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lunes, 16 de octubre de 2017

Vídeo del referéndum 1/10 en Palma de Cervelló


Ha tardado unos días, pero Carlos de Urabá ha hecho un trabajo espléndido. Ha relatado la noche de espera, el ambiente, el personal y ha mostrado cómo amaneció con un pueblo movilizado, que había defendido sus colegios electorales con sus solas personas, yendo a votar pacífica y alegremente.

Votar bajo la amenaza, votar bajo la agresión, votar siendo agredidos. Votar. Ganar.

Son imágenes que se graban en la memoria, que no se olvidan, momentos excepcionales, con un pueblo magnífico, digno, sujeto de una acción colectiva revolucionaria, pacífica y democrática.

Es un hecho único, sin precedentes. Pasará a la historia.

Un orgullo haber estado allí. Un orgullo y un privilegio.


viernes, 6 de octubre de 2017

¿Cómo se gestó la revolución?

Sigo en la tarea de rastrear hacia atrás ese trabajo de clandestinidad organizada de miles de ciudadanos catalanes, muchos de Ómnium y la ANC, que hizo posible el extraordinario referéndum del 1 de octubre, cuya dimensión política y moral se acrecentó con la cruel, sanguinaria e inútil intervención de las fuerzas antidisturbios. Imágenes de una violencia extrema sobre personas y cosas que han dado la vuelta al mundo. Solo Rajoy, sus ministros y el Rey parecen no haberlas visto. Como no han visto que, a pesar de la brutalidad policial, el referéndum se celebró. Habiéndose realizado, la Generalitat lo considera vinculante y piensa materializarlo el próximo lunes, 9 de octubre. Tan dispuesto está el gobierno a impedirlo que ha enviado por delante a su vanguardia del Tribunal Constitucional a suspender un pleno del Parlament que aún no se ha convocado. Y no debiera ponerse tan nervioso. Al fin y al cabo, una DUI producto de un referéndum que no se ha producido carece de toda importancia.

El referéndum y sus consecuencias siguen siendo la comidilla de todos los mentideros, cenáculos, cabildeos y deliberaciones. Están en todas las teles (excepto en TVE en donde suelen pasar pogramas de sopas), radios, diarios, redes. Menos visible, como corresponde, ese otro trabajo previo de miles de voluntarios, creando una organización clandestina capaz de burlar los llamados "servicios de información del Estado" y tenerlo todo preparado para aparecer a las 07:00 del día 1 de octubre en los más de 2100 puntos de votación en toda Cataluña. 

La crónica de El Plural hace referencia a las organizaciones clandestinas durante el franquismo y seguro que muchos de los más viejos (comprendidos entre los 65 y los 80 años) que son el 30% de Ómnium, por ejemplo, revivieron tiempos mozos. Y también darían sabios consejos en cuestiones importantes en la lucha clandestina: nombres de guerra, citas de seguridad, puntos de vigilancia, uso de claves, etc. Ellos, en cambio, se habrán adiestrado en las posibilidades de las nuevas tecnologías, mensajes encriptados, uso de redes seguras, claves en tuiter, medios de geolocalización, etc. Vamos, un trabajo que tiene al autor casi flipando porque el secreto guardado entre miles de personas no se rompió nunca y, al final, la policía consiguió confiscar cuatro urnas de un total de 6.000 y eso cuando llegaban al colegio. Los recuerdos de diferentes resistencias se avivan. 

Algunas papeletas, diez millones, se imprimían al otro lado de la frontera, en una imprenta de la Catalunya Nord, en Elna, y entraban luego en vehículos privados por la carretera de Le Perthus. Como en La guerre est finie pero en proporciones industriales. A su vez, en esta parte de los países catalanes, la causa era la misma. Por eso, aportan un vídeo estupendo de cómo se imprimían las papeletas, se embalaban, se cargaban en coches particulares o furgonetas blancas, cruzaban la frontera con contraseñas, se distribuían por toda Cataluña, en casas también particulares, negocios, hasta iglesias y cómo se guardaban hasta el día D.
Merece la pena verlo.


Sin duda, una revolución centralizada, muy porosa y diseminada por toda la sociedad, interprofesional e intergeneracional que empezó en serio hacia 2010, el año de la famosa sentencia del TC, y se manifestó en los meses, semanas últimas antes del referéndum que ha sacado de quicio al gobierno español, cuya imagen ha quedado literalmente machacada a los ojos del mundo entero.

La CNN también ha emitido un reportaje sobre los preparativos el referéndum muy interesante pero cuyo enlace he extraviado y en el que hablan con voluntarios de la ANC con responsabilidades organizativas, preguntándoles cómo se distribuyeron las urnas y las papeletas. Las respuestas coinciden con las de otros casos: relaciones personales, captación de otros seguidores por redes de amistades, encuentros secretos. Un movimiento organizado que posibilitó un acto de desobediencia masivo de millones de personas que el Estado, empleándose a fondo, no ha conseguido evitar. Una revolución.

Un Estado que solo puede imponer su ley a porrazos no tiene cabida en la Europa democrática.

jueves, 5 de octubre de 2017

Som-hi, catalans!


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Magnífic video del meu amic Carlos de Urabá sobre el discurs de Jordi Cuixart (Ómnium) y Jordi Sánchez (ANC) diumenge, 1 de octobre, a la nit, desprès que els ciutadans y ciudadanes catalans votessin i votesssin mayoritariament "sí" a l'indèpendencia. En el mateixo lloc es convocava l'aturada y vaga general per al 3 d'octobre, amb un seguiment massiu.

Al final, votaron


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Un altre video de Carlos de Urabá sobre el dia de la votació a Catalunya. Com que els catalans no votarien, Rajoy?

Ja han votat.

Y tú, ¿vas a dimitir?

La conmoción del referéndum

El referéndum que no iba a realizarse se realizó. Dan fe todos los medios internacionales, los políticos, las cancillerías y la UE, cuyo Parlamento lo debate. Los dos equipos de observadores internacionales, si bien dejaron claro que, dadas las adversas circunstancias, el referéndum no reunió los requisitos internacionalmente admitidos, hicieron una labor meticulosa que los llevó a concluir la validez del procedimiento frente a la acción represiva de las fuerzas de seguridad en una operación de estilo militar. A pesar del hostigamiento previo (intervenciones, registros, confiscaciones, detenciones) y la brutalidad policial del domingo, se votó correctamente en el 98% de los colegios gracias a la disciplina y el civismo de la gente que, en ocasiones, tenía que esconder las urnas porque llegaba la policía a requisarlas. Requisas, por cierto, por la violencia (sin resistencia) y sin fundamentación legal alguna. Si de cultura cívica democrática se trata, la ciudadanía catalana es un ejemplo.

La clandestinidad. Pero a esto no se llegó de repente o por inspiración divina. "Esto" es organizar un referéndum para más de cinco millones de votantes, en miles de colegios electorales, con sus mesas, sus urnas, sus censos, sus papeletas, sus apoderados y presidentes. Y hacerlo en silencio, a ocultas, en secreto. Un trabajo de meses en la clandestinidad (pues todo lo relativo al referéndum estaba prohibido y muy perseguido) en el que participaron miles de personas en toda Cataluña, ciudadanos a quienes se instruyó en sus respectivas tareas y que colaboraron en la logística de la operación. Por ejemplo, ¿en dónde estaban aquellos miles de malditas urnas que toda la policía del Estado de uniforme y de paisano buscaba frenéticamente? En las casas de la gente, en los sitios más inverosímiles, en los huertos, en los árboles. Y, de pronto, aparecieron todas como por ensalmo a las 07:00 del día D. Contra eso no se puede luchar. No se puede registrar las casas de siete millones de personas. El fulgor del referéndum realizado, al estilo de la Kermesse heróica (los españoles no aprenden), podría obscurecer el mérito de ese otro trabajo callado, intenso, con activistas y voluntarios de la ANC y Ómnium, que forman redes para organización de todo tipo de actos. ¿Puedo llamarlo la resistencia de un pueblo?

Resistencia en la que cristaliza la conciencia de nación. El Estado lanzó sus fuerzas de represión, despedidas con vergonzosos gritos de "a por ellos" en otras partes de esa unida España contra una población pacífica en una jornada electoral. Previamente las había enfurecido de innoble modo, manteniéndolas en condiciones infrahumanas en los barcos atracados en el puerto. Parece que fue una operación de estilo militar orquestada de forma centralizada y cuidadosamente planificada.Y, si no estoy errado, comandada por Diego Pérez de los Cobos, quien no había podido acceder al mando de los mossos por negativa expresa de la Generalitat, un hombre de pasado azul tenebroso. En todo caso queda claro que todo el crédito moral y el respeto que perdió el gobierno con las brutalidad policial, lo ganó la Generalitat gracias al trabajo de la ciudadanía catalana.

El mundo de la negación. Queda un enclave de denodados guerreros del "no". Rajoy sigue diciendo impertérrito que "desconozco ese señor referéndum del que me habla". Sus acólitos o ministros niegan la celebración del reférendum. Ni sus periódicos les siguen. Hasta el fiel El País titula "Referéndum de independencia en Cataluña, últimas noticias en directo". Sí le sigue (o le precede) en el negacionismo el Rey. Mejor dicho, el Rey no niega el referéndum; simplemente lo ignora, como ignora la brutalidad policial, los cerca de novecientos heridos y los millones de ciudadanos que fueron a votar en contra de su regia voluntad. Lo ignora todo.

Sobre el alegato real, el post el discurso de la amenaza, el odio y el miedo. Aquí merece la pena subrayar que, entre las infinitas meteduras de pata del Monarca, no fue la menor dar pie a Puigdemont a contraprogramarlo 24 horas después en una comparecencia ensombrecía la del Rey por la forma y por el fondo. Frente a la crispación, el "no" rotundo, el menosprecio y la arrogancia, un talante afable, dialogante, de concordia y... de firmeza. Siempre abierto al diálogo, Puigdemont advierte de que el lunes dará cumplimiento al mandato del referéndum. Sí, el referéndum que no se iba a celebrar y va a dar a luz una DUI con toda probabilidad. Y no solo una DUI, sino una DUI republicana.

Nada de extrañar que Sáenz de Santamaría responda a Puigdemont con más crispación aun que el Rey, casi furiosa, afirmando que el catalán está fuera de la ley y de la realidad. Porque para ella, la ley, su ley, es la única realidad. Los demás somos una mezcla de delincuentes y lunáticos. Un ánimo adecuado para ser gobernante de nada. De todos modos, la rabia de la vicepresidenta tiene otro origen: comprobar que no es posible emplear medios militares de verdad para zanjar la cuestión al hispánico modo. Han mandado un par de buques nodriza o algo así para el catering de la guardia, pero no pueden enviar un portaaviones, mucho más lucido. Es más, como se le ocurra a Pérez de los Cobos montar otra operación estilo saco de Barcelona, nos interviene la UE directamente en aplicación del derecho de injerencia humanitaria.

Todos con el vencedor. La prueba más contundente del triunfo del referéndum es que, de pronto, el país ha amanecido en una aurora de diálogo. Todo el mundo quiere dialogar. Por supuesto, todos lo venían pidiendo de antes, aunque no se les oía. Iceta quiere dialogar, los empresarios quieren que haya diálogo y los curas, cómo no, se declaran prestos a organizar diálogos. El referéndum que según no sé qué tribunal, no surtirá efectos jurídicos, está moviendo las baldosas de todos los pactos posibles.

Podemos, nada partidario de perder cuota de pantalla, apadrina una propuesta de mesa de diálogo para encontrar alguna forma de mediación. Más prudente, imposible. Los contertulios a la mesa, las afinidades electorales, los del PNV y la minoría catalana con estatus de "observadora". El PSOE, con el morro fruncido porque Iglesias lo puentea hablando directamente con Rajoy y Puigdemont. Es verdad que ninguno de los dos le ha dado su apoyo, pero al intermediario le basta con que no lo echen con cajas destempladas. La iniciativa morada persigue dos fines: el primero hacer olvidar el ridículo de haber asistido como espectadores no participantes a un referéndum que ha sido un éxito. El segundo, y dado que mediación tendrá que haber, reservarse una parte de la dicha cuota de pantalla.

Vuelve el "no". No ha terminado Podemos de subir a las redes su proyecto de mesa de diálogo y ya tiene un "no" rotundo de Rajoy. ¿Por qué? Porque Rajoy es un hombre de principios y no puede sentarse a dialogar si previamente no se retira la DUI. Antes decía que no dialogaba mientras no se retirara la exigencia del referéndum. Obviamente esa exigencia se ha retirado puesto que, según él, el referéndum no ha existido. Y, sin embargo, sigue sin querer dialogar.

Este nuevo "no" tiene la ventaja de que ahorra a los independentistas la tarea de razonar por qué están también en contra. No es complicado: porque no van a renunciar a la DUI y no tienen confianza en mediación alguna organizada por españoles o bajo auspicios españoles. El conflicto se ha internacionalizado, una vez más, gracias a la fabulosa incompetencia de los gobernantes. En este foro comparece todo el mundo a opinar, desde el Parlamento Europeo hasta un ministerio holandés o una ONG o un comité de la ONU. Como dijo Puigdemot, se han ganado el derecho a ser tratados como un Estado independiente y por ello pide que la mediación sea internacional.

La mediación. E internacional habrá de ser. Y con capacidad para paralizar todos los procedimientos sancionadores españoles en la causa catalana. No hay otra salida. El Rey se ha desautorizado él solito al tomar claramente parte en el conflicto, subrayando una vez más el trato colonial que los Borbones han dado siempre a Cataluña. Lo divertido es que cualquier mediación internacional imaginable deberá comenzar con la celebración de un referéndum pactado de autodeterminación que clarifique cómo está la opinión y cuál es el mandato del electorado.

Predecir una victoria del "sí" es hoy mucho menos arriesgado que al comienzo del mandato de Rajoy, abrigo y amparo de independentistas. Pero ese "sí" trae un estrambote republicano que tortura los oídos reales. Cataluña se independiza como República. Y, a continuación, ¿qué hace la izquierda española? ¿Plantea un referéndum Monarquía-República en rump Spain? ¿Y si las próximas elecciones las gana el PP? Cosa nada extraña pues es probable que la bandera ultrajada tape la basura de la corrupción. Suele pasar.

Menos mal que "lo" de Cataluña era un soufflé que see desinflaría por sí solo. Dice Pérez Royo que el conflicto con Catalunya ya no tiene una solución jurídica ordenada. El punto debe de estar en lo de "ordenada" porque en esta vida todo tiene solución jurídica. Basta con que haya voluntad política que proponga un criterio de equidad.


(Mil disculpas por la extensión pero es que tengo este asunto catalán por una revolución. Su éxito radica en que, siendo nueva y no ajustándose a los criterios al uso en la calificación de estos fenómenos, nadie está preparado para hacer frente a sus movimientos. Y menos que nadie el Estado contra el que se produce esa revolución. Por supuesto, puede fracasar. Muchas revoluciones lo han hecho. Pero el eventual fracaso, que ya se vería, no resta un ápice a la fascinación de presenciar y compartir un fenómeno que tiene desconcertado al Estado español y despierta al mismo tiempo un gran interés y mucha simpatía en el extranjero. Un pueblo digno. Una nación en marcha que quiere emerger como República. Es extraño que casi nadie repare en que, en realidad, son dos revoluciones en una.)

martes, 3 de octubre de 2017

Por un puñado de votos

El partido que algún juez considera una presunta asociación para delinquir y su jefe, sospechoso de haber cobrado sobresueldos en B, lanzaron el domingo a la fuerza pública, sin control ni protocolo algunos, a machacar a la ciudadanía catalana. Unas imágenes de violencia y crueldad insólitas inundan las redes y están en todos los medios del mundo. Porras, pistolas, escopetas, contra urnas y papeletas. La agresión brutal a miles, decenas de miles de ciudadanos que querían votar... y, pese a todo, votaron con un comportamiento cívico ejemplar.

¿O no votaron? El gobierno recurre al arma que ya empleó cuando el atentado del 11M: la mentira. Dice Rajoy, dice Santamaría y sus ministros, dicen los medios, que no hubo referéndum. Contra toda evidencia en contrario. Como cuando dijeron que el atentado de Atocha fue obra de ETA, siendo Rajoy uno de quienes propalaron tamaño embuste. No hubo referéndum. Los ciudadanos no votaron. No había urnas, ni papeletas, ni ciudadanos.

Pero la realidad pasa por encima como una apisonadora: referéndum es para la opinión internacional, referéndum para las redes sociales, referéndum para Cataluña y, sobre todo, para la Generalitat, que actuará en consecuencia, cumpliendo el mandato que de él se deriva con un 90% de votos favorables, de declarar la independencia. 

Negar la realidad tiene consecuencias. Quizá sirva en este caso para ganar elecciones en España, pero no ayuda un ápice a arreglar la situación en Cataluña. Al contrario. El voto que se gana en España entrando a saco en Cataluña exige más saco, la supresión de la autonomía, la intervención del Ejército. Es de suponer que, antes de llegar a aquí, la UE habrá intervenido.

Es inevitable. El gobierno no sabe qué hacer para impedir que el referéndum cuya existencia niega tenga efectos todavía más negativos. Y la oposición tampoco. La brutalidad policial del domingo provocará reacciones internacionales más intensas forzando al gobierno a una solución negociada para presidir la cual podría valer cualquier español excepto Rajoy. 

La oposición, especialmente el PSOE, ha respaldado la acción del gobierno y se ha hecho corresponsable de una barbarie que ha levantado la indignación mundial. Y ahora no sabe cómo salir de la charca salvo implorando unas conversaciones y unos diálogos que incluyan a Podemos y, es de suponer, los indepes, y que nunca se darán porque el interés de Rajoy es ganar elecciones prometiendo recuperar Cataluña a base de someterla. 

Lo malo para esa misma oposición es que, aunque los diálogos propuestos pudieran darse, llegarán tarde. Una vez declarada la DUI, Cataluña ya no está interesada en solución negociada alguna, sino en su reconocimiento como Estado independiente. Lo único que podría hacer vacilar este propósito sería una propuesta de sustituir la DUI inmediata por un referéndum pactado con el Estado a fecha fija. Y aun esto suscitará serias disensiones dentro del campo independentista pues habrá quienes digan que la DUI ya procede de un referéndum y no hace falta otro.

Por lo demás, hoy hay convocado un paro general en Cataluña que será una prueba más de la masiva, cívica, pacífica y firme voluntad de la sociedad catalana de gobernarse a sí misma. El gobierno puede continuar en su ridícula línea de embuste, sosteniendo que tampoco ha habido paro general. Mañana tendrá que decir que tampoco se ha dado una DUI.

Es materialmente imposible imaginar combinación alguna de políticos españoles capaces de entender la situación.

lunes, 2 de octubre de 2017

Dos mundos

El Titanic ha chocado con el iceberg de Cataluña y está hundiéndose en un mar de aguas sangrientas.  Han sido tres horas de cargas salvajes con 844 heridos, dos en estado crítico, y cuantiosos daños materiales y espirituales, pues han acabado cortando el último y tenue lazo entre España y Cataluña.

No era un transatlántico, sino un "tigre de papel", un remedo de Estado que expone sus vergüenzas a vista de todos. La primera y más grave, la incapacidad para imponer su autoridad en una parte importante de su territorio si no es recurriendo a la violencia, por muy legítima que se quiera considerar. Su fracaso al querer impedir un referéndum declarado ilegal.

En una comparecencia vergonzosa y sin preguntas, Rajoy declara que el referéndum no se ha celebrado. Es el único en creerlo. Se le añade su fiel infantería de El País, que no se atreve a negar la evidencia como su jefe y suaviza la forma hablando de descabezar el referéndum ilegalpero reconociendo que centenares de colegios electorales abrieron en toda Cataluña en un acto de desafío al Gobierno. Completamos la información: centenares, no; miles. Abrió el 95% de las dos mil y pico mesas.

Es decir, el referéndum se celebró. Y así lo han entendido todos los medios internacionales y nacionales, siempre prestos a ver el mundo con los ojos del gobierno. Y, sobre todo, por celebrado -y como un éxito- lo da el govern de la Generalitat.

Se forjan así dos puntos de vista que presentan dos mundos distintos y antagónicos, aunque sabemos que solo uno pueda ser verdad, quizá una mezcla de ambos. En el mundo de Rajoy no ha habido referéndum catalán porque la fuerza pública, a la que respalda, lo ha impedido. Ni una mención a los costes y menos algo de compasión por las 844 víctimas. En el mundo de la Generalitat el referéndum se ha dado, es vinculante y de él se seguirá en 48 horas una declaración unilateral de independencia.

Los dos mundos evolucionan por separado para volver a chocar. Aunque no haya habido referéndum, Rajoy convoca a todas las fuerzas parlamentarias a debatir específicamente sobre Cataluña. Pero la invitación ya ha fracasado pues, al declararse la DUI, la minoría catalana abandonará el Congreso de los diputados. Tendrá gracia ver un congreso sin catalanes reflexionando sobre los catalanes sin congreso.

El gobierno, el Parlamento por mayoría aplastante, no reconocerá la DUI, pero eso no será obstáculo para que la Generalitat la ponga en práctica. El único modo de impedirlo será encarcelando al presidente y quizá al govern en pleno. A cualquiera se le alcanza, sin embargo, que esa no es una situación sostenible. Lo que supone que se mantiene el enfrentamiento entre el mundo sin referéndum (que ofrece diálogo "dentro de la ley" a unos interlocutores ausentes) y el mundo con referéndum según el cual Cataluña actúa como Estado independiente.

El conflicto institucional se agudizará, demostrando así que la salvaje represión del domingo, además de cruel, ha sido inútil. Ninguna medida tendrá visos de eficacia si no empieza por buscar al único responsable de este desastre, esto es, el señor Rajoy con su recogida de firmas contra el Estatuto de 2006 por pura codicia de poder. Por eso es el mismo Rajoy de los sobresueldos el que en la comparecencia citada sostiene que los únicos culpables de los atropellos son los que los han provocado. Y no él, que es el solo responsable de que el independentismo haya pasado en diez años del 20% a más del 55% de apoyo. Únicamente la dimisión de Rajoy puede entreabrir una lejana posibilidad de acuerdo. Pero Rajoy no dimitirá y seguirá haciendo lo que ha hecho hasta ahora, un estado de excepción sin declarar.

En este mundo (sin referéndum) se niega la realidad y, por tanto, carece de futuro. En el otro (con referéndum) también se niega la realidad y carece asimismo de futuro. La hipotética moción de censura de PSOE y Podemos ya no es posible porque, al irse los diputados indepes, no obtendría la mayoría absoluta. Los dos mundos españoles siguen evolucionando de forma errática en conflicto con el naciente Estado catalán, la República catalana, que ha irrumpido en la historia con mucha fuerza a raíz del referéndum del 1-0.

domingo, 1 de octubre de 2017

La reacción del Estado

En nuestro colegio electoral, a las 09:30 hay normalidad. La gente hace cola, vota si problemas y luego se acerca a tomar un café y un bollo en las provistas mesas situadas en el centro de la calle. Pero las imágenes que llegan por TWT de otros lugares cuentan una historia muy distinta. Cargas de los antidisturbios, maltrato a la gente, secuestro de urnas. Cargas también de la Guardia Civil en otros sitios. Al no entender qué sea el censo universal, han asaltado el centro en donde debería votar Puigdemont rompiendo puertas y ventanas sin conseguir nada.. Las fotos de policías quitando urnas están ya dando la vuelta al mundo y contribuyendo al universal y definitivo desprestigio de la marca España. No sabemos hasta dónde quieren llegar con la represión. Están deteniendo gente y provocando escenas que dejarán un reguero de frustración y odio. Tanto si obstaculizan el referéndum por la fuerza bruta como si no, el abismo sentimental entre España y Cataluña será insalvable. Que estos robocops, a la orden del gobierno más corrupto y mafioso de la historia de España, apaleen impunemente ciudadanos pacíficos, es algo que no admite disculpa

España se ha hundido del todo a ojos del mundo. El gobierno ha revalidado su condición de partida de la porra y la oposición la suya, muy triste, de correveidile de los franquistas. 

No hay salida. Si el referéndum triunfa, Cataluña se hará independiente. Si fracasa, la distancia con España será ya insalvable.

Un tipo sin categoría mental y moral como el de los Sobresueldos ha destruido el país al extremo de que solo puede gobernarlo a palos. La oposición le ha facilitado este triste trabajo. Todos debieran dimitir por incompetentes.

Volveremos sobre el asunto en otro momento.

Seguimos

A partir de las cinco de la mañana ha empezado a llegar más gente, como puede verse. Ya debemos ser más de cien y sigue viniendo personal. Sobre las seis y media, cierta alarma. Pasan dos coches de los mossos camino de Sant Cebrià. Uno da media vuelta y, al ver la gente aquí, da otra media vuelta. Se supone que llegarán en algún momento. Por lo que puede leerse en TWT de otros colegios, el protocolo es más o menos el mismo: llegan, piden un nombre de un responsable, lo identifican y se marchan sosteniendo que no se puede hacer nada porque hay mucha gente concentrada. La victoria está en la gente.Sobre las siete y algo, vuelven a pasar, pero no pueden entrar porque hay un tapón en la puerta. La gente. Nos avisan de que van a poner una barrera metálica por "nuestra seguridad" y vuelven a irse. Ni un policía nacional; ni un guardia civil.

Sobre las siete viene una pareja de mossos. Todos en la puerta. No pueden entrar. El alcalde está al frente del personal. Los mossos comunican que se quedarán de plantón para garantizar el orden y se retiran a un lugar poco visible. Retornamos a nuestros lugares, a seguir esperando. Cada vez parece más cierto que se votará.

A las siete y media nos dicen que van a constituirse las mesas y que debemos desalojar. Todos a la calle. 

Ha seguido llegando gente. Poco después de las ocho sale el presidente provisional de la mesa y da las instrucciones. Los miembros de la mesa serán los primeros que voten. Las urnas y las papeletas -que siempre estuvieron en el polideportivo- se materializan y el presidente nos da la clave de la situación: el censo es universal. Por eso, daba igual lo que la Guardia Civil hubiera encontrado en sus frenéticos escorcolls (lo pongo en catalán porque me parece una palabra más bonita que "registros", casi onomatopéyica) por cuanto el censo está en la nube. Por eso todos pueden votar en donde quieran, hasta en las bocas de riego público con tal de tener acceso a internet. Nosotros, no, por no estar empadronados. Y no hacen falta sobres. En el fondo casi ni harían falta papeletas. Con el DNI bastaría al haber registrado el voto telemáticamente. Pero conviene atender a todas las aficiones,

A las 09:00 se abren de nuevo las puertas del polideportivo y la gente empieza a votar en el referéndum que según el Sobresueldos, no iba a celebrarse.

De momento, vamos ganando.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Vigilia republicana

Mañana se vota en el referéndum que no iba a celebrarse. Hoy, día de reflexión. Testigos, los medios acreditados que son ya 1500 y no sé si cabrán en el centro de información. Son los ojos y los oídos del mundo. Un mundo que está dándose por enterado: llueven los manifiestos y declaraciones de científicos e intelectuales extranjeros exigiendo que se deje votar a los catalanes. Claro que no son intelectuales españoles oé, oé, oé, como los que firman manifiestos aquí exigiendo que no se deje votar a los catalanes, así que tranquilos. Vuelve la Leyenda Negra.

Ayer, último día de campaña, fue rico en episodios de todo tipo entre festivos y jocosos. Amaneció Dios con el ministro De Guindos negando indignado que alguna vez hubiera insinuado un cupo vasco para Cataluña. Jamás de los jamases. En realidad, lo había dejado entrever 24 horas antes. La política es así. Por lo que se ve, el gobierno actúa a la desesperada y otorga con una mano lo que quita con la otra. O no sabe lo que dice. El ministro portavoz salió a remachar las dos doctrinas esenciales del gobierno: a) no habrá referéndum ilegal; b) el que vote en él, que se atenga a las consecuencias. La segunda doctrina contradice la primera y el ministro, en efecto, no sabe lo que dice. Pero amenaza. Quienes compongan las mesas pueden enfrentarse a multas de 600.000 €. En todo caso, nos ahorramos la discusión: el referéndum que no iba a celebrarse, según Rajoy, se celebra mañana. En las condiciones que sea, pero se celebra. De las consecuencias, hablamos luego.

El gobierno pasó una jornada de activismo prohibitivo intenso. Cerró el espacio aéreo sobre Barcelona a los obvios efectos de evitar fotos aéreas. No sé si pensó en los drones o ya tiene previsto combates de estos, para amenizar el día a la población. La Guardia Civil entregó en la oficina estadística o de cálculo del govern otra de esas notificaciones prohibitivas o suspensivas que las autoridades catalanes ya dicen que no tienen intención de obedecer. La presión institucional es muy fuerte. Trapero ha dado orden a los mossos de que precinten los colegios electorales antes de las 06:00 del domingo. Es bueno que lo hagan los mossos, policía local, propia, y no la de fuera. Pero será de ver cómo sale el asunto teniendo en cuenta que muchos mossos han pedido permiso para ir a votar.

Los colegios, las escuelas, se han convertido en centros simbólicos del derecho de sufragio. Polarizan la resistencia pacífica de la población ante la actividad represiva del Estado. Desde la pasada noche las AMPAS y los vecinos han tomado los colegios para impedir que se cierren y garantizar que estén abiertos el domingo. Las urnas han acabado por aparecer. Resultan ser de fabricación china, muy funcionales, de sencillo almacenaje y muy apañadas de precio. Las papeletas, las volanderas papeletas están en todas partes. La Guardia Civil ha requisado millones de ellas pero hay más millones esperando. Ayer las tiraban al aire los tractores que desfilaron en columnas de a dos por las calles de Barcelona. Alguien colgó en tuiter un vídeo de una impresora enorme de última generación imprimiendo miles de papeletas.

La gente, la población, mucha de ella muy concienciada del momento, está integrada en las actividades colectivas para hacer posible el referéndum. Como decía Puigdemont, el referéndum no lo hacen las urnas, ni las papeletas, ni la policía; lo hace la gente. Esta gente que, colaborando o no con otras instituciones está personalmente involucrada en un proyecto común. Esa gente que, para El País son "grupos de activistas pro-referéndum (que) toman las escuelas". Mentira. Doy fe. Son padres y madres, vecinos del barrio y, sin duda, también habrá activistas, ¿por qué no? Y su función no es tomar las escuelas, sino ocuparlas para organizar actividades extra-escolares, cosa a la que tienen derecho. Otra cosa es qué actividade extraescolares estén organizando, pero eso es cosa suya. Creo que hay un colegio en donde van a hacer un concurso de dibujos de Piolín y el pato Lucas. En fin, el elemento lúdico de esta revolución del que El País abomina. 

La gente, la gente de la calle, los habitantes de Barcelona en una especie de curiosa exaltación, rompen moldes habituales como si estuvieran en un momento mágico de sus vidas. Se sienten independientes y quieren celebrarlo ya. Si una peña, por ejemplo, organiza una xerrada sobre el referéndum (hasta las 00:00 del día de hoy, que el personal es muy mirado) y pide un catering es posible que la empresa que lo sirve regale una parte o aporte algo porque es para la causa. Así que los AMPAS no son "activistas" , saben que los medios técnicos están previstos y de ellos se espera que mantengan la ocupación cívica y no violenta de los colegios hasta el domingo. Una vigilia independentista y republicana. La gente aprende el poder que tiene ejerciéndolo. Horizontalmente y en coordinación con sus autoridades que, al ponerse al frente del movimiento están ganándose el ascenso a la condición de gobernantes de un Estado independiente de pleno derecho.

El discurso de las fuerzas políticas españolas parece el de unas personas que hubieran perdido la memoria por anticipado. Todas ellas tienen un vacío en el recuerdo de lo porvenir (cuando este se hayaa convertido en pasado) entre el día de hoy y el 2 de octubre. Un lapsus de 48 horas, un vacío mental de dos días. No vamos a mirar ni vamos a escuchar lo que vamos a ver y vamos a oír el sábado y el domingo. Fundido en negro. El 2 de octubre, en cambio, está ya perfectamente vivido y archivado: el parlamento español no dará validez alguna al resultado del referéndum, ese que no iba a celebrarse y que, si se celebraba, sería un delito. Ya lo había anunciado unos días antes el señor Garzón, de IU: que no se reconocerían los resultados del referéndum.

Tan abierta y generosa predisposición al diálogo propicia que, según sean estos resultados, la Generalitat mueva una Declaración Unilateral de Independencia en el Parlament. 

viernes, 29 de septiembre de 2017

Mitin del Fossar de les Moreres, 10/09



¡Lo que son las cosas! Daba yo por perdido el vídeo del Fossar de les Moreres la víspera de la Diada y resulta que lo había grabado mi amigo, el periodista colombiano Carlos de Urabá, con el que mantuve una conversa sobre Blas de Lezo, ya saben, el "medio hombre". Ahora Carlos me escribe de nuevo por si nos podemos ver en estos días cruciales y me envía el vídeo del Fossar, que me apresuro a compartir. Gracias, Carlos.

"¡A por ellos!" II.- El hundimiento de la izquierda

La izquierda española ha enmudecido. Sánchez, absorbido en su pugna interna con la Vendée andaluza, apenas encuentra tiempo para pronunciarse en cuestiones resbaladizas. Iglesias, habitualmente locuaz, habiendo fracasado por enésima vez, empieza a sospechar que quizá no haya entendido bien el asunto catalán. Garzón, también silente. Los comunes no están muy visibles. Colau ha escrito una carta que más parece una petición de auxilio en una botella a la mar incierta. Los irreverentes Coscubiela y Rabell, desaparecidos en el no combate. La izquierda española interpreta un concierto de silencios. Aunque a veces, alguno habla y ¡qué cosas dice! El señor Borrell sostiene que la convocatoria del referéndum es un golpe de Estado. Unos lo calificamos de revolución; otros, de golpe de Estado. Sucede siempre. Y no tiene arreglo ni con el tiempo porque, pasado este y habiendo triunfado la una o el otro, la parte derrotada seguirá convencida de la justicia de su causa. Lo que sucede es que la causa de quien habla de "golpe de Estado" es muy distinta del que habla de "revolución". O donde se dice Borrell se dice Llamazares, quien sostiene que los indepes usan la República como coartada. Coartada ¿de o para qué? A la cita no podía faltar F. González con un largo, admonitorio, paternalista y patriótico artículo de tremendo título. El referéndum catalán es una burla democrática. Unidad de criterio no hay mucha, ¿verdad? Aunque alguien recordará que puede haber golpes de Estado que sean burlas, por ejemplo, el de Tejero. En fin, burla burlando, el jarrón chino te ahorra leer el resto del artículo, que sobra. Y sobra de verdad. El sempiterno argumento de la ilegalidad y la falta de soporte y la imposibilidad metafísica de que la voluntad de un pueblo pueda cuestionar la legitimidad del marco jurídico que, según unos, lo protege y, según otros, lo oprime. Miedo cerval a que pueda cambiar algo que lo afecte.

Ahí es donde está la raíz del desconcierto de la izquierda. La legalidad que se invoca quiere ser  legitimidad al mismo tiempo porque procede de un Estado democrático de derecho enteramente homologable con los circunvecinos. Es la famosa tesis de la "normalización de España", que ha servido como explicación de la esencia de la transición: la devolución del país al recto camino de las democracias liberales europeas. Es una tesis conservadora porque implica dar por cerrada la cuestión de la "justicia post-transicional". Y eso está por ver. Lo grave es que, al aceptar -y promover activamente- la creencia en la homologación europea del país, la izquierda acaba aceptando la idea misma de España de la derecha. Y ¿saben cual? Le del plan de estabilización de 1959, la "modernización" de España, el "Estado de obras", del Opus y la Falange. Hay mucho de eso en el fondo del alma de la izquierda española y viene siendo la idea del artículo de González que, como es lógico, concluye del modo autoritario propio de la parroquia: sed derrotados y luego ya veremos qué se hace con los vencidos.

De negociación, ni palabra. A pesar de que la posibilidad esté abierta hasta las 00:59 del 30 de septiembre.

El presidente de la Generalitat anuncia al gobierno que no obedecerá y el recio fanal de la revolución, Podemos, ¿no tiene nada que decir? Casi parecen del PSOE, aunque en este, cuando menos, hay voces y exabruptos. Quizá repitan la divertida historia de la cortina de humo de la corrupta burguesía, Pujol y el 3% que no sé yo si encaja con la figura de un presidente en declarada desobediencia. Eso no hay teoría populista alguna que lo aclare. Ni tampoco el hecho de que quienes vinieron a asaltar los cielos hayan sido ya cooptados al escalafón normal de funcionarios de la política de vuelo gallináceo y mucha negociación de pasillo.

La izquierda española no entiende la revolución catalana, resultado de la confluencia de dos factores: a) una incompetencia fabulosa de los gobiernos centrales y sus respectivas oposiciones; b) un movimiento social de nuevo tipo. Lo de la incompetencia es de (lamentable) conocimiento general. Lo interesante es lo de movimiento social de nuevo tipo. Pues sí, de una sociedad abierta, muy plural, multicultural, interclasista e intergeneracional, con profundo arraigo en memorias familiares, que se expresa de modo pacífico, democrático y ordenado, que se organiza con pleno uso de internet y las redes sociales en un mundo globalizado e interconectado y que reclama el derecho a dotarse de una estructura jurídico-política estatal propia por entender que es el único modo de defender los intereses de la nación catalana. Esa nación catalana articulada en la sostenida acción colectiva de unas multitudes inteligentes que año tras año han ganado visibilidad y relevancia en la esfera internacional que ahora observa con atención un asombroso duelo entre un Estado y una nación rebelde.

Al llegar aquí es poco lo que cabe decir desde la izquierda salvo que alguien se agarre a lo de "nación" y empiece a dar la matraca del internacionalismo que jamás, salvo muy contadas excepciones, ha pasado del estado gaseoso. 

Defender la independencia de Cataluña es defender la República. Y si la izquierda no la apoya en su casa, pues no cuestiona la Monarquía, ¿por que va a apoyarla en casa del vecino? ¿Porque en realidad no la considera vecina? Quién sabe, con estas complejidades del nacionalismo. Por eso, a Llamazares no se la dan: los de JxS usan la República como una coartada. Algunos, desde 1931, antes de que naciera Llamazares. Ya es contumacia.

Hoy, doblete catalán

Barcelona está viviendo una revolución alegre, feliz, que se ve triunfante. Hay muchos chavales y mucha gente por las calles, grupos con esteladas como capas; esteladas y cuatribarradas y hasta bicolores en festiva compañía. Las que votarán "sí" y las que votarán "no"; porque son quienes quieren votar. Esa división y fractura que dicen que hay no es entre el "sí" y el "no". De ser, de darse (pues no es visible) será entre quienes quieren votar (más de un 75%) y quienes no quieren votar, en porcentaje imposible de averiguar porque a él se añade el de los abstencionistas, que no es que no quieran votar, sino que no votan nunca. No hay fractura de la sociedad catalana. Es falso. Pegadas de carteles por doquier. Todo lo reglamentariamente permitido está encartelado. La ANC y Ómnium tienen al personal movilizado, incluidos las voluntarias sin adscripción. 24 horas después de la votación lo habrán recogido todo. La propaganda es a favor del referéndum; no la hay en contra. Es el triunfo del derecho a votar, a decidir, impulsado por la sociedad en su conjunto. Un referéndum contra mucho viento y mucha marea. Una revolución en una sociedad democrática, abierta, plural, pacífica, de nuevo tipo. Bajo el escrutinio de la comunidad internacional, representada por más de mil medios acreditados y acogidos en ese centro internacional de prensa que Jaume Roures ha puesto a su disposición en un gesto encomiable. Estos informadores andan por toda partes, fotografiándolo todo. Solo la imagen de un policía retirando una urna eriza el pelo de los gobernantes españoles. Y policía hay mucha, de los tres cuerpos, mezclados. Patrullan discretamente con orden evidente de no causar incidentes. La prueba de fuerza será el domingo, cuando los colegios no abrirán porque no habrán cerrado desde el viernes, pues las AMPAs estarán realizando actividades. ¿La seguridad? La física, garantizada, es de suponer, por la policía y, tómese nota, por los bomberos, que se han comprometido a ello. La jurídica por un colectivo de abogados distribuidos en red que denunciarán ipso facto toda detención que se produzca durante la jornada de votación. ¿Papeletas? ¿Urnas? Estarán en sus sitios. ¿Garantías? Todas y, sin ánimo de ofender, me fío más de una Generalitat maniatada e intervenida que de la empresa Indra a la que el gobierno central encomienda el escrutinio en las elecciones generales y está acusada de financiación ilegal al PP, al estilo Gürtel. Las dos jornadas previas serán de mayor movilización social. Nadie prevé ningún tipo de violencia. Las distintas entidades difunden mensajes sin cesar por las redes que se viralizan. Hasta los curas y las monjas andan de misión, predicando la necesidad de votar. Aixó no ho atura ningú.

En fin, que nos vemos a las 19:00 o a las 21:00 en Sant Boi o en La Palma de Cervelló. Más información, en los carteles.

jueves, 28 de septiembre de 2017

"¡A por ellos!" Cómo el referéndum ha destruido la izquierda española

Con estas declaraciones, Felipe González reafirmará a muchos en su felipofobia y se ganará nuevos enemigos. ¡Mira que comparar el independentismo con el 23F! Muchos no se lo perdonarán. Y, sin embargo, no es lo más grave que ha dicho. Lo más grave es reconocer que Cataluña es lo que más le ha preocupado en los últimos cuarenta años. ¿Y no ha encontrado usted, siendo The One entre los suyos, ni un momento para proponer la sombra de una propuesta de solución? Entonces, las cosas que menos le preocupaban, ¿cuánto le preocupaban? ¿Nada?

Grave crisis de Estado, dictamina el prócer, como si acabara de aparecérsele, imponente como Manderley a la luz de los relámpagos. Y lleva más de diez años incubándose hasta manifestarse a plena luz con una hoja de ruta de 18 meses. 18 meses han tenido los tres partidos dinásticos para hacer algo, proponer, instar algo frente a una crisis que, en efecto, es de Estado porque afecta a la Corona. Ni lo vieron. No vieron nada. Siguieron -y siguen- haciendo política para una España imaginaria que permita prescindir  de los catalanes, pero no de Cataluña.

Han acabado viendo lo que llevan diez años negándose a ver. No es seguro que acepten responsabilidad alguna por su irresponsabilidad y negligencia y, si lo hacen, tardarán otros diez años. Los políticos españoles solo entienden el presente como historia.

Pero el destrozo del independentismo catalán es en el arco de la izquierda española de la que, como del Templo, no quedará piedra sobre piedra. Aterrorízase esta izquierda con los vídeos de las muchedumbres vitoreando a la Guardia Civil al grito de "¡A por ellos!". Ahorrémonos comentarios evidentes. La izquierda socialdemócrata censura esas formas violentas. Pero, cuando Rodríguez Ibarra pide un gobierno de coalición con el PP, en realidad está pidiendo un ¡A por ellos! menos gritón. El PSOE se ha esfumado como la niebla matinal ante el referéndum. Prometió en algún momento aportar alguna propuesta para actuar en positivo ya que el gobierno no hacía nada. Y nunca más se supo. El referéndum es ilegal. El PSOE respalda al gobierno. Anda en dudas con el 155 (González no tiene ninguna) pero podía darse cuenta de que esa pantalla ya ha pasado y ahora estamos en una especie de estado de excepción encubierto. Da igual: respaldará lo que sea. Detenciones, requisas, registros, cierre de webs (llevan 140 cerradas), incluso de entidades privadas. Lo que sea.

Creen los socialistas que salvan su responsabilidad apuntando a su propuesta de diálogo el día 2 de octubre. Vaya usted a saber cómo estará el patio el 2 de octubre. Lo que importa es aquí y ahora, a tres días del referéndum, quedan 72 horas para negociar, como dijo Puigdemont a Évole. Negociar la pregunta, la fecha y la mayoría. Pero el PSOE esto no lo oye ni lo ve. Es rehén del PP, cuya política es la confrontación.

Confrontación con un amplio y denso movimiento social, transversal, plural, intergeneracional. Confrontación con un fenómeno de nuevo tipo, una revolución. Que el PP no la vea o, caso de verla, la repudie con indignación, es lógico. No lo es tanto que la nueva, genuina, auténtica y transformadora izquierda de Podemos y adláteres tampoco la haya visto y, de haberlo hecho, la haya combatido con tan sañuda como dogmática torpeza. Agarrarse al relato de la corrupción pujolesca y el 3% para descalificar una revolución de este calibre es lamentable. No porque este juicio coincida con el de la derecha en el gobierno y en los medios. Tampoco porque, en sí misma, sea una objeción ridícula. Es lamentable porque no ve la parte de verdad que su oposición encierra: claro que el independentismo tiene el apoyo de los del 3%, incluso, presumo, hasta del mismo Pujol. Pero es porque tiene el apoyo de la burguesía mayoritariamente, que es mucho más que el 3%. Precisamente es este paso de la burguesía al independentismo, el que convierte el movimiento en una revolución porque es republicana y es nacional a fuer de interclasista. Y los de Podemos, empeñados en una política nacional de otra nación (la que comparten con el PP, el PSOE y C's), no han visto ni escuchado la revolución en Cataluña. ¿Saben por qué? Porque es en Cataluña, y su política es para España, para la España que vitorea Iglesias, la de siempre, la que incluye la Cataluña asimilada

Podrían darse una vuelta por alguna asamblea de la CUP en donde se discuta sobre la dialéctica del eje social y el eje nacional. 

De momento, desnortada y sin habla, la izquierda española tiene tantas posibilidades de imponerse electoralmente a partir del 2 de octubre (suceda lo que suceda el 1) como un partido que abogara por suicidios colectivos.

De cómo empezó todo

Aquí mi artículo de hoy en elMón.cat. Es un sucinto repaso a la cuestión más candente hoy día, a cuatro del referéndum: ¿cómo hemos llegado hasta aquí? La respuesta, curiosamente, la dio mientras tanto Trump, a quien nuestro presidente llamaba obstinadamente "Trum", al afirmar, en síntesis, lo siguiente: a) los catalanes parecen empeñados en votar; b) el señor Rajoy dice que no lo harán; c) pero yo creo que la gente no estará de acuerdo. Mejor dicho, ni Gracián. La gente no está de acuerdo. Lo que parece mentira es que la izquierda aún no se haya enterado. En fin...

Aquí la versión castellana:

TEMPUS FUGIT

Hace 13 años que el PP montó una campaña en contra de la reforma del Estatuto catalán recogiendo firmas “contra Cataluña” en todo el Estado; doce desde que el PSOE lo “cepillara” en el Congreso hasta reducirlo a casi nada; once desde que los catalanes lo aprobaran en referéndum; seis desde la primera consulta independentista en Arenys de Munt que dio un 96% de sí a la independencia; siete desde que el Tribunal Constitucional lo triturara; cinco desde el comienzo de las impresionantes manifestaciones de las Diadas que Rajoy considera “algarabías”; cuatro desde que Rajoy rechazara de plano todas las peticiones de Mas; tres desde la consulta del 9N en la que más de millón y medio de catalanes votó por la independencia; dos desde que las elecciones de diciembre de 2015 dieron un Parlament de mayoría independentista; uno y medio desde que el gobierno de enero de 2016 fijara una hoja de ruta hacia el referéndum (y la independencia) de 18 meses.

No es una decisión precipitada, un salto en el vacío, una improvisación. Tanto da: el nacionalismo español consideró que se trataba de un plan surgido sobre la marcha, de modo irreflexivo, para ocultar la corrupción de CiU y el 3% y que se vendría abajo y se desinflaría como un soufflé. Los propios catalanes no harían nada por realizarlo sino que se enfrentarían entre ellos, como tienen por costumbre y, al final, no habría nada, ni hoja de ruta, ni referéndum ni, por supuesto, independencia.
Tan seguros estaban los políticos nacional-españoles, la miriada de sus intelectuales orgánicos y los círculos bancarios y empresariales de que el soufflé se desinflaría, que no se molestaron en articular una estrategia y una táctica frente a la cuestión catalana. No se les ocurrió llevar la iniciativa. Esto quedaba para los catalanes. Al Estado español le bastaría con resistir para ganar la partida. Y así pasaron todos estos años, con los independentistas catalanes trabajando activamente por su causa, articulando propuestas, ensanchando su base original y elaborando un discurso que ha acabado siendo hegemónico en Cataluña y un relato independentista frente a los cuales el nacionalismo español no contraponía nada, no reaccionaba, no mostraba ningún tipo de iniciativa.

Cuando quedan descasos días para la realización del referéndum anunciado con 18 meses de antelación, las distintas corrientes políticas que integran el arco parlamentario español han experimentado la urgencia del momento. El soufflé no solo no ha bajado sino que ha subido. Los partidarios del referéndum siguen siendo mayoría aplastante, el voto independentista se mantiene y las fuerzas políticas que lo postulan están más unidas y son más activas que nunca.

A la vista de la situación , desde la derecha neofranquista gobernante hasta las diversas oposiciones, la dinástica del PSOE, la de los dos nuevos movimientos C’s y Podemos, se aglomeran en el centro del escenario del foro público aportando soluciones apresuradas, de último minuto, tratando desesperadamente de encontrar una vía, no de resolver la cuestión, sino de impedir un referéndum que ninguna de ellas, ni la derecha ni las izquierdas aceptaron jamás, aunque Podemos haya hecho a veces ademán de secundarlo.

La derecha del PP, la principal responsable de la deriva independentista, se ha negado siempre a otro tipo de diálogo, de concesión, incluso de mero reconocimiento de la condición de interlocutor del independentismo. Anclada en su pretexto dogmático del respeto a la ley, aquella apenas oculta que su propósito es llevar la cuestión a la confrontación directa para aplicar la violencia y la represión, único lenguaje que entiende y, de ese modo, aspira a una derrota del independentismo que justifique su política de nueva sumisión de Cataluña.

El PSOE ha hecho algunos amagos de última hora de encontrar una solución intermedia a base de resucitar un caduco federalismo en el que en el fondo no cree, pero ha acabado cerrando filas con la derecha, respaldando su política de represión por la fuerza bruta y consolándose con la vaga promesa de que a partir del fracaso del referéndum al coste que sea, se abrirá una imprecisa forma de diálogo en la que, en realidad, no está interesado nadie.

La izquierda neocomunista, sus confluencias y sus referentes catalanes han aportado a la desesperada –y en una situación de peligro para su integridad física- una nueva propuesta de tercera vía entre la tercera vía del PSOE y el respeto al principio democrático de la autodeterminación de los pueblos que debiera haber aceptado sin más, actuando en consecuencia y apoyando la única alternativa hoy legítima: el referéndum vinculante del 1 de octubre con o sin pacto con el Estado.

Todos ellos tuvieron tiempo de sobra y no hicieron nada porque jamás creyeron que Cataluña había iniciado un proceso revolucionario de nuevo tipo. De nada servía frente a él el juego de los aparatos ideológicos y represivos de la Constitución de 1978, ni el seudorreformismo del PSOE, ni la demagogia populista de Podemos en su intento de sustituir el horizonte de independencia por oscuras logomaquias.

Pasó el tiempo de las componendas y soluciones transitorias. Los 18 meses de la hoja de ruta han puesto a cada cual en su sitio y desenmascarado a quienes no jugaban limpio. La suerte está echada y debe decidir entre un nacionalismo español opresivo, corrupto, agresivo y sin proyecto ni perspectiva y la opción independentista catalana que fundará la República en Europa abriendo una nueva época para la propia Europa, para España y, sobre todo, para Cataluña.

Hoy, Palinuro en Sant Vicenç dels Horts

A las 20:00 en la sala xica de la Vicentina, en Sant Vicenç dels Horts. Para hablar de "la gran oportunidad". Lindo título, que diría un argentino. Hay momentos en la vida de los pueblos en los que estos se encuentran ante una "gran oportunidad". Se han dado varias veces en el curso de la historia y, cuando se han dado, han cambiado la historia de curso. Los ingleses la tuvieron en el siglo XVII y se colocaron en cabeza de las naciones civilizadas. Los norteamericanos y los franceses, en el XVIII y abrieron una brecha para toda América. Los rusos y muchos otros, en el XX y poblaron el mundo de naciones. Los catalanes, en el XXI y universalizarán el derecho de autodeterminación.

Hay más de mil periodistas acreditados en Barcelona. El mundo nos oberva. Los catalanes están haciendo una revolución democrática, pacífica y alegre. No solo la gente se ha echado a la calle en eso que los fiscales llaman "turbas" y es ciudadanía pacífica en ejercicio de sus derechos, sino que también van los estamentos: los estudiantes, los bomberos, los abogados y ya veremos qué hacen los agricultores, los repartidores de pizzas o los farmacéuticos. Frente a un movimiento social de esta envergadura, el Estado sigue aferrado a una ciega política de tratarlo como un asunto de orden público, con métodos represivos.

Nos vemos en Sant Vicenç del Horts.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Marca España

Por fin se aclara el misterio: Rajoy no habla inglés; lo susurra.

La jornada de ayer fue de síncope. Y nos esperan cuatro o cinco más y sin duda peores. La independencia de Cataluña empieza a verse ya en términos sombríamente contables. La Patria contante y sonante. Los agoreros han pasado de amenazar a los catalanes con la ruina a preverla para sí mismos si Cataluña se va. Ahí, en esos nobles cálculos debe de estar la raíz de esos increíbles episodios de ciudadanos onubenses, cordobeses, murcianos, santanderinos, ovetenses, etc., despidiendo las dotaciones de la Guardia Civil camino a Cataluña con los gritos de "¡A por ellos!" y "¡Soy español, oé, oé!". Son los preparativos del diálogo con los indepes que proponen los dos partidos dinásticos, PP y PSOE con la impagable ayuda de C's y Podemos, los primeros por la vía recta, los segundos, por la curva. La España fosca viene de militar y también de judicial o, cuando menos, fiscal. La fiscalía ordena a los mossos precintar las mesas antes del 1/10, para contribuir al entendimiento, sin duda.

Y el extranjero, mirando. La foto del domingo. Cataluña ocupada por las fuerzas del orden en previsión de los desmanes que puedan producirse por el hecho de que el Estado haya precintado las urnas para que la población no pueda votar. Desmanes no son de prever salvo los que involuntariamente, por supuesto, pueda ocasionar la fuerza pública. Pero sí habrá muchas otras fotografías, de muchas otras situaciones: los/as ciudadanos/as yendo a votar en grupos, pacífica y festivamente, los estudiantes en sus asambleas, las entidades sociales señalando los puntos de votación, aunque estén precintados. Aparecerán más urnas sin precintar.

A todo esto, uno de los factores que más ira enciende en el nacionalismo español es que el movimiento tiene un carácter alegre, festivo y hasta jocoso. Sin duda, la procesión va por dentro porque pocos catalanes dudan de que están viviendo un momento crucial en sus existencias. Pero, hacia fuera, reina lo lúdico con ribetes de burla. Cuando se pensaba que lo de Piolín era demasiado hasta para los gobernantes españoles, hete aquí que los que llegan a Barcelona en avión avistan el otro costado del barco, el de babor si no me equivoco, en el que también luce Piolín.

Este ridículo es el habitual de la marca España en el interior. Como los aeropuertos sin aviones, para personas. Pero proyectado al exterior suele sobrepasar todo lo imaginable. Al bochorno de ver cómo se compran unas declaraciones del Presidente "Trum" por miles de millones de € invertidos en no sé cuantos aviones que no hacen falta para nada, se añaden las declaraciones en sí y las del inenarrable co-declarante, Rajoy. "Trum" dijo y reiteró que España debía seguir "unida" porque dividirse sería una tontería. Matizó, sin embargo, que era su opinión personal. Una semana antes, la portavoz de la Casa Blanca ya había dicho que la cuestión era un asunto interno español del que ella no sabía mucho. "Trum" terminó añadiendo de su cosecha que Rajoy le había dicho (o susurrado) que no habría votación el 1/10 pero él ("Trum") creía que la gente era de otro parecer. Habiendo obtenido este universalmente respetado respaldo del emperador, el jefe de la marca España se encargó de pulverizarlo acto seguido contestando a una pregunta sobre la DUI que esta no es competencia suya, sino del Parlamento de Cataluña. Ante esto carece de importancia que el payo se lanzara muy contento a adoctrinar sobre Venezuela, teniéndoselas tiesas al señor "Madero". ¿En qué estaría pensando este majadero si es que piensa en algo?

Los socialistas se han dado cuenta de repente de la gravedad del problema que tienen delante. Se han caído literalmente del guindo. Su reacción es de ira, miedo, odio, según a qué partes del país nos refiramos. En algo están las distintas "familias" o "sectores" unidos: en no reconocer ni un adarme de responsabilidad en el hecho de que la situación haya llegado hasta aquí. Han tenido más de veinte años de gobierno para encontrar una fórmula satisfactoria para las dos partes, pero han preferido jugar al regate corto, trampeando en la cuestión territorial y manteniendo la superchería del "café para todos" en diversas propuestas. Ahora se les ha caído el cielo sobre la cabeza, como pasaba a veces con los valerosos galos y sus más aguerridos paladines salen en defensa de la Patria, una, grande, libre. Rodríguez Ibarra recomienda una "gran coalición", un gobierno de unión nacional PP-PSOE como el que proponía hace un par de años Felipe González quien ha pasado de jarrón chino a gurú. Pues no veo por qué no incorporar a C's, tan patriótico como los otros dos. Está tan convencido como Sánchez de que el referéndum no busca echar a Rajoy, sino "romper España" . No parece pasársele por la cabeza que lo que ha roto España ha sido la negativa en redondo a encontrar una solución negociada y que, curiosamente, sigue abierta, por más que en el PSOE ignoren su existencia. El fulgor de la España rota los ciega. Y ya puestos a defender la unidad de la Patria al precio que sea, quizá deban ofrecer a Podemos la posibilidad de formar parte de ese gobierno de regeneración nacional. La España que vitorea encendidamente Iglesias es la de Sánchez y la de Rajoy.

martes, 26 de septiembre de 2017

La entrevista

No tenía intención de comentar la entrevista de Évole a Puigdemont porque tampoco me pareció que llegara ni de lejos a las expectativas que había suscitado. Me limité a señalar en el post anterior que "de la entrevista de Évole es razonable quedarse con la afirmación de Puigdemont de que la DUI no está encima de la mesa del govern, pero no la descarta, como tampoco descarta la posibilidad de ir a la cárcel, por desagradable que le parezca. Eso dibuja una percepción de liderazgo del que no hay ni sombra en el campo del Estado."

Pero vengo leyendo muy airadas reacciones al programa de Salvados y voces muy críticas hacia Évole de un lado y Puigdemont de otro. El intercambio, rapidísimo, suscita pasiones. Se carga mucho contra Évole, al que se acusa prácticamente de acoso y está generalizada la impresión (en unos casos alborozada y en otros triste o indignada) de que el presidente no salió bien parado. No me dio esa impresión en modo alguno. Fue, desde luego, una entrevista dura, sin concesiones. Pero es lo que se espera de un periodista de altura. Quizá corta en exceso al interlocutor pero eso redunda en beneficio de este que se adapta y coloca siempre el mensaje que desea. 

Se menciona mucho el episodio del Kurdistán y el voto en contra de Puigdemont en 2014 y se subraya que pareció desconcertado. Eso enfurece más a sus partidarios que han buscado una explicación en el diario de sesiones del Parlament sin darse cuenta de que caen en la trampa de dar importancia a algo que no la tiene. Es un hecho: en 2014 Puigdemont votaba contra la autodeterminación del Kurdistán y en 2015 propone la de Cataluña. Pero, ¿qué se quiere decir con eso? ¿Que en una de las dos veces mentía? ¿Que su propuesta de autodeterminación para Cataluña no es sincera? El asunto es anecdótico y, en todo caso, se refiere a la coherencia interna del afectado, pero no a la pertinencia de la causa que ahora propone. 

Se menciona mucho menos que Puigdemont ha expuesto con claridad su posición y su programa ante un auditorio de millones en toda España. Y toda España ha visto y entendido que el referéndum se hará, no por malévola voluntad de un grupo de conjurados e iluminados, sino por la voluntad del pueblo. La gente ha entendido porque la explicación ha sido meridiana que es la gente como ella la que hace el referéndum. 

El fiscal general ha dado orden a los mossos d'esquadra de que requisen toda urna que vean. Queda por saber si los mossos ejecutarán la orden y qué sucederá si no lo hacen. Puede desembarcarse la fuerza en las naves. Según parece, hemos comprado no sé cuantos aviones a los Estados Unidos por valor de varios miles de millones de euros, coste de la declaración que hará Trump condenando la autodeterminación de Cataluña. Para pagar las pensiones, el gobierno ha tenido que pedir un crédito de 10.000 millones. En su ansia por mantener la unidad de España, estos se la han cargado.

Y, desde luego, el momento decisivo cuando, cuestionado por el periodista, Puigdemont admite que la DUI no está sobre la mesa del govern pero que es una opción posible. 

No hay marcha atrás. 

domingo, 24 de septiembre de 2017

Mientras tanto, en Cataluña...

El día amanece hoy nublado. El gobierno de la Gran Nación toma el mando de los Mossos d'Esquadra, o sea, de la fuerza legítima de la Nació Petita. Muy nublado. Medida ejecutiva directa, no consultada ni sometida a control de parlamentos, tribunales u otras zarandajas democráticas. Muy nublado mientras me dirijo a la xerrada en Alella. A la puerta de un espacio abierto, una pareja de agentes de la GU ya ha explicado a los organizadores que cumplen órdenes, a saber: a hacerse ver. Más noticias: el gobierno ya ha designado al oficial que tomará el mando de los mossos: un coronel de la Guardia Civil llamado Pérez de los Cobos, hermano del Pérez de los Cobos, militante del PP que presidió una temporada el Tribunal Constitucional e hijo del también militante de Fuerza Nueva, Pérez de los Cobos. Y no es él menos pues anduvo procesado por torturas en el País Vasco, aunque luego absuelto por un tribunal español. Gente, como se ve, muy ecuánime cuando se trata de habérselas con independentistas. A la salida de la xerrada hablo con una mossa d'Esquadra que ha ido de paisana por decisión y afición propia. Me dice que es Mossa d'Esquadra y que siempre supo que su trabajo es servir a la sociedad catalana a las órdenes del gobierno de Cataluña. Le presento mis respetos y admiración por su actitud. Sabe lo que hace y es consciente del momento en que vive; en el que vivimos todos. Más tarde, llegando a la segunda xerrada, en Sant Cebrià de Vallalta, nueva noticia: el govern no traspasará el mando de los mossos al gobierno de España. Veo a Forn y a Trapero (¡qué imagen tan poderosa la de este hombre!) y escucho sus clarísimas razones políticas y su sólida base jurídica. El gobierno no puede asumir el mando y el coronel Pérez de los Cobos puede aspirar a otros destinos, seguramente más cómodos que esta tierra de rebeldes muestraculos al estilo de los escoceses de Wallace. El día se aclara. Las nubes se retiran y el Mediterráneo está bañado con su luz diáfana. Me acuerdo de la mossa d'Esquadra y pienso que esto es indestructible porque forma un arco con los extremos unidos en la misma tensión: los jefes protegen a los subordinados y los subordinados confían en los jefes. Después de la xerrada, en un pabellón sportiu, correspondiente butifarrada. La noche caída mientras tanto es en realidad día y con tanta gente alegre de toda andadura de la vida, más que día, casi amanecer. Muchas me dan las gracias pero soy yo quien debe darlas porque gracias a ellos, a la gente que he conocido en todos los puntos de Cataluña, al cabo de tantos años he encontrado mi país, el que he buscado toda la vida, un país de gente digna. Lo que siempre quise para España lo he encontrado en Cataluña. Alguien comenta que los mossos han detenido a un policía nacional que ha entrado en un comercio en las Ramblas, creo, con un arma y bajo los efectos del alcohol, o eso dice. Nadie señalará, supongo, porque los catalanes son aficionados al understatement, que ha caído a los mossos tarea doble: proteger a la población de los delincuentes habituales y de los atípicos. Los chavales de enseñanza secundaria y universitaria están echándose a la calle y empiezan a ser el habitual río de lava que engulle todos los cuentos y las logomaquias de los políticos, especialmente los de izquierda. Cuando los de los barcos reciban la orden de desembarcar, algo insomnes según parece, lo van a tener francamente crudo. Por eso están allegando más razones al Principado: tanquetas, vehículos blindados y hasta un cañón móvil de agua, todos instrumentos pensados por amenizar el diálogo con que el PP y el PSOE quieren deleitarnos a partir del dos de octubre. Tras la butifarrada gratísimo concierto de habaneras a cargo del dúo La vella Lola, Marta Bombí, la cançó y Josep Bergadà, voz y guitarra. Buenísimos. Les pido El meu avi va anar a Cuba. La tienen prevista para el final porque es muy popular. Les digo que tengo un amic dramaturgo que ha escrito una pieza de teatro con ese título, Marcel Vilarós (hola, Marcel) y que sería buena idea que se pongan en contacto, así que luego os pongo un email a cada uno. Nos vamos a dormir en medio de rumores de que el gobierno anda preparando una redada de altos cargos del govern, consellers y el propio presidente de la Generalitat. Parece absurdo ¿verdad? Pero el sentido del absurdo del gobierno central está en contexto berlanguiano, según acaba de decir, creo, Antonio Banderas. Bueno, según parece, pasado mañana el Señor de los sobresueldillos irá a visitar al Emperador en humilde solicitud de alguna declaración contra la independencia de Cataluña. Se dice que el ministerio correspondiente ya la tiene amarrada a cambio de la compra de unos aviones que probablemente no volarán por unos miles de millones de euros. Una futesa y, mira, a los mejor sale Trump por la tele diciendo que está en contra del derecho de autodeterminación de Sicilia. Pienso, antes de dormir que, pendiente el alto servicio exterior de tan trascendental misión, en estos dos días el ministro Zoido dejará en paz a la gente en Cataluña pues no puede permitirse algún escándalo que le saquen a su presidente en Washingto. Un respiro, por Toutatis, ya en puertas del referéndum. Y las malditas urnas sin aparecer.

Entre tanto, ¿Qué hace la izquierda? En el caso del PSOE, apoyar incondicionalmente al presidente Rajoy, a quien pidió en su día que dimitiera. Gente práctica los socialistas, como el interesado no tenía, ni tiene, ni tendrá intención de dimitir porque no quiere perder el aforamiento, decidieron civilizarlo y convencerlo de que pasada al oleada de la muy justa represión que los indepes se han atraído sobre sus cabezas como las orgullosas torres atraen los rayos, deberá ofrecer diálogo, después del dos de octubre. Porque antes no lo hubo. Sin duda, el PP no lo propició, pero el PSOE tampoco lo exigió. La oferta actual carece de todo valor porque ni quienes la hacen tienen crédito ni lo que dicen sentido sino que son una sarta de disparates sin conexión lógica alguna. Dice Sánchez que “en esta crisis hay tres opciones: la de Puigdemont que es votar sin dialogar; la de Rajoy que es dialogar sin votar; y la del PSOE y del PSC que es dialogar y votar un acuerdo con todas las garantías democráticas”. Dos falsedades y un conjuro de magia potagia. 1ª. Puigdemont quiere votar sin dialogar. Falso. Puigdemont quiere votar y dialogar. 2ª Rajoy quiere dialogar sin votar. Falso. Rajoy no quiere dialogar ni votar.  Magia potagia: el PSOE ofrece llegar a un acuerdo y votar con todas las garantías democráticas.¿Qué acuerdo?¿Quiénes votan? ¿Cuándo? Mientras esto no se diga, la propuesta es como un viaje al país de la Cucaña. Uncido al carro de Atila, el PSOE no puede hacer otra cosa que volver a pisar la hierba que pisó el caballo de aquel.

¿Y Podemos? Si lo de Cataluña es berlanguiano y lo del PSOE se parece algo al inspector Clouseau, lo de Podemos es buñuelesco, al estilo del Ángel Exterminador. Llevan dos días de profundas cavilaciones en un seminario o similar apartados del ruido del siglo para hacer práctica la audaz teoría de que la cuestión catalana se resuelve... echando a Rajoy de La Moncloa. Allá ha ido también, a aportar su particular luz la alcaldesa de Barcelona, Colau que, además se quita de enmedio con la habitual galanura en momentos delicados. Al fin y al cabo el objetivo es noble y tiene su mérito, más que la cuadratura del círculo pues consiste en ganar una fulminante moción de censura que necesita la mayoría absoluta de 350 teniendo en contra 222 votos de los dos partidos dinásticos, equivalentes aprx. a un 63%. Pequeñez que se resuelve con una declaración contundente, de esas que se imponen con la luz cegadora de la audacia y hacen temblar los cimientos mismos del sistema. Dice Iglesias  que Podemos respetaría el resultado de un referéndum "con garantías y efectos jurídicos". Obviamente, quiere decir los resultados de un referéndum legal. Dos pequeños matices: 1º, ese referéndum legal no se dará con la actual composición parlamentaria y tampoco con la que vaticinan los sondeos. 2º (y peor) ¿qué tiene de audaz y revolucionario cumplir la ley? Porque, si lo que está diciendo es que estaría dispuesto a incumplirla (por razones revolucionarias, imagino) ¿por qué no empieza por hacerlo ya y reconoce los resultados del referéndum del 1/10 se haga como se haga?

Sencillamente, por lo mismo por lo que el PSOE dice ahora que negociará un "acuerdo" que se someterá luego a referéndum,pudiendo haberlo propuesto hace años, en lugar de dar la murga con un federalismo inviable. ¿Y qué es ello

La República. La izquierda no puede digerir la idea de que los catalanes se constituyan en lo que ella no tiene ni tendrá porque no se atreve a reclamarla: la República.

Lo reitero: la independencia de la República Catalana ha triturado la izquierda española que,comoun cuerpo poseído por el Maligno, se encuentra ahora pensando, hablando y haciendo como la derecha.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Hoy, butifarrada republicana catalana en Vallalta

No todo han de ser xerradas a palo seco. No haríamos honor a esta revolución de la alegría, esta transformación entre bromas y veras pero profundísima que está produciéndose en Cataluña, esta ocupación plena del escenario que hacen las multitudes (turbas las llama el fiscal general en prosa de legajo, desde la covacha en que cuece sus amenazas), arrinconando en mutis vergonzosos las flamantes fuerzas de ocupación en navíos atracados en los puertos como si estuvieran en cuarentena. Y en cuarentena están

Abre el acto Carles Campuzano, portavoz del PDeCat en el Congreso que hablará de las pensiones en la nueva República Catalana. Cosa grata porque si tuviera que hacerlo sobre lo que quede en España, más que xerrada, serían duelos y quebrantos, que diría Cervantes.

Luego, Palinuro intentará hablar sobre la República Catalana desde fuera de Cataluña.Y digo intentará porque ya le es muy difícil hablar de Cataluña desde fuera de Cataluña y, desde luego, le resulta imposible hablar de la República Catalana desde fuera de ella misma, teniendo en cuenta que ese "fuera" sigue siendo una Monarquía que odia mirarse en el espejo de la República Catalana. 

Los españoles tuvieron una República. Los franquistas se la robaron a sangre y fuego. Ahora los catalanes la recuperan sin sangre y sin fuego. Y los españoles, ¿qué hacen? ¿A qué esperan? 

En el pavelló sportiu de sant Cebrià de Vallalta, a las 18:30.