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lunes, 16 de octubre de 2017

Vídeo del referéndum 1/10 en Palma de Cervelló


Ha tardado unos días, pero Carlos de Urabá ha hecho un trabajo espléndido. Ha relatado la noche de espera, el ambiente, el personal y ha mostrado cómo amaneció con un pueblo movilizado, que había defendido sus colegios electorales con sus solas personas, yendo a votar pacífica y alegremente.

Votar bajo la amenaza, votar bajo la agresión, votar siendo agredidos. Votar. Ganar.

Son imágenes que se graban en la memoria, que no se olvidan, momentos excepcionales, con un pueblo magnífico, digno, sujeto de una acción colectiva revolucionaria, pacífica y democrática.

Es un hecho único, sin precedentes. Pasará a la historia.

Un orgullo haber estado allí. Un orgullo y un privilegio.


jueves, 12 de octubre de 2017

La libertad catalana

La velocidad de la revolución catalana es tal que apenas hay tiempo de valorar los resultados de una decisión cuando se imponen otros nuevos. He aquí un artículo de Palinuro publicado el martes, 10 de octubre en el diario vasco Berria. Se escribió el 9, o sea, hace tres días y se titula España sin salida. Es, pues, un día anterior al climax de la DI catalana del martes y dos al del anticlimax del cierre parlamentario del bloque dinástico PP-PSOE-C's. Esperanza/ilusión y desesperanza/frustración en veinticuatro horas. El ánimo humano es así. Pero no cabe desfallecer. Nadie dijo que una revolución de nuevo tipo fuera fácil frente a esta Bastilla de la oligarquía dinástica tradicional a la que se ha cooptado al PSOE, beneficiario asimismo de esta ridícula restauración nacionalcatólica que tiene parasitado y paralizado al país.

La mayoría parlamentaria franquista (PP, PSOE y C's) cree haber conjurado el peligro de la secesión catalana con el típico (y único) argumento español: por c.... Sintiendo algún lejano escrúpulo de su olvidado pasado de izquierda, el PSOE cree acallarlo por boca de su SG recurriendo al repugnante pretexto machista de culpar a la víctima con el "no me obligues a matarte". Quizá algún día esta gente llegue a ver qué bajo ha caído en punto a moral y respeto por los derechos humanos, pero no es asunto nuestro. Ellos verán hasta dónde alcanzan en su complicidad con el fascismo.

La revolución sigue y, llegados a este momento, merece la pena recordar las razones por las que, según Heródoto, los atenienses se enfrentarán al poderoso ejército de Jerjes, rey de reyes, en defensa de la libertad:  "no retroceder nunca en la batalla, sean cuales sean las circunstancias, permanecer siempre en su puesto y vencer o morir". 

Sigue el texto del artículo :

ESPAÑA, SIN SALIDA.
                                                                                                         
El 1-0 abrió una cuenta nueva en el contencioso Cataluña-España. A pesar de la brutalidad de la policía y del cuerpo paramilitar de la Guardia Civil, más de dos millones doscientos mil electores votaron, en condiciones muy difíciles, arrostrando con valentía todo tipo de amenazas, violencia y represión. Esta circunstancia da al referéndum catalán un valor moral y una importancia política que nadie se atreve a ignorar, tanto en el Estado español como en el extranjero.

Excepto Rajoy y sus ministros, que se obstinan en negar, no ya la validez del referéndum, sino su mera existencia material. Una actitud tan absurda parece difícil de entender salvo si se recuerda que les va en ella la continuidad en el cargo. Si reconocieran que el referéndum se celebró, a pesar de haber asegurado rotundamente que no tendría lugar y que lo impedirían a toda costa, alguno de ellos, con algún tipo de escrúpulo, se consideraría obligado a dimitir. No así Rajoy o Sáiz de Santmaria, que solo dimitirán cuando los encierren en Soto del Real.

No obstante, temeroso el gobierno de que la mera negativa del referéndum no fuera suficiente para ocultarlo y engañar a los medios internacionales al tiempo que se manipula a los españoles, decidió sacar al Rey a hacerle parte del trabajo sucio. Ningún gobierno de España se había atrevido a escudarse detrás del Monarca para blanquear sus fechorías (las del gobierno). La comparecencia de Juan Carlos I a raíz del golpe de Estado de 1981 fue decisión personal suya pues las autoridades y parlamentarios estaban todos secuestrados. Lo mismo, en el fondo, ha sucedido ahora ya que, a pesar de todo, Felipe VI pudo haberse negado a secundar la política del gobierno más corrupto, incompetente y franquista de la historia de la transición.

Pero no lo hizo. Al contrario, con gesto hosco y amenazador, suscribió el planteamiento ultraderechista del gobierno, sirvió de pobre mensajero de las hipócritas ofertas de entendimiento de los franquistas, ignoró por entero la violencia infligida en Cataluña por su policía y su guardia civil, no se interesó por las víctimas y vino a dar luz verde para la intensificación de la represión en el Principado. Todo un programa de dislates que deslegitiman la pretensión del Rey de hacerse pasar por un monarca parlamentario y democrático en lugar de un guiñol franquista de tercera generación.

La III Restauración borbónica se cierra sobre sí misma y, al hacer frente al independentismo catalán muestra la verdadera naturaleza del sistema político de la Constitución de 1978. El crescendo fascista de las declaraciones nacionalespañolas de los dirigentes del PSOE (González pide aplicar el art. 155; Guerra, enviar el ejército; Mª Antonia Trujillo, ser ella misma tropa invasora; Ibarra, formar piña con el PP, Rubalcaba aplicar la Ley de Seguridad Nacional) no deja lugar a dudas del apoyo socialista a la involución del PP. Se añade la virulencia de Ciudadanos en el Santiago y cierra España y la ambigüedad de Podemos y confluencias, que apoyan un referéndum pactado sabiendo de sobra que el nacionalismo español jamás lo aceptará, pero negando respaldo a un referéndum no pactado, pues su apoyo al derecho de autodeterminación acaba en el umbral de la vigente Constitución española. Todo lo cual permite hablar de un proceso acelerado de fascistización del Estado al enfrentarse con el independentismo catalán. El PP gobierna por decreto, ignora el Parlamento, tiene a los jueces y los medios de comunicación a su servicio y, si convocara elecciones generales, como le piden muchos, seguramente arrasaría porque ha conseguido ocultar su carácter franquista, ladrón y corrupto bajo la bandera monárquica.

En vista de las circunstancias, no basta con las víctimas del 1 de octubre. El Estado juega con la idea de incrementar la represión con motivo de la DUI. Pero seguramente no podrá emplearla a causa de las presiones europeas. España está a un paso de que alguien invoque la doctrina del derecho de injerencia humanitaria en protección de los ciudadanos frente a la barbarie de un gobierno tiránico.
Para evitar esta negra perspectiva, el mismo Estado que negó y niega que hubiera un referéndum el 1-0 está ahora empeñado en negar que vaya a haber una DUI. Como es poco probable que, para impedirla, vuelva a enviar a los paramilitares de la Guardia Civil y los antidisturbios, tendrá que encajar su proclamación pero, como suele hacer, negará que tenga efecto jurídico alguno y, entre tanto, seguirá intensificando la represión, hasta el punto, probable, de encarcelar al gobierno de la Generalitat.

En ese momento, la comunidad internacional impondrá una mediación por las urgencias de la estabilidad económica del reino. La mediación obligará a un referéndum pactado. Y el referéndum pactado (y vinculante) arrojará un sí a la independencia, producido por la manifiesta incompetencia del gobierno y la catalanofobia de su partido y los medios de comunicación.


Y, cuando los nacionalistas españoles que acuden a manifestaciones convocadas por asociaciones neofranquistas como DENAES o VOX o la Societat Civil Catalana quieran darse cuenta, los catalanes serán independientes.

martes, 10 de octubre de 2017

El nacimiento de la República Catalana

Mi artículo en elMón.cat de hoy y mañana. Bueno, pues ya está. Tenemos República Catalana. La comparecencia de Puigdemont (quien, por cierto, descarga sus nervios con tuits modernistas, al estilo de Rubén Darío) fue clara y catalana. Asume el mandato del referéndum del 1 de octubre y proclama la independencia de Cataluña en forma de República. Acto seguido, en "un solo acto", como dicen los administrativistas, in ictu oculi, como dicen los latinistas, suspende su eficacia por un breve plazo en procura de una mediación internacional. De inmediato se ha generado la polémica. Los puristas, decepcionados, hablan de traición. Siempre hay algún "izquierdista" a quien le parece que no inmolarse en nombre de la revolución es un pecado. Y gente malévola, escépticos revenidos para quienes estaba claro desde el principio que los independentistas se achantarían. No merece la pena discutir con estos caballeros. La prueba del nueve del movimiento de Puigdemont y su validez es la aceptación de la CUP que explícitamente han dado su apoyo, aunque les duele. Pero más les dolería una intervención militar (o sea, de la Guardia Civil) que echara todo por tierra y que aún no está descartada del todo. En cualquier caso, los tres partidos independentistas, esos que el zangolotino Casado quiere ilegalizar, han firmado la Declaración de Independencia. Por cierto, esta declaración no habla de aplazar nada.

Cataluña es ya republicana.

El texto en versión castellana.

El nacimiento de la República Catalana


Llegar hasta aquí, hasta el momento en que Cataluña declara su independencia ha costado mucho trabajo, mucha voluntad, mucho tesón de muchos durante muchas generaciones. La marcha de Cataluña hacia la República arrancó hace años, siglos, a partir de la frustrada de Pau Claris en el siglo XVII. Desde entonces el país ha sobrevivido arrinconado en un ángulo de España, menospreciado, sometido y humillado a partir de su conquista por las tropas borbónicas en 1714 y la supresión de sus instituciones de autogobierno, su cultura y su lengua.

Sin embargo, el intento de homologación y asimilación a Castilla a partir de aquella derrota, que ha servido para simbolizar la idea nacional catalana, fracasó repetidamente ante la resistencia callada pero profunda de una sociedad que se negaba a desaparecer. Lo que mantuvo viva la llama de la conciencia nacional catalana a través de los siglos fue la voluntad de su pueblo, la firme determinación de sus habitantes de conservar su identidad generación tras generación. Por tenebrosos que llegaran a ser los tiempos, siempre, en todo momento, se ha mantenido viva la vieja aspiración de volver a ser lo que fue y la han mantenido sus hijos e hijas.

A partir del siglo XIX, una conciencia europea segura de sí misma y de los cambios que la modernidad había traído a las anquilosadas sociedades del continente, se permitió el lujo de alimentar el nacionalismo con el fin de acomodar las estructuras políticas estatales a la cultura y los pueblos que las componían. Surgió así un nacionalismo que en España permitió a los catalanes fundamentar sólidamente sus raíces, sus tradiciones culturales y su identidad, siempre que lo hicieran en términos meramente simbólicos e inocuos. EL principal valedor del catalanismo cultural en España fue el ultrarreaccionario Menéndez Pelayo, discípulo de Milà i Fontanals, uno de los padres de la Renaixença.

La conciencia de que las vías meramente culturales eran insuficientes para garantizar una unidad nacional perpetuamente amenazada por un Estado español arbitrario y confuso en decadencia espasmódica desde hacía siglos, llevó a los nacionalistas catalanes a preferir las vías políticas. Y aquí, la respuesta del Estado dejó de ser amistosa y se tornó inamistosa y hostil en un primer momento (la Ley de Jurisdicciones y la dictadura de Primo de Rivera, que suprimió la Mancomunidad), provocando la primera reacción claramente independentista del Estat Catalá.

El independentismo catalán durante la II República fue una de las dos motivaciones de la sublevación de los militares facciosos en contra del gobierno y con ayuda de las fuerzas monárquicas y fascistas que dieron lugar al “nacional-catolicismo”. La otra fue la República misma como forma de gobierno y la llamada “cuestión social”. Fue por tanto una rebelión militar con un objetivo colonial-territorial (sojuzgar Cataluña) y social-clasista (quebrar el espinazo a la clase trabajadora) y ambos se consiguieron plenamente y abrieron un largo y oscuro periodo en la historia de España, al final del cual se trató de contener la esperable explosión independentista catalana, con unas concesiones territoriales en una Constitución que no llegaba ni de lejos a satisfacer las aspiraciones de Cataluña.

Otros cuarenta años más tarde el último fracaso de la transición, coincidente con una crisis financiera en lo exterior y un gobierno típicamente franquista, nacional-católico y de extrema derecha, ha dado paso, por fin a una declaración de independencia. El objetivo que empezaban a vislumbrar los alzados contra Castilla en el siglo XVII.

El relato que resta es el que resumió Puigdemont en su comparecencia de ayer. El recorte de contenido del Estatuto reformado de 2006 y su posterior vaciamiento a manos del Tribunal Constitucional, a pesar de haber sido refrendado por la mayoría de los catalanes fue vivido por Cataluña como un humillación. La última.

A raíz de aquella se abrió paso la exigencia referendaria que se inició en Arenys de Munt en 2009, siguió en otros lugares, se concentró el 9N de 2014 y se coronó finalmente en el referéndum del 1 de octubre pasado. En un clima de represión, coacción y violencia brutal del Estado, votaron más de 2.200.000 personas, el 90% a favor de la independencia.

Del 1 de octubre salió un claro mandato en favor de una República Catalana independiente que el Parlament aceptó ayer. En el mismo acto, sin embargo, la declaración de independencia quedó en suspenso en un plazo indeterminado (aunque breve) en procura de la necesaria mediación internacional que impida la reacción represiva y violenta del Estado español y garantice una transición ordenada y pactada con este hacia la independencia, en aplicación de la Ley de Transitoriedad.

Se trata de un movimiento táctico que no por esperado ha resultado menos desconcertante para muchos. Los más cerriles opositores a la independencia (PP y C’s) han entendido claramente el mensaje: queda proclamada la República Catalana y neutralizada la capacidad de reacción del Estado español que, una vez más, vuelve a hacer el ridículo ante este movimiento, sin poder emplearse a fondo en la represión, con sus fuerzas de ocupación, sus tanques de agua, sus barcos militares en los puertos y las bandas de criminales nazis que lanza a las calles a apalear demócratas.

Los de Podemos y el PSC tratan de mantener la ambigüedad y sostienen que no ha habido DI y, por lo tanto, ellos tenían razón y debe seguirse con su propuesta de etéreas mesas de diálogo entre fuerzas españolas en las que nadie cree; en el fondo, ni ellos, a quienes todo este proceso ha pillado con el paso cambiado.

La prueba del nueve de la eficacia de este giro táctico es la actitud de la CUP. Alegremente mohínos, subrayando la importancia de sus concesiones, los de la CUP dan su respaldo a esta vía táctica de hacer posible en un plazo breve y con garantías el objetivo estratégico que aprobó el Parlament por mayoría absoluta: la independencia de Cataluña en forma de República.

Pau Claris, Macià y Companys estaban ayer presentes en el Parlament de Cataluña.


lunes, 9 de octubre de 2017

Las huestes del Cid

Espectáculo insólito en Barcelona, una manifestación unionista digna de que El País le dedique una crónica almibarada, trasmitiendo el alborozo del cautivo a la vista de su liberador. Banderas al viento, entre vítores al toro español que, por fin, ha despertado, la verdadera, auténtica, profunda España llegó ayer a la capital del Principado procedente de todos los puntos de sí misma. A manifestarse junto a la mayoría silenciosa catalana y, de paso, darle voz, la poderosa voz de la España eterna.

Se cruzan debates sobre cálculos de asistencia que son ociosos. 300.000, 400.000, 900.000, como dicen, alegres, los organizadores no son significativos. Solo una ojeada a la superficie real ocupada por esta manifestación y la ocupada por la última Diada zanja el asunto. A la Diada acude gente de toda Cataluña, pero no de fuera. A la manifa de ayer, de Barcelona, de Cataluña y de fuera de Cataluña. Pero de mayoría, nada. Lo cual es lógico. El acto fue convocado por la Societat Civil Catalana, una organización social próxima a C's y con vínculos con la extrema derecha y también por los partidos políticos, C's, PP. El PSC ha animado a los militantes a la asistencia pero se ha abstenido como partido. Los tres partidos son la minoría del Parlament y, salvo C's los votos de los otros dos son casi simbólicos. Y, si de presencia en municipios se habla, el resultado es descorazonador. Nada extraño que no movilicen a mucha gente.

Por último y para entendernos esta concentración es un acto único, esporádico, extraordinario. Quizá por ello debiera atraer más público. Si no lo hace es porque las organizaciones titulares, en realidad, no tienen actividad real ni gran presencia social. Mientras que las de los indepes son manifestaciones periódicas, mantenidas, persistentes, que llevan detrás mucho trabajo de organización y voluntad política de un pueblo empeñado en ser reconocido como nación y como Estado.

Otra cuestión es el sentido del acto, las ideas y propuestas en cuyo nombre se ha celebrado. Dice El País que en nombre de la Constitución y la unidad de España. Pero no hay a su vez unidad acerca de qué unidad se está hablando y cómo se consigue. Según un sector de la manifestación (creo que minoritario), se consigue dialogando; según otro (mayoritario a mi entender), metiendo a Puigdemont y su gobierno en la cárcel. Se me escapa cómo pueden manifestarse juntos. Se da mucha importancia al hecho de que el pregón de la fiesta nacional lo dieran Vargas Llosa y Borrell pero la verdad es que ambos estaban fuera de lugar, como un estrambote mal puesto. Vargas Llosa renuncia a todo asomo de razón cuando suelta una encendida arenga en contra del nacionalismo a una multitud enfervorzadamente nacionalista. Y Borrell debiera pensarse hasta dónde va a arrastrar a su partido en la unión sagrada con la derecha que, en España, bien se sabe y se acaba de demostrar otra vez, es la extrema derecha.

Los medios españoles (especializados en emitir respuestas a declaraciones que se han ocultado) ignoran la continua, permanente agresividad y violencia de los franquistas que van en manada increpando a todo el mundo y buscando camorra, a veces con los mossos d'esquadra. En general, se trata de escamotear el marcado carácter fascista de las concentraciones en favor de la unidad de la Patria y hacerlas pasar por pacíficas, democráticas, "constitucionales" cuando no lo son. Sí lo son, en cambio, las manifestaciones (mucho mas numerosas) de indepes: pacíficas, democráticas y constitucionales. De su propia Constitución, entiéndase bien, que la gente está escribiendo ahora mismo en la calle.  

domingo, 8 de octubre de 2017

El engañado Sánchez

En repetidas ocasiones se ha dicho en Palinuro que el independentismo catalán está triturando la izquierda española. Está desmigajándola y mostrando sus miserias morales. Iglesias, el rey de los platós, cuenta angustiadamente a quien quiere oírle (cada vez con menor audiencia) que la DUI traerá todo tipo de desgracias sobre Cataluña. Convertir tus miedos en consejos al prójimo es la imagen misma de la cobardía. Dice el prócer que antes de DUI alguna, antes de nada, hay que acabar con Rajoy, a quien culpa de todos los males. Es el razonamiento opuesto, pero igual de falso, que atribuye el independentismo catalán a la aviesa voluntad de Puigdemont y cuatro más. No es Puigdemont sino el conjunto de la sociedad catalana. Tampoco se trata de Rajoy, sino del Estado español. Y eso sin contar con que el de Podemos pide supeditar todo a la marcha de Rajoy, pero carece de posibilidades de echarlo. Solo el absurdo puede compensar por la cobardía.

El otro polo de la izquierda, el PSOE todavía está siendo más cómplice y de forma más estúpida con la perversa estrategia de la derecha de utilizar Cataluña para perpetuarse en el poder. Se lamenta Sánchez amargamente ante su Ejecutiva de que Rajoy lo engañó, lo ninguneó y le fue desleal. Francamente, es difícil tener la risa. ¡Rajoy engañando a alguien! Tiene contramérito que un Rajoy te engañe. Y, sin embargo, así ha sido. Afirma Sánchez que le engañó diciéndole que habría referéndum porque se habían cortado todas las posibilidades para que lo hubiera. Por ejemplo, de control de censo, papeletas y urnas y, sin embargo, el pasado domingo hubo esas tres cosas.

 Dos consideraciones frente a esto: a) ¿ignoraba Sánchez que Rajoy miente siempre, incluso cuando, como le sucede a menudo, no sabe ni de lo que habla? Si es así, se gana a pulso el engaño por inepto. b) ¿No tenía Sánchez conocimiento de primera mano sobre Cataluña para saber que lo que decía Rajoy no se cumpliría y que los indepes lo tenían todo organizado? Evidentemente no y esto es más grave. ¿Acaso no dijo hace un par de meses que iba a "patearse" Cataluña sin duda con ánimo de entender algo? Lo hizo, y ¿qué ha pasado? Que sigue sin saber nada. ¿Por qué? Porque, en vez de llevar a Virgilio de guía, como Dante en la Divina Comedia, lleva a Iceta que viene a ser como llevar un pingüino no ya por el porte, sino por el desconocimiento de la realidad sobre la que este asesora a su jefe. 

O sea, Sánchez tiene lo que se merece. Lo han engañado Rajoy e Iceta y está muy bien engañado por pánfilo. Pero eso no le exime de su responsabilidad moral ni hace admisible su ruin reacción cuando, engañado o sin engañar, salió en tuiter respaldando la brutalidad policial en Cataluña y sin un solo signo de empatía hacia las víctimas. Es decir, un bárbaro más, dispuesto a masacrar a la población desarmada y pacífica y que pasa por ser de izquierdas.

Supongo que la sensación de engaño de Sánchez manifiesta la rabia que siente por verse ridiculizado. No tengo gran esperanza de que también incluya algún tipo de sentimiento humano por el sufrimiento que engañadores y engañados han infligido al pueblo catalán. 

 Y total, para nada porque, aunque Rajoy amenace, el Rey cierre sus puñitos, Felipe González pida el 155, Aznar la cabra de la legión, Ibarra la brigada acorazada, Rosa Díez los jinetes del Apocalipsis y Alfonso Guerra la invasión por tierra, mar y aire, Cataluña será libre.

En la tensa espera

El revulsivo catalán está poniéndolo todo patas arriba. Para contrarrestar la deplorable imagen de la brutalidad policial del 1/10, que ha dado al conflicto notoriedad internacional, el Estado sacó al Rey a modo de busto parlante, cosa que no ha sucedido nunca en la España de la III Restauración. Amenazador y con cara de pocos amigos. La comparecencia de Juan Carlos I la aciaga noche del 23 de febrero de 1981 fue a instancia propia pues el gobierno en pleno estaba cautivo en el Parlamento. Esta es la primera vez que la Corona aparece en circunstancias excepcionales con la misión de ser portavoz de la política del gobierno y su partido.

Días después, rutilante entrevista de Rajoy en El País a incrementar la inseguridad y la incertidumbre so pretexto de hacer todo lo contrario. Es maravilloso que quien huye de los medios como de la peste- haya concedido una entrevista aunque sea al periódico a sus órdenes. Por lo demás, el mensaje es el mismo de siempre e igual de absurdo: ya no se atreve a decir que no habrá DUI, sabedor de que esa es la mayor garantía de que la habrá; pero sí asegura muy enfático que se ocupará de que no tenga consecuencias. Ignoro cómo va a conseguirlo. Si el Parlament proclama la DUI, las consecuencias salen fuera del alcance de Rajoy si, por ejemplo, a algún Estado le diera por reconocer a la República Catalana. El gobierno español tendría que aplicar una especie de doctrina Hallstein y, no siendo esto Alemania, es dudoso que dé frutos.

Asimismo, el presidente tranquiliza a sus conciudadanos afirmando que los contingentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil,  más conocidos como los de Piolín "¡a por ellos!" y destacados en Cataluña, ahí seguirán hasta que vuelva la normalidad. Trátase de una especie de petición de principio porque son las fuerzas de seguridad las que han traído la anormalidad a Cataluña, en donde los ciudadanos normalmente no andan abriéndose la cabeza unos a otros. Aunque desde la derecha se insista en que tal es la situación en las calles de Barcelona.

Y el dichoso diálogo. Toda España está empeñada en dialogar... una vez se ha visto que no hay modo de aniquilar el independentismo por la fuerza bruta. Diálogo pide Sánchez; diálogo Iceta; diálogo las manifestaciones de blanco; diálogo ("sin condiciones previas") Podemos; y, cómo no, diálogo pide y ofrece Rajoy, si bien con una condición previa que equivale a negarlo de raíz porque ha de ser "dentro de la ley". Como están las circunstancias, eso es decir "no" rotundo al diálogo porque, con esta ley, hay cosas sobre las que no se puede dialogar. Y, en vez de cambiar la ley, como aconseja el pacífico sentido común, se niega el diálogo.

Tampoco la petición dialogante es tan universal. Ayer también se manifestaron los jenízaros de la nación española, convocados por DENAES, con asistencia de la tropa franquista habitual, los ultras de Vox y los lunáticos de hazte oír. La prensa hizo un trabajo exquisito presentándola como una manifestación patriótica por la unidad de España, alejándola en lo posible del tufo nacionalcatólico y no consiguiéndolo. Estos rechazan indignados todo diálogo porque "con los golpistas no se dialoga". En el fondo es lo mismo que piensan Rajoy y su gobierno pero, como no pueden decirlo de modo tan elemental, emplean la ley como hoja de parra para ocultar sus vergüenzas.

Los de esta manifa probablemente se reenganchen en la de hoy domingo en Barcelona, convocada por la Societat Civil Catalana, surgida al amparo de C's, en la que hay fuerzas aun más derechistas y a la que se suman los unionistas más combativos, incluido el PSC, para dar visibilidad por fin a la "mayoría silenciosa". Como no están seguros los organizadores de reclutar suficiente mayoría en Cataluña, han fletado autobuses de otros puntos de España para hacer bulto, aunque ello sea un flaco servicio a la causa pues los ciudadanos catalanes aparentemente silenciados siguen sin salir. El bulto, sin embargo, es necesario  en unas calles que los indepes han pedido se vacíen a efectos de que esta mayoría silenciosa pueda discurrir tranquilamente, cosa muy de desear porque en las manifestaciones nacional-españolas suele haber mucha agresividad. Téngase además en cuenta que las fuerzas de seguridad no están para impedirla sino para combatir el peligroso pacifismo de los catalanes.  

Y todo este monumental desastre organizado para ocultar la incompetencia y la corrrupción del gobierno en todos los niveles. El monopolio mediático de Cataluña no puede ni debe oscurecer la necesaria rendición de cuentas que el gobierno de la Gürtel tiene pendiente con la ciudadanía por la corrupción. Como tampoco debe ocultar la necesidad de cambiar la política económica de un gobierno que lleva al país al suicidio colectivo, pues ha dejado desprotegida a la inmensa mayoría de la población: jóvenes, trabajadores, parados, dependientes, pensionistas. 

Es perfectamente comprensible que Cataluña quiera desvincularse de un Estado fallido y también muy comprensible que este no la deje. Aunque no es igualmente justificable. El argumento principal de los dialogantes es que el independentismo yerra porque confunde el gobierno con el Estado, dando por supuesto que, si el gobierno no es reformable, el Estado sí lo es. Pero eso no es cierto. Todos los gobiernos desde la transición, incluidos los socialistas, se han adaptado a un Estado irreformable. 


sábado, 7 de octubre de 2017

La DUI escondida

A estas alturas del notable thriller del referéndum que no iba a ser, toda la cháchara sobre la "centralidad política" de este o aquel, tal partido o tal otro, se ha concentrado en la figura de un hombre de actitud afable, andar desgarbado y flequillo. Todos, el gobierno, la oposición, los partidos, los políticos, los medios, están pendientes no ya de las palabras sino hasta de los gestos de Puigdemont.

No es para menos. Haber prometido hace 18 meses que se realizaría un referéndum, haberlo realizado en contra del Estado con todo su aparato represivo e impuesto sus resultados tiene su mérito. Tanto que nadie se atreve ahora a sostener que no habrá DUI sino que, al contrario, se da por hecha frente a un gobierno desarbolado que ha renunciado a defensa alguna de carácter político y no sirve para nada. Lo que sucede y los partidos nacionalistas españoles se niegan ver es que la fuerza del líder descansa en una organización, una coalición muy eficaz de JxS y la CUP que articula la dimensión política de la mayoría parlamentaria. Y es sobre esa base sobre la que Puigdemont probablemente proclame la DUI el próximo martes.

Justo esa conciencia tiene a las fuerzas políticas y sociales españolas desconcertadas, frenéticas, asustadas, todas desgañitándose en pro del diálogo, de la necesidad de entenderse, de hablar, hasta con los curas que, en España, siempre acaban apareciendo. Todos se han hecho compulsivamente dialogantes, aunque con matices, faltaría más: Podemos, PSOE, Coscubiela, Iceta, Garzón. El fallo de estas almas angélicas y equidistantes de hecho es que, como prueba de buena voluntad, el gobierno renuncie al 155 (algunos, más radicales, piden la retirada de la policía) y los indepes a la DUI. Ninguno de ellos, aparentemente, ha caído en la cuenta elemental de que si los indepes renuncian a la DUI,  la que ha obligado a la otra parte a pedir diálogo, lo más probable es que se quede sin diálogo y sin DUI.

Nos conocemos todos. Por eso C's no pierde el tiempo y, muy asustado por la DUI en el horizonte de 72 horas, exige a Rajoy que convoque elecciones anticipadas. La verdad, no parece muy sensato desde el punto de vista de los propios C's, dejar el país virtualmente sin gobierno en el momento en que en Cataluña se aprueba y pone en práctica la DUI. Pero a lo mejor es lo que quieren, nunca se sabe. 

Esa DUI que la prensa ignora angustiada si va a proclamarse o no. Una DUI escondida, como las urnas. Dada la habilidad y la experiencia que los indepes han demostrado con estas, lo más probable es que la DUI aparezca cuando y donde menos esperan quienes menos la quieren. Y no parece que quepa enviar a la fuerza pública rompiendo puertas y cabezas a impedirla.

jueves, 5 de octubre de 2017

Som-hi, catalans!


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Magnífic video del meu amic Carlos de Urabá sobre el discurs de Jordi Cuixart (Ómnium) y Jordi Sánchez (ANC) diumenge, 1 de octobre, a la nit, desprès que els ciutadans y ciudadanes catalans votessin i votesssin mayoritariament "sí" a l'indèpendencia. En el mateixo lloc es convocava l'aturada y vaga general per al 3 d'octobre, amb un seguiment massiu.

Al final, votaron


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Un altre video de Carlos de Urabá sobre el dia de la votació a Catalunya. Com que els catalans no votarien, Rajoy?

Ja han votat.

Y tú, ¿vas a dimitir?

miércoles, 4 de octubre de 2017

Entrevista a Palinuro en De Tijd, de Holanda


Con motivo de los actos de barbarie de la Policía Nacional y la fuerza militar especial de Guardia Civil (*) contra la población catalana, el periódico holandés conservador De Tijd me ha hecho una entrevista que publica hoy con el título: "La UE debe intervenir en contra de la tiranía de Madrid". Incluyo a continuación el texto en castellano por si acaso algún despistado no entiende el neerlandés.

1. El gobierno de Rajoy ha llamado la actuación policial de ayer en Catalunya "ejemplar y proporcional", y el jefe de la oposición Pedro Sánchez echa la principal culpa de los 893 heridos a la Generalitat.  Que opina?

Opino que los dos mienten. La actuación policial fue desproporcionada y trataba de sembrar el caos y el terror. Otra prueba de ello es que sigue. La mentira de Sánchez es aun más repugnante porque echa la culpa a las víctimas.


2. Ninguno de los 4 grandes diarios de Madrid ponen fotos de la violencia policial en portada, como sí han hecho la prensa catalana y buena parte de la prensa mundial. A qué se debe esta aparente falta de sensibilidad de los medios españoles?

Censura y complicidad con la política opresora de Madrid hacia Cataluña. Eso sin mencionar que la prensa de Madrid no es prensa, sino panfletos y pasquines a las órdenes del gobierno de la derecha.


3. Según la Comisión Europea la cuestión catalana es un asunto interno, incluso después de los hechos de ayer. ¿Qué le parece?

Que también es mentira. Cuando un gobierno viola los derechos fundamentales de la ciudadanía, eso ya no es un "asunto interno" de un Estado. No se puede dejar a la población indefensa en manos de un gobierno tiránico. Así se sabe desde hace años en el derecho internacional, que reconoce la necesidad de injerencia exterior en protección de la ciudadanía frente a la tiranía de su gobierno.

4. Qué valor le otorga al referendum del 1-O? Con una participación del 42,6%, ¿es una base válida para declarar la independencia, según ha anunciado Puigdemont?
Un valor superior al normal porque se ha hecho en condiciones de suma hostilidad con un Estado tratando de boicotearlo. El 42,6% de participación es suficiente para la DUI. Si alguien quería algo más, que lo hubiera negociado antes,

5. Si se declara la independencia en unos días, cómo cree que actuará el gobierno de Rajoy?
Negando su validez, siguiendo con el estado de excepción no declarado que tiene y, si puede, encarcelando a Puigdemont y al govern.

6. Ve posible la separación entre Catalunya y España en el futuro (próximo o lejano)?
Sí. Y no solo posible, sino conveniente para ambas partes.

7. ¿Por qué la separación conviene a ambas partes?
A la parte catalana porque es lo que quiere para gobernarse a sí misma, administrar sus propios recursos y prosperar. A la parte española porque la separación será una catarsis y suscitará una crisis en la que quizá pueda establecerse un régimen republicano, laico y de justicia social que nunca ha tenido salvo los 5 años de la II República.
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(*) Hay quien, como José Ignacio Torreblanca, jefe de opinión de El País, sostiene que la Guardia Civil no es un cuerpo militar. El fin evidente de esta patraña es embellecer la ocupación y represión de Cataluña por este gobierno franquista, justificarla y engañar a la opinión pública internacional, escamoteando la naturaleza de esta fuerza. La propia Guardia Civil, en su página web se define como un cuerpo de seguridad pública de naturaleza militar y ámbito nacional que forma parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. (...)  Depende del ministerio del interior en cuanto a servicios, retribuciones, destinos y medios y del ministerio de defensa en cuanto ascensos y misiones de carácter militar. La mixtificación es la misma que empleó Franco en los años 40 del siglo pasado para combatir a los guerilleros republicanos sin emplear directamente el ejército pues ello hubiera posibilitado que algún tercer Estado reconociera a aquellos estatus de beligerante y les prestara apoyo. Lo mismo que hoy día y con el mismo fin: reprimir por la fuerza una población pacífica sosteniendo que no se hace con medios militares.

Los progresos del Rey

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Hace unos dos años, en el verano de 2015, Felipe VI coincidió en un acto protocolario con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y aprovechó la ocasión para soltarle un sermón sobre la democracia y el Estado de derecho. Andaba el monarca mosca con la pertinaz tendencia de los antaño mansos nacionalistas burgueses a pasarse al independentismo. Precisamente el tal Mas había realizado el año anterior, el 9 de noviembre, una consulta, especie de proto-referéndum sobre cuya naturaleza jurídica discutirán las generaciones venideras pero cuya eficacia política fue impactante. Asi que, aquí te pillo, aquí te mato, el Rey colocó una teórica al señor Mas sobre el valor fundante de la democracia que es la Ley. La ley, igual para todos y por encima de la cual no puede haber nadie. Excepto él. En consecuencia, también está por encima de la democracia. 

Animado por la arenga real, Palinuro escribió un post titulado Carta abierta a Felipe VI, que tuvo buena acogida. Luego la convirtió en vídeo con el mismo título y la colgó en Youtube. Es la que se reproduce aquí. Recuérdese, han pasado más de dos años y Felipe VI ha comparecido de modo extraordinario y ha soltado el mismo discurso, aunque con un tono y un contenido mucho más duros, hoscos, amenazadores. Sobre eso, sobre el breve y crispado dicurso de hoy, otro post.

martes, 3 de octubre de 2017

Por un puñado de votos

El partido que algún juez considera una presunta asociación para delinquir y su jefe, sospechoso de haber cobrado sobresueldos en B, lanzaron el domingo a la fuerza pública, sin control ni protocolo algunos, a machacar a la ciudadanía catalana. Unas imágenes de violencia y crueldad insólitas inundan las redes y están en todos los medios del mundo. Porras, pistolas, escopetas, contra urnas y papeletas. La agresión brutal a miles, decenas de miles de ciudadanos que querían votar... y, pese a todo, votaron con un comportamiento cívico ejemplar.

¿O no votaron? El gobierno recurre al arma que ya empleó cuando el atentado del 11M: la mentira. Dice Rajoy, dice Santamaría y sus ministros, dicen los medios, que no hubo referéndum. Contra toda evidencia en contrario. Como cuando dijeron que el atentado de Atocha fue obra de ETA, siendo Rajoy uno de quienes propalaron tamaño embuste. No hubo referéndum. Los ciudadanos no votaron. No había urnas, ni papeletas, ni ciudadanos.

Pero la realidad pasa por encima como una apisonadora: referéndum es para la opinión internacional, referéndum para las redes sociales, referéndum para Cataluña y, sobre todo, para la Generalitat, que actuará en consecuencia, cumpliendo el mandato que de él se deriva con un 90% de votos favorables, de declarar la independencia. 

Negar la realidad tiene consecuencias. Quizá sirva en este caso para ganar elecciones en España, pero no ayuda un ápice a arreglar la situación en Cataluña. Al contrario. El voto que se gana en España entrando a saco en Cataluña exige más saco, la supresión de la autonomía, la intervención del Ejército. Es de suponer que, antes de llegar a aquí, la UE habrá intervenido.

Es inevitable. El gobierno no sabe qué hacer para impedir que el referéndum cuya existencia niega tenga efectos todavía más negativos. Y la oposición tampoco. La brutalidad policial del domingo provocará reacciones internacionales más intensas forzando al gobierno a una solución negociada para presidir la cual podría valer cualquier español excepto Rajoy. 

La oposición, especialmente el PSOE, ha respaldado la acción del gobierno y se ha hecho corresponsable de una barbarie que ha levantado la indignación mundial. Y ahora no sabe cómo salir de la charca salvo implorando unas conversaciones y unos diálogos que incluyan a Podemos y, es de suponer, los indepes, y que nunca se darán porque el interés de Rajoy es ganar elecciones prometiendo recuperar Cataluña a base de someterla. 

Lo malo para esa misma oposición es que, aunque los diálogos propuestos pudieran darse, llegarán tarde. Una vez declarada la DUI, Cataluña ya no está interesada en solución negociada alguna, sino en su reconocimiento como Estado independiente. Lo único que podría hacer vacilar este propósito sería una propuesta de sustituir la DUI inmediata por un referéndum pactado con el Estado a fecha fija. Y aun esto suscitará serias disensiones dentro del campo independentista pues habrá quienes digan que la DUI ya procede de un referéndum y no hace falta otro.

Por lo demás, hoy hay convocado un paro general en Cataluña que será una prueba más de la masiva, cívica, pacífica y firme voluntad de la sociedad catalana de gobernarse a sí misma. El gobierno puede continuar en su ridícula línea de embuste, sosteniendo que tampoco ha habido paro general. Mañana tendrá que decir que tampoco se ha dado una DUI.

Es materialmente imposible imaginar combinación alguna de políticos españoles capaces de entender la situación.

lunes, 2 de octubre de 2017

Dos mundos

El Titanic ha chocado con el iceberg de Cataluña y está hundiéndose en un mar de aguas sangrientas.  Han sido tres horas de cargas salvajes con 844 heridos, dos en estado crítico, y cuantiosos daños materiales y espirituales, pues han acabado cortando el último y tenue lazo entre España y Cataluña.

No era un transatlántico, sino un "tigre de papel", un remedo de Estado que expone sus vergüenzas a vista de todos. La primera y más grave, la incapacidad para imponer su autoridad en una parte importante de su territorio si no es recurriendo a la violencia, por muy legítima que se quiera considerar. Su fracaso al querer impedir un referéndum declarado ilegal.

En una comparecencia vergonzosa y sin preguntas, Rajoy declara que el referéndum no se ha celebrado. Es el único en creerlo. Se le añade su fiel infantería de El País, que no se atreve a negar la evidencia como su jefe y suaviza la forma hablando de descabezar el referéndum ilegalpero reconociendo que centenares de colegios electorales abrieron en toda Cataluña en un acto de desafío al Gobierno. Completamos la información: centenares, no; miles. Abrió el 95% de las dos mil y pico mesas.

Es decir, el referéndum se celebró. Y así lo han entendido todos los medios internacionales y nacionales, siempre prestos a ver el mundo con los ojos del gobierno. Y, sobre todo, por celebrado -y como un éxito- lo da el govern de la Generalitat.

Se forjan así dos puntos de vista que presentan dos mundos distintos y antagónicos, aunque sabemos que solo uno pueda ser verdad, quizá una mezcla de ambos. En el mundo de Rajoy no ha habido referéndum catalán porque la fuerza pública, a la que respalda, lo ha impedido. Ni una mención a los costes y menos algo de compasión por las 844 víctimas. En el mundo de la Generalitat el referéndum se ha dado, es vinculante y de él se seguirá en 48 horas una declaración unilateral de independencia.

Los dos mundos evolucionan por separado para volver a chocar. Aunque no haya habido referéndum, Rajoy convoca a todas las fuerzas parlamentarias a debatir específicamente sobre Cataluña. Pero la invitación ya ha fracasado pues, al declararse la DUI, la minoría catalana abandonará el Congreso de los diputados. Tendrá gracia ver un congreso sin catalanes reflexionando sobre los catalanes sin congreso.

El gobierno, el Parlamento por mayoría aplastante, no reconocerá la DUI, pero eso no será obstáculo para que la Generalitat la ponga en práctica. El único modo de impedirlo será encarcelando al presidente y quizá al govern en pleno. A cualquiera se le alcanza, sin embargo, que esa no es una situación sostenible. Lo que supone que se mantiene el enfrentamiento entre el mundo sin referéndum (que ofrece diálogo "dentro de la ley" a unos interlocutores ausentes) y el mundo con referéndum según el cual Cataluña actúa como Estado independiente.

El conflicto institucional se agudizará, demostrando así que la salvaje represión del domingo, además de cruel, ha sido inútil. Ninguna medida tendrá visos de eficacia si no empieza por buscar al único responsable de este desastre, esto es, el señor Rajoy con su recogida de firmas contra el Estatuto de 2006 por pura codicia de poder. Por eso es el mismo Rajoy de los sobresueldos el que en la comparecencia citada sostiene que los únicos culpables de los atropellos son los que los han provocado. Y no él, que es el solo responsable de que el independentismo haya pasado en diez años del 20% a más del 55% de apoyo. Únicamente la dimisión de Rajoy puede entreabrir una lejana posibilidad de acuerdo. Pero Rajoy no dimitirá y seguirá haciendo lo que ha hecho hasta ahora, un estado de excepción sin declarar.

En este mundo (sin referéndum) se niega la realidad y, por tanto, carece de futuro. En el otro (con referéndum) también se niega la realidad y carece asimismo de futuro. La hipotética moción de censura de PSOE y Podemos ya no es posible porque, al irse los diputados indepes, no obtendría la mayoría absoluta. Los dos mundos españoles siguen evolucionando de forma errática en conflicto con el naciente Estado catalán, la República catalana, que ha irrumpido en la historia con mucha fuerza a raíz del referéndum del 1-0.

domingo, 1 de octubre de 2017

Recado a la izquierda española

No os preocupéis, vuestros sueldos, primas, canonjías, cargos y enchufes no peligran. Al contrario, es posible que, si seguís atacando el independentismo catalán y jugando sucio a favor del gobierno al que ambos apoyáis, os suban la paga.

Rajoy, el hombre que os debe el puesto (primero a Podemos y luego a Sánchez) será agradecido si os arrodilláis y humilláis algo más. Hasta es posible que también llame a Iglesias a los contubernios de La Moncloa, como hace con Sánchez y el petit Rivera para apalabrar sucesivas medidas anticatalanas.

Seguramente os darán más lugares en las tertulias, los medios controlados, los periódicos de la banca o de vuestros partidos pues sois gentes de fiar, que saben quién manda en España. Y contra quién hay que tirar por los medios que sean, las mentiras, la demagogia, la hipocresía. Tenéis un futuro como criados cantores de la derecha.

Conviene, no obstante, que profundicéis algo más en vuestra iniquidades contra un pueblo digno, único en España que ha plantado cara a la dictadura del PP y sus ayudantes de la izquierda. Conviene que Sánchez siga siendo equidistante entre los animales que apalean a la gente (más de 450 heridos) y los apaleados. Conviene que Podemos siga falseando el carácter del independentismo catalán, atribuyéndolo a la corrupción de la burguesía de Pujol y el 3%. Eso os dará réditos en el cariño de la derecha franquista con la que aspiráis a codearos.

De tal modo se entenderá mejor la repugnante pelea de carroñeros en que estáis ambos, echándoos el uno al otro la culpa de la sangre vertida por la brutalidad policial. Sobre todo porque lo hacéis por rebañaros votos mutuamente. Iglesias culpa al PSOE de la bestialidad de la policía y el PSOE culpa a Podemos de lo mismo. Basta ver los tuits de Jordi Sevilla, un anténtico truhán. De este modo, además, no culpáis al PP y cumplís con vuestra labor lacayuna de la derecha mientras sentáis plaza de hipercríticos.

Podéis abandonar transitoriamente vuestras melopeas sobre la legalidad de referéndum, no vaya a creerse que, para combatir la ilegalidad, proponéis que se le abra la cabeza a la gente en las colas de las mesas electorales. Olvidáos de la ilegalidad una temporada para que parezca que todas las fechorías del PP son legales y nadie se acuerde de que sus militantes esperan numerosos procesos penales por ladrones.

Esconded vuestro acuerdo de principio con el PP en cuanto a la estrategia que se iba a emplear para impedir el referéndum ilegal: concentrar toda la violencia y la brutalidad en las dos primeras horas de la mañana para romper la moral del movimiento y descabezarlo yendo directamente por Puigdemont y Junqueras. Fingid que no sabíais que la orden era detener a Puigdemont a base de arrasar su colegio electoral como si fuera una vivienda palestina.

Haced oídos sordos, fingid que ignoráis que la bestialidad del gobierno y vuestro cobarde y cómplice silencio han sido derrotados por la votación. Toda la barbarie descargada por los antidisturbios (a quienes un sistema democrático pedirá cumplidas cuentas) los 465 heridos, los destrozos de todo tipo, la imagen de barbarie de esta derecha franquista solo han servido para cerrar el 4% de los colegios. El 96% ha seguido funcionando a pesar de todos los boicoteos del gobierno. La masacre policial ha valido para que la cantidad de votantes se haya incrementado exponencialmente. Al final de la jornada se verá que el "sí" ha ganado por un amplio margen con una participación muy elevada. Y habría ganado por más si pudieran contabilizarse los votos que la policía ha secuestrado y ha manchado de sangre.

Sí, el referéndum, a pesar de todo, ha ganado y vosotros, PSOE y Podemos pertenecéis ya a la historia del lamentable ridículo de este Estado fallido, que solo funciona a base de corrupción y tiranía. Como zombies os reuniréis mañana en el Parlamento en el que ya no debiérais estar a decir lacayunamente que no reconocéis los resultados del referéndum. Eso ya lo anunció hace unas fechas el comunista Garzón siempre complaciente con el poder. Pero el referéndum está ganado por la gente, la libertad, la independencia en contra de vuestra sacra unión en defensa de la nación de Franco.

Hoy se ha cortado el último lazo sentimental que pudiera haber entre España y Cataluña. 

Adiós, España.

La reacción del Estado

En nuestro colegio electoral, a las 09:30 hay normalidad. La gente hace cola, vota si problemas y luego se acerca a tomar un café y un bollo en las provistas mesas situadas en el centro de la calle. Pero las imágenes que llegan por TWT de otros lugares cuentan una historia muy distinta. Cargas de los antidisturbios, maltrato a la gente, secuestro de urnas. Cargas también de la Guardia Civil en otros sitios. Al no entender qué sea el censo universal, han asaltado el centro en donde debería votar Puigdemont rompiendo puertas y ventanas sin conseguir nada.. Las fotos de policías quitando urnas están ya dando la vuelta al mundo y contribuyendo al universal y definitivo desprestigio de la marca España. No sabemos hasta dónde quieren llegar con la represión. Están deteniendo gente y provocando escenas que dejarán un reguero de frustración y odio. Tanto si obstaculizan el referéndum por la fuerza bruta como si no, el abismo sentimental entre España y Cataluña será insalvable. Que estos robocops, a la orden del gobierno más corrupto y mafioso de la historia de España, apaleen impunemente ciudadanos pacíficos, es algo que no admite disculpa

España se ha hundido del todo a ojos del mundo. El gobierno ha revalidado su condición de partida de la porra y la oposición la suya, muy triste, de correveidile de los franquistas. 

No hay salida. Si el referéndum triunfa, Cataluña se hará independiente. Si fracasa, la distancia con España será ya insalvable.

Un tipo sin categoría mental y moral como el de los Sobresueldos ha destruido el país al extremo de que solo puede gobernarlo a palos. La oposición le ha facilitado este triste trabajo. Todos debieran dimitir por incompetentes.

Volveremos sobre el asunto en otro momento.

Seguimos

A partir de las cinco de la mañana ha empezado a llegar más gente, como puede verse. Ya debemos ser más de cien y sigue viniendo personal. Sobre las seis y media, cierta alarma. Pasan dos coches de los mossos camino de Sant Cebrià. Uno da media vuelta y, al ver la gente aquí, da otra media vuelta. Se supone que llegarán en algún momento. Por lo que puede leerse en TWT de otros colegios, el protocolo es más o menos el mismo: llegan, piden un nombre de un responsable, lo identifican y se marchan sosteniendo que no se puede hacer nada porque hay mucha gente concentrada. La victoria está en la gente.Sobre las siete y algo, vuelven a pasar, pero no pueden entrar porque hay un tapón en la puerta. La gente. Nos avisan de que van a poner una barrera metálica por "nuestra seguridad" y vuelven a irse. Ni un policía nacional; ni un guardia civil.

Sobre las siete viene una pareja de mossos. Todos en la puerta. No pueden entrar. El alcalde está al frente del personal. Los mossos comunican que se quedarán de plantón para garantizar el orden y se retiran a un lugar poco visible. Retornamos a nuestros lugares, a seguir esperando. Cada vez parece más cierto que se votará.

A las siete y media nos dicen que van a constituirse las mesas y que debemos desalojar. Todos a la calle. 

Ha seguido llegando gente. Poco después de las ocho sale el presidente provisional de la mesa y da las instrucciones. Los miembros de la mesa serán los primeros que voten. Las urnas y las papeletas -que siempre estuvieron en el polideportivo- se materializan y el presidente nos da la clave de la situación: el censo es universal. Por eso, daba igual lo que la Guardia Civil hubiera encontrado en sus frenéticos escorcolls (lo pongo en catalán porque me parece una palabra más bonita que "registros", casi onomatopéyica) por cuanto el censo está en la nube. Por eso todos pueden votar en donde quieran, hasta en las bocas de riego público con tal de tener acceso a internet. Nosotros, no, por no estar empadronados. Y no hacen falta sobres. En el fondo casi ni harían falta papeletas. Con el DNI bastaría al haber registrado el voto telemáticamente. Pero conviene atender a todas las aficiones,

A las 09:00 se abren de nuevo las puertas del polideportivo y la gente empieza a votar en el referéndum que según el Sobresueldos, no iba a celebrarse.

De momento, vamos ganando.

jueves, 28 de septiembre de 2017

De cómo empezó todo

Aquí mi artículo de hoy en elMón.cat. Es un sucinto repaso a la cuestión más candente hoy día, a cuatro del referéndum: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? La respuesta, curiosamente, la dio mientras tanto Trump, a quien nuestro presidente llamaba obstinadamente "Trum", al afirmar, en síntesis, lo siguiente: a) los catalanes parecen empeñados en votar; b) el señor Rajoy dice que no lo harán; c) pero yo creo que la gente no estará de acuerdo. Mejor dicho, ni Gracián. La gente no está de acuerdo. Lo que parece mentira es que la izquierda aún no se haya enterado. En fin...

Aquí la versión castellana:

TEMPUS FUGIT

Hace 13 años que el PP montó una campaña en contra de la reforma del Estatuto catalán recogiendo firmas “contra Cataluña” en todo el Estado; doce desde que el PSOE lo “cepillara” en el Congreso hasta reducirlo a casi nada; once desde que los catalanes lo aprobaran en referéndum; seis desde la primera consulta independentista en Arenys de Munt que dio un 96% de sí a la independencia; siete desde que el Tribunal Constitucional lo triturara; cinco desde el comienzo de las impresionantes manifestaciones de las Diadas que Rajoy considera “algarabías”; cuatro desde que Rajoy rechazara de plano todas las peticiones de Mas; tres desde la consulta del 9N en la que más de millón y medio de catalanes votó por la independencia; dos desde que las elecciones de diciembre de 2015 dieron un Parlament de mayoría independentista; uno y medio desde que el gobierno de enero de 2016 fijara una hoja de ruta hacia el referéndum (y la independencia) de 18 meses.

No es una decisión precipitada, un salto en el vacío, una improvisación. Tanto da: el nacionalismo español consideró que se trataba de un plan surgido sobre la marcha, de modo irreflexivo, para ocultar la corrupción de CiU y el 3% y que se vendría abajo y se desinflaría como un soufflé. Los propios catalanes no harían nada por realizarlo sino que se enfrentarían entre ellos, como tienen por costumbre y, al final, no habría nada, ni hoja de ruta, ni referéndum ni, por supuesto, independencia.
Tan seguros estaban los políticos nacional-españoles, la miriada de sus intelectuales orgánicos y los círculos bancarios y empresariales de que el soufflé se desinflaría, que no se molestaron en articular una estrategia y una táctica frente a la cuestión catalana. No se les ocurrió llevar la iniciativa. Esto quedaba para los catalanes. Al Estado español le bastaría con resistir para ganar la partida. Y así pasaron todos estos años, con los independentistas catalanes trabajando activamente por su causa, articulando propuestas, ensanchando su base original y elaborando un discurso que ha acabado siendo hegemónico en Cataluña y un relato independentista frente a los cuales el nacionalismo español no contraponía nada, no reaccionaba, no mostraba ningún tipo de iniciativa.

Cuando quedan descasos días para la realización del referéndum anunciado con 18 meses de antelación, las distintas corrientes políticas que integran el arco parlamentario español han experimentado la urgencia del momento. El soufflé no solo no ha bajado sino que ha subido. Los partidarios del referéndum siguen siendo mayoría aplastante, el voto independentista se mantiene y las fuerzas políticas que lo postulan están más unidas y son más activas que nunca.

A la vista de la situación , desde la derecha neofranquista gobernante hasta las diversas oposiciones, la dinástica del PSOE, la de los dos nuevos movimientos C’s y Podemos, se aglomeran en el centro del escenario del foro público aportando soluciones apresuradas, de último minuto, tratando desesperadamente de encontrar una vía, no de resolver la cuestión, sino de impedir un referéndum que ninguna de ellas, ni la derecha ni las izquierdas aceptaron jamás, aunque Podemos haya hecho a veces ademán de secundarlo.

La derecha del PP, la principal responsable de la deriva independentista, se ha negado siempre a otro tipo de diálogo, de concesión, incluso de mero reconocimiento de la condición de interlocutor del independentismo. Anclada en su pretexto dogmático del respeto a la ley, aquella apenas oculta que su propósito es llevar la cuestión a la confrontación directa para aplicar la violencia y la represión, único lenguaje que entiende y, de ese modo, aspira a una derrota del independentismo que justifique su política de nueva sumisión de Cataluña.

El PSOE ha hecho algunos amagos de última hora de encontrar una solución intermedia a base de resucitar un caduco federalismo en el que en el fondo no cree, pero ha acabado cerrando filas con la derecha, respaldando su política de represión por la fuerza bruta y consolándose con la vaga promesa de que a partir del fracaso del referéndum al coste que sea, se abrirá una imprecisa forma de diálogo en la que, en realidad, no está interesado nadie.

La izquierda neocomunista, sus confluencias y sus referentes catalanes han aportado a la desesperada –y en una situación de peligro para su integridad física- una nueva propuesta de tercera vía entre la tercera vía del PSOE y el respeto al principio democrático de la autodeterminación de los pueblos que debiera haber aceptado sin más, actuando en consecuencia y apoyando la única alternativa hoy legítima: el referéndum vinculante del 1 de octubre con o sin pacto con el Estado.

Todos ellos tuvieron tiempo de sobra y no hicieron nada porque jamás creyeron que Cataluña había iniciado un proceso revolucionario de nuevo tipo. De nada servía frente a él el juego de los aparatos ideológicos y represivos de la Constitución de 1978, ni el seudorreformismo del PSOE, ni la demagogia populista de Podemos en su intento de sustituir el horizonte de independencia por oscuras logomaquias.

Pasó el tiempo de las componendas y soluciones transitorias. Los 18 meses de la hoja de ruta han puesto a cada cual en su sitio y desenmascarado a quienes no jugaban limpio. La suerte está echada y debe decidir entre un nacionalismo español opresivo, corrupto, agresivo y sin proyecto ni perspectiva y la opción independentista catalana que fundará la República en Europa abriendo una nueva época para la propia Europa, para España y, sobre todo, para Cataluña.

Hoy, Palinuro en Sant Vicenç dels Horts

A las 20:00 en la sala xica de la Vicentina, en Sant Vicenç dels Horts. Para hablar de "la gran oportunidad". Lindo título, que diría un argentino. Hay momentos en la vida de los pueblos en los que estos se encuentran ante una "gran oportunidad". Se han dado varias veces en el curso de la historia y, cuando se han dado, han cambiado la historia de curso. Los ingleses la tuvieron en el siglo XVII y se colocaron en cabeza de las naciones civilizadas. Los norteamericanos y los franceses, en el XVIII y abrieron una brecha para toda América. Los rusos y muchos otros, en el XX y poblaron el mundo de naciones. Los catalanes, en el XXI y universalizarán el derecho de autodeterminación.

Hay más de mil periodistas acreditados en Barcelona. El mundo nos oberva. Los catalanes están haciendo una revolución democrática, pacífica y alegre. No solo la gente se ha echado a la calle en eso que los fiscales llaman "turbas" y es ciudadanía pacífica en ejercicio de sus derechos, sino que también van los estamentos: los estudiantes, los bomberos, los abogados y ya veremos qué hacen los agricultores, los repartidores de pizzas o los farmacéuticos. Frente a un movimiento social de esta envergadura, el Estado sigue aferrado a una ciega política de tratarlo como un asunto de orden público, con métodos represivos.

Nos vemos en Sant Vicenç del Horts.

martes, 26 de septiembre de 2017

La entrevista

No tenía intención de comentar la entrevista de Évole a Puigdemont porque tampoco me pareció que llegara ni de lejos a las expectativas que había suscitado. Me limité a señalar en el post anterior que "de la entrevista de Évole es razonable quedarse con la afirmación de Puigdemont de que la DUI no está encima de la mesa del govern, pero no la descarta, como tampoco descarta la posibilidad de ir a la cárcel, por desagradable que le parezca. Eso dibuja una percepción de liderazgo del que no hay ni sombra en el campo del Estado."

Pero vengo leyendo muy airadas reacciones al programa de Salvados y voces muy críticas hacia Évole de un lado y Puigdemont de otro. El intercambio, rapidísimo, suscita pasiones. Se carga mucho contra Évole, al que se acusa prácticamente de acoso y está generalizada la impresión (en unos casos alborozada y en otros triste o indignada) de que el presidente no salió bien parado. No me dio esa impresión en modo alguno. Fue, desde luego, una entrevista dura, sin concesiones. Pero es lo que se espera de un periodista de altura. Quizá corta en exceso al interlocutor pero eso redunda en beneficio de este que se adapta y coloca siempre el mensaje que desea. 

Se menciona mucho el episodio del Kurdistán y el voto en contra de Puigdemont en 2014 y se subraya que pareció desconcertado. Eso enfurece más a sus partidarios que han buscado una explicación en el diario de sesiones del Parlament sin darse cuenta de que caen en la trampa de dar importancia a algo que no la tiene. Es un hecho: en 2014 Puigdemont votaba contra la autodeterminación del Kurdistán y en 2015 propone la de Cataluña. Pero, ¿qué se quiere decir con eso? ¿Que en una de las dos veces mentía? ¿Que su propuesta de autodeterminación para Cataluña no es sincera? El asunto es anecdótico y, en todo caso, se refiere a la coherencia interna del afectado, pero no a la pertinencia de la causa que ahora propone. 

Se menciona mucho menos que Puigdemont ha expuesto con claridad su posición y su programa ante un auditorio de millones en toda España. Y toda España ha visto y entendido que el referéndum se hará, no por malévola voluntad de un grupo de conjurados e iluminados, sino por la voluntad del pueblo. La gente ha entendido porque la explicación ha sido meridiana que es la gente como ella la que hace el referéndum. 

El fiscal general ha dado orden a los mossos d'esquadra de que requisen toda urna que vean. Queda por saber si los mossos ejecutarán la orden y qué sucederá si no lo hacen. Puede desembarcarse la fuerza en las naves. Según parece, hemos comprado no sé cuantos aviones a los Estados Unidos por valor de varios miles de millones de euros, coste de la declaración que hará Trump condenando la autodeterminación de Cataluña. Para pagar las pensiones, el gobierno ha tenido que pedir un crédito de 10.000 millones. En su ansia por mantener la unidad de España, estos se la han cargado.

Y, desde luego, el momento decisivo cuando, cuestionado por el periodista, Puigdemont admite que la DUI no está sobre la mesa del govern pero que es una opción posible. 

No hay marcha atrás. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Golpe de Estado al Estado

No es un juego de palabras. Es una realidad objetiva. La Generalitat es el Estado y su presidente su  más alto representante en Cataluña. El Estado se ha dado un golpe a sí mismo. Es golpista y víctima del golpe al unísono. Es el círculo vicioso de la más profunda deslegitimación. El Estado ha dejado de existir en España, substituido por una partida de la porra y una partida corrupta, para más precisión.

Porque un golpe de Estado es. En toda regla. Ya lo anunciaba ayer en Bruselas José Borrell, hombre perspicaz. Solo que se equivocaba de sujeto actor. Se lo atribuía al independentismo catalán en estilo flamígero: en Cataluña hay un golpe de Estado de un régimen neodictatorial. Mira por dónde, el golpe lo asesta el gobierno central. Pero no haya cuidado, el mismo Borrell considera que la intervención militar (la Guardia Civil es civil y militar) de Cataluña es un acto de justicia, coincidiendo en ello con el nuevo BOE del gobierno/oposición "sensata" en su titular: La justicia desmonta la organización del referéndum ilegal en Cataluña. La justicia, tómese nota. No un juez que va por libre, un fiscal aficionado a amenazar, unas fuerzas de seguridad que actúan discrecionalmente sin orden judicial, no un gobierno dispuesto literalmente a todo con tal de ocultar su incompetencia y su corrupción ambas a extremos alucinantes; a todo y sin pedir permiso ni autorización a nadie. No un gobierno que se ha situado fuera de la ley al suspender de hecho los poderes legítimos de la Generalitat sin respaldo parlamentario alguno. La justicia. 

Ese golpe de Estado ha echado al pueblo catalán a la calle. Y también a sus parlamentarios en Madrid, que han abandonado el Congreso entre gritos de que no vuelvan. La situación se ha crispado mucho y es obvio que el gobierno prevé mayor crispación y algo peor pues tiene atracados en el puerto de Barcelona dos barcos italianos con 4.000 policías antidisturbios y el correspondiente material. Claramente se prevén (si es que no se tiene intención de provocar) alteraciones mayores del orden público. Al fin y al cabo, este gobierno siempre ha sostenido que la "cuesión catalana" no es un problema político sino de orden público: policías, jueces, fiscales, cárceles. Diálogo.

De momento, la autonomía de Cataluña ha sido suspendida de hecho por un acto ilegal de forma y probablemente de fondo. Queda por averiguar qué opinan al respecto quienes dicen oponerse al referéndum por ilegal. ¿Se combate la ilegalidad con la ilegalidad? ¿Desde cuándo?

Con el pueblo catalán en la calle en todas partes, la visibilidad internacional se ha disparado. La represión en Cataluña abre todos los periódicos y noticieros de televisión. Todas las miradas puestas en lo que sucede en las calles de muchas ciudades catalanas. Diez días de tensión. Sembrados de auténticas provocaciones al sentimiento de un pueblo que, de modo democrático y pacífico, ha estallado. No teniendo ninguna otra respuesta la derecha del gobierno que la represión, la escalada del conflicto va de seguro. Las provocaciones no cesan: el referéndum no se va a celebrar, eviten males mayores, dice Rajoy, el presidente del partido de la Gürtel. Provocaciones y amenazas. Las amenazas del matón y el maltratador: no me obligues a pegarte más. Este es el nivel.

Están cometiendo el mismo error que cometieron al comienzo del proceso: minusvalorar la fuerza, la cohesión, la capacidad de movilización del independentismo. Hasta que este les puso ante un plazo definitivo: dieciocho meses de hoja de ruta. 18 meses que el nacionalismo español (de derecha, izquierda y ni fu ni fa) aprovechó para enredarse en politiqueo parlamentario e ignorar, como siempre, a Cataluña. Ahora ya no hay tiempo. El PSOE -si alguna vez se tomó en serio la cuestión- ha abandonado toda intención de intervenir y proponer soluciones y pliega banderas bajo las de la derecha. Los otros, los de la "verdadera izquierda", siguen atrapados en su ambigüedad. Pronunciarse por un referéndum pactado es una nadería aunque en España parezca algo audaz. La cuestión es si también se apoya un referéndum no pactado, pues es bastante obvio que no hay otra posibilidad. Hasta la fecha no está claro.

El propósito del gobierno parece ser reventar las costuras del referéndum preventivamente aunque para ello sea preciso saltarse la ley. De ahí el interés en prepararse preventivamente para una escalada cuyo impacto en la opinión internacional va a ser tremendo. ¿Por qué? Porque va a dirigirse contra una movilización masiva, permanente, democrática y pacífica. Incrementar la represión sobre estas manifesstaciones abre la vía a la desobediencia cívica, siempre pacífica, siempre no violenta. Las imágenes de manifestantes alegres y nada agresivos siendo disueltos por la violencia o arrastrados por policías armados hasta los dientes son fáciles de visualizar.

Es inútil, al parecer, insistir a la oposición sobre todo la socialista, para que reflexione hasta que extremos puede llegar una política puramente represiva. Es obvio que le da igual. Pero, al menos, podía plantearse una pregunta: ¿cree que la represión arreglará algo? ¿Cree que va a aumentar el peso electoral de los unionistas en Cataluña? ¿Cree que los gobernantes catalanes o quienes les sucedan van a renunciar a la reclamación de un referéndum de autodeterminación? Si lo creen, nada que decir. Sigan y estrellénse con el referéndum. Si no lo creen, ¿por qué no detienen esta deriva tan peligrosa y hacen por negociar un referéndum pactado?

En fin, una política de una irresponsabilidad inconcebible ha llevado a esta situación en que el pueblo catalán se ha puesto en pie por su dignidad. 

¿Qué quieren ustedes, caballeros? ¿Que claudique?

Recuerden: Donec perficiam.