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jueves, 9 de abril de 2009

Semana Santa.

Cuando era chaval, en lo más negro del negro franquismo, la Semana Santa era algo insufrible. En aquellos días encarnaba en la realidad el fundamento ideológico mismo del régimen, el nacionalcatolicismo. Los curas se apropiaban de las callas y plazas; se suprimían todos los espectáculos públicos; los teatros cerraban; la programación habitual de cine se sustituía por unos espantosos engendros sobre la pasión de Cristo generalmente hablados en mexicano; la radio enmudecía y sólo trasmitía música religiosa; los espacios públicos, calles, plazas, jardines, estaban a entera disposición del clero para sus chundaratas y procesiones. En estas últimas, que invadían, las calles, cortaban el tráfico y daban la murga cuanto podían, participaba el ejército, normalmente con escuadras de gastadores y bandas de música así como todas las autoridades civiles y militares.

Hoy día las cosas han cambiado un poco, aunque supongo que a los curas más burros les parecerá que hemos llegado a la degeneración del Anticristo, y la iglesia no puede obligar a cerrar espectáculos o a proyectar determinado material. Además la gente toma las de Villadiego y se va a torrarse a la playa. No obstante, por lo que sé, y lo sé de oídas y leídas, las procesiones siguen como antaño. Esas ceremonias en que se glorifica la muerte, la sangre, la tortura, el sufrimiento continúan circulando por las calles para edificación de las jóvenes generaciones que, con un poco de suerte, pueden ver cómo unos enajenados pasan descalzos, arrastrando cadenas y sacándose literalmente la piel a tiras con unos vergajos. Por supuesto, todo ello con entero desprecio a quienes abominamos de tan bárbaros ritos, pero tenemos que soportar que algún otro orate nos ilustre sobre las arraigadas y ancestrales costumbres de nuestro pueblo.

Según noticias, en esta ocasión, además de escenificar la habitual orgía de martirio y sufrimiento, los curas pretenden instrumentalizar eso que se conoce como la "piedad popular" para hacer campaña en contra del proyecto de ley que regula el aborto, pidiendo que los participantes luzcan unos lazos blancos. Pero parece que el tiro está saliéndoles por la culata. Me alegro.

PS: el valor de la piedad, la devoción y la profunda religiosidad de estos actos públicos lo da, entre otras cosas, el hecho de que un personaje como el señor Trillo sea costalero en una procesión.


(La imagen es una foto mía de la procesión del Divino Cautivo de 2007).

martes, 25 de noviembre de 2008

¿En qué reside el poder de la Iglesia?

A mejor decir: de las iglesias. Reside en esto que se ve a la izquierda, una imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de México, que se recibe por e-mail acompañada del texto siguiente que reproduzco literalmente (y me ahorro unos cuantos "sic"):

"La Virgen de Guadalupe es Milagrosa, Te acompaña a donde tu vayas.
Esta carta tiene como finalidad dar la vuelta al mundo y continuar...
El Presidente de Argentina recibió una carta y la llamó 'basura' a los 8 días murió su hijo.
Un señor recibió la carta las repartió y la sorpresa q' sacó fue la lotería.
Alberto Martínez recibió la carta y la mando hacer con su secretaria,
pero olvidaron de repartirlas: ella perdió su empleo y él su familia.
Esta carta es milagrosa y sagrada
No te olvides de reenviarla antes de los 13 dias
Tienes q' enviarla a más de 20 personas en 13 días.
No lo olvides.Que recibirás una gran gran sorpresa!!!"

Reside en la superstición cuyo origen está en la ignorancia y el miedo. La ignorancia, por cierto, se combate con la ciencia. El miedo, con la inteligencia; ambos elementos lamentablemente escasos en el mundo. Lo de la inteligencia no tiene arreglo: se posee o no se posee. Lo de la ciencia pudiera ser una vía. Así razonan esos meritísimos ciudadanos que andan predicando el ateísmo y el agnosticismo mundo adelante a base de la expansión de la ciencia. Pero la verdad es que la ciencia es aun más escasa que la inteligencia porque cada vez es más difícil y se requieren dosis mayores de, precisamente, inteligencia.

Así que prospera la superstición que es la base de todo credo religioso. Hoy día, la época más avanzada hasta la fecha en la ilustración de la humanidad es cuando hay más astrólogos, videntes, magas, brujos, adivinas y demás jarcia de charlatanes, incluidos, claro, los intelectuales, los publicistas, los políticos, los curas y, por supuesto, sus primos hermanos los profesores universitarios. Y no en términos absolutos si no relativos.

Obsérvese qué falta de ciencia e inteligencia hay en los ejemplos puestos por vía admonitoria, qué cosa tan rudimentaria: que te toque la lotería, que pierdas un familiar, la familia entera, el empleo. Esto es lo que se llama al espíritu por la materia. Y lo que tiene más gracia de todo es que algún listo aprovecha la credulidad del personal para hacer negocio y publicidad gratuita: en concreto quien haya convertido la expresión, casi advocación del comienzo: Virgen de Guadalupe en un hipervínculo que enlaza con la página de publicidad de una peli, La Virgen de Guadalupe.

Ya pueden circular flemáticos autobuses ateos en Londres (veríamos lo que aguantaban en Madrid) que la superstición sigue reinando gloriosamente. Si la Iglesia no consigue hoy que las turbas quemen vivo a algún científico de esos que andan en la genética y las células madre es porque, por primera vez en la historia, la minoría ilustrada, los científicos, ha demostrado palmariamente que puede hacer más cómoda la existencia terrenal que la Iglesia, con lo que la gente la respeta. Pero no las tengo todas conmigo si la crisis arrecia, la vida se pone difícil, no hay para comer o tener televisor y la gente empieza a ver las cosas negras. Black Out.

(Por supuesto, nada de lo anterior empece el mucho mérito de la preciosa estampa de la Virgen con esa amendola que es gótico allende el charco y la media luna a los pies. No aparece sierpe bajo el calcañar porque iría contra la estima nacional mexicana.)