestración injusta; el hombre que prefirió dimitir a votar en contra de su convicción; el líder injustamente tratado que se retira a meditar su futuro y esperar que sus seguidores lo reclamen. El héroe que vuelve a ajustar cuentas con la camarilla de conjurados y liberar al partido de su secuestro.

Es una imagen potente, fácil de defender desde el punto de vista de la comunicación y que tiene muchos seguidores. Las reacciones del aparato gestor para contrarrestar esa fuerza de la candidatura de Sánchez no hacen sino aumentarla. La presentación de la de López se interpreta como una maniobra de ese aparato para mermar las posibilidades de Sánchez segándole la hierba bajo los pies. Dividiendo el voto contrario a Díaz. El hecho de que esta siga paseándose por España como secretaria general in pectore sin proclamar su candidatura, los apoyos que implícita o explícitamente le dan los viejos lobos socialistas, todo eso únicamente consigue encrespar más a la gente y afianzar la leyenda del héroe popular, contra el que se confabulan los tiranos, sus delegados y esbirros. Un poco más y se oirá hablar de Pedro Hood, el que roba a los ricos para darlo a los pobres.

No parece que los conjurados del 1º de octubre puedan hacer gran cosa por evitar la mayoría de Sánchez excepto, precisamente, lo que han hecho: dividir su voto. Aun así, han de presentar una candidatura ganadora por sí misma y eso no es tan fácil cuando la candidata es precisamente la beneficiaria del golpe de mano que dio origen a la leyenda del héroe del pueblo.

La posible derrota de Sánchez quizá no provenga de sus adversarios sino de su incapacidad para formular un programa de izquierda para el PSOE que le voten las bases. Ese programa tiene dos puntos esenciales: un giro socialdemócrata en la política económica (tratando de explicar en qué consiste, que no es fácil) y la negociación de un referéndum de autodeterminación en Cataluña, tampoco cosa sencilla. 

Lo que no es evidente es si tal programa obtendría el apoyo mayoritario de la militancia. Si no lo obtuviera, el candidato debería decidir entre continuar en su partido bajo otro programa o escindirse en otro partido que represente un espacio existente entre el social-liberalismo del PSOE y el neocomunismo de Podemos y al que quizá pudiera sumarse alguna corriente fraccionaria de estos.

martes, 17 de enero de 2017

Todo vale

Literalmente todo. La señora Díaz cuenta con las bendiciones de la antigua (más que vieja) guardia, especialmente de Rubalcaba. Tiene también las simpatías de los votantes del PP, muy por delante de Sánchez. Rajoy la mira con buenos ojos y hete aquí que La Razón demuestra fehacientemente, gracias a una encuesta de NCReport, su encuestador de cabecera, que hasta los socialistas prefieren a Susana Díaz abrumadoramente.

Esto de los sondeos cuyos resultados coinciden con la opinión política del medio que los encarga, paga y publica sin duda es una casualidad, aunque huela a chamusquina. Metroscopia no es NCReport, claro, pero eso de que los resultados de su encuestan coincidan al cícero con la línea editorial de El País tiene su gracia. El medio se ha convertido en el comité ideológico del PSOE con una doble doctrina: a) defensa del socialismo liberal frente al populismo; b) defensa de la nación española frente al separatismo. Es lo que se llama el "social liberalismo nacional".

No estoy muy seguro de que quepa elaborar un discurso de izquierda en este clima.

lunes, 16 de enero de 2017

Pugna por el liderazgo

No deja de tener gracia que un partido sin líder, en manos de unos gestores al servicio de las ambiciones de Susana Díaz, al que las encuestas dan por perdedor frente a Podemos de haber elecciones, dividido y enfrentado consigo mismo, siga siendo el centro político y aquel al que se dirigen todas las miradas. Una prueba más de que el PSOE ocupa la centralidad política. Por lo menos es lo que espera El País que, en un editorial redactado probablemente por Rubalcaba, se felicita de las decisiones adoptadas por el Comité Federal y todavía más por la marcha de la legislatura, en la que el PSOE es decisivo, todo lo cual lo sitúa en la centralidad política.

Es el razonamiento justificativo de la junta gestora y sus partidarios: recomposición tranquila, pausada, con tiempo suficiente para dejar presentable a Susana Díaz. Entre tanto, oposición eficiente en el Parlamento. Hay gobierno y se van adoptando medidas legislativas que o bien deshacen entuertos de la legislación anterior del PP o bien abren perspectivas en un punto de vista de izquierda. Lo que no se dice es que el intento de colocar en la secretaría general de Díaz es el sello de la opción del PSOE por el nacionalismo español, el mismo que alienta en el PP y C's, aunque con leves matices en asuntos tácticos. Esta cuestión, la cuestión catalana, es la que ha fracturado al PSOE.

La repentina presentación de la candidatura de Patxi López, aun siendo vasco, no presupone nada nuevo en la recuperación del espíritu "nacional" en el PSOE. Pero tiene su impacto en el batiburrillo interno del partido. Los más encendidos "sanchistas" acusan a López de presentarse para dividir el campo contrario a Díaz y, así, dar a esta la victoria. Otros aseguran que esta candidatura trata de polarizar el PSOE en un eje territorial Norte/Sur. Ignoro qué porción de realismo tienen esos juicios, pero también se reconocerá que, con su candidatura -la primera- López desguaza todas las murmuraciones acerca de la candidatura única que la dirección gestora podría estar organizando a favor de Díaz.

La presentación de la candidatura de López a lo que, por supuesto, tiene perfecto derecho y sobrados merecimientos en los cargos institucionales que ha desempeñado, parece bastante meditada. La determinación de las fechas del congreso -que no su convocatoria- para el mes de junio ofrece la primera oportunidad de postularse y esa es la ventaja que ya lleva el candidato, cuestión importante porque, aunque el congreso se vaya a junio, las primarias están previstas en mayo y, en verdad, no queda tanto tiempo. Hay que elaborar programas, explicarlos, confrontarlos. Y hay que hacerlo a la luz pública, aunque en los partidos siempre hay confabulaciones de pasillo. No es tan fácil.

Los otros dos posibles candidatos, Díaz y Sánchez, están en situaciones muy distintas. Sánchez puede permitirse esperar un momento oportuno y seguir actuando en segundo término, sin protagonismo, en lo que llaman "perfil bajo", aunque quizá debiera vigilar que no sea tan bajo que dé en subterráneo, pues ya hay quien supone que no llegará a presentarse y lo da por difunto.

Díaz no puede esperar, tiene que presentarse como candidata y dejar de hacer esos viajes, visitas, peregrinaciones por el país. Continuar con esta actividad, que nadie le ha encomendado, sin aclarar su candidatura es, desde la presentación de la de López, puro juego sucio.

domingo, 15 de enero de 2017

Unidad de destino

Resulta ya patente que el sentido del golpe de mano en el PSOE y los acontecimientos posteriores no es la posible deriva derechista y/o neoliberal. Es la cierta deriva nacional española del partido. Van unidas, ya se sabe, la derecha y lo nacional. Y ese es el sentido del discurso joseantoniano de Javier Fernández, al que han puesto al frente del gatuperio. Se invoca la unidad y se pone en conexión con España y ya tenemos la unidad de destino en lo universal. Al fin y al cabo, fue un austromarxista quien acuñó esa definición de nación como unidad de destino, algo que mete miedo. Quiere decir que uno está condenado a aguantar a los compañeros de viaje hasta llegar a destino, que no puede uno apearse cuando el destino al que lo encaminan no le gusta. Debe de ser el colectivismo que late siempre en la izquierda,

Tiene chiste que llame a la unidad el que la ha roto, pero es muy frecuente en el discurso público general, decir una cosa y hacer otra. La junta gestora invoca la unidad, pero trabaja intensamente por dividir el partido. La invocación puede ser una advertencia o un conjuro y hasta una amenaza. El amor de la mentalidad autoritaria por la unidad es muy conocido y la habilidad de sus ideólogos para hacerla atractiva, muy refinada. Hay miles de libros explicando la excelencia de la unidad en política, hasta culminar en ese prodigio de inteligencia que fue Mi lucha, recientemente reeditada en Alemania: Ein Volk, ein Reich, ein Führer. Unidad al modo teutónico. Una, grande, libre, al hispánico.

Ese es el camino, desde luego, pero no es necesario recorrerlo entero, al menos de momento. No es esa unidad totalitaria en la que piensan los líderes de la izquierda que la reclaman a sus partidos, Fernández en el PSOE e Iglesias en Podemos. Es una unidad más político-filosófica, no al extremo parmenideano, pero tampoco muy alejada de él. Una unidad de espíritu, que desemboque en una unidad de acción. Se emplean fórmulas edulcoradas como "unidad en la diversidad" pero el hecho filosófico es terco: quien pide unidad no quiere multiplicidad. Luego lo justificará como le dé la gana o sepa, pero el hecho es que la unidad está reñida con la multiplicidad.

Negar la multiplicidad es negar la diversidad, algo imposible. Solo pueden hacerlo las mentalidades autoritarias que sueñan con universalizar la sumisión que le muestran sus seguidores y hacer sumisos también a todos los demás.  

La unidad se predica generalmente en torno a quien la invoca. En el caso de Javier Fernández es más por delegación, como un matrimonio por poderes. La unidad que pide es en torno a Susana Díaz y a la concepción que esta trae y ha podido verse en los últimos meses, desde el golpe de mano de octubre pasado. 

La petición de unidad de Iglesias en Podemos tiene una fuerte connotación autoritaria, procedente de eso que sus propios partidarios consideran un "hiperliderazgo". El enfrentamiento se ha personificado aunque ambas partes sostienen que no se trata de personalismos sino de propuestas. Y es verdad. Lo que sucede es que se trata de propuestas a corto plazo, inmediato, tácticas, sin referencia a cuestiones estratégicas (la parte de Iglesias) y de otras estratégicas, a largo plazo, sin referencia clara a las tácticas (la parte de Errejón) y, por lo tanto, no tienen modo de entenderse. Recuerda mucho el famoso intercambio entre Eduard Bernstein y Rosa Luxemburg. Decía el primero: el fin no es nada, el movimiento es todo. Respondía la segunda: el fin es todo, el movimiento el medio para conseguirlo. Viejo dilema de la izquierda, reforma o revolución. 

En el caso del PSOE, la controversia es entre configurarse como un partido de centro  o de izquierda. Y la verdad es que cada vez se ve más claramente una formación de izquierda, compuesta por gentes desgajadas del PSOE y de Podemos. Sería una oferta con un inmenso tirón electoral. La votarían todos los desengañados de la política de las otras izquierdas. Millones.

domingo, 8 de enero de 2017

El pilar del reino

La inamovilidad es el núcleo de la propaganda del PP. Justo lo que espera la gente : continuidad, solidez, certidumbres. Y lo que más odia: lo imprevisible, la incertidumbre. Nosotros seremos corruptos, incompetentes y franquistas, pero somos seguros y previsibles, como siempre dice Rajoy, a quien suelen acusar sus críticos de dontancredismo. Ese congreso se prevé de aclamación al líder que ha conseguido de nuevo el gobierno con la complicidad de una oposición a la que tiene a su merced.

Los detentadores del poder en el PSOE, la junta gestora y su líder en la sombra, Díaz, se esfuerzan por elaborar otro relato: el PSOE facilitó el gobierno de la derecha por sentido de Estado pero ahora hace una oposición rigurosa, aunque constructiva, desde luego. Quedan días para comprobar esta interpretación; los que faltan hasta la votación de los presupuestos. Hasta ahora, la imagen que el PSOE ha ofrecido es la de la complicidad con el gobierno (y, en lo referente a Cataluña, absoluta coincidencia). No está descartado que los gestores socialistas cumplan su reiterada palabra y voten contra los presupuestos. Pero, a la vista de su ejecutoria, es harto dudoso. Y sobre todo lo es porque el gobierno está en posición de amenazar con la convocatoria de elecciones anticipadas, algo que los demás partidos estatales, PSOE, Podemos y C's saben que no pueden permitirse. Si por ese temor el PSOE cede en los presupuestos (con algunas concesiones para salvar la cara) ya quedará meridianamente claro que el relato de la junta gestora de la oposición eficaz es una fábula. El PSOE vendió su posible progenitura por un plato de lentejas y ahora no tiene primogenitura ni lentejas.

El congreso del PP será de aclamación para dar esa imagen de firmeza y unidad que se considera tranquilizadora frente al electorado. En realidad es el punto de partida para unas posibles elecciones que pueden darse en cualquier momento. Y esto es aun si cabe más amargo para el PSOE porque es posible que, aun haciendo todas las concesiones imaginables, no pueda evitar esa temible convocatoria de elecciones. Piénsese que esta también podría venir motivada en cualquier momento por un giro insospechado en la maraña procesal en que está involucrada una gran cantidad de cargos y ex-cargos del PP. No es descabellado pensar que Rajoy sea llamado a declarar en alguna sesión de la Gürtel, los sobresueldos, los mil y un dislates que se han cometido y que decida disolver y convocar, en cumplimiento de la acrisolada doctrina del PP de que las urnas exoneran todo tipo de culpabilidades, como sostenía Camps. Claro que tratándose de Don Tancredo, no es seguro que una aventura procesal de ese calibre tuviera tales consecuencias.

Los del PSOE andan también dando vueltas a su congreso, pero para retrasarlo cuanto puedan porque, ignorantes de su posición política real, lo único que les interesa es colocar en la secretaría general a Susana Díaz. Las bases lo quieren para abril; los golpistas, para junio. La verdad, es indiferente. Ni en abril ni en junio va a conseguir Díaz lavar su imagen. El recurso a un golpe de mano, una conspiración palaciega con elementos de traición y venganza, una defenestración injusta, una sobrecarga de ambición personal ilimitada y una evidente falta de categoría producen una impresión devastadora de cualquier aspiración. Y eso no se olvida en tres ni en cinco meses. 

El camino del PSOE hacia la autoinmolación parece imparable. A saber si no lo aniquilan unas elecciones anticipadas. La cuestión está en si pierde sus votos a favor de Podemos y C's, como vaticina un reportaje de Público que es parte interesada en aquello de lo que informa o si esos votos se quedan en donde están, se van a la abstención o a algún otro partido de izquierda que pueda formarse de aquí a las elecciones. Los dos principales, PSOE y Podemos sufren tensiones internas de importancia y nadie puede descartar en absoluto sendas escisiones. Palinuro defiende siempre una posible alianza entre socialdemócratas del PSOE y de Podemos. Sería una oferta muy atractiva para mucha gente de la izquierda. Lo malo es que, para hacerla real habría que contar con los partidarios de Sánchez y los de Errejón y ya estaríamos frente al problema tradicional de la izquierda, el que la mantiene en situación de subalternidad: los personalismos. 

Mucha gente se hace cruces de por qué hay siete millones de españoles y más que votan a la derecha, a esta derecha. Casi nadie se responde que sea por lo que sea, esos votantes piensan que no tienen nada mejor que votar. No digo más.

martes, 3 de enero de 2017

La bicefalea del PSOE

Más que bicefalia, valga el neologismo bicefalea. No es que el PSOE quiera dos cabezas; es que tiene dos dolores de cabeza. O más. Todo él es un dolor de cabeza. Apenas ha terminado Madina su última declaración sobre la conveniencia de que al congreso se presente un solo candidato cuando salta la especulación (porque no es una noticia propiamente hablando, sino una especie de globo sonda) de una bicefalia Díaz/Madina. Suena un poco raro, a tenor del pasado, pero las circunstancias del PSOE son líquidas, que diría Bauman o resbaladizas, como probablemente piensan muchos a la vista de lo confuso de la situación que no deja claro quién se acabará calzando la secretaría general.

En la penumbra comienza a dibujarse la silueta de Patxi López como más adecuado para frenar a Díaz que Sánchez y que cuenta ya con apoyos de peso en el partido. El problema de su candidatura es proyectar la imagen de la confrontación Norte-Sur que todos quieren evitar y que, además, sería un apoyo indirecto considerable a Sánchez, al permitirle presentarse como el candidato del centro en el sentido territorial.

A su vez, leo en OK diario que los "pedristas" montan una sede paralela en Ferraz con varios objetivos: apoyar su campaña a favor de Sánchez y marcar de cerca a la gestora que, según ellos, trata de manipular el congreso por medios burocráticos. El hecho es insólito y suscitará todo tipo de recriminaciones, pero da una idea de la profunda quiebra del PSOE en horas de mucha turbulencia. 

Es difícil vaticinar el resultado de esta pugna tan evidente como inconfesa. Las apuestas son altas y las voluntades parecen firmes. No se olvide que los cuatro posibles candidatos mencionados tienen un elemento en común: todos son políticos profesionales. No han hecho otra cosa en su vida que militar en el PSOE, ocupando unos u otros cargos. Su visión del país está mediada por su experiencia orgánica interna. Los cuatro tienen lo que, cuando existía el servicio militar, se llamaba "años de mili", están hechos a las pugnas partidistas, están resabiados. Esta es, además, su última oportunidad, ganar o perder, ser presidente/a o regresar derrotado/a a ejercer una oscura vida de mando intermedio. 

Intervienen demasiados factores, políticos y personales, complicados siempre, por lo que no es fácil siquiera barruntar por dónde saldrán por fin los votos en las primarias. Pero sí está claro que la voluntad de la junta gestora es condicionar el congreso previo, de forma que este configure una táctica y una estrategia para el PSOE que haga imposible por razones de principio la presentación de una candidatura como podría ser la de Sánchez.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Cómo se hace un líder

En el PSOE andan a falta de líder. En el desconcierto actual parecen perfilarse dos candidaturas, Díaz y Sánchez, sin que ninguna se haya postulado expresamente. La presidenta andaluza y el ex-secretario general parecen mirarse de refilón, a ver qué hace la otra o el otro, recabando apoyos, contando los que tiene. Pero ninguno de ellos ha presentado oficialmente su candidatura. Claro que tampoco se puede pues las primarias aún no se han convocado. Ese manifiesto en favor de la presentación de Pedro Sánchez que ayer se aprobó en una reunión informal de militantes en Madrid a la que faltaron los más significados críticos con la gestora tiene un valor simbólico. La militancia o una parte de la militancia quiere un líder. Otra parte quizá quiera otro, pero todavía no lo ha manifestado. El PSOE busca un líder, porque sin esta figura, sin una personificación, la actividad del partido será cada vez más errática e incomprensible.

Un líder. Siempre hace falta un líder. En otras circunstancias se ha llamado caudillo, duce, Führer, jefe, conducator, timonel, todas y más denominaciones con malos recuerdos. De ahí la aceptación de la actual "líder". Se habla de liderazgo democrático algo que incluso se enseña en escuelas y másteres y se estudia con detalle, viendo los estilos de liderazgo, los recursos, los tipos de líderes, sus relatos, sus tácticas y estrategias. Del liderazgo podemos llegar a saberlo todo excepto cómo surge, cómo se produce. 

Porque el liderazgo tiene una base absolutamente personal en una situación que, por definición, siempre será contingente. Probablemente no haya manera de convertir en líder a quien no tenga madera de tal. Lo contrario, impedir que alguien con madera de líder llegue a serlo también es difícil, aunque no imposible. Basta con matarlo. Asi fue en el caso de Lumumba, por ejemplo. No es raro que el liderazgo sea cosa de vida o muerte. De ahí la importancia que se le da. 

Por mucho que la izquierda subraye su idea de que la historia la mueven fuerzas objetivas, acciones colectivas, tendencias y que la función del individuo es secundaria, la realidad es que esta se impone y la izquierda necesita liderazgo, igual que la derecha. Es decir, necesita alguien que interprete la contingencia, el caos del presente, le dé sentido, señale el camino para hacer lo que corresponda (superarlo o perpetuarlo) y cuente por ello con abundantes seguidores.

En el caso de Sánchez, el procedimiento parece invertirse, como si se tratara de los Seis personajes en busca de un autor, de Pirandello. Aquí no son personajes, sino la militancia y no es un autor lo que buscan sino un líder. Pero de buscarlo se trata. 

Ahora, la pelota está en el tejado de Sánchez quien no puede hacerse de nuevas porque aquella su primera metáfora apenas defenestrado de coger el coche y hacerse las agrupaciones, pretendía conseguir justamente esta reacción. Quería ser candidato por aclamación, hacer como unas primarias de las primarias. Ya ve el resultado. No es exuberante, pero tiene consistencia. La suficiente para postularse y hacerlo con un adelanto de programa de lo que quiere para el PSOE. Ya le han interpretado la realidad, ahora le corresponde a él señalar el camino que ha de seguir su partido y con él, el país.  Eso es lo que hace in líder.

A ver si mañana hablamos un poco de los otros liderazgos, sobre todo en la izquierda.  

martes, 27 de diciembre de 2016

La pequeña gran coalición

No es una gran coalición porque no hay un acuerdo expreso de gobierno ni, por supuesto, gobierno de coalición (aunque no falten ganas en ambos partidos dinásticos), ni siquiera un compromiso de apoyo parlamentario salvo en casos específicos. La junta gestora dice estar en la oposición y marcar de cerca al gobierno del PP, lo que podría llamarse una "oposición constructiva". Lo necesita para legitimarse en el desbarajuste que tiene en el partido, con las bases soliviantadas. Pero, por mucho que diga, al llegar los asuntos de importancia, hace piña con el gobierno.

La renovación del Tribunal Constitucional es uno de esos y muy señalado. La decisión que ahora se tome (los cuatro magistrados a propuesta del Senado) condicionará la orientación de este Tribunal los próximos años, hasta la siguiente renovación. ¿La importancia? Obvia: este Tribunal es el arma que el gobierno viene utilizando en su contencioso con el independentismo catalán. La primera y, de momento, única arma a que ha recurrido si se exceptúa alguna presunta operación de guerra sucia. Parece que los dos partidos dinásticos se repartirán los cuatro magistrados por mitades porque ambos comparten el criterio de utilizar el Tribunal Constitucional para afrontar un problema político que son incapaces de resolver.

Este es el sentido de la "oposición constructiva" del PSOE. Oposición en "lo social" y pequeña coalición en los asuntos "graves". La misma junta lo había dicho hace unas fechas: que estaba más cerca del PP en asuntos "cruciales" y más de Podemos en "lo social". Dicho queda y por ellos mismos.

La agitación interna del PSOE, lejos de amainar, se encrespa. Adquieren relieve figuras nuevas, como Zaida Cantera que está demostrando nervio, firmeza, compromiso personal en una tarea colectiva de recuperación; Odón Elorza viene a la Villa a pedir a Sánchez que dé el paso al frente y proclame su candidatura. Eso, probablemente, de darse, encenderá aun más a la militancia. Y someterá a los de la junta gestora a una presión insoportable para convocar las primarias. La junta, en realidad, tiene agotado su mandato con este brillante resultado: está en pequeña coalición con el PP del que, por eso mismo, es rehén y, en su partido, no le queda otra que convocar unas primarias que equivalen a su certificado de defunción con pena, pero sin gloria.