Mostrando entradas con la etiqueta Transfuguismo.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Transfuguismo.. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de octubre de 2009

¡Qué demasiado!

Hace unos días el PP en general y el perpetuamente indignado señor Rajoy en particular montaron un cristo vociferante a cuenta de la moción de censura con tránsfuga en Benidorm, la misma ciudad en que antaño se hizo alcalde el inimitable señor Zaplana también apoyado en un tránsfuga. Ayer se culminó una semana en que el PP ha arrebatado al Partido Socialista de Galicia tres alcaldías con ayuda de otros tránsfugas.

El país en pleno contiene la repiración a la espera de que el señor Rajoy se rasgue las vestiduras, se mese los cabellos, los cubra de cenizas y lance sus balbucientes vituperios contra los tránsfugas y todo género de sinvergüenzas, aunque beneficien a su partido del cual sin duda expulsará ipso facto a los concejales que han participado en la rapiña. Seguro.(La imagen es una foto de 20 Minutos, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 13 de septiembre de 2009

Aspavientos.

El transfuguismo es un comportamiento tan condenable como difícil de erradicar ya que consiste en servirse de un bien público (el puesto de representante político) en beneficio privado lo que, por cierto, es la definición misma de corrupción. El transfuguismo está en el núcleo de la corrupción política y hacen muy bien los partidos en precaverse frente a él mediante pactos y acuerdos entre caballeros porque es un fenómeno que va en contra de sus intereses y amenaza a su misma existencia. La cuestión es que estos pactos y acuerdos no suelen servir de gran cosa precisamente porque se trata de cuestiones de intereses y porque no es posible dotarlos de fuerza coactiva y ya Hobbes decía que "Pactos sin espadas son meras palabras".

La fuerza del transfuguismo reside en la permanencia de la doctrina del mandato imperativo, sostenida a rajatabla por el Tribunal Constitucional, según la cual el representante, sea concejal o diputado, que abandona el partido en cuya lista fue elegido conserva su acta como si fuera su propietario o lo hubiera ganado en unas oposiciones. Y los partidos no pueden hacer nada en contra salvo no presentarlo en las listas de las elecciones siguientes. Según algunos, sobre todo los propios partidos, esta situación es perversa porque alienta el transfuguismo, sobre todo en las corporaciones locales, en las que se ventilan muchas veces intereses inmediatos con diferencias de uno o dos escaños en la mayorías lo que siempre abre la posibilidad de compraventa de voluntades. Según otros, sin embargo, es una situación mejor que la contraria porque si los representantes perdieran el escaño al abandonar el partido o ser expulsados de él, el predominio de los partidos sería ya absoluto y sí cabría hablar de partitocracia con mucho más fundamento de lo que se hace ahora.

Por estas razones los partidos no tienen posibilidad efectiva y real de erradicar el transfuguismo y en cada legislatura se dará algún caso, según cómo sean las composiciones numèricas de las ditintas corporaciones, especialmente las municipales, aunque también se da el fenómeno ocaisonalmente en las otras. Y por eso también recurren a los gentleman's agreements, aunque un cínico podría decir que un gentleman's agreement entre partidos sea un oxímoron. En consecuencia, carece de sentido montar la gresca calderoniana cuando se produce un caso de transfuguismo como el del ayuntamiento de Benidorm. Lo que procede es aplicar el pacto por el que los partidos se comprometen a no beneficiarse de la finalidad buscada por el tránsfuga. Cosa, sin embargo, que no puede llevarse a la práctica cuando como ha sucedido en la villa alicantina quienes se valen del tránsfuga abandonan voluntariamente su partido antes de que éste los expulse en aplicación del pacto.

Es decir con mayor motivo resulta absurdo armar la de Dios es Cristo como está haciendo el señor Rajoy anunciando "el fin del talante" y la traición del pacto antitransfuguismo cuando es así que éste ha funcionado hasta donde razonablemente cabe exigir, esto es, el PSOE como partido no se ha beneficiado del gesto del tránsfuga. Como ello es evidente para mantener esa indignación jupiterina con que el señor Rajoy carga todas las tardes contra el Partido Socialista venga o no a cuento tiene que hacer una profecía sosteniendo que ya se verá cómo la mitad de los concejales que han abndonado el partido retornan en sus listas en las próximas elecciones. Lo que tiene tanto valor como si yo digo que en las elecciones de 2012 el señor Rajoy encabezará las listas de Batasuna.

Tal es la naturaleza de la oposición ejercida por el PP bajo la dirección del señor Rajoy: puro gesto grandielocuente, pura fanfarria, pura teatralidad. Hasta la expresión empleada de "algo huele a podrido en Benidorm" delata la afición por la dramaturgia barata. Efectivamente, algo huele a podrido en Benidorm al menos desde los tiempos del alcalde Zaplana.

Porque a esa tendencia a lo declamatorio se une la irritante costumbre de la proyección en los actos de los conservadores, consistente en criticar a los demás lo que ellos hacen con fruición. No menos de veinticuatro veces en los últimos años se ha beneficiado el PP de casos de transfuguismo sin que se hayan tomado medidas, según un cálculo hecho por la señora Leire Pajín, hija, por cierto de una de las concejales benidormenses que han abandonado el PSOE para materializar la moción de censura que arrebate la alcaldía al PP.

(La imagen es una foto de fenriquedice, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 3 de mayo de 2009

Socorridos GAL.

Decía ayer Palinuro en su entrada titulada Vuelven los GAL que la señora Aguilar debía prepararse porque se le iban a echar encima sus antiguos camaradas a despellejarla y que lo menos que le dirían sería que pagaba un peaje en el PSOE con sus declaraciones sobre Felipe González. Palinuro se quedó corto: ¡qué frente de diatribas e improperios empezando, desde luego, por el del peaje! ¡Qué mal reaccionan las colectividades que se sienten como todos o sistemas complejos cuando uno de sus miembros se separa, se independiza, se autorregula, se va! Y estos son los que a su vez aleccionan a los demás sobre su respeto a la autodeterminación de todo quisque.

No han dejado hueso sano a la doña. Y el grado de frustración y rencor se echa de ver en que casi todos han reaccionado como Cayo Lara el primer día, como la zorra de la fábula que, no pudiendo pillar las uvas concluye que están verdes. No pudiendo frenar la fuga de la señora Aguilar resulta que todos estaban deseándola y va a hacer más bien que mal y permitirá que lleguen mil claveles...y "florezcan cien escuelas ideológicas".

Parte de esta batahola ha consistido en sacar de nuevo en procesión la mojama del GAL con la interpretación canónica que se sentó desde la línea de propaganda de El Mundo y que tanto ha calado en la sociedad donde la repiten todos como papagayos: el GAL fue cosa del PSOE, como ha quedado definitivamente fijado por sentencia del Tribunal Supremo y ¿cómo iba el PSOE a hacer algo así sin que se enterara el baranda máximo? Mr. X es Felipe González. Pte., recuérdese.

Por delante mi opinión de que este largar el pensamiento único sobre los GAL lo que pretende, en el fondo, es ocultar los casi catorce años de Gobierno socialista en España, borrar su recuerdo y dejarlos reducidos a la corrupción y el terrorismo de Estado. Construir una memoria de las legislaturas socialistas que se agote en corrupción y terrorismo de Estado y escamotee lo demás. En eso están muy interesadas la derecha e Izquierda Unida porque así se nota menos que, en esos casi quince años, las dos no hicieron otra cosa que hablar. En concreto IU se los pasó hablando de ser la izquierda "transformadora" pero no haciendo nada.

Porque quien transformó el país en esos años fue el PSOE, el primer gobierno socialista de la historia de España, el que consolidó la democracia, desmontando para siempre el peligro de las intentonas cuarteleras gracias a la reforma militar; el que puso a España de nuevo en el mapa del mundo después de casi cincuenta años de ausencia y nos integró en la OTAN (el comienzo fue de Leopoldo Calvo-Sotelo) y en la Unión Europea. Lo de la OTAN lo vivió muy mal la izquierda "transformadora"; tanto que IU surge precisamente de la plataforma Anti-OTAN que, innecesario decirlo, no se salió con la suya. También fue el Gobierno que promulgó la primera ley del aborto en la historia de España. A la vista de la que está organizando hoy la Iglesia con el proyecto actual de ampliación, podrá calibrarse cómo se puso la pía institución con la ley originaria. El Gobierno se enfrentó por primera vez con la Iglesia por la educación y si ahora nos parece que no fue muy lejos, no se pueder negar que se empezó y que hoy, tras cinco años de gobierno socialista, no estamos mucho más allá. Aquel gobierno universalizó la educación y la Seguridad Social y desarrolló el Estado del bienestar. También se quedó corto en esto pero no puede negarse que lo hizo. Igual que generalizó y racionalizó la organización y financiación de las Comunidades Autónomas. Tuvo que hacer frente a una reconversión industrial salvaje con enormes tensiones sociales que le costaron la primera huelga general, pero también es el gobierno que promulgó la ley de pensiones, la de las contributivas y las no contributivas, etc.

No sigo por no aburrir pero se ve lo que digo: esas vestiduras desgarradas y esos alaridos monocordamente escandalizados pretenden sepultar tan fecunda tarea de la izquierda bajo la mierda de la corrupción y el terrorismo de Estado.

No tengo mucho que decir sobre la corrupción: los socialistas llevaban diez años en el poder, relajaron los controles y se les vino encima media docena de sinvergüenzas que hicieron trizas la tradición de honradez del partido de Pablo Iglesias. Eso es innegable. Lo que no es de recibo es generalizar como entonces se hizo asegurando que, pues había corruptos en los círculos del poder, todos los socialistas eran uno ladrones.

Como tampoco es de recibo que, pues hubo unos casos de terrorismo de Estado, la consecuencia sea que el Gobierno socialista era un gobierno de terroristas de Estado. Y ya que estamos en esto del terrorismo de Estado, los GAL, voy a exponer por enésima vez mi punto de vista: que hubo terrorismo de Estado también es innegable; y también lo es que es todo muy oscuro en el tratamiento judicial de la cuestión. Ya el comienzo fue extraño: inició procedimiento el juez Garzón con los famosos policías Amedo y Domínguez pero lo paralizó para ir en las listas del PSOE segundo por Madrid detrás de Felipe en las elecciones de 1993. El procedimiento quedó congelado mientras el señor Garzón sufría revés tras revés en el seno del PSOE en donde no le nombraron lo que quería con lo que a mitad de legislatura, dio un portazo, se fue e inmediatamente reabrió el procedimiento paralizado entre los aplausos unánimes de los medios de la derecha que, como siempre, abarcan periódicos, dominicales, empresas de cine, emisoras de radio, y que estuvieron batiendo el cobre sin parar hasta que el asunto se vio en el Tribunal Supremo. El medio que encabezó la campaña fue El Mundo, cuyo director había jaleado la guerra sucia en el País Vasco cuando lo era de Diario 16. Por último recayó sentencia firme que, cuando menos yo, acato plenamente pero no comparto en modo alguno pues me parece injusta ya que condena al señor Barrionuevo con una prueba basada en la interpretación subjetiva que los magistrados hicieron de un ¡careo entre el ex-ministro y un supuesto cómplice! Hasta ahí la historia judicial. Se comprenderá que resulte de risa el intento de atribuir al señor González la condición de Mr. X basado en la consideración de que era imposible que algo que estaba haciendo el señor Vera, Secretario de Estado, no podía ser ignorado por el presidente del Gobierno.

En todo caso está claro que el hecho de que los dos protagonistas de la pinza de entonces, IU y el PP, vuelvan a exhibir los GAL trata de ocultar el balance positivo del gobierno socialista desde 1982 a 1996. En esos años, la alianza IU y el PP nos trajo finalmente el gobierno de los ochos años del PP en el cual el país se vio envuelto en una guerra en el Irak. Y mientras el PSOE transformaba a España hasta el punto de que no la reconocería ni la madre que la parió, como dijo el señor Guerra (primera dimisión forzada por un asunto de corruptelas), IU, la llamada izquierda "transformadora", no transformaba nada.

Hace bien la señora Aguilar en pensar en pedir perdón a González por la infamia de hacerlo responsable de los GAL. Eso fue una canallada que montaron los que, según reconocieron ellos mismos, no conseguían ganarle las elecciones y trataban de echarlo como fuera con la inapreciable ayuda del señor Anguita. Habiéndose producido Il sorpasso el político cordobés ya se veía al frente de ciento cincuenta o doscientos diputados de la "verdadera" izquierda que por fin podría transformar algo gracias a su "programa, programa, programa". El programa ahí sigue; IU tiene dos diputados; el señor González no es Mr. X, igual que el PSOE no es el partido de los GAL sino un partido socialdemócrata, reformista y progresista que ha gobernado durante diecinueve de los treinta y un años de democracia en España por voluntad de diez y once millones de electores.

(La imagen es una foto de 20 Minutos, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 30 de abril de 2009

¿Es o no transfuguismo lo de Rosa Aguilar?

La espantada de doña Rosa Aguilar está siendo un episodio de catarsis de la izquierda y quién sabe si del conjunto de eso que se llama la "clase política". Cada cual manifiesta en público lo que lleva dentro y eso opera como un psicoanálisis global.

Veamos. Por una lado dice el señor Alcaraz que en el trasvase de la señora Aguilar "con dinero público se intenta organizar una especie de epidemia de transfuguismo" . Y añade que "no es normal la conversión de la política en mercado y que sea impune organizar operaciones de transfuguismo". Son juicios severos y hasta brutales porque, entre otras cosas, parten de uno de intenciones de la interesada muy poco benévolo en la presunción de que es la codicia la que la ha movido. Pero una cosa es decir eso y añadir, si se quiere, que el señor Alcaraz no es un caballero y otra bien distinta sostener, como hace el señor Javier Pradera en Transfuguismo y movilidad política que lo que el señor Alcaraz dice es incierto porque no se trata de una caso de transfuguismo... sino de ¡movilidad política! Es decir repudiar el enunciado del señor Alcaraz no por grosero y patán sino por falso. Y, ya puestos, presumir una intención buena y noble en el gesto como es el cambio de convicciones se entiende que genuino, no de conveniencia. Eso no es transfuguismo, se dice; para que lo haya, el presunto tránsfuga ha de llevarse su cargo bajo el brazo se supone que para lucrarse de él. Es... movilidad política.

No hay que ir muy lejos a sancionar la cuestión. El DRAE dice que es tránsfuga "la persona que pasa de una ideología o colectividad a otra" y sólo en segundo lugar: "Persona que con un cargo público no abandona éste al separarse del partido que lo presentó como candidato." Luego de acuerdo con la primera y dominante acepción del término por voz de la autoridad competente la señora Aguirre es tránsfuga y no es infamia alguna decirlo. A lo mejor la infamia está en lo contrario. Lo importante para ser "tránsfuga" es cambiar de "ideología o colectividad" que es a lo que apunta la etimología de la palabra. Porque alguien puede llevarse el escaño y no ser tránsfuga; por ejemplo, las que son independientes (bien en el punto de partida bien en el de llegada) o las que no se van a otro partido o grupo (colectivo) sino que se quedan en el grupo mixto. Llevarse o no el escaño es irrelevante. Lo relevante es mandarse mudar de conveniencia. La señora Aguirre es tránsfuga. Otra cosa es que, como el señor Pradera, obviamente, tiene mal conceptuado el transfuguismo, trate de salvarla de él y él sí se invente una categoría: la mirífica "movilidad política".

Tratándose de un caso de transfuguismo que afecta al comunismo tenemos suficientes ejemplos en la historia de cómo vive esa ideología su sobresaltada existencia de escisiones, expulsiones, separaciones, etc. ¿No venía la señora Aguilar sintiéndose incómoda en el PCE y en IU por asuntos que la atribulaban ideológicamente? Lo que ha hecho ha sido zanjar una cuita interior que no la dejaba vivir. Y lo ha hecho, oh coincidencia feliz, en el momento del relevo en la presidencia de la Junta de Andalucía y los cinco días en que podía estar una consejería en sede vacante en esa Junta. Doña Rosa no es una aprovechategui sino alguien que se sacrifica por la causa.

¿Y en cuanto al juicio moral? Ya decía antes que llamar "tránsfuga" a la señora Aguilar no era infamia alguna y en cambio sí puede serlo llamarle otra cosa. El señor Alcaraz sostiene, en una especie de arrebato kantiano, que en la política no se puede "contratar" (como dice el señor Griñán que ha hecho con doña Rosa) a los cargos cual si fueran ejecutivos de empresa porque eso equivale a confundir la política con el capitalismo. Esto puede ser cierto o no, ya que aquí intervienen consideraciones sobre cómo se entiende la gestión pública y el señor Griñán podía escoger mejor sus verbos, pero véase cómo razona finalmente el señor Pradera su alegato a favor de la señora Aguilar y del hecho de que no sea una aprovechada: "La vocación política puede terminar siendo una profesión especializada, dedicada -dentro de la división social del trabajo- a cubrir puestos retribuidos en los aparatos de los partidos y a desempeñar cargos remunerados representativos o de libre designación dentro de la Administración central, autonómica y municipal". Es decir, el señor Pradera defiende como solución lo que el señor Alcaraz ataca como perversión y lo que el propio señor Pradera criticaba por atribución falsa: la carrera del político profesional al estilo de la empresa. ¿En dónde está la infamia?

(La imagen es una foto de 20 Minutos, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 14 de septiembre de 2008

Otra vez los chaqueteros.

Como no puedo contar nada de la "noche blanca" de Madrid porque estamos todos recuperándonos del jet lag del viaje a México que ha sido especialmente duro esta vez, y aprovechando que el post sobre los chaqueteros suscitó algo de polémica y no sólo en los comentarios sino a través del correo personal de Palinuro, he pensado que podía volver sobre tan interesante asunto no porque tenga mucho nuevo que decir sino por puntualizar algunos extremos. Seguiré sin dar nombres por una precaución elemental ya que al personal le saca de quicio que lo mencionen por do más pecado había pero estoy seguro de que todo lector medianamente informado puede pensar en ellos cuando hablamos de corrosivos filósofos que dinamitaban armados de poderosas dialécticas el orden constituido que hoy apuntalan con igual denuedo, de incisivos periodistas de la izquierda histórica que atacan actualmente desde bien remuneradas columnas de prensa o participaciones en tertulias cuanto antes defendieron heroicamente, de antiguos opositores comunistas al franquismo que disfrutan de agradables canonjías en puestos representativos administrados por una generosa derecha, de viejos intelectuales ultrarradicales que hoy defienden con uñas y dientes no el trono pero sí el altar. E così via.

Por cierto para aquellos lectores que insistían en averiguar el nombre del único caso que Palinuro decía conocer de evolución a la inversa, esto es, de le derecha a la izquierda, pues sí, en efecto, se trata del señor Verstrynge un ejemplo bien singular que parece constituir la excepción que confirma la regla de que el chaqueteo se hace siempre de la izquierda a la derecha pero no a la inversa. Algún lector llamó la atención sobre este hecho sugiriendo que quizá haya alguna razón profunda. No se me ocurre ninguna salvo la respuesta que daba el filósofo Arcesilao a quienes le hacían ver que los seguidores de otras corrientes se convertían al epicureísmo pero nunca al revés. Decía Arcesilao: los hombres pueden convertirse en eunucos pero no a la inversa.

Los intelectuales (concepto cajón de sastre para esta tropa) suelen ser vanidosos, volubles y bastante soberbios. Con frecuencia buscan el éxito, el reconocimiento social y ciertamente los bienes materiales que estos acarrean y, si no los obtienen con un tipo de prédica, la cambian por otra con mejores perspectivas. Me reafirmo en la idea de que el factor material es determinante en el chaqueteo; eso o el despecho por no recibir el reconocimiento, los honores (y retribuciones) que piensan merecer y que viene a ser lo mismo pero a la inversa son los móviles más frecuentes en la mudanza de convicciones. Lo cual plantea desde luego el problema de la sinceridad con que se sostienen éstas, tanto las primeras que en su día se abandonaron como las que ahora se dice profesar. Pero cierta experiencia en el trato con intelectuales me lleva a no dar un adarme por la sinceridad con que abrigan sus ideas o sus creencias, para echar mano al siempre socorrido Ortega. No diré que en sus actuaciones sean farsantes, pero se acercan más a estos que a la gente sencilla de firmes creencias que es semillero de mártires. Casos como el de Tomás Moro, capaz de morir por sus convicciones, son excepcionales y por eso precisamente lo hicieron santo.

Por supuesto no estoy negando a nadie el derecho a evolucionar, a cambiar, a deshacerse de unas convicciones y adoptar otras. Hacerlo sería ridículo cuando yo mismo he cambiado tanto que a veces ni me reconozco, cuando es evidente que en la vida todo es cambio y mutación y defender la fidelidad a machamartillo a unas convicciones a lo largo de toda la existencia es tan estúpido como lo contrario. En modo alguno. Lo que cuestiono no es el hecho de que alguien cambie sino que ese alguien se empeñe en que los demás cambien con él; cuestiono que quienes defendieron unas convicciones de forma fanática, tratando de arrastrar a ellas a otros, defiendan hoy con igual fanatismo las convicciones contrarias y sigan intentando arrastrar a los demás. Eso ya lo decía en el post anterior: lo que me llena de pasmo es que personas que al cambiar de convicciones,reconocían haber estado equivocadas, no reconozcan ahora que bien pudieran estar equivocadas por segunda vez y muestren la misma intransigencia y agresividad que tenían cuando, según ellos, estaban en el error.

Curiosamente esta aparente incongruencia que al modesto entender de Palinuro resta todo crédito a las prédicas de los intelectuales conversos es lo que parece concentrar su valor de uso y de cambio. Una ojeada a los neocons más vociferantes, los Kagan, Wolfowitz, Horowitz, Kristol, Podhoretz, etc revela biografías que comenzaron en la izquierda e incluso en la extrema izquierda, trotskystas y similares. Lo que estos conversos aportan a los intereses de la derecha en lucha por la hegemonía ideológica gramsciana es precisamente el conocimiento y la familiaridad con los conceptos y las categorías de la izquierda, la capacidad para plantear a ésta la batalla en su propio terreno. Estos "neocons" y sus remedos hispánicos son magníficos ejemplos no ya de la traición de los intelectuales de que hablaba Benda, sino de la doble traición de los intelectuales porque si traicionaron su misión poniéndose antes al servicio de un partido, vuelven a traicionarla ahora poniéndose al servicio de otro.


Por último una referencia al transfuguismo que es, por así decirlo, el aspecto cutre del chaqueteo. Porque el chaquetero maneja ideas, grandes ideas, alambicados conceptos: Occidente, la libertad, los derechos humanos, la familia, qué sé yo mientras que el tránsfuga, un chaquetero de gobierno local, es incapaz de hacer la "o" con un canuto, pero tiene muy en consideración la cuenta de resultados. El tránsfuga, normalmente un sinvergüenza que cambia su voto en una corporación local para favorecer a una opción política distinta de la suya a cambio de un buen pellizco, es una maldición del sistema democrático en los niveles local y autonómico que es en donde la política está más directamente relacionada con los negocios.

Unos ciudadanos de Dénia que al parecer están soportando una situación de transfuguismo en su corporación local me pidieron que me hiciera eco de ella y así lo hago. Han creado una asociación que responde al muy pertinente nombre de No nos resignamos (vaya, hombre, como mis amigos de la izquierda plural, quienes también tienen una asociación llamada No nos resignamos que espero amparen a estos hijuelos) con el fin de denunciar la situación y hacer campaña porque se tipifique el transfuguismo como delito. Me parece bien (¿en dónde hay que firmar?) pero no es sencillo. Sucede que en tanto el Tribunal Constitucional no cambie su actual doctrina en materia de mandato representativo esto será imposible ya que dicha doctrina sienta el principio de que el escaño pertenece al diputado/concejal como si fuera su bolígrafo y es imposible despojarlo de él. Se presume aquí que el representante no actúa según directrices de partido, sino según los mandatos de su conciencia, que es en lo que se refugian quienes carecen de ella, por lo cual son inamovibles, hagan lo que hagan y no cabe tipificar como delito una actuación en conciencia. Para cambiar esa doctrina sería necesario renunciar al concepto del mandato representativo en pro del mandato imperativo, cosa que no veo factible ni tampoco muy conveniente por cuanto terminaría por convertir en absoluto el poder de los partidos, que tampoco es buena solución. Realmente lo único que se me ocurre para resolver estos casos es instituir la figura de la revocación: si el representante traiciona la voluntad de los representados estos lo revocan en cualquier momento del mandato. Para ello hay que arbitrar las garantías pertinentes en cuanto a tiempos, motivaciones y mayorías. Pero sería eficaz. Muy eficaz.