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miércoles, 6 de mayo de 2015

Esos abogados comunistas de Atocha
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Es inútil explicar a esta desalmada que los muertos, aunque sean de otro bando, merecen un respeto. Algo que practican los seres humanos, hasta los más belicosos, desde el origen de los tiempos. Que practican hasta los animales. Inútil porque, en la escala de la evolución, Aguirre no llega ni a animal y mucho menos racional. Es un protozoo cargado de maldad y estupidez a partes iguales.

Con independencia de si los abogados de Atocha luchaban por la democracia o por la revolución que, obviamente, no es lo mismo y para Palinuro está  muy claro, nadie tiene derecho a segar sus vidas a tiros. Y ya solo ese martirio los hace acreedores a tanta honra como desprecio merecen sus asesinos y quienes directa o indirectamente, como este protozoo, les bailan el agua.

Por muy servil, acobardada, estupidizada y enajenada que esté la gente en España y en concreto en Madrid, en donde se concentra lo peor del Estado, sigue siendo un misterio cómo alguien tan desprovisto de inteligencia, tolerancia, tacto, buen gusto y formas y tan sobrado de imbecilidad, arrogancia, chulería, beaterío, puede no ya ser candidata a algo, sino atreverse a hablar en público y que alguien la escuche.

Sobre todo lo último: que alguien la escuche. Yo me entero de lo que dice por los comentarios indignados de las gentes sensatas en las redes. Si nadie le prestara más atención que la que merece a lo mejor se callaba de una vez solo por no escucharse a sí misma y morirse de asco.
 
El protozoo que se alzó con la presidencia de la Comunidad a base de sobornar a dos sinvergüenzas, el que financió sus campañas con dineros defraudados al erario, que se valió de una Fundación tramposa como Fundescam para sus trapacerías, el que llenó Madrid de ladrones y sinvergüenzas, todos ellos exquisitos neoliberales que solo robaban lo público a favor de sus propios bolsillos, el que se rodeó de Granados, Lópeces  Viejos, Victorias, Sepúlvedas, "albondiguillas", Güemes, Lamelas, Gonzáleces y otros infusorios del trinque, el mangue, el expolio, el enchufe y la mamandurria.
 
El protozoo que tiene media familia neoliberal chupando del Estado, como ha estado haciendo él toda su vida mientras daba mordidas privatizadoras para enriquecer a una chusma de parásitos que todavía vale menos que él.
 
Ese protozoo se permite el lujo de hablar con desprecio de una gente que, con independencia de su ideología concreta, merece un respeto al que esta gusanera de sinvergüenzas jamás podrá aspirar.

(La imagen es una foto de Wikimedia Commons, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 11 de diciembre de 2014

El dinero, los vivos y los muertos.




I.
En el "Exódo" se narran diez plagas de Egipto. El Faraón cedió a la décima y dejó marchar al pueblo elegido. No fue necesario enviar la undécima que ya tenía Dios preparada y que, con las debidas actualizaciones, podría caer esta noche. Imagínese que mañana el mundo despertara para descubrir que el dinero, todo el dinero, todos los apuntes contables, balances, valores, cuentas, hubieran desaparecido. ¿Que pasaría? Probablemente en cosa de horas la sociedad volvería al estado hobbesiano de naturaleza. Todos contra todos y ley del más fuerte. Bueno, tampoco hace falta imaginarlo. Tenemos algún ejemplo histórico. Eso es lo que estuvo a punto de suceder en la República de Weimar entre 1921 y 1923, cuando el papel moneda dejó de tener valor y fue necesario sustituirlo por otro respaldado no por oro sino por el propio suelo alemán, en una hipoteca nacional que impuso la República. A la hiperinflación achacan muchos el ascenso del nazismo y otros esa especie de obsesión antiinflacionaria alemana que preside toda la arquitectura financiera de la eurozona, le función del Banco Central Europeo y las políticas de austeridad a rajatabla.

Es el dinero, misterio entre los misterios. Sin él, el mundo no funciona porque es el único medio universalmente aceptado para realizar las transacciones, el único medio que permite comparar valores distintos, tan distintos que no admiten ninguna otra comparación. Y esos valores ¿cómo se miden? En dinero, precisamente. Parece absurdo que el valor de lo que se equipara lo determine el que equipara y no las partes, pero es como funciona el sistema. Bastante mal, por cierto, pero su defensa suele ser que no hay otro mejor. El dinero está en la base de todos los comportamientos. Cuando abunda, todo lo esconde, lo confunde. Las bocas que se abren se tapan con dinero y nadie protesta. Cuando escasea o falta, todo se explica. Las bocas y los ojos se abren y comienza a evidenciarse que el problema no es que no haya dinero sino que está mal distribuido.
 
Entran aquí en escena los papas y los reyes, las figuras más aficionadas a soltar sermones sobre la necesidad de redistribuir la riqueza por unas u otras siempre muy excelsas razones. Pasada la palabrería, la gente percibe de modo inmediato que la mala distribución de la riqueza se debe al funcionamiento de un mecanismo inherente al dinero, el de acumulación. El dinero, el valor, son relaciones, no substancias. El capital tiende a acumularse o a perecer. Si está condenado a hundirse en una crisis indefectiblemente o se regenera después de cada crisis mediante mecanismos de destrucción creativa, como decía Schumpeter, son futuribles. De momento está y está en crisis, lo cual obliga a tomar medidas económicas y políticas drásticas que se amparan en reformas jurídicas capaces de garantizar la supervivencia del sistema si en la aplicación de aquellas pasa por turbulencias.

El elemento esencial de la acumulación capitalista, tanto en períodos de abundancia como de carestía, es la  corrupción. La corrupción es inherente al sistema capitalista. También lo era al comunista, pero eso no es ahora un consuelo. La teoría del libre mercado presume la existencia de agentes económicos angélicos, respetuosos con el juego limpio. Si acaso cayeran en malignas tentaciones, se cuenta con un ordenamiento jurídico cuya intervención represiva tiene que ser, al mismo tiempo, eficaz y tan mínima que mejor fuera inexistente. En el mundo ideal de estos relatos son los mecanismos del mercado los que impedirán la competencia desleal. Por la misma razón por la que los burros vuelan.

II.

La única diferencia entre la corrupción de la abundancia y la de la escasez es su publicidad. En épocas de prosperidad hay una especie de equilibrio de Pareto, nadie queda perjudicado, aunque otros acumulen y no trae cuenta denunciar la corrupción. En épocas de escasez, la corrupción se hace más descarnada y suscita mayor rechazo social. Las diferencias de ingresos que en España son abismales indignan al público y encienden los ánimos. ¿Qué otra razón cabe esperar cuando la gente ve cómo señoras y señores con salarios de 10.000 y 20.000€ al mes establecen un salario mínimo de 645,30€ también al mes para los demás?

La gente indignada denuncia. Las denuncias se exponen en los medios. A pesar de una labor denodada de obstrucionismo del gobierno y su partido, los tribunales actúan sobre las denuncias, se abren diligencias, procesos y el país descubre estupefacto que la corrupción es estructural, que afecta al conjunto del sistema político, muy especialmente al partido del gobierno configurado como una presunta sociación de malhechores, y que se extiende a otros sectores sociales, profesionales, empresariales, financieros y de la casa real. La corrupción es sistémica. Durante veinte años, allí donde ha gobernado el PP, ha puesto en marcha una política de saqueo y expolio de lo público que finalmente ha terminado en una orgía de privatizaciones, festoneadas de todo tipo de delitos.

Visto lo visto, el gobierno de Rajoy, con una ministra destituida por su implicación en la corrupción, sostenido por el partido al que el juez hace el mismo reproche que a la ministra dimisionaria y con un presidente él mismo acusado de haber recibido sobresueldos en negro decide recuperar la iniciativa en la lucha contra la corrrupción y presenta su producto más relevante: el portal de la transparencia al que ya la prensa está sacándole los defectos y faltas y el PSOE rechaza porque no contiene las declaraciones de bienes. Muchas de estas cosas se corregirán; otras, no, claro. Pero lo esencial aquí no es si el portal sirve o no, sino qué tipo de información contiene. ¿Trae los sobresueldos? ¿Las malversaciones? ¿Las sobrevaloraciones de costes? ¿Las múltiples formas de corrupción que se dan hasta hoy mismo, las mordidas, las comisiones? Por supuesto que no. Entonces, esta transparencia ¿qué transparenta? No los hechos, sino lo que se va a hacer a partir de ahora. Es decir, es una propuesta de borrón y cuenta nueva presentada por los responsables y beneficiarios del borrón. De risa.

Para que esta escenificación, carísima, seguro, tuviera crédito, debería ir precedida de la dimisión de los responsables de este deplorable estado de cosas, empezando por Rajoy y todos los directa e indirectamente salpicados por la Gürtel, desde Arenas a Cospedal, pasando por Aguirre. Están todos quemados. Y la prueba de que lo están es que el mismo gobierno y partido que presentan ufanos el Portal de la Transparencia son los que impiden que haya una comisión de investigación sobre la gigantesca estafa de Bankia, en la que bien parece que están todos pringados hasta las cejas.  
 
Los dos partidos dinásticos también excluyen de la transparencia las cuentas de la Casa Real. Teniendo en cuenta que el Portal tampoco dará información sobre los 11.000 millones de euros que recibe la Iglesia en transferencia directa y otros tantos por vía indirecta, la verdad es que lo de la transpaerencia es una burla, una especie de juego de trileros. Lógico. Las épocas de corrupción son ricas en vividores, logreros, gentes hábiles para medrar en situaciones dífíciles, siempre al filo de la legalidad y con una capacidad notable de maniobra porque o tienen contacto directo con el poder político o ellos mismos son ese poder político.

III.

La corrupción es actividad propia de vivos, de vivales que, en el caso de España se hace sobre un trasfondo terrible de muertos, de asesinados y enterrados en cualquier parte a lo largo y ancho de la geografía del país. El dato, frecuentemente repetido, de que seamos el segundo país después de Camboya en número de fosas anónimas permite decir que los españoles vivimos literalmente pìsando sobre nuestros muertos. Bueno, sobre los muertos de una parte de nosotros, que preferiríamos no pisarlos, porque a la otra no le importa hacerlo. El país de la corrupción, el reino de los vivos, está edificado sobre el de los muertos y no en el sentido simbólico de la sucesión de las generaciones como las hojas de los árboles, que dice Homero, sino en el más trágico y brutal de que hollamos las sepulturas de quienes están esperando una justicia que nosotros les negamos.

Ayer culminó el Congreso su villanía de dar por abrumadora mayoría la espalda a las víctimes del franquismo. La transición se edificó sobre una ley de amnistía que era de punto final y ahora se camina hacia una especie de ley del olvido. Los muertos, que se habían levantado como espectros judiciales en la Argentina, deben volver a sus fosas y muladares y abandonar toda esperanza. Los vivos están muy ocupados haciendo dinero, a lo que ahora llaman salir de la crisis. El PP ya ha dicho que no piensa retomar la tímida ley de la Memoria Histórica del PSOE ni resarcir a las víctimas del franquismo. No nos hace falta, dice la derecha, una "comisión de la verdad" . Las democracias no tienen "verdades oficiales", dice el senador del PP Muñoz Alonso. Es cierto. La verdad oficial del franquismo la fabricó el propio franquismo, según la cual en las cunetas no hay nadie asesinado y enterrado y tal es la verdad, la única verdad, que la democracia ha heredado. Que eso lo piense Muñoz Alonso, heredero ideológico y defensor de aquella tiranía y lo justifique citando a Orwell es lógico. Que lo piense el PSOE, no.

martes, 9 de diciembre de 2014

Víctimas de tercera.


Cuesta creer que el 90% de los diputados no acuda a un acto en el Congreso sobre las víctimas del franquismo. Hay que frotarse los ojos y leer de nuevo. Pues no, al parecer no van a ir los diputados de CiU y los del PSOE. El partido que ha votado en el consistorio madrileño a favor de una placa conmemorativa del atentado de Carrero Blanco por considerarlo víctima del terrorismo.

Hay víctimas y víctimas. Viene a la memoria una noticia, probablemente apócrifa, atribuida a un diario barcelonés a mediados del siglo XIX que, al informar de un accidente ferroviario con muertos concluía: afortunadamente todos los muertos viajaban en tercera. Obviamente, las víctimas del franquismo son de tercera. Es más: no son. ¿Subleva esta diferencia de trato? ¿Por qué? ¿Por tratarse del franquismo? Nada de eso. Para la derecha gobernante todas sus víctimas son de tercera: las del 11M, las del Yak 42, las del metro de Valencia, las del tren de Angrois. No hay más que ver cómo se ha comportado con ellas. A todas las desprecia por igual. ¿No van a serlo las del alejado y cicatrizado franquismo que jamás ha condenado?

¿Y el PSOE? ¿Puede el PSOE explicar por qué habiendo avalado un reconocimiento a Carrero Blanco como víctima, no concurre a  un acto por las del franquismo? Según he leído, pretexta "problemas de agenda". Espero haber leído mal pues, si lo he hecho bien, además de una excusa, es una burla. ¿Forma parte de pacto de la transición no hacer justicia a las víctimas del franquismo?

A regañadientes el gobierno de Rodríguez Zapatero sacó adelante una timorata Ley de Memoria Histórica que, según parece, la entonces vicepresidenta del gobierno y muy católica señora Fernández de la Vega se encargó de emascular para que no sirviera para nada, como así ha sucedido. ¿Hay que entender por tanto que aquella ley era una hoja de parra y que, en el fondo, el PSOE está de acuerdo en volver a enterrar a los muertos en las fosas comunes? Sí, está de acuerdo, con gran contento de la mentada Fernández de la Vega, socialista leal a la memoria del fascismo redentor y sierva de la clerigalla.

Eso es muy fuerte. Requiere aclaración. Alguien dirá que Carrero y las otras víctimas a las que se honra lo fueron del terrorismo. Pero ¿acaso no fue el franquismo la forma más bestial, prolongada e inhumana del terrorismo? ¿No produjo cientos de miles de víctimas? ¿No ha pervertido y encanallado la sociedad española por entero? A la vista está en el comportamiento del PSOE, un comportamiento servil y cobarde. También se dice que no cabe asistir al acto porque en él se hablará de la solicitud de extradición presentada por la justicia argentina de unos ciudadanos españoles por unos presuntos delitos, lo que pone en cuestión la soberanía española.  Eso no es cierto, si se acepta, cual se supone que deberían hacer unos socialistas, el principio de la justicia universal. Y, aunque lo fuera, ¿qué? Son asuntos judiciales sobre los que no hay que pronunciarse. La cuestión es mucho más amplia y profunda: las víctimas del franquismo, ¿merecen justicia o no?

¿O son víctimas de tercera?
 
Si no lo son, si merecen justicia, déjese actuar a la justicia, que lo hará con plenas garantías para los justiciables. Y si no se quiere que intervenga la Argentina, hágase la justicia aquí.  Ábrase proceso a la Dictadura. Encárese la verdad.

martes, 10 de diciembre de 2013

¡Qué alto hablan los muertos!


Los muertos. Los asesinados, paseados, fusilados, desaparecidos y enterrados en las innumerables fosas comunes a lo largo y ancho de España.

Durante los cuarenta años de la dictadura se decretó el silencio sobre esta tragedia. Nadie podía hablar de ella. Un silencio sostenido en el miedo de una población aterrorizada que había comprobado en sus carnes cómo los vencedores de la guerra actuaban en la posguerra sin misericordia alguna con los vencidos, asesinándolos, amedrentando a los familiares y allegados supervivientes, represaliándolos de modos arbitrarios, robándoles los hijos.

Un silencio denso, sostenido en el terror del Estado y con la complicidad de la iglesia católica que había declarado Cruzada el golpe de Estado de 1936 y la subsiguiente guerra civil. Complicidad que, en muchos casos, derivaba en colaboración activa en las denuncias, persecuciones y asesinatos. Esa misma iglesia que beatifica a sus quinientos mártires, mientras olvida a las decenas de miles asesinados por los de su bando, muchos de ellos, católicos y algunos, sacerdotes. Sacerdotes asesinados y sacerdotes asesinos. Esa es la realidad.

Un silencio que sobrevivió al franquismo y se impuso a la transición. Aquella política de “reconciliación nacional” del PCE, probablemente animada de nobles intenciones, degeneró en un olvido de los muertos que quedó torticeramente consagrado en una ley de punto final, norma antijurídica, que se llamó la Ley de Amnistía, por la que los asesinos decretaron su impunidad.
La transición arrancó con una mácula que ha acabado devorándola. Quienes sellaron aquel pacto creyeron que con él consagraban la reconciliación y quienes lo contemplamos, no supimos o no pudimos o no quisimos elevar la voz y creímos –o quisimos creer- que aquel pacto era la esperada y siempre dilatada reconciliación de los españoles que, tras reconocer noblemente sus culpas, todas, recuperarían esa unidad entre el hoy el ayer en que se basan las naciones.

Así, el silencio de la dictadura prosiguió durante la democracia, incluso con gobiernos socialistas. ¿No era cierto que la transición había traído la reconciliación?

No, no era cierto. La derecha española sigue siendo lo que era, viéndose como la vencedora de la contienda y negando toda justicia a las víctimas del franquismo. El gobierno de Zapatero aprobó una tímida, alicorta, Ley de la Memoria Histórica, que el PP en el poder incumple y ha anulado de hecho. El presidente del gobierno comenta a veces con displicencia que está harto de oír hablar del franquismo y la República.

Pero la palma de la iniquidad se la lleva ese diputado y portavoz del PP, Hernando, quien sostiene que los familiares de los asesinados solo se movilizan en busca de los suyos cuando hay subvenciones, una expresión indigna que califica a quien la profiere como un ser despreciable y sin escrúpulos. Teniendo en cuenta, además, que precisamente es su gobierno quien ha suprimido las subvenciones

Sin embargo, los muertos se han alzado y están haciendo oír su voz. Un sonido que ha cruzado el océano y ha encontrado audiencia en la Argentina, en donde una jueza que aplica la doctrina de la jurisdicción penal internacional, acuñada entre otros, por Garzón, ha puesto en marcha un procedimiento para hacer justicia a las víctimas del franquismo. Algunas de estas, valiéndose de sus propios escasos medios -y no de ninguna inexistente subvención- emprenden un viaje de 10.000 kilómetros a edades muy avanzadas para buscar allende los mares la justicia que los tribunales españoles debieron brindarles. Es el caso de esa anciana de 88 años, Ascensión Mendieta que, por fin, ha podido relatar ante un tribunal lo que lleva setenta y cuatro años callando: cómo su padre, dirigente de UGT, fue fusilado en 1939 -bajo la acusación de un vecino- por "auxilio a la rebelión", tras un juicio sumarísimo de guerra, sin derecho a defensa; una farsa. Fusilado y enterrado en secreto. Y toda la ambición de Ascensión es llevarse a la tumba cuando menos un hueso de su padre. Es imposible que los Hernandos de este mundo entiendan esto.

Y los muertos hablan cada vez más alto y más recio. Es la voz del derecho, de la justicia, de la reparación. La que el gobierno y la iglesia se obstinan en desoír, aunque ya se escucha en el mundo entero. La ONU pide al gobierno justicia para las víctimas del franquismo. Contra dos torturadores de la dictadura hay ya una petición de extradición. Y a estas, seguirán otras.

Esa voz no se puede acallar porque ya no es posible volver a matar a los muertos. Esa voz mueve a los vivos que han perdido el miedo y ven cómo crece la solidaridad hacia ellos, dentro y fuera de nuestro país. Cómo se pide (¿a qué espera la oposición para sumarse?) la constitución de una Comisión de la Verdad, que haga justicia a las víctimas y exponga a la luz pública a los victimarios.

Es una voz potente la de los muertos. La única que puede traer la verdadera reconciliación entre los españoles. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Santiago y cierra España.

A ver. ¿Qué se han creído esos extranjeros? Sobre todo esos ingleses, ¿qué se han creído? ¿Que pueden meter sus narices en los asuntos internos españoles? Esos sempiternos enemigos de España, propietarios de Gibraltar solo por fastidiar, debaten en la Cámara de los Lores sobre la formación de una Comisión de la Verdad para hacer justicia a las víctimas del franquismo e indagar en los crímenes de la Dictadura de Franco. Pero, bueno, y ¿quién es la Cámara de los Lores para hurgar en asuntos internos españoles? Y asuntos del pasado, de los que Rajoy dice que ya está harto, de la República y el franquismo. ¿Que quién es la Cámara de los Lores? Pregunten a Esperanza Aguirre, que es Dama del Imperio Británico. Ella lo sabrá.

En todo caso, alguien y algo es. Incluso después de la inconclusa reforma de Blair. Su voz suele ser escuchada. Tiene autoridad. Y es literalmente una vergüenza que sea un parlamento extranjero quien recuerde a los españoles un deber de justicia que llevan 35 años incumpliendo. Un bochorno, vamos. Y tampoco es nuevo. Ya debatía a comienzos del XIX la Cámara de los Comunes sobre el absolutismo de Fernando VII y su modo de tratar a los prisioneros políticos. La cosa viene de muy atrás. En esta decisión de la cámara alta británica sin duda ha pesado la experiencia habida con general Pinochet, cuando los tribunales españoles exigieron su extradición a España, apelando a la jurisdicción penal internacional. Entonces fueron los británicos quienes actuaron con criterios políticos, de razón de Estado y no jurídicos. Pero -¡oh, pérfida Albión!- se la guardaron y la devuelven ahora siendo ellos quienes invocan los criterios jurídicos de justicia universal y los españoles quienes responderán con razones políticas, por la vía del hecho o el no hecho, vergonzantemente.

Santiago y cierra España, dirán los recios patriotas españoles, los beneficiarios de la Dictadura de Franco, los nacionalcatólicos, los enemigos del libertinaje progresista, los partidarios de la Ley Fernández Mordaza. Además, ¿a qué vienen estos británicos a dar lecciones de nada o meterse en donde no les llaman cuando hasta los chinos les han recordado (a propósito de la visita de Cameron a la China) que ya no pintan nada, que son "un país de la vieja Europa, adecuado para el turismo y los estudios en el exterior." (Palinuro se maravilla de que sean los chinos quienes acusen a los demás de "viejos". Los chinos; en fin). Pero al grano: tienen razón los asiáticos. Hay que demostrar de una vez por todas a estos valetudinarios ingleses cómo las gasta la furia española. Llamad a la Legión y que tome el Peñón.

Por cierto, ¿qué hace el embajador español en Londres, ese fino Maquiavelo del foro? Ya debería haber llamado al secretario del Foreign Office a expresar su disgusto. ¡Qué digo! Al mismo Lord Speaker por esa humillante extralimitación. Y, ya puestos, a la Reina en persona. Con nadie menos debe dignarse tratar el héroe de Perejil.

Lo fastidioso: no son solamente esos protestantes ladinos quienen resucitan la Antiespaña. También se ha sumado el Consejo de Europa, con sus 47 miembros que expresa su grave preocupación por la Ley Fernández Mordaza y eso que seguramente no se la ha leido a fondo. Esa ley es la consagración del Estado de excepción en España como situación ordinaria. Es un abuso de poder gubernativo incompatible con cualquier idea de imperio de la ley y Estado de derecho.

Nada, nada, otra intolerable injerencia extranjera en los asuntos internos soberanos de España. Otra vez la conjura masónica, anticatólica, antiespañola. Porque, veamos, ¿quién o qué es ese Consejo de Europa? ¿Forma parte de él el Vaticano? No. ¿Por qué? Porque su forma de Estado es contraria a los principios del Estado de derecho y la democracia liberal que el Consejo dice defender. ¡Ajá! ¿Lo ven? Un organismo contrario al catolicismo y, por tanto, a la misma esencial nacional española.

Nosotros, a lo nuestro: orden, obediencia, jerarquía, disciplina y a reconquistar esta Patria zaherida y ofendida por sus enemigos internos; los peores de todos. Deberíamos marcharnos del euro y de la Unión Europea y de la OTAN, y del Consejo de Europa. Debiéramos marcharnos de Europa. Quedarnos solos con nuestros fantasmas.

(La imagen es una foto de La Moncloa aquí reproducida según su aviso legal).

lunes, 28 de octubre de 2013

¡Despierta, hierro! Vencedores y vencidos.


Regresando por la A-4 desde Chiclana, se pasa por Santa Elena, Jaén, a cuya vera la Junta edificó en los años 90 un Museo de la batalla de las Navas de Tolosa que es más bien un centro informativo de aquel decisivo hecho de la Reconquista española. Cuando se llevan 400 kms de monótona autovía, viene bien detenerse y sumergirse un momento en una lucha de hace ochocientos años que enfrentó una coalición de ejércitos cristianos (unos 70.000 hombres) al mando de Alfonso VIII de Castilla con otro muy superior de musulmanes almohades y confederados (unos 120.000), a su vez encabezado por el califa Muhammad An-Nasir, más conocido como Miramamolín. Tiene cierta gracia que el lugar esté a unos 30 kms de Bailén, lugar de otra batalla unos 600 años después tan decisiva para echar a los franceses de España como la de las Navas lo fue para acabar echando a los agarenos. El lugar es modesto, austero y relata el episodio a base de reproducciones de tapices y diversos objetos de los dos bandos: espadas, cascos, ballestas, arcos, lorigas, arzones y diversos tipos de utensilios. Porque la explicación de la batalla y su contexto, no solamente es objetiva (en cuanto no se incurre en alharacas propagandísticas), sino minuciosa. Se nos informa hasta de lo que comían las caballerías, solo para que nos hagamos una idea del prodigio de logística que supuso para los cristianos organizar las líneas de avituallamiento de aquella tropa en territorio enemigo. El centro tiene también una torre, llamada "Mirador" desde la que puede contemplarse el campo de batalla, cosa que hace uno dejando libertad a la imaginación para ver aquellos parajes de olivos y monte bajo las zonas de los ataques y contraataques, los avances de los peones y las infanterías, las maniobras de las caballerías, sobre todo la de la almohade, terrible heredera de los jinetes númidas. En fin, aunque parezca mentira, una distracción y un descanso para el espíritu.

Los dos bandos habían declarado la guerra santa. Inocencio III proclamó la Cruzada, una de verdad y no como la de la sublevación de Franco, proclamada tal por los obispos españoles pero no por el Papa de Roma, como lo fue esta del siglo XIII. Los musulmanes también habían proclamado la Yihad. Querían liberar de infieles Al-Andalus. Igual que los cristianos trataban de liberar de infieles la Hispania que había sido romana en sus tiempos. Guerra santa en ambos bandos. Algo que dejaría huella.

En el ejército cristiano, entre las tropas de Pedro II de Aragón, había un fuerte contingente de almogávares, catalanes y aragoneses, guerreros profesionales que no hacían prisioneros y atacaban al grito de ¡Despierta, hierro! y ¡Matad, matad! aunque en catalán, pues no hablaban castellano.

Esa exigencia de la manifa de la AVT de una paz con vencedores y vencidos me ha traído a la memoria el despierta, hierro de los almogávares. Indica el mismo tipo de extremosidad. El ánimo de los manifestantes era muy exaltado y, en su rabia, tiraba contra el Tribunal de Estrasburgo y contra el gobierno español, tildado de "traidor", exactamente lo mismo que Rajoy llamó en su día a Zapatero en sede parlamentaria al acusarlo de traicionar a los muertos. Así, los altos cargos del PP presentes en la manifa tuvieron que abandonarla escoltados por la policía entre insultos y abucheos. Poco después sonarían los acordes del himno nacional y muchos asistentes alzarían el brazo fascista en su mejor estilo fascista. Quizá todo esto haga ver a Rajoy los frutos de la demagogia de jugar con los sentimientos de las víctimas por intereses partidistas. Quizá.

Pero la extremosidad es aun mayor. El deseo de que haya, y sea manifiesto, vencedores y vencidos (cosa que contradice el saber convencional de que, para restañar heridas es mejor que no haya vencedores ni vencidos o se haga como si no los hubiera) está lejos de ser un ex-abrupto motivado por la indignación que se moderará así pasen unos días. Ni hablar. Es una actitud ante la vida. Es la actitud de quienes siguen considerando que en la guerra civil hubo vencedores y vencidos y conviene que así siga siendo, razón por la cual beatifican a cientos a sus mártires mientras se niegan a desenterrar de las fosas anónimas en las cunetas a las decenas de miles de asesinados. Esos brazos en alto, como las banderas franquistas, son el lazo que une el pasado con el presente con un fuerte elemento de venganza.

La exigencia de la AVT de que el gobierno no acate la sentencia del TEDH es inviable. Lo que se está pidiendo es que aquel incumpla un convenio internacional, en el que es parte sin reserva alguna, de protección de los derechos humanos. Porque por muy sanguinarios que sean los etarras, no se les puede negar un principio básico, universal como es el de la no retroactividad de las normas penales. Tampoco es avisada solución desprestigiar el TEDH como hace Esperanza Aguirre al sostener que no se trata de jueces sino de "políticos" por la muy elemental razón de que las reglas de juego se cuestionan antes de jugar, y revela bastante baja estofa cuestionarlas cuando se pierde.

En el terreno jurídico las habas están contadas. Se acata la sentencia del TEDH y se aplica a todos los casos como el de Inés del Río. Si ello suscita rechazo, como lo hace, la respuesta ha de articularse en el terreno político, en el legislativo. ¿De qué tipo? Deberán ser quienes solicitan la decisión quienes lo determinen. Aznar no asistió a la manifa. Pero es evidente que tampoco ve el mundo con los ojos del gobierno. Muchos -quienes le piden que vuelva y quienes están esperando a ver qué dice- confían en algún tipo de pronunciamiento del presidente del honor del PP que les aclare el camino.

Pero, entre tanto, ni la AVT ni todas las víctimas del mundo pueden imponer sus pretensiones y sentimientos, por profundos que sean, a la voluntad del legislador, que ha de atender al bien común y no al de una parte. Y el gobierno que envía a destacados miembros de su partido a manifestarse contra sí mismo y pedirse en la calle lo que de ningún modo puede hacer, jugando a un doble juego para tratar de evadir la responsabilidad que contrajo por su demagogia cuando estaba en la oposición, simplemente incurre en una mezcla de falsedad, hipocresía y estupidez. Como acostumbra.

(La foto está tomada de Twitter).

jueves, 24 de octubre de 2013

Tragicomedia de España.


"Usted traiciona a los muertos", dijo Rajoy en cierta ocasión a un atribulado Zapatero, presidente del gobierno, que no sabía en dónde meterse. No era cierto, como Rajoy, entonces en la oposición, sabía muy bien. Pero indiferente a toda cortesía, toda contención, toda ética y toda estética, lo soltó porque calculaba que venía bien a sus intereses, consistentes en llegar al poder al precio que fuese.

Ahora es de él de quien ya están diciendo las asociaciones de víctimas del terrorismo que traiciona a los muertos al acatar la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en relación con la doctrina Parot. Lo que le exigen es que España denuncie el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que la sentenia invoca. Si no lo hace, estará traicionando a los muertos. Tiene su gracia que le suceda esto precisamente a él. Parecería un caso de alguacil alguacilado, algo simétrico, de no ser porque hay una diferencia fundamental entre las asociaciones de víctimas y este Rajoy a quien ahora presionan. En concreto, aquellas pueden ser radicales y extremas en sus peticiones, pero hay pocas dudas de que son genuinas. Las víctimas han sufrido injustamente y es comprensible que respiren por la herida y reaccionen con extremosidad, a veces demasiada, porque han sido heridas. Pero a nadie se le ocurre que estén fingiendo y que su dolor y su rabia sean impostados. 

No cabe decir lo mismo de Rajoy. Este no era ni es víctima ni allegado a víctima alguna. No estaba cegado por la indignación o el dolor; sabía que era mentira lo que afirmaba de Zapatero; pero le daba igual porque carece de escrúpulos y porque, por llegar al poder, está dispuesto a decir lo que sea: que bajará el paro, no subirá los impuestos, no tocará la sanidad, la educación ni las pensiones, dará siempre la cara, llamará pan al pan y vino al vino y Zapatero traiciona a las víctimas. Lo que sea. Si París bien valía una misa, La Moncloa bien vale un rosario de embustes que no le cuestan mucho porque el pájaro es un redomado mentiroso.

Quienes agitaron las calles contra ZP en su día se echarán a ellas de nuevo el domingo pero esta vez contra su sucesor que ahora no se atreve ya ni a esconderse, como es su inveterada costumbre. Y con el añadido de que se suman gentes muy significadas de su mismo partido. Gentes levantiscas que ya se la tenían jurada de antes por considerarlo demasiado blando con el secesionismo catalán. Él, que acusaba a Zapatero de romper España, se ve ahora acusado de lo mismo por su inactividad y negligencia. Al final parece que será el PP entero, como banda organizada que es, quien se sumará a la manifestación del domingo para evitar que esta se vuelva contra el gobierno.

Que en el siglo XXI un partido de gobierno de un Estado de derecho en un país civilizado se manifieste en contra de la sentencia de un tribunal de justicia es algo tan asombroso que parece un chiste. 

Las desventuras nunca llegan solas. El nombre de Bárcenas, tan obstinadamente silenciado, en lugar de sumirse en el olvido, está en todas las noticias todos los días, recordando perpetuamente que el caso Bárcenas es el caso Rajoy. A veces desde la severa austeridad de una sala de vistas judiciales, a veces en un escenario rocambolesco como de vodevil. Un intruso armado que, según la policía, no tiene bien la azotea, ha entrado en la vivienda del ex-tesorero, ha maniatado a su familia y ha exigido sus pen drives y discos duros portátiles. Venía el hombre medio disfrazado de cura, esgrimía un revólver de la guerra de Cuba y su ánimo era arreglar los problemas de España. Justo lo mismo que dice Rajoy, que no puede distraerse con habladurías pues está concentrado en resolver los problemas de España.

De momento no se le ha visto con alzacuellos ni portando un pistolón pero no es algo impensable.

Siempre que los necios al uso creen estar llamados a resolver los problemas de España solo se consigue que aumenten la confusión, la humillación, el desorden, la injusticia. Y, como directa consecuencia, la policía tiende a extralimitarse en sus funciones. En un par de días las agentes de servicio en el Congreso parecen haber vejado a una invitada obligándola a desvestirse, aunque sostienen que no es cierto; la policía ha entrado en el campus de la Completense en Somosaguas y el de la Autónoma sin permiso de la autoridad académica; unos seis u ocho mossos catalanes parecen haber matado a un hombre a patadas en plena calle. Todo esto para que vayamos enterándonos de cómo las gastan los matones y granujas de uniforme y con armas que pagamos todos con nuestros impuestos; incluidos los que mueren bajo sus coces.

Y así vamos a estar otros dos años. Arreglando los problemas de España.

miércoles, 27 de junio de 2012

Víctimas y victimarios


Vamos a robar unos minutos a la obsesión colectiva con la nueva catástrofe del 98 y considerar un problema de índole moral muy profunda que agita los corazones. Hay en marcha una confusa experiencia gubernativa de poner en contacto las víctimas de ETA con sus victimarios con intenciones nada claras sobre las consecuencias de la práctica en el destino de los presos etarras. A ella dedicaba un artículo en El País Jorge M. Reverte, titulado Las lágrimas de 326 verdugos según el cual no es defendible otorgar gracia alguna a los presos si no median arrepentimiento y delación. A ese artículo responde al día siguiente Euclides Perdomo en su blog AMANADUNU con una entrada titulada Víctimas, presos y chivatos defendiendo lo contrario con duras descalificaciones de Reverte. Creo que, a pesar de todo, Reverte haría bien en contestar para aclarar la cuestión. Puede decirse que no merece la pena porque AMANADUNU es un modesto blog mientras Reverte publica en El País. Pero eso no nos dice absolutamente nada sobre el asunto de fondo. Y suponiendo que nos pongamos de acuerdo sobre cuál sea este.
Conozco a ambos autores, aunque no sé si ellos se conocen entre sí, pero imagino que podrían encontrar estimulante darse réplica y contrarréplica. En cuanto a mí respecta, considero el razonamiento de Reverte vigoroso, claro, pero no convincente. Me inclino más del lado de Euclides, aunque yo no lo pondría en términos tan agresivos, si bien comprendo que, como víctima del franquismo, se sienta personalmente interpelado en la refriega.
Yo tampoco entiendo cómo ha podido Reverte escribir esta pieza. Desconozco su última obra y quizá esté a tono con ella, pero no me parece justa. Euclides predica aquí su indignación como un profeta bíblico por el clamoroso olvido de las víctimas del franquismo, tan víctimas como las de ETA, los GAL, los GRAPO, lo que sea. Porque están desaparecidas. Parecería decirlo Reverte: hay miles de personas en España que no saben ni quién mató a sus familiares ni por qué. Y vuelve a decirlo: Hay miles de personas en Euskadi y también en el resto de España que quieren saber quién mató a sus familiares y por qué. Pero un error de cálculo delata enseguida la desaparición de las víctimas del franquismo: no son miles, Jorge, son decenas de miles, más de un centenar de miles que llevan setenta años esperando saber "quién mató a sus familiares y por qué". Eso, me temo, no se puede olvidar ni hay derecho a pretender imponer el olvido a las víctimas, nos pongamos como nos pongamos. Pero pasa. Y, por donde pasa, lo envenena todo.
Habrá quien diga que esto no vale pues los conflictos morales deben resolverse aquí y ahora; no en el pasado. Hasta cierto punto. Un sistema basado en la amnistía de cuarenta años de dictadura terrorista no tiene la legitimidad intacta. A pesar de todo, puede abordarse como un problema concreto, de hoy. Veamos: ¿se puede negar el derecho de las víctimas a la reparación? No. El problema reside en qué se entienda por "reparación". Según Reverte, se entiende arrepentimiento y delación. Es lo que llama "reparación moral". Lo demás es una burla a las víctimas. No estoy seguro; quisiera escucharlas directamente.
Arrepentimiento y delación son requisitos muy serios en lo jurídico y en lo moral. Además, externamente se da la impresión de imponer condiciones de imposible cumplimiento e, internamente, la de tratar de conseguir la quiebra de la personalidad del etarra que no pueda volver a su pueblo o caserío como un héroe sino como un delator. Y no es de consuelo alguno que quepa la vía de la mentira o el fingimiento pues en cualquiera de los casos la obra destructiva ya está hecha ya que opera sobre la conciencia del sujeto. Delatar a un muerto, como aconseja el pragmatismo, no es válido pues siempre será acusar falsamente a alguien de un delito; o sea, otro delito.
Es un requisito cruel. Innecesario decir que no lo es menos porque el preso lo sea más. La delación que se exige no es la de un delincuente común por otro a quien no conoce, sino algo más: se trata de delatar a alguien con quien se ha tenido una comunidad de espíritu e idea (falsa o errónea es irrelevante), con quien se ha luchado por la misma causa con clara conciencia de sacrificio. Convertir a alguien en delator es, para mucha gente ligada por códigos del honor (o deshonor) del guerrero, matarlo en vida; hacerle comprar su libertad al precio de la de un compañero.
Cabe eludir la cuestión y sus aristas morales llevándola a la del mero cumplimiento de la ley, al margen de las intenciones de cada cual: hay obligación de denunciar los delitos que se conozcan. Punto. Cierto. Pero para castigar el incumplimiento fuerza es probarlo. No hacerlo equipararía el procedimiento penal a una ordalía medieval. Euclides se refiere a la época de Franco con experiencia propia y tiene razón. Pero no es necesaria aquí. Todo Estado democrático reconoce el derecho del acusado a no declarar y hasta a mentir en su propia defensa. Una confesión obtenida bajo amenaza y con el añadido de una delación de terceros no puede servir para condenar a nadie. Eso si se quiere ser justo.
Al tratar de la justicia, reaparecen las víctimas, rodeadas del cariño de la sociedad.  Y ¿cuáles son sus derechos? Exactamente los que diga la ley. Si esta es clara, se aplica; si no lo es, que decidan los jueces y, si no pueden decidir los jueces, a lo mejor es una buena idea promulgar una ley particular, especial para regular las gracias y concesiones que el Estado pueda otorgar a los reclusos condenados en firme por delitos violentos siempre que se dé una circunstancia nueva de cese el fuego total, definitivo, comprobable y disolución de la banda armada. Así obtiene un título más general una ley pensada para el caso vasco, igual que se hizo con la famosa Ley de partidos políticos de 2003.
Lo que no parece prudente es dejar el destino de los victimarios en manos de las víctimas y menos de quienes las apoyan o dirigen. Es más, si la nueva ley recurriera a esa práctica sería inconstitucional por llevarnos a un sistema penal bárbaro de expiación de la culpa a manos de las víctimas que impondrían su justicia a la de la voluntad general.
(La imagen es una foto de VinothChandar, bajo licencia Creative Commons, titulada: United Support For Victims Of Torture - June 26th, 2011, en honor del millón y pico de tamiles asesinados en Sri Lanka).

sábado, 3 de marzo de 2012

Las víctimas y la hipocresía.

L@s mism@s que se rasgan las vestiduras porque los sindicatos hayan convocado una manifestación de protesta el 11 de marzo, aniversario de la matanza de Atocha, son los que, por otro lado, han decidido suprimir la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura. Por lo que parece, no todas las víctimas son iguales. Debe de haberlas de primera y de segunda.

Las víctimas del 11-M son preferenciales o tal cosa se viene a insinuar. Aunque tampoco con mucha fuerza de convicción ya que también es cierto que quienes se rasgan las vestiduras por estas víctimas son más o menos quienes llevan años tratando de deslegitimar la decisión judicial sobre el caso y procurando reabrirlo, convirtiéndolo en un espectáculo, razón por la cual aplauden el anuncio del Fiscal General del Estado de que reabrirá diligencias sobre los trenes del 11-M que el Supremo archivó. Mucho en el fondo no les importan ni las víctimas cuya honra escandalizamente esgrimen. Más bien parece que quieran instrumentalizarlas para otras querellas políticas.

Porque tanto rasgarse las vestiduras en público suena a hipocresía ya que de lo que se trata es de deslegitimar a los sindicatos a los que se está hostigando por todas partes. Cosa tanto más llamativa cuanto que la presidenta de la asociación mayoritaria de víctimas del 11-M, Pilar Manjón, ya ha dicho que no piensa colaborar en la actividad deslegitimatoria y ha aprovechado de paso para dar un dato preocupante: hasta la fecha, la asociación mayoritaria de víctimas del 11-M, la de la propia Pilar Manjón, no ha sido invitada a los actos conmemorativos del Ayuntamiento y la Comunidad.

Que es un acto de hipocresía es patente y, para que lo entiendan las católicas damas que rigen los gobiernos municipal y autonómico, se lo presentaremos con música de esos evangelios que dicen profesar. Vayan a San Lucas (6, 6/8) y lean cómo Cristo sanó a un tullido en la sinagoga y, ¡en sábado!, cosa que los fariseos estaban espiando para acusarlo a continuación de impiedad. Porque el sábado ha de santificarse y en él no puede hacerse nada. Igual que en el 11-M.

(La imagen es una foto de Eric Rojas, bajo licencia de libre documentación GNU).

domingo, 10 de abril de 2011

Para variar: contra el Gobierno.

Estas broncas manifas de la derecha contra el gobierno de Zapatero y contra el mismo Zapatero forman parte periódica del guión de actividades del PP y sus circos mediáticos y sociales. Sabedor de que todo en nuestro mundo es espectáculo, el PP los monta valiéndose de los más diversos motivos (hoy las víctimas, mañana la familia, pasado el honor de los Prizzi o de España, tanto da) para calentar el ambiente, salir en los medios, muchos de ellos suyos, y animar a su tropa insultando al Gobierno. Si de aquí al verano no hay otra por el mismo motivo o una en contra del aborto, que suele tener idéntica finalidad, el vacío se compensará con esa jornada internacional de la juventud, magna jamboree que tiene preparada la escuadra eclesiástica de los conservadores. Con ella piensa Rouco, hombre más del PP que de la Iglesia, recibir a SS el Papa de Roma, quien raro será si no viene mascullando algo en contra del Gobierno y la ola de materialismo, sensualismo, relativismo y ateísmo que invade la sociedad española, antaño tan hija de Cristo.

De lo que menos se habla -y berrea- en las manifestaciones por las víctimas del terrorismo es de las víctimas. En la de ayer, apenas unos gritos en contra de ETA y en cambio un vocinglerío en contra del Gobierno, de Zapatero -cuya dimisión se pidió en todos los tonos de la España nacional- y de Rubalcaba a quien se quiere ver en comisaría detenido por traidor.

En ese clima el señor González Pons, devoto asistente al tumulto sabatino, junto a los dirigentes del PP, dice que echa de menos la presencia de Zapatero, Rubalcaba y Chacón al lado de las víctimas. En verdad que este hombre es un caso clínico, una tan insólita mezcla de cinismo y estupidez no es frecuente entre los políticos de la derecha española; ni siquiera de la valenciana. Tan ausente estaba Zapatero como Rajoy o Aznar, quien no suele perder una ocasión de soltar algún desprecio, alguna maldad, pero sólo echa de menos a Zapatero cuando debía hacerlo con Rajoy que es con quien más trata. Pero, sobre todo, ¿realmente cree que Zapatero debe ir a una manifa convocada contra él, a que lo insulten y, seguramente, intenten agredirle como hicieron con Bono hace unos años y siendo éste ministro? Es imposible que tanta majadería sea inocente. Tiene su punto de provocación.

La derecha se apodera de las víctimas que, en el fondo, no le importan nada si no puede instrumentalizarlas (como se ve en el caso de las que representa Pilar Manjón), igual que se apodera de la bandera española, de la actual y de la de Franco -que es la más suya- pues las dos estaban ayer presentes. Se apodera de todo lo que pueda venirle bien a su fin que es conseguir que el Gobierno se vaya para auparse a su vez. Lástima que haya de haber unas elecciones por medio y a ellas vaya a llegar la derecha en una situación muy distinta a la de ahora, embriagada como está de victoria. Por eso altera lo que puede la vida cotidiana, instrumentaliza a los muertos, a los vivos, a los por nacer, organiza alborotos callejeros y trata de dar la impresión de inestabilidad, debilidad gubernamental, incluso a costa de los intereses de España. Cree justificar su desesperado intento de adelantar las elecciones siendo así que su único fin es impedir que se produzca el fin definitivo de ETA y el comienzo de la recuperación de la crisis económica bajo mandato socialista.

El PP es un partido muy patriótico.

sábado, 23 de octubre de 2010

El signo del tiempo.

Wikileaks ha cumplido lo que prometió poniendo a disposición del público mundial cerca de 400.000 documentos secretos del Pentágono que contienen una enorme cantidad de información sobre la guerra del Irak entre 2004 y 2009. Aunque no hay nada que no se supiera ya, pues los informes versan sobre tres aspectos de esa guerra que se han venido tratando a lo largo de los años (muertes de civiles, torturas a detenidos y prisioneros y participación del Irán) lo que aportan las filtraciones son los datos concretos, las pruebas empíricas de lo que en aquel país ha estado sucediendo.

Según parece pueden darse por buenos los datos de la denostada Iraq Body Count que cifra en torno a 100.000 muertos civiles el desastre de esta aventura. La mayor parte causados por soldados y policías iraquíes, aunque los estadounidenses no se hayan privado de asesinar a docenas de civiles con los más nimios motivos. Asimismo se demuestra que la tortura no es excepción sino regla y método en todo tipo de centros de detención de las fuerzas iraquíes con las autoridades gringas en pleno conocimiento de los hechos. Igualmente se ve que la injerencia del Irán en el Irak es masiva, como también lo ha sido el hostigamiento yanqui a las milicias chiíes, que son el brazo armado del Irán en la zona.

Lo dicho, nada nuevo, pero contado ahora con todo lujo de horripilantes detalles. Las autoridades estadounidenses y las de algunos otros países, han venido presionando a Wikileaks para que no difunda la información, pretextando la seguridad de las tropas, los aliados y las mismas fuerzas iraquíes. Los informes caerán inevitablemente, dicen las autoridades, en manos del enemigo. Es seguro. Pero eso no ha disuadido a Julian Assange, el fundador de Wikileaks, de seguir adelante con su proyecto. Al tiempo que toma las debidas precauciones pues con harta razón teme por su vida viendo cómo las gastan los combatientes de la civilización entregó un juego de documentos a los diarios New York Times, The Guardian, Le Monde y el semanario Der Spiegel. España, por lo que se ve, no cuenta, aunque seamos la 12ª patencia mundial; tampoco Italia. El compromiso era que los papeles no verían la luz hasta ayer. Y así ha sido si bien Al Jazeera filtró antes la información y no parece que Wikileaks precisamente tenga mucha fuerza moral para protestar por ello.

En realidad los asuntos de seguridad importan aquí una higa. Lo que importa son otras dos cuestiones una de las cuales encierra el sentido mismo de nuestra tiempo. A saber:

El carácter de la guerra del Irak. Una guerra criminal, absurda, de pillaje por la que habría que enjuiciar a sus responsables, los señores Bush, Blair y Aznar. Se justificó en un primer momento con una mentira de la que los tres, muy probablemente, eran conscientes: la de las armas de destrucción masiva en el Irak. Tras dar la vuelta al país como si fuera un calcetín quedó demostrado que el pretexto era falso si bien los tres incitadores aseguraron que ellos lo habían creído, mirabile dictu, "de buena fe". La justificación recurrió entonces a su texto alternativo: de lo que se trataba era de "liberar" el Irak de un tirano sanguinario e implantar en él la democracia y la modernidad. Ahorcado Sadam, Wikileaks demuestra ahora que de democracia y modernidad en el Irak, nada, que la vida humana vale menos que nada, que las autoridades en cuyas manos queda el país son corruptas y asesinas y que, en definitiva el Irak está ahora peor que en tiempos de Sadam en todos los aspectos, incluido el de los derechos humanos. Y eso ya no tiene vuelta de hoja. Además de ilegal, la guerra del Irak ha sido un fracaso. Sin duda ha mejorado la vida de los señores Blair y Aznar pero ¿merece la pena mejorar la fortuna personal sobre cien mil cadáveres? Parece que sí; depende de cómo sea tu conciencia. En el Irak hay millones de desplazados que lo han perdido todo, pero el neocatólico Mr. Blair se ha comprado una nueva mansión.

La función de la red hoy. Wikileaks, es parte del ciberespacio, navega en la mar océana contemporánea de la red, es descendiente de la venerable abuela Wikipedia, de la dinastía de los "wikis" y cumple con los dos requisitos "wiki": inmediatez y universalidad. La peculiaridad de la casa, el valor añadido, es que se trata de publicar secretos oficiales. Si alguien quiere poner un ejemplo práctico de la tan predicada ventaja de la red de facilitar el acceso universal a la información no se me ocurre nada mejor que la revelación de secretos oficiales. La importancia de lo "wiki" aquí queda clara cuando se recuerda que los Estados suelen abrir la información clasificada a los veinticinco o cincuenta años de producirse. Es la revolución de la red, que va a cambiar la forma de gobernarse (o desgobernarse) el mundo y los Estados que lo componen. Se acabaron las cláusulas secretas de los tratados y la opacidad de la administración. Si los gobiernos quieren dar ejemplo de transparencia y no sólo presumir de ella, lo que tienen que hacer es colgar en la red todas y cada una de las transacciones económicas que hayan realizado y esté realizando. Así no es necesario creerlos bajo palabra y la corrupción habrá desaparecido como por ensalmo.

(La imagen es una foto de Fräulein Schiller, bajo licencia de Creative Commons).

jueves, 16 de abril de 2009

Una historia española.

Cogieron los sesenta y dos cadáveres de unas personas que posiblemente murieron por la incuria y la negligencia si no algo peor de las autoridades de que dependían para la seguridad de su vuelo y las metieron de cualquier forma en sesenta y dos ataúdes. Treinta de los cadáveres iban sin identificar. Pero el señor ministro de Defensa, el señor presidente del Gobierno, el señor rey del Reino no podían esperar. Habían organizado un solemne funeral de Estado en el que pensaban lucirse y convocado a los familiares, los deudos, amigos, la prensa. No iban a permitir que tan importante ceremonia se desluciera por una futesa de una identificación más o menos. Así que entregaron los féretros cerrados a los familiares y les ordenaron no abrirlos, no fuera a descubrirse el macabro pastel que aquellos granujas habían cocinado.

El funeral resultó de cine. Discursos emocionados, palabras sonoras y grandiosas, consuelo y solidaridad, dolor compartido, la Patria invocada, el valor de los muertos no hace falta decirlo, chorreo de medallas, toques fúnebres, emoción contenida, camaradería de la milicia, heroísmo, sacrificio. Todo de pacotilla, todo de mentira, todo una macabra burla que varios (¿cuántos?) de los allí compungidamente presentes sabían de sobra. El ministro, el presidente y el Rey quedaron como pinceles y pasaron a más importantes asuntos a que sus altas responsabilidades los llamaban.

Pero las familias no se resignaron y hace casi seis años iniciaron diversas acciones primero para saber de cierto la horrible verdad: que a treinta de ellas les habían entregado féretros con cuerpos de otros y, aun más siniestro, a algunas con trozos de varios cuerpos. Luego para exigir las correspondientes responsabilidades. Porque esta es la hora en que en esta canallada sin nombre nadie todavía ha admitido la menor responsabilidad penal ni política. Se enfrentaron entonces las familias a una actitud oficial de engaño, desprecio, ocultación o llano desplante. Nadie les dijo la verdad. Todos intentaron siempre encubrir el desaguisado. El señor ministro de defensa, Federico Trillo Figueroa, quien finalmente pidió disculpas a los familiares con la boca chica, no solamente tuvo gestos que no habría tenido un matón de taberna, como arrojar un euro a una periodista que le preguntó por el caso, sino que como hemos sabido ahora intentó anular el caso Yak moviendo todos los resortes del Estado que pudo, es decir, intentó, presuntamente, obstruir la acción de la justicia.

No sirvió de nada. Con una tenacidad ejemplar las familias se impusieron a la falta de colaboración y las actividades de desvío de las administraciones públicas y a una actitud reticente cuando no francamente hostil de unos tribunales de justicia que, en principio, hubieran debido ampararlas. La última muestra de esto se tiene en el hecho de que el juez que juzga el caso, señor Gómez Bermúdez, se había negado a escuchar las declaraciones de unos testigos turcos que han resultado decisivas para esclarecer responsabilidades y han sido las familias quienes han tenido que costear el desplazamiento de dichos testigos, los dos forenses turcos que han probado que los militares imputados en la causa probablemente han estado mintiendo para salvar sus pellejos. Ahora está claro y claro ante un reticente tribunal de justicia, ante el que, al parecer, los imputados han mentido cuanto han podido y han trasladado las presuntas mentiras del señor Ministro, que la historia es la narrada más arriba: los cadáveres llegaron a España sin identificar a sabiendas de los altos mandos militares que los repatriaron y que por tanto mintieron a las familias y, con las familias, al país entero, afirmando que estaban todos identificados. El funeral fue una farsa y una burla. Los militares, probablemente, serán condenados por los delitos que el fiscal les imputa. Hasta la fecha, el señor Trillo también ha sabido salvarse cucamente del proceso penal pero ya es inverosímil que él no supiera nada de este atropello y más que, en buena lógica, tendría asimismo que responder en un procedimiento penal. Igual que el señor Aznar de quien tampoco es razonable pensar que no supiera nada, aunque no me extrañe que ambos intenten salvarse dejando a sus subordinados en la estacada. Es su estilo.

Y eso en cuanto a lo penal. En cuanto a lo político es pasmoso que el citado señor Trillo tenga el rostro de seguir siendo diputado de la nación española de la que supuestamente se mofó con el asunto del Yak. Como pasmoso es que sus compañeros de partido lo amparen y que la portavoz parlamentaria de éste pueda decir que basta con aquella lejana (y sin duda falsa) petición de disculpas del señor Trillo por lo que, también pasmosamente, el señor Rajoy llamaba un error. De error nada, un presunto delito. Pero lo verdaderamente pasmoso es que los demás diputados de los otros grupos parlamentarios todavía no hayan declarado al señor Trillo persona non grata.

En fin, una historia española, una historia de españoles, gentes acostumbradas de siglos a que los poderosos los vilipendien y los maltraten. Pero esta vez, aunque sólo fuera por estar a la altura de estas dignísimas familias, los señores diputados de la izquierda podrían sacudirse su miedo servil, mostrar algo de coraje y tomar las medidas que el abominable proceder del señor Trillo merece.


La imagen es una foto de Público, con licencia de Creative Commons)

miércoles, 27 de agosto de 2008

Don Mariano Rajoy no lee Palinuro.

No, no lo lee. Y es una lástima porque si lo leyera evitaría dar espectáculos bochornosos como el que ofreció ayer en Vigo ante sus incondicionales, una mezcla de ruindad, insensibilidad y soberbia como he visto pocas veces. Este hombre no solamente no sirve como presidente del Gobierno de España sino que ya es inexplicable que consiguiera ser presidente de la Diputación de Pontevedra.

Decía Palinuro en el post de hace dos días, titulado Vuelo JK 5022. Identificación de las víctimas: "Espero que el principal partido de la oposición no caiga a su vez en el (error) de seguir el ejemplo de estos azuzadores y no plantee urgencias impertinentes al Gobierno. Más que nada para que no quepa decirle que para hacer las cosas mal, con inmoral falta de respeto a las víctimas y atribuir a éstas identidades falsas, meterlas de cualquier forma en sendas cajas y repartirlas a voleo entre los familiares ya estuvo él en el desgraciado caso del Yakovlev -42 y de lo que se trata es de que no se repita semejante canallada."

Pues tal cual; es lo que hizo el señor Rajoy: empezó exigiendo celeridad al Gobierno del PSOE en la identificación de las víctimas, esto es, a un Gobierno que está yendo a la máxima velocidad posible compatible con la certidumbre en las identificaciones y lo hace él que vicepresidía un Gobierno que identificó mal por incuria, incompetencia y puro desprecio a otras víctimas de otro accidente aéreo, algunas de las cuales siguen sin estar identificadas cinco años después y no lo estarán jamás puesto que fueron entregadas a los familiares bajo identidades erróneas y ya han sido incineradas.

De igual modo el señor Rajoy tuvo la desfachatez de relacionar este accidente del vuelo JK 5022 con el del avión Yakovlev 42 siendo así que, mientras el vuelo de Spanair no tiene nada que ver con el Gobierno porque estaba dentro del normal funcionamiento de una línea aérea privada, el Yakovlev 42 que se estrelló estaba bajo directa responsabilidad del que era vicepresidente el señor Rajoy dentro del cual alguna gente sin escrúpulos cuya identidad desvelarán las investigaciones judiciales en curso, contrató, subcontrató y requetesubcontrató aquella defectuosa máquina quizás por afán de lucro personal ocasionando la muerte de sesenta y dos militares.

Cuando el señor Rajoy dice que no va "a pagar al PSOE con la misma moneda" haciéndolo precisamente en el mismo acto de decirlo, típica muestra de hipocresía, prueba igualmente su incapacidad para entender la sabiduría del refrán de no mentar la soga en casa del ahorcado.

Porque esto que digo yo no lo digo solo yo sino que lo dice la Asociación de Familiares de Víctimas del Accidente del Yak-42 que, según parte de Europa Press en un comunicado hecho público ayer, dice: ""Señor Rajoy, ni usted ni ningún miembro de su ejecutiva tiene autoridad hoy para mendigar votos a cuenta de un accidente tan atroz como el de Barajas. Ellos tendrán a sus muertos. Seguro. Y las familias están siendo atendidas, como pudimos ver el día que fuimos a darles nuestro más sincero pésame. ¡Qué cruel diferencia en el trato a las familias de los militares muertos!" Y añade: "Queremos recordar a Rajoy que en el momento del accidente del Yak él era vicepresidente y que nunca pidió que se investigara la identificación de 32 cadáveres en 24 horas. ¿Aún siguen pensando que se pueden identificar víctimas en 24 horas?. Tampoco dijo nada cuando, tras 613 días de larga espera pudimos exhumar y conseguir que cada familia tuviera su muerto... Le recordamos que aún hoy once familias no han podido recuperar a su fallecido porque éste había sido incinerado por otra familia".

Es fuerte, ¿verdad? El contraste entre la dignidad de los familiares de las víctimas y la granujería de quienes los atropellaron y escarnecieron es tan enorme que las declaraciones del señor Rajoy sólo pueden entenderse como una explosiva mezcla de incompetencia y soberbia que, efectivamente, suelen ir juntas.

La próxima vez señor Rajoy lea Vd. Palinuro antes de retratarse en público.

(La imagen es una foto de Contando estrelas, bajo licencia de Creative Commons).

lunes, 25 de agosto de 2008

Vuelo JK 5022. Identificación de las víctimas.

La lenta identificación de las víctimas deja en evidencia las previsiones de Rubalcaba

Indignación por el retraso en la identificación de las víctimas

Estos son dos titulares de periódicos digitales de ayer. No hace falta decir que de los más derechistas. Tratan de culpar al Gobierno del retraso en la identificación de los cadáveres. Uno de ellos habla de "indignación" así, en abstracto, sin atreverse a decir en dónde porque no la hay en ninguna parte salvo en las ganas que él muestra de que tal cosa suceda.

No son los parientes y allegados de las víctimas, que tienen todo el derecho a protestar o a plantarse si quieren. No son los partidos políticos, en principio, no. Son los periódicos, este tipo de periódicos, los que tratan de encizañar, malmeter, enturbiar la convivencia, ver si pueden provocar un problema en donde no lo hay para cargar contra el gobierno incluso al precio de la paz civil si es necesario. Cierto los gobernantes se precipitaron al señalar una fecha de término de las identificaciones probablemente por su deseo de aliviar el dolor de los familiares. Pero los especialistas que están trabajando contrarreloj en un esfuerzo que debería contar con mayor reconocimiento y menos inquina y mezquindad no se dejan empujar y aquellos ya han reconocido su error y están siendo más realistas dado que lo que importa no es quedar bien y liquidar el trámite sino hacer las cosas de forma correcta e irreprochable.

Espero que el principal partido de la oposición no caiga a su vez en el de seguir el ejemplo de estos azuzadores y no plantee urgencias impertinentes al Gobierno. Más que nada para que no quepa decirle que para hacer las cosas mal, con inmoral falta de respeto a las víctimas y atribuir a éstas identidades falsas, meterlas de cualquier forma en sendas cajas y repartirlas a voleo entre los familiares ya estuvo él en el desgraciado caso del Yakovlev y de lo que se trata es de que no se repita semejante canallada.

(La imagen es una foto de Rickydavid, bajo licencia de Creative Commons).

domingo, 25 de noviembre de 2007

¿Rebelión cívica?

Celebróse la manifa del señor Alcaraz en nombre de la AVT o de la AVT en nombre del señor Alcaraz; coreáronse las consignas habituales contra toda negociación; insultóse a modo al señor Rodríguez Zapatero... y entablóse la correspondiente guerra de cifras.

La Comunidad de Madrid calculó una asistencia de 550.000 personas

La Delegación del Gobierno calculó 76.875.

El Manifestómetro cifró la asistencia en 61.800 personas, que ya son muchas.

Habitualmente la Delegación del Gobierno y los del Manifestómetro dan razón de sus cifras; la Comunidad de Madrid, si no me equivoco, no lo hace. Es lógico ya que resulta imposible dar razón de la fantasía, y una fantasía desbordante porque sólo teniendo la de las mil y una noches se puede meter a medio millón de personas en la plaza de Colón. Desde el punto de vista de la asistencia la cosa estuvo chunga; chunga y rala. Los convocantes no consiguieron justificar por qué convocaban, dado que la verdadera razón (presionar a la justicia, que tiene citado al señor Alcaraz como imputado en delito de injurias) no se podía exponer claramente. Sí ha quedado claro el para qué de la manifa. En primer lugar, para pedir al Parlamento la revocación de

"la indigna resolución que permite negociar al Gobierno con los asesinos y que tutela Rodríguez Zapatero, siendo esta resolución la mayor esperanza de ETA."
En segundo lugar, para invocar y afianzar la idea de la rebelión cívica, que coincide con el título del libro que el señor Alcaraz acaba de publicar. Algún malpensado podrá decir que el señor Alcaraz estaba en campaña de dar a conocer su libro que, junto al de la esposa del juez Gómez Bermúdez, puede ser el regalo más cool de estas Navidades.

61.800 personas no son muchas para poner en marcha una rebelión cívica, aunque también pueden ser más que suficientes. Depende de cuál sea el contenido de esa rebelión. Por eso, ¿cuál es el contenido de la que propugna el señor Alcaraz? Según parece, que la nación, a través de sus representación parlamentaria, supongo, declare que jamás, bajo ninguna circunstancia, habrá negociación alguna con ETA. Eso no puede (ni debe) imponerse mediante manifas sino que ha de hacerse -si ha de hacerse- por los procedimientos establecidos y que son bien sencillos: un partido incluye en su programa electoral esta decisión: no a negociación alguna con ETA. Y a ver cuántos votos obtiene. Los demás partidos que propugnen lo que estimen pertinente en el entendimiento de que sólo saldrá adelante si lleva la mayoría de los votos.

El señor Alcaraz lo formula del modo siguiente:

"El 22 de enero del 2005 nació el instrumento ciudadano más eficaz de nuestra historia para derrotar a ETA, la REBELIÓN CÍVICA.

Este instrumento goza de una gran fortaleza porque está sustentado por la mayoría de los españoles de bien. Y esta Rebelión Cívica es invulnerable a cualquier interés partidista.

La Rebelión Cívica ha tutelado y tutelará cualquier iniciativa que permita dar esperanza a ETA.

La Rebelión Cívica nos ha devuelto la esperanza a todos los españoles.

La Rebelión Cívica se mantendrá imparable hasta la derrota de ETA.

Y este es el mensaje que lanzamos hoy a ETA o a cualquier organización terrorista, que sepan que ya no se enfrentan tan sólo a un Gobierno, se enfrentan a España.”

Me inclino por la hipótesis de la campaña de promoción de su libro. Porque, de otro modo, habrá que tomarse en serio lo que dice: que está en rebelión, delito penado en los arts., 472, 473, etc del Código Penal. Y que los jueces determinen si el añadido de cívica resta en algo o incluso anula la comisión del delito. Cívica quiere decir moral, sin efectos prácticos. Es posible pero el hecho es que la exigencia de los manifestantes ayer, de la AVT y del propio señor Alcaraz equivale a
Disolver las Cortes Generales (o) arrancarles alguna resolución.... (472, 4 del CP).
por no decir que igualmente supone
Sustituir por otro el Gobierno de la Nación o el Consejo de Gobierno de una Comunidad Autónoma (...) u obligar a cualquiera de ellos a ejecutar actos contrarios a su voluntad.(472, 6 del CP).
Téngase en cuenta que es el propio señor Alcaraz el que dice encontrarse en estado de rebelión para conseguir estos objetivos y que esto ha de hacerse mediante un "instrumento" que no son las elecciones ordinarias, según parece, sino la presión pancartera, callejera, jaranera y alborotadora, la peculiar kale borroka de la derecha, insultante y amenazadora en condiciones de normalidad y asesina apenas se radicaliza un poco.

Lo más divertido del texto alcazarino es eso de que la "Rebelión cívica" es invulnerable a cualquier interés partidista. La mendacidad de este enunciado es notoria cuando se ve que la organización es uña y carne con el PP que trata de ganar las próximas elecciones cabalgando sobre el tigre del patriotismo y el nacionalismo de extrema derecha.

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